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Full text of "Vocabulario de palabras usadas en Álava y no inclídas en el Diccionario de la Real academia española (13. ed.) ó que lo están en otras acepciones ó como anticuadas"

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VOCABULARIO 



PALABRAS USADAS EN ÁLAVA 






FEDERICO BARÁ1BAR Y ZUMÁRRAGA 



VOCABULARIO 



DE 



PALABRAS USADAS EN ÁLAVA 



Y NO INCLUIDAS EN EL 



DICCIONARIO DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA 

(DECIMOTERCIA EDICIÓN) 
QUE LO ESTÁN EN OTRAS ACEPCIONES Ó COMO ANTICUADAS 





MADRID 

ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE JAIME RATÉS 

(SUCESOR DE P. rÚÑEZ) 

Plaza de San Javier, nútn. 6. 
1903 






''7 



El Reglamento de la Real Academia Española señala 
como uno de los deberes de los señores Académicos corres- 
pondientes, el envío de voces, giros y modismos de uso 
particular en las provincias donde habiten, para el fin de 
contribuir á la empresa del Diccionario de Provincialismos, 
á cuya publicación debe atender el Instituto de la Acade- 
mia. D. Federico Baráibar y Zumárraga, correspondiente 
en A itoria, acaba de cumplir este deber espléndida y gene- 
rosamente, enviando á la Academia un Vocabulario de vo- 
ces usadas en la provincia de Álava, y que no constan en la 
última edición del Diccionario de la Real Academia. Esta 
obra del Sr. Baráibar supone gran caudal de doctrina y una 
laboriosidad realmente extraordinaria. Es modelo en su 
línea, puesto que no solamente se registran en ella las vo- 
ces provinciales, sino que se indican los lugares ó regiones 
de la provincia alavesa donde estas voces principalmente 
se usan, se comparan con otras usadas en las regiones 
limítrofes, y aun en las muy apartadas, y se buscan é in- 
dagan con gran copia de erudición sus orígenes y etimolo- 
gías. Esto hace que la obra del Sr. Baráibar sea muy á 
propósito para el conocimiento de la lengua castellana en 
una de sus fases especiales. Al publicarla la Real Acade- 
mia en sus Memorias, está segura de prestar señalado ser- 
vicio á las letras españolas. 



ADVERTENCIAS 



1. a No todas las voces de este Vocabulario son exclusi- 
vamente alavesas, pues las condiciones geográficas de 
Álava la hacen, en gran parte por lo menos, lugar poco 
adecuado á la formación de un dialecto propio, como 
abierta que está y franca para el paso de Castilla, Navarra, 
Guipúzcoa y Vizcaya, y como vía que ha sido, cuando no 
estancia prolongada, de casi todos los pueblos, cuya histo- 
ria, en plazo breve ó largo, se ha desarrollado en España. 
Por eso muchas le son comunes con las provincias limítro- 
fes ó con Aragón, de donde por Navarra y Logroño han 
sido importadas; alguna, como guagua, pertenece al léxico 
cubano, y otras se han difundido extraordinariamente, so- 
nando, como ligaterna, hasta en Mallorca. 

2. a Considerando que, como dice Bréal (Essai de Seman- 
tique, cap. XV), «una nueva acepción equivale á una pala- 
bra nueva», á las dicciones que, en número algo superior 
á mil, se clasifican como nuevas en el sentido de no figurar 
en el último Diccionario de la Academia Española, acompa- 
ñan unas trescientas cincuenta admitidas en él, pero no en la 
acepción ó acepciones en que se emplean en Álava. Por 



8 

lo mismo se les agregan treinta dicciones que circulan 
como de buena ley en la provincia y gozan en ella de vida 
lozana, aunque para el uso general las haya dado el léxico 
oficial por anticuadas; y engruesan, en fin, el caudal de 
términos hasta elevarlo á más de mil cuatrocientas no- 
venta, unas cien variantes fonéticas, elegidas con gran 
parsimonia entre las aceptadas por personas de regular 
cultura, ó entre las que ofrecen fenómenos interesantes 
para la fonología castellana y eúskara. 

3. a En todo Álava y en el condado de Treviño, encla- 
vado en ella y considerado como alavés para estos efectos, 
se usan la mayor parte de las palabras recogidas, y sola- 
mente una parte en localidades determinadas. Cuando esto 
sucede, se citan la aldea, villa, Ayuntamiento, valle, -her- 
mandad ó cuadrilla donde se han oído, como Montoria, 
Salvatierra, Arrastaria, Cuartango, Zuya, Ayala, ó zonas 
más extensas y menos determinadas administrativamente, 
como Nordeste ó Suroeste de Álava; bien entendido que 
tales indicaciones lo son de la localidad donde predomina 
el vocablo, sin que esto suponga sea desconocido en otras 
más ó menos lejanas. 

4. a Todas las dicciones de este Vocabulario, con alguna 
excepción, como recessit, pueden y, á nuestro juicio, deben 
considerarse verdaderamente castellanas; pues, aun las de 
origen vasco ó importadas de otros idiomas por medio del 
eúskara, han sido romanceadas por el habla popular que 
no yerra, como la culta en estas adaptaciones, y se usan 
por personas que desconocen por completo la lengua vas- 
congada. Algunas formadas sobre palabras vascas y des- 
cubiertas en lugares donde el vascuence no se habla ya, 
pero que ha dejado huellas de su Vocabulario, pudieran ser 



reintegradas por los vascófilos á los léxicos eúskaros, 
donde, como dispersas en campiñas y aldeas, aún no han 
sido coleccionadas. 

5. a Expónense etimologías de casi todas las voces nue- 
vas, pero sin ir más allá del origen inmediato. Como en 
terreno tan resbaladizo toda precaución es poca, se ha pres- 
cindido de aquellas en que la fantasía ó el ingenio predo- 
minan, acomodando las que no se toman de filólogos 
juiciosos, á principios casi científicos de las gramáticas 
romanas y vascas. Etimología, en la cual, además de la 
coincidencia de significación con la voz original, queden 
sin explicación satisfactoria las transformaciones fonéticas 
no se tiene por legítima; y aun cuando concurran esas cir- 
cunstancias, ténganse por causadas las más prudentes 
reservas para que nadie pueda llamarse á engaño, ni supo- 
ner que, al darse por cierta una etimología, se siente com- 
pleta seguridad de que efectivamente lo sea. 

6. a Acompañan, en fin, á bastantes voces, breves noti- 
cias enderezadas á esclarecer su significado, á ilustrarlas 
con referencias folk-lóricas ó históricas, ó á probar más ó 
menos documentalmente sus cambios de forma; pero todas 
sin otra intención que la de anotar lo que buenamente 
ocurre y sale al paso y como mero pasatiempo lingüístico; 
pues debemos declarar, para que no se espere de ellas otra 
cosa, que ni se han hecho investigaciones detenidas y 
serias, ni se ha puesto cuidado especial sino en que la co- 
lección de vocablos sea exacta y copiosa. 



ABREVIATURAS PRINCIPALES 



adj.. Adjetivo. 

ant Anticuado. 

ant. g Anticuado general. 

ant. v .... Anticuado vulgar. 

adv Adverbio. 

loo Locución. 

loe. fam Locución familiar. 

n. acep . Nueva acepción. 

n. a. g Nueva acepción general. 

n. a. v Nueva acepción vulgar. 

n. g Nueva general. 

n. v Nueva vulgar. 

s. f Substantivo femenino. 

s. m Substantivo masculino. 

ú. t. c. fc Usase también como substantivo. 

var. fon Variante fonética. 

v. f. g Variante fonética general. 

v. í. v Variante fonética vulgar. 

v Verbo. 

vulg Vulgar. 



A 



Abarra s. f. Rama de árbol, 
larga y delgada, que se corta para 
hacer fuego con llama, ó para apoyo 
de las plantas de judías ó guisantes. 

En Castilla, Fusta, en la acepción 
de «varas, ramas y leña delgada, 
como la que se corta ó roza de los 
árboles» (Acad. Esp., Dic, Fusta, 
1. a acep.). 

Del vascuence Abarra (Mogubl, 
Perú, Abarca, p. 221) «ramaje de ár- 
bol»; «carrasco, chaparro» (Novia Y 
Salcedo, Dic). Abárrale «barda, 
hornija, leña para el horno» (Ídem, 
ibid). Céltico: Kimry, bar «rama de 
árbol»; gaél , barrach «ramas de ár- 
bol»; bajo latín, barra «pértiga, ba- 
rra»; español y provenzal, barra 
(Littré, Dict., Baraque; Stappers, 
Dici., n. 3 569). Según D. Francisco 
Fernández y González (Discurso), 
Abar «ramo», parece derivado del 
semítico ábar, del cual proceden 
ábur y abura. 

Abi [Peñacerrada] s. m. Arán- 



dano, planta de la familia de las 
vaccináceas, de dos á cinco decíme- 
tros de altura; hojas alternas, aova- 
das y aserradas; flores solitarias, 
axilares, de color blanco rosado ó 
verdoso, y por fruto bayas negras, 
dulces, comestibles (Acad. Esp., 
Dic). Vaccinium myrtillus, L. 

Columela (De Re rustica, lib. IV, 
14) habla de una hierba «quae voca- 
tur avia», buena, cocida con sal, 
para curar las rozaduras del cuello 
en los bueyes. En vascuence de 
Narvarte (Navarra), abia «el arán- 
dano» (Lacoizqueta, Dic de les 
nombres eúskaros de las plantas, nú- 
mero 436). En Rioja, anavia (Acad. 
Esp., Dic). Appiana mala, especie de 
manzanas, ha dado el francés api y 
el italiano appiula, con los cuales el 
abi alavés tiene conexiones fonéti- 
cas y semánticas. Abi parece el pri- 
mer elemento de los que entran en 
la voz abi-llurri «majuela, fruto del 
espino albar», como aran «espino 



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negro ó endrino» en arándano, nom- 
bre castellano del abi. El vocablo 
primitivo pudiera ser aran-abi-a 
«planta ó hierba de ciruelas» por la 
forma, color y comestibilidad de 
sus bayas, de donde el riojano an- 
ábi-a, el salvaterrano ábi-a y el abi, 
usual en Peñacerrada y su co- 
marca. 

Abia [Salvatierra] s. f. El arán- 
dano, planta de la familia de las 
vaccináceas. 

El salvaterrano abia y el riojano 
anábia ban conservado el artículo 
ó determinativo eúskaro. 

Abibollo [Treviño] s. m. Ama- 
pola, planta de la familia de las pa- 
paveráceas. Papaver Rheas, L . 

¿De abi, en vascuence «palo, ár- 
bol», en acepción de brote, flor ó 
planta, y bollo «globo», aludiendo 
á la figura de su flor? Abi, con la 
significación indicada, suena en 
abi-a, an-abia (por aran-abi-a), abi- 
llurri, y quizá en abe-surd «el mosta- 
zo» en Benasque (ColmeirOj Dic- 
cionario de los nombres vulgares de 
las plantas); bollo en am-bullo «ga- 
món ó asfódelo en Labortano, en 
otras dicciones eúskaras, y en las 
castellanas bollo, bullir, ampolla, et- 
cétera, todas del latín bulla «cuer- 
po esférico». Si el alavés abibollo es 
el aragonés ababol, procederá del la- 
tín paj.aver por medio del árabe ha- 
babora (Acad. Esp., Dic, Ababol). 
Ababol y sus análogos, entre los cua- 



les puede figurar Abibollo, son «co- 
rrupción del latín papaver, precedi- 
do del artículo árabe y con una b del 
mismo idioma, en lugar de cadap, 
letra así sustituida en los escritos 
aljamiados por no existir en el al- 
fabeto árabe. Al-babelas, al-babol, al- 
baba proceden de ella. No obstante, 
todos estos nombres podrían venir 
directamente del árabe habba boura 
(semilla de barbecho), según Dozy». 
(Colmeiro, Plantas de la Península 
ibérica, 1. 1, p. XVI.) 

Abijen [V. f. v.] s. m. Agui- 
jada, vara larga que en un extre- 
mo tiene una punta de hierro con 
que los boyeros pican á los bueyeg. 

Abijan es variante fonética de 
aguijón, punta ó extremo de la agui- 
jada, y se ha aplicado por sinécdo- 
que á la designación de toda ella. 
Aguijón es aumentativo de aguja, 
cuya forma vulgar en Álava es abu- 
ja, como la de agujero es abujero, y 
más frecuentemente bujero . La per- 
mutación déla gutural en labial res- 
ponde á la necesidad de evitar la 
sucesión de dos sílabas con conso- 
nantes del mismo orden, como en el 
vulgar badaje por bagaje. En otro 
caso la g intervocálica pretónica 
suele perderse en castellano (c. f. 
leal (legalis), liar (ligare), lidiar (li- 
tigare), real (regalis), aunque tam- 
bién agosto y agüero). Es de notar 
que en Rumano y en Sardo, u se- 
guida de a ocasiona una labializa- 



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ción de la gutural precedente, aná- 
loga á la que se observa en abijan 
por aguijón. Rumano: apa, tapa, tim- 
ba, de aqua, equa, lingua. Sardo: 
limba, de lingua. Sabueso, de segu- 
síus, ofrece en castellano ejemplo 
de la misma labialización. 

Abillnrri s. m. Majuelo ó es- 
pino albar. || Majuela, fruto del espi- 
no albar. Crataegus oxiacantha, L. 

Del eúskaro abi «arándano», y go- 
rri «rojo», por el color del fruto>, ó 
de abi y elorri «espino», convertida 
la { en 11 por influencia de la i prece- 
dente, como en Mendillorri, aldea 
próxima á Pamplona, cuyo nombre 
(Campión, Datos históricas referentes 
al Reino de Navarra, ap. Euskal- 
erría, t. 22, p. 12) aparece escrito 
Mendielorri c monte espino», en va- 
rios documentos. No se baila abillu- 
rri en los léxicos eúskaros, y esto 
induce á sospechar si el primero de 
sus elementos será el adjetivo lati- 
no albo, antepuesto al vasco elorri, 
literalmente «espino albar», nom- 
bre con que en Álava se designa 
generalmente esta planta, prefirién- 
dose para su fruto, la majuela, las 
denominaciones abillurri, anguillo- 
rri, guillorri, anrol y arrol. Abillurri 
en significación de «espino blanco» 
se contrapone á elorri-beltza «espi- 
no negro», endrino ó arañón [cf. el 
francés aubepine]. A obscurecer más 
la etimología de abillurri contribu- 
yen guillomero, guillomera, guillomo, 



nombres vulgares en ciertas locali- 
dades castellanas del crataegus ro- 
tundifolia, Lam.,y Amelanchier vul- 
garis, Moench, árbol del igual géne- 
ro que el crataegus oxyacantha, abi- 
llurri ó espino albar, nombres cuyo 
representante valenciano es guillu- 
mes (Colmeiko, Plant., t. 2, p. 368), 
parecido á guillorri en parte del 
condado de Treviño y SE. de Ala- 
va, forma, al parecer, aferesada de 
abillurri y de anguillorri, así como 
el anrol y arrol de Salvatierra ofre- 
cen una violenta contracción. 

Ablentar [Vulg.] v. Aventar. 

Se usó antiguamente ( Acad. Esp., 
Dic). 

Quantoa nunca nascieron é fueron engen- 
drados, 
Quantos ovieron almas e fueron vivificados, 
Si los comieron aves 6 fueron ablentados. 
Todos en aquel día allí serán juntado. 

(Gonzalo de Bercbo, 

Signos del Juicio, cop. 23.) 

El primero comía ubas ya maduras, 
Comía maduros figos de las figueras duras, 
Trillando e ablentando aparta pajas puras. 

(Arcipreste de Fita, cop. 1.209.) 

De a -{- ventilare «levantar aire, 
dar aire», con metátesis de la l y 
síncopa de la * pretónica. Barcia 
(Dic. etimológico) trae ablentar, como 
provincial. 

Abotigado, a adj. Abotagado. 

De a y botigado, derivado de boto; 
en Aragón «pellejo para contener 



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vino ú otros líquidos» [Borao, Dic. 
de Voces aragonesas]. 

Abreojos s. m. Detiene buey, 
gatuna ó uñas de gato, planta de la 
familia de las leguminosas. Ononis 
spinosa, L. 

De abrojos, transformado por el ha- 
bla popular para expresar el cuida- 
do con que el segador ba de evitar 
las dolorosas espinas de esta planta. 

Abrepuños s. m. Planta de la 
familia de las ranunculáceas, con 
tallo fistuloso de uno á tres decí- 
metros de altura, con pedúnculo es- 
triado; flores amarillas; seis á vein- 
te carpelos cercados por un rebor- 
de desnudo, en cabezuela redonda; 
hojas lampiñas, acorazonadas, fre- 
cuentemente tripartidas, oblongas 
las superiores. Crece en los campos 
labrados y en los ribazos húmedos . 
Sus carpelos, extremadamente du- 
ros y erizados de púas, se introdu- 
cen en las zoquetas de los segado- 
res, obligándoles á desatarlas para 
desembarazarse de ellos. De ahí el 
nombre estival de esta ranunculá- 
cea. Ranunculus muricatus, L. 

En algunas localidades castella- 
nas abrojos á cuatro ó abrojos á cinco 
(Colmeiro, Plant., t. 1, p. fil). En 
Valdegovia (Álava) el nombre de 
esta planta, cuando se halla en flor, 
es amarías. 

Abuelo [N. acep.] s. m. Vila- 
no, sobre todo si es grande y de fi- 
lamentos suaves. 



Bajo latín avolus t abuelo», por la 
blancura y disposición de los fila- 
mentos. 

Acá adv. Es notable, aunque 
poco frecuente, el empleo de acá 
en locuciones como la siguiente: 
<Del lado de acá queso, no he comi- 
do pavo>; es decir, «desde que re- 
cuerdo» . 

Del bajo latín ecce hac, en textos 
del siglo vnij citados por Littré y 
Diez. 

Achantarse v. Aguantarse, 
achicarse. 

Úsase también en Vizcaya (Múgi- 
ca, Dialectos castellano, montañés, 
vizcaíno, aragonés, p. 55). 

¿De a y chantar, variante de plan- 
tar? (cf. «se la chantó»). Achantar, 
de ser éste su origen, significaría 
dejar pegado ó plantado con brusca 
manifestación, y achantarse, quedar- 
se pegado ó plantado. El cambio 
de el en ch se da en varias voces 
castellanas. 

Achitabla s. f. Especie de ro- 
maza, planta perenne de la familia 
de las poligonáceas, con tallo nu- 
doso, rojizo, de seis á ocho decíme- 
tros, de altura; hojas alternas, en- 
vainadoras, oblongas, más agudas 
las superiores que las inferiores; 
flores sin pedúnculo en verticilos 
apretados; fruto con una sola semi- 
lla dura y triangular; raíz gruesa, 
parda por fuera y amarillenta in- 
teriormente con venas sanguíneas. 



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Los campesinos comen con pan las 
hojas de la achitabla, que tienen 
una acidez agradable. Rumex ne- 
morosus, Schrad (V. Sanguineus, L.). 
Lacha, en eúskaro «ácido, agrio, 
áspero», y tabla, de significación 
para nosotros desconocida, pero 
que conjeturamos pueda tener la 
de «hoja, hierba ó planta». Achitabla 
valdría «hojas de vinagre» (así la 
llaman en Salvatierra) ó «acedera». 
La 2 inicial, tomada por artículo 
definido, se aferesó como en otras 
voces, y lachitabla se convirtió en 
V achitabla, no siendo quizá ajena á 
esta elisión la influencia de la ten- 
dencia analógica, estimulada por la 
voz achicoria. Lacha, en la antedicha 
significación, entra en la composi- 
ción de lachaskia «agrimonia ó hier- 
ba de San Guillermo», y en la de 
arlache (Novia y Salcedo, Dic.) 
«vinagre?, de ardo «vino» y lacha 
«agrio». 

Achochado, a adj. Persona 
que chochea. 

De a y un derivado de chocho; voz 
onomatopéyica, según Barcia (Dic. 
ctimol.). 

Achune [Salvatierra] s. f. Or- 
tiga, planta de la familia de las urti- 
cáceas. Urtica urens y JJ. dioica, L. 
Del vascuence asnna [Larramen- 
di, Dic. trilingüe. Ortiga]. 

Adonecer v. Aumentar, lucir, 
dar de sí. «El arroz, después de re- 
mojado, adonece mucho». «El gar- 



banzo caro adonece más que el ba- 
rato». 

Del latín adolescere «crecer, au- 
mentar, tomar vigor». La l se ha 
permutado en n (para esta permu- 
tación esporádica, V. Nidrio); las 
demás letras han sufrido igual tra- 
tamiento que en tantos otros verbos 
incoativos. En la pronunciación 
vulgar riojana desaparece la d in- 
tervocálica, diciéndose aonecer, y á 
veces aunecer, diptonguizando las 
vocales de las dos primeras sila- 
bas. 

Adra [N. acep.] [NO. de Álava] 
s. f. Prestaciones personales ó tra- 
bajos impuestos por los Ayunta- 
mientos, á los habitantes del tér- 
mino municipal, para la ejecución 
de obras públicas. 

Del árabe habdara «hacer compa- 
recer» (Acad. Esp., Dic). En su. 
acepción general, adra es «porción 
ó división del territorio de un 
pueblo». 

Afanar [N. acep.] v. Hurtar. 

En su acepción general «trabajar 
afanosamente». Se usa también en 
Vizcaya (Múgtca, Dialectos; Arria- 
ga, Lexicón del Bilbaíno neto). De 
afán (Barcia, Dic. etimol.). 

Ai atoado, a adj. Alelado, ale- 
lada. 

De o y un derivado de fatuo. Se 
usa en Vizcaya (Múgica, Dial.). 

Aforrarse [N. acep.] v. Fas- 
tidiarse; reventarse. «Ha querido 

2 



18 



ganar demasiado y lo ha perdido 
todo. ¡Que se aforre!» 

En su acepción general, aforrarse 
es &huir ; ponerse en libertad», de 
igual origen, pero de distinto sig- 
nificado: 

Trociéronlos atados porque non escapasen. 
Dieronlos á la duenna ante que se aforrasen. 

(ARCIPRESTE DE FlTA, COp. 1.099.) 

Afrancesada [N. acep.] adj. 
Finca ó heredad sin cultivar ó lleca. 

De franco, franca, en significación 
de libre ó exceptuado de contribu- 
ciones por no pagarlas las hereda- 
des ó predios no cultivados. Fran- 
cos era el nombre genérico de to- 
dos los extranjeros que vinieron á 
España á la guerra sania en el rei- 
nado de Alfonso VI, ó á poblar y 
comerciar después en ella (Monlatj, 
Dic. etimol., Franco). Su fuero era 
muy privilegiado, y de ahí las voces 
franco, franquicia, y los nombres de 
tantas Villafrancas. Afrancesado, se- 
gún el mismo Monlau, es uno de 
los vocablos compuestos y deriva- 
dos de franco en sentido de privi- 
legiado, horro ó libre de ciertos pe- 
chos y gabelas. Franco, nombre del 
pueblo germánico , sinónimo des- 
pués de hombre libre, procede de la 
radical gótica freis, alemán moder- 
no frei «libre», ó del anglosajón fran- 
ca «dardo» (Littré, Dict. Franc), 
como berón del céltico ber «flecha ó 



lanza». El castellano anticuado 
afrancar (Barcia, Dic.) «hacer fran- 
co ó libre al esclavo», reteníal a sig- 
nificación de la radical gótica. 

Agardamarge v. Apolillarse 
la madera. 

De gardama (Vid) «polilla ó car- 
coma». 

Agraz [N. acep.] s. m. Planta 
de la familia de las grosularieas. 
llamada silingrémenes en León y cal- 
derilla en otras localidades (Col- 
meiro, Plant., t. 2, p. 476, que tomó 
el nombre agraz de noticias de don 
Cesáreo Martínez , catedrático de 
Historia Natural). Ribes alpinum, L. 

Agrazón [N. acep ] s. m. Agra- 
cejo, arbusto de la familia de las 
berberídeas. Berberís vulgaris, L. 

El agrazón, llamado también gar- 
banzón, se cultiva en las huertas y 
jardines. Su fruto es comestible. 
Uno de sus nombres vascos es aran- 
zibia (Larramendi, Dic. tril.). 

Aguabenditera s. f. Fila 
para agua bendita. 

«Cuando salíamos del templo, él 
era á quien encontrábamos junto á 
la aguabenditera» (G-oizueta, Le- 
yendas vascongadas, p. 250). 

Aguabenditera s. f. Carden- 
cha, planta de la familia de las dip- 
sáceas. Dipsacus pilosus, L. 

Debe su nombre al agua de lluvia 
ó de rocío acumulada en los reci- 
pientes formados por las hojas que 
abrazan el tallo. La misma circuns- 



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tancia ha dado á la cardencha, lla- 
mada también cardo en Álava, los 
nombres vulgares franceses cabaret 
des oiseaux y lavoir de Venus. 

A gnu n al s. m. Surco profundo 
abierto de trecho en trecho para fa- 
cilitar el desagüe de los sembrados. 

Columela (De Re rustica, I. 2. c. 8) 
recomienda esta labor, muy conve- 
niente en Álava: «Aunque la semen- 
tera se haya verificado á tiempo, 
deben hacerse anchas cavas y mu- 
chos aguanales (sulcos aquarios), 
que algunos llaman elices, para re- 
unir las aguas en las sangrías y lle- 
varlas fuera de los sembrados». 

Aguanal es derivado de agua. 
Agüera, en Aragón (Borao, Dic. de 
Voc. arag.\ es la zanja hecha con 
objeto contrario al del aguanal, ó 
sea para llevar á las heredades el 
agua llovediza. 

Agudo [N. acep.] s. m. Aire vi- 
vo con que termina el baile de la 
pandera en los pueblos de la llanada 
de Álava y del condado de Treviño. 

La primera de las dos partes de 
esta danza popular, es un aire len- 
to entre largheto y andante. El can- 
to lo lleva la voz de la moza que 
toca la pandera, ó de otro mozo ó 
moza que la sustituyen para que 
descanse. La pandera, y alguna vez 
la guitarra, hacen el acompaña- 
miento y marcan el compás para el 
baile. Las coplas ó cantares constan 
de cuatro versos octosílabos, con- 



sonantados ó asonantados el segun- 
do con el cuarto. Los hay de todas 
clases, predominando los amorosos 
y satíricos. Por ejemplo: 

Caminito de la fuente, 
Camino largo y penoso: 
Para los enamorados 
El camino largo es corto. 

La monotonía de la música se 
ridiculiza en Valdegovia con el si- 
guente cantar, que suele aplicarse 
al baile de la pandera: 

Por la lata va la gata, 
Tor la lata da la vuelta, 
Cae la lata, da á la gata: 
Ahí ve usted la gata muerta . 

La segunda parte ó agudo [árin 
árin, en vascuence] corresponde al 
MM. ¿ = 192, ó sea al allegro vivace 
ó presto, en compás de dos por cua- 
tro. Los cantares son seguidillas, 
con su correspondiente estribillo. 
El usual es el siguiente: 

Al agudo, al agudo » 

Y al agudillo, J Dos veces. 

Cra pulga saltando ' 
Rompió un ladrillo. 

¡Ole, morena! 
Rompió un ladrillo. 

¡Ole, salada! 
Rompió un ladrillo. 

Los mozos, no sin protesta de las 
mozas, suelen tomar poco en serio 
el baile, ó improvisar chuscadas 
como: 

Debajo de la cama 
Del señor cura, 
Hay. . . un cochino atado. . 
Con una zarra. 



20 



¡Ole, morena! 
Con una zarra. 

¡Ole, salada! 
Con una zarra. 

Por la cuesta é Salinas 
Baja la muerte, 
A caballo. . . en un burro. 
Vendiendo escobas. 
¡Ole, morena!, etc. 



Agüelo, a [Ant. v.] s. m. y f. 
Abuelo, abuela. || Anciano, an- 
ciana. 

Agüelo es un caso de la permuta- 
ción de vue en gue en formaciones 
genuínamente populares [Meyer- 
Lübke, Grammaire des Langues Ro- 
manes, t. I, p. 446]. 190 de Gebir usa 
agüelo en su Suma de los principales 
mandamientos é devedamientos de la, 
Ley y gunna, compuesta en 1462 
(cap. XLVI). 

Del bajo latín avolus, diminutivo 
de avus «abuelo». El italiano avolo 
es de igual procedencia. El francés 
ateul, provenzal aviol, wall. aiouz, 
Berry aiol, vienen del diminutivo 
aviolus. En la ortografía del si- 
glo xv se baila aveces ahuelo [Can- 
cionero de Baena [Vid Abijón]. 

Agnila blanca s. f. Ave del 
orden de las rapaces. Vultur peronop- 
terus, L. 

Aguilonia [Valdegovia] s. f. 
Nueza, planta de la familia de las 
cucurbitáceas. Bryonia dioica, Jacq. 

Aguín [Salvatierra] s. m. Ar- 
busto de la familia de las coniferas, 
de uno á dos metros de altura, con 



ramas que arrancan desde la base, 
entrelazadas, caídas y elevadas en 
la punta; conos ovoideos, redondea- 
deados, derecbos. Pinus pumilio, 
W. etK. 

Aguín, nombre eúskaro del tejo, 
se ba aplicado al pinus pumilio para 
distinguirlo de la ginastra [sabina,] 
y del jinebro [enebro], plantas pare- 
cidas por su forma general y tama- 
ño. La misma aplicación se ba be- 
cbo para designar el enebro, no 
obstante la rica sinonimia de esta 

planta, para la cual el vocabulario 

• 
vasco tiene los nombres orre, orri, 

orhe, larraona, todos de cepa eúska- 

ra (Príncipe Luis Luciano Bona- 

p arte, Etimología del nombre de Ron- 

cesvalles, ap. Revista Eúskara, año IV, 

p. 113), y jenebretze, iñibre, ipurka, 

ipuru, impuru, de abolengo latino. 

Aguja [Rioja alavesa] (Nue- 
va acep.) s. f. Palo largo y grueso 
para revolver el mosto en los tinos. 

En el Diccionario de la Academia 
Española se baila aguja en acepcio- 
nes parecidas á las de esta voz en 
Álava, donde también se llaman 
agujas varias especies de peces de 
mar, largos y delgados, con la cabe- 
za puntiaguda, entre ellos la «aguja 
de paladar», de mandíbula superior 
muy saliente y cuerpo cubierto de 
escamas óseas. 

En latín acucüla, diminutivo de 
acus, de donde, por metaplasmos 
corrientes, acucia, aguja. Del mismo 



21 



proceden, al parecer, aguglía en ita- 
liano, agullía en provenzal, agoui- 
lle en picardo. El trances aiguille 
denuncia una forma achula, salida 
como las demás de la raíz ac, que 
se halla en agudo, acre, acero, et- 
cétera. 

Aibft! Interjección vulgar de 
asombro y sorpresa. A veces va 
acompañada y como reforzada por 
eso, enclílico, con la e debilitada en 
i. /Aibaiso! 

Contracción de ahí va. 

A ida! Interjección para ani- 
mar al ganado vacuno. Es el ¡arre! 
del ganado caballar y asnal. En al- 
gunas localidades ¡aira.', conservan- 
do el rotacismo eúskaro de la d in- 
tervocálica. ¡Aira! es la forma usual 
en Vizcaya. 

Aizcoles [Pueblos lindantes 
con Navarra] s. m. Titos ó muelas. 
Voz probablemente eúskara, uno 
de cuyos elementos es quizá aitz 
«peña», «piedra», aludiendo á la for- 
ma de esta semilla. 

Ajan (Llanada de Vitoria) 
s. m. Hierba de los pordioseros, de 
las llagas ó clemátide, planta de la 
familia de las ranunculáceas. Cle- 
taathis vitalba, L. 

De ayén «sarmiento», en vasco, 
donde esta planta se denomina 
ayen-zuriya, que vale «sarmiento 
blanco», aludiendo á sus largos, 
flexibles y correosos tallos, con los 
cuales se construyen angarillas, y 



al color de sus flores. El vascuence 
alavés corresponde al dialecto viz- 
caíno, en el cual se ba introducido 
el sonido ;', extraño al eúskaro se- 
gún algunos gramáticos (Azkuí:. 
Gramática, § 14 y 15); de suerte que 
las palabras iaun «señor» y iaungoi- 
koa «Dios>, en casi toda Vizcaya se 
pronuncian ya jaun y jaungoikoa, 
siendo tal la afición del vizcaíno á 
esa aspirada, q\xe en ella se cambia 
á menudo la z de otros dialectos: 
jako «él le es» en Vizcaya, corres- 
ponde á un zayo guipuzcoano (Cam- 
pión, Gramática, p . 104). No es, sin 
embargo, letra peculiar del vizcaí- 
no la /; pues se usa también en toda 
Guipúzcoa, en los valles del Noro- 
este de Navarra, en Orozco y en 
Puente la Reina (Campión, ibid., 
p. 58). El ajan alavés es, por tanto, 
el ayen-a (Larramendi, Dic. tril.}, 
aie-n-a (Aizquibel, Dic. vasconga- 
do), aihen-a (Novia, Dic.) «cepa de 
vid», perdido el calificativo zuriya 
«blanco» con que se le distingue 
del otro sarmiento, distinción inne- 
cesaria en castellano. Ajan entra 
en la composición de ajánguiz «ma- 
dreselva», según Iturriza, y quizá en 
la de Ajarte, pueblo de Vizcaya y 
del condado de Treviño y término 
de Villodas (Álava); Ajánguiz, aldea 
vizcaína, y Ajarreta, población gui- 
puzcoana. Ayén se halla en los to- 
ponímicos Ayasüa, Ayecio, Ayendo- 
la, Ayer di, Ayete (Guipúzcoa), 



22 



Ayantz, Ayechu, Ayegui, Ayenas, 
Ayesa (Navarra). 

Ajicuervo [Bernedo] s. m. 
Planta del género allium, que ha- 
bita en los campos no cultivados, y 
despide fuerte olor á ajos. ¿Allium 
vincalt? 

Ajipuerro [Peñacerrada] s. m. 
Planta de la familia de las liliáceas, 
con tallo de quince á veinte centí- 
metros; hojas gruesas y canicula- 
das; flores en racimos terminales, 
fértiles las inferiores y poco colo- 
ridas, violadas, las superiores; peri- 
gonio de seis divisiones soldadas 
hasta la mitad; seis estambres in- 
sertos sobre el perigonio; anteras 
introrsas azules, filamento ensan- 
chado en la base, ovario libre, con 
tres celdillas, un estilo y tres es- 
tigmas apenas perceptibles; semilla 
casi globosa. Crece en los campos 
cultivados y en los ribazos con 
ellos lindantes. Los labradores re- 
cuerdan que los franceses solían 
comer la cebolla de esta planta. Be- 
llevalia romana, Reichenbach. 

El nombre vulgar del ajipuerro en 
el condado de Treviño y en el Valle 
de Mena (Burgos) es aiopío; en gran 
parte de Álava, ajotrino. Puerta 
(Tratado de la determinación de las 
plantas de España, p. 387) lo llama 
Penitentes ó Jacinto de penacho. 

De ajo y puerro, por la semejanza 
de su tallo y de su bulbo con los de 
los ajos y los puerros. 



Ajoarriero s. m. Bacalao des- 
hecho en trozos menudos y servido 
sin espinas, con aceite frito, pi- 
miento molido, ajos y especias. 

El ajo, como principal elemento 
del guiso, y la facilidad en prepa- 
rarlo para los arrieros, se tuvieron 
quizá presentes para la composición 
de este vocablo, que se usa también 
en Aragón (Borao, Dic. de Voc. 
arag.). 

Ajopío [Peñacerrada] s. m. El 
ajo producido por el ajo común, 
cuando se siembra en Marzo, para 
obtener en años sucesivos cabezas 
más grandes y con muchos dien- 
tes. || En Treviño y Valle de Mena, 
la Bellevalia romana ó ajotrino. 

De ajo y el adjetivo pío, en acep- 
ción de blando, tierno y de sabor 
menos fuerte. 

Ajotrino s. m. Ajipuerro (Vid), 
jacinto de penacho ó penitentes, 
planta de la familia de las liliáceas. 
Bellevalia romana, Rchb. 

Compuesto de ajo y trino. Ajo, 
del latín allium. Trino, del la- 
tín tenero, sincopada, como átona 
postónica, la penúltima vocal, con 
metátesis de r á la sílaba inicial, 
cuya e se debilita para conservar el 
equilibrio fonético. En tierno, la 
cacofonía nr se ha evitado como en 
yerno (genero); el alavés trino sigue 
la tendencia á remontar la r hacia 
la primera sílaba y á combinarla 
con la consonante inicial, lo cual es 



23 



casi general en el dialecto andaluz 
y en otras hablas popularos espa- 
ñolas: probé, treato, trempano, drento, 
Grabiel, etc. (Vid Meyer, Gram. 
des Lang. Rom., t. 1, p. 513). La per- 
mutación de e en i es normal y pro- 
ducida por los sonidos subsiguien- 
tes ó por el llamado equilibrio fo- 
nético ó alternativa vocálica, cuyas 
exigencias se satisfacen coa regu- 
laridad y constancia eu muchos 
verbos de los llamados irregulares 
(Lanchetas, Morfología del Verbo 
castellano, p. 108). 

Ala! Interjección equivalente 
á las más comunes, ¡ea!, ¡anda!, ¡va- 
mos! 

En el sentido que actualmente 
tiene en Álava suena ¡ala! una vez 
en el Poema del Cid (verso 2.351'): 

Ala, Pero Vermuez, el myo sobrino caro! 
Curies me aDiego et curies me adon Fer- 
nando. 

El hallarse una sola vez en el 
Poema no indica que fuera poco 
usada; pues el autor fué tan parco 
en el empleo de interjecciones, que 
sólo hay tres en toda la obra: ¡o! 
dos veces (versos 1.519 y 3.277) y ¡a<,a! 
una en el verso citado. Parece esta 
interjección la gritada cuatro veces 
en la primera parte de El Guarda 
infante, entremés de Luis Quiño- 
nes de Benavente: 

«Salvador. Álcese. 

Juan. Dadme la mano . 



¡Ala! 

(Dentro.) ¡Ala! 

(Al irse á levantar dice ala y dicen dentro 
ala, y vuélvese á caer.) 

¡Ay, que me matan!» 

La misma suena en el último 
verso de un Baile de Bernardo Ló- 
pez del Campo: <y ala que es tarde» 
(18 del n. 1.749 del Catálogo de las 
Piezas de Teatro que se conservan en 
el Departamento de Mss. de la Bibl. 
Nacional). El Dic. Acad. Esp., art. 
Balar, trae ¡hala!, interjección para 
infundir ánimo ó meter prisa. Pa- 
rece imperativo del verbo halar y es 
muy semejante, si no igual, á la in- 
terjección alavesa. ¡Ala! podría ser 
forma anticuada del adverbio allá, 
pero no se explica el cambio de lu- 
gar del acento. Múgica (Dialectos, 
página 55) opina que ¡ala!, usada 
también en Vizcaya, tiene origen 
francés, como el castellano andar, 
del provenzal annar. En Germanía, 
los verbos alar «ir, marchar», alarse 
«irse» [Dic. del Dialecto gitano, por 
D. A. de C.) y el participio alado 
«ido» (Hidalgo, Vocabulario de Ger- 
manía) parecen de igual proceden- 
cia que ¡ala! 

Alalimón s. m. Juego en el 
cual los niños, divididos en dos ban- 
dos, se preguntan y responden, en- 
tonando una canción, cuyos versos 
comienzan por la palabra alalimón 
repetida. 



24 



Este juego es muy conocido en 
España, y se usa, por lo menos, en 
Vizcaya, Aragón , Extremadura, An- 
dalucía y parte de Castilla. La le- 
tra de su canción en Álava difiere 
algo de la extremeña (Vid Her- 
nández del Soto, Juego» infantiles 
de Extremadura, ap. Folk-Lore Es- 
pañol, t. 3, p. 87) y poco de la ara- 
gonesa y de la vizcaína. Es como 
sigue: 

Alalimón, alalimón, las torres se han caldo. 
—Alalimón, alalimón, mandarlas levantar. 
—Alalimón, alalimón, no tenemos dinero. 
—Alalimón, alalimón, nosotros os daremos. 
—Alalimón, alalimón, ¿de qué es ese dinero? 
—Alalimón, alalimón, de cascaras de huevo. 
—Pasar y traspasar por el cubilitero. 
Pasar y traspasar por el cubilitero real. 

Tiene la voz alalimón muy obscu- 
ro origen. Borao (Dic. de Voc. arag.) 
la considera corrupción de Hola 
lirón, fundándose en que en el baile 
de la Maya, que precede á La Guar- 
da cuidadosa, comedia de Miguel 
Santos, comienza con aquellas pala- 
bras un juego en el cual las restan- 
tes son muy parecidas al actualmen- 
te usado. No es creíble que alalimón 
se refiera á la planta alriplex hali- 
mus de Linneo, cuyo nombre vulgar 
griego y latino es alimón (Punió, 
Hist. NaL, 1. 22, n. 33). Más proba- 
ble es que alalimón sea un compues- 
to de á (verbo haber), la (pronom- 
bre) y limón (desconocido). Ala (ten- 
ia) es ortografía del siglo xv. 
Aladro [Vulg.] s. m. El arado. 



La Academia Española (Dio.) di- 
ce que se usa en algunas locali- 
dades. 

Aladro es un arcaísmo que con- 
serva la forma latina aratru, fran- 
cés y provenzal araire, antiguo ca- 
talán aradre, italiano aratro. El 
castellano moderno arado procede 
del participio aratus, más bien que 
del substantivo aratrum. 

Alania s. f. Planta de la fami- 
lia de las leguminosas, con tallo no 
espinoso, de setenta y cinco centí- 
metros á un metro y veinte centí- 
metros de altura; bojas inferiores 
pecioladas, sésiles y unifoliadas las 
superiores; flores amarillas fascicu- 
ladas en los nudos superiores de 
los ramos, que son surcados y nú- 
meros os; estandarte ascendente; 
quilla encorvada en el extremo; 
antenas lisas; estilo contorneado, 
engrosado; legumbre muy pelosa 
en los bordes. Sirve para pasto del 
ganado. Sarothamnus scoparius, 
Kocb. 

Alampar [N. acep.] v. Picar 
los pimientos y otros comestibles. 
No es reflexivo este verbo, ni sig- 
nifica, como en su acepción general, 
«ansia grande de alguna cosa, sin- 
gularmente de comer y beber» 
(Acad. Esp., Dic), sino la impresión 
producida en la boca por alimentos 
excesivamente picantes. Por lo mis- 
mo, no le conviene en este sentido 
la etimología que al lampar ó alam- 



25 



par, verbo reflexivo, da Salillas (El 
Delincuente español, Hampa, página 
398), al estudiar la Psicología ladro- 
nesca, suponiendo que en alampar 
se halla embebida la voz hampa, 
análoga á hambre. La acepción ala- 
vesa equivale á las perífrasis «está 
que arde> ó cesta que echa chispas», 
y acusa en alampar cierto parentes- 
co con el castellano relámpago y el 
italiano lampo, procedentes del grie- 
go Xá|j.TCto «lucir, brillar echar lum- 
bre». 

Albainar v. Aechar ó limpiar 
con criba ó harnero el trigo y otras 
semillas. 

Del latín albus «blanco». 

Albeldar v. Aventar, levan- 
tar con el bieldo la paja para lim- 
piar y separar el grano. 

En el Diccionario déla Academia 
Española figura como anticuado. 

De a y bieldo. 

Albeldadero [NO. de Álava] 
s. m. Aventadero ó lugar destinado 
á albeldar. 

Alcahuete [N. acep.] adj. Chis- 
moso, cuentero. 

Se usa también en Aragón (Bo- 
rao, Dic. de Voc. arag.). 

Del árabe al-qauwad «rufián ó al- 
cahuete», en la acepción general y 
peor de este vocablo. 

Alcalamines [Arraya y La- 
minoria] s. m. Acedera, planta de t 
la familia de las poligonáceas. Ra- 
mex acetosa, L. 



¿De aleara, apócope de alcarabea 
[bunium carbi] en castellano y vas- 
cuence, y el adjetivo eúskaro min 
«ácido, agrio»? Alcarabea procede 
del griego -/.ápsov por medio del 
árabe, cuyo artículo lleva antepues- 
to; min suena en miñ eta (Larra- 
mendi, Dic. tril.) y min-gocha (La- 
coizqueta, Nombr. eúsk. de las 
plant., n. 604), denominaciones 
eúskaras de la acedera. No conven- 
ce la anterior etimología, y menos 
las de álcali y min ó mina, ó la del 
greco-latino calamento, con prótesis 
del artículo árabe é injustificable 
apócope de la sílaba última. 

Alcandaz [Vulg.] s. m. Ar- 
caduz. 

No es propiamente barbarismo, 
sino arcaísmo, la l de este vocablo; 
pues alcaduz, como forma anticuada 
de arcaduz, se usaba en el siglo xvi, 
según, para citar un solo caso, se 
lee en un curioso inventario de la 
mitad de esa centuria. «Una noria 
de oro con sus alcaduces esmaltados 
de negro» (Revista de Archivos, Bi- 
bliotecas y Museos, año VI, p. 130;. 
El cambio de l en r y de r en l es 
frecuentísimo en castellano , aun 
fuera del dialecto andaluz, en que 
es casi normal y constante esa per- 
mutación. Dentro, por decirlo así, 
de la región lingüística á que per- 
tenece Álava, en Cascante y pue- 
blos comarcanos, la gente analfa- 
beta trueca aquellas líquidas con 



26 



regularidad en extremo notable. Se 
dice alma por arma y arma por al- 
ma, barcón por balcón, alcen por ar- 
can, etc., y se terminan en l muchos 
infinitivos: cantal, comel, sentil. En 
el castellano del siglo xvi, y en las 
provincias donde se hablaba más 
correctamente, se observan iguales 
fluctuaciones: alquitrabe, por ejem- 
plo, pronunciaban y escribían en 
pleno Valladolid las personas más 
cultas (Escrituras para la construc- 
ción de retablos en los años 1536, 
1551, 1590j transcritas por Martí, 
Estudios históricos y artísticos, pági- 
nas 194 y 183;. 

La n de alcanduz es expletiva, y 
debida acaso á la influencia de la l 
anterior, como en alondra de alo- 
dola, langosta de locusta, langostino 
(lagustín en el citado inventario del 
siglo xvi), lonja ¿de locula? La inter- 
calación de una nasal se da» en mu- 
chas voces, como manzana, ninguno, 
mancilla, mancha, cementerio, mensa- 
je, resumen, rendir, ponzoña, fricar, 
imprenta, invierno, y en otras de 
poetas cultos de los siglos xiv y xv, 
como assonsegado (Micbr Francis- 
co Imperial, Canc. de Baena, nú- 
mero 226, vv. 49 y 121), munchos 
(Gómez Manrique, Coplas á Diego 
Arias de Avila, en Antología de 
Poetas líricos castellanos, t. 3, pá- 
gina 53), cencina por cecina (Juan 
Alfonso de Baena, n. 407, p. 460 
de su Cancionero) (cf. en documen- 



tos menos literarios, onsso por oso 
(Iqe el G-ebir, Suma, cap. 33), mun- 
cho por mucho (Rodrigo de la To- 
rre, carta á Enrique IV, ap. Mem. 
hist. Esp., t. 5, passim), pansas por 
pasas (El Hundidor de Cismas y 
Heregías, fol. 17). 

Alcaracache s. m. Fruto del 
escaramujo ó rosal silvestre. Rosa 
canina, L. || El arbusto que lo pro- 
duce. 

En Salvatierra alcaracaz y asea' 
racache, en Alegría asear acachi. Pa- 
rece ésta la forma menos alterada 
y compuesta de asea (en vascuence 
«cuezo, artesa, caja»; cápsula (en 
Botánica'; r eufónica, a (artículo) y 
cachi (ácido, agrio, escocedor ó pi- 
cante), ó más brevemente: asca-\r 
+ o, + cachi, con significación de 
«cápsula picante». La r eufónica ó 
epéntica se usa en el subdialecto 
vasco del valle de Salazar (Navarra) 
para evitar el hiato resultante de 
sufijar el artículo a á palabras ter- 
minadas en vocal: alaba «la hija», 
en Salacenco se dice alaba-r-a (Bo- 
naparte, Le Yerbe Basque, p. 30, 
nota); la r se intercala también en- 
tre el interrogativo ik y ante otros 
sufijos con el propio objeto de im- 
pedir concurso de vocales: alaba-r-ik, 
alaba-r-en «de la hija»; alaba-r-i «á 
la hija», alaba-r-entzat, <para la 
hija» etc. (Gampión, Gram., p. 124). 
La r de ascaracachi puede ser eu- 
fónica para unir al substantivo aska 



27 



al artículo a, á la manera salacen- 
ca, resultando aski-r-a «el cuezo», 
como aiaba-r-a «la tija». Aska, en 
significación de cápsula, ha dado as- 
korra, nombre del erizo, de la simien- 
te del lino, y en general del fruto se- 
co pluricarpelar dehiscente de mu- 
chas semillas (Campiójí, Datos hist. 
del Rein. de Nav.; Lacoizqueta, 
Nombr. eúsk. de las plant., 2). Cachi 
es el adjetivo gaci-a (Larramendi, 
Dic. tril.), gach, gaitz (Ajzquibel, 
Di".) l que ha conservado en compo- 
sición la primitiva K, sonido ex- 
puesto en eúskaro á debilitaciones 
graduales que llegan hasta la eli- 
sión: kan (Sala^enco), gau (Aezc), 
Aaw(Labortano) att(Guipuzc.)«este» 
presenta completa la serie de gra- 
duaciones de intensidad de la k 
(Campió.n, Gram., p. 105). La k, de- 
bilitada en gaci, gach, gaitz, aparece 
en su prístino vigor en el último 
componente de ascaracachi, como en 
zorakería «locura» (zora-f-heria), su- 
kaldi «fogón» (su-j-halde), lokartu 
<tener sueño» (lo-(-hartu). Por lo 
demás, la atenuación de k en g ocu- 
rre en la fonética eúsk ira con tan- 
ta frecuencia como en la hispano- 
latina, No obstante lo dicho, la eti- 
mología de ascaracachi, alcaracache, 
alear acaz ha de admitirse con todo 
género de reservas. El léxico eús- 
karo brinda varias dicciones, que 
pudieran haber intervenido en la 
composición de esa voz, como lakar 



«sil vestre>,enlabortanoZa^ar «abro- 
jo, zarza», cuya última degradación 
es el lar guipuzcoano (Campión, 
Dat. hist. referentes al Rein. de 
Nav., ap. Euskal-erría, t. 22, p. 388); 
ó elk)r «árido, seco»; askazal «uña, 
gancho»; kalkarazi «hacer acalcar» 
(sic) (Novia y Salcedo, Dic.) y 
otras. A preferir la de cuezo, cáp- 
sula ó receptáculo picante, inclinan 
las denominaciones más populares 
del escaramujo. El picor producido 
por su semilla ha creado el nom- 
bre francés gratte-cul y su corres- 
pondiente castellano. Littré, citan- 
do á Ménage, dice: «La bourse pi- 
quante qui entoure ses grains se 
mettait par méchanceté dans le lit; 
elle piquait les fesses; et de la le 
nom de gratte-cul; mauvaise plai- 
santerie qui se fait encoré de nos 
jours dans les campagnes» {Dict. 
Gratte-cul). 

La lista de nombres populares 
del escaramujo es copiosa en Espa- 
ña. Colmeiro (Plant. de la Pen, 
Ibér., t. 2, p. 355) cita treinta caste- 
llanos, ocho gallegos, once catala- 
nes, siete eúskaros y otros siete par- 
ticulares del fruto en Galicia. 

Alcaracaz [Salvatierra] s. m. 
Alcaracache ó escaramujo. 

Alcobilla [Valdegovia] (N. 
acep.) s. f. Bovedilla ó espacio re- 
vestido de yeso en figura de bóve- 
da, entre viga y viga, en el techo de 
una habitación. 



28 



Del árabe al qobbah, cámara abo- 
vedada para colocar un lecho. 

Aldegones s. ni. Falda mal re- 
dondeada, que cae desigualmente. 

Aumentativo despectivo de aldas. 
Carece de singular. 

Aldraguear [Bioja alavesa] 
v. Corretear, entremeterse, chismo- 
sear. 

Tiene alguna conexión fonética 
con algarear, algara, algorero, voca- 
blos antiguos cuya primitiva signi- 
ficación fué «correr la tierra, em- 
bestir repentinamente y por sor- 
presa; hacer incursiones en territo- 
rio enemigo». «Envió sus algaras 
que algarareasen á derredor de la 
hueste, é los algoreros llegaron fas- 
ta las tiendas» (La Gran Conquista 
de Ultramar, 1. 4, c. 64). La amplia- 
ción del significado de algarero, 
hasta llegar á la de aldraguero, «tn- 
tremetido y chismoso», es fácil (cf. 
batallador); el cambio de forma su- 
pone metátesis de la g y de la r ó 
intercalación de una d, como en 
val-d-ré, sal-d-ré \algarear~alraguear 
—aldraguear] . Algara, algarada, al- 
garear, en castellano; algara «tumul- 
to militar», algarum, algaru «incur- 
sión bélica de los moros», en bajo 
latín, vienen del árabe al «el» y 
gharet «expedición de caballería 
para saquear el campo enemigo». 
Aldraguear es posible que sea más 
afín de las voces hadrolla «engaño 
en las compras y ventas al fiado», en 



Las Partidas; adrollero «el que com- 
pra ó vende con engaño» (Acad. 
Esp., Dic ); aldrán «el que vende 
vino en las dehesas» (Barcia, Dic. 
etimol.). Aldraguear se usa también 
en Navarra. 

Aldraguero, a [Bioja alave- 
sa] adj. Entremetido, chismoso, ca- 
llejero. 

De aldraguear, usado también en 
Navarra. 

Aleleví s. m. (Voz infantil) 
Juego del escondite en el cual unes 
muchachos se esconden y otros bus- 
can á los escondidos. 

El grito para que quien paga sal- 
ga en busca de los demás, es ¡alele- 
ví/, que da nombre al juego. 

Alezna [Bioja alavesa] s. £ 
Mostaza negra, planta de la familia 
de las cruciferas. Sinapis nigra, L. 

Del holandés aelsene «punta», 
conservando la a por la semejanza 
de su semilla con la lezna, nombre 
de igual origen, pero aferesado. 

Alfilere» [N. acep.] s. m. 
Aguja ó peine de pastor, planta de 
la familia de las umbelíferas, cen 
el pico muy agudo y tres ó cuatro 
veces más largo que la parte graní- 
fera de los frutos, parecidos á agu- 
jas, alfileres ó dientes de peine, de 
lo cual recibe sus nombres vulgares 
y científicos. Scandix pectén Veneris, 
L. En Salamanca la llaman «reloji- 
llos». El mismo nombre alfiler, an- 
tiguamente alfilel, del árabe aljilel, 



29 



se ha aplicado á otras plantas, entre 
ellas al Trachoelium coeruleum, L., y 
al Erodiumcicularium,"Levo. (V.Col- 
meiro, Piant. de la Pen. Ibér., t. I, 
página 32). 

Alicorto, a adj. Decaído de 
ánimo por algún contratiempo. 

En Aragón alicortado significa lo 
mismo Borao., Dio.de Yoc. arag.). 
De ala y corta ó corlada. 

Alma je s. m. Dula ó hato de ga- 
nado mayor, perteneciente á todos 
los vecinos de un pueblo. 

Del latín animalia, cambiadas la 
n en l, como ya en el Poema del 
Cid, alma, de anima; Bargilona, de 
Barcinona; Antolínez, de Antoninus 
(Araujo, Gramática del Poema del 
Cid, p 59), y el grupo li en ;' (ct. 
ajo, mijo, cornejo, mujer, hijo, hoja, 
etc.), con síncopa de la a pretónica 
y debilitación en e de la a final [ani- 
malia = alimalia = a Imalia ■== alma ja 
=almaje]. El plural latino ha se- 
guido en almaje igual proceso que 
en el francés aumaille, antiguo al- 
maille (Stappers, Dict. synoptique 
d'étimologie frangaise, 89), término 
colectivo, como bétail, volaille. Ali' 
malla, en la traducción del Fuero 
Juzgo, ofrece ejemplo del primer 
paso del romance en la transforma- 
ción de animalia, paso recordado 
por el actual alimaña] alma (cí. en 
portugués alma-lha <ternera»), lo 
es de la síncopa de la vocal pretó- 
nica. La permutación li en j es nor- 



mal; la debilitación de a en e, debi- 
da á la influencia del sufijo aje, 
procedente del bajo latín agio, y 
á veces ático (cf. lenguaje, potaje, 
brevaje, plumaje, salvaje). Tocante 
á la significación, el singular alma- 
je retiene como colectivo la plura- 
lidad del neutro original, al igual 
de lo que sucede en fruta, huerta, 
hoja, leña, huera, etc. 

Almondera s. f. Tela de cáña- 
mo muy basta. 

Del vascuence maindine, mainde 
«sábana», procedente, según Cam- 
pión (Celt., Ib. y Eúsk.), del sáns- 
crito mandara «lecho». La almon- 
dera se usa para sábanas en las 
casas de los labradores poco aco- 
modados ó que prescinden de deli- 
cadezas. 

Almora s. f. Majano ó montón 
de cantos sueltos que se forma en 
las tierras de labor ó en las encru- 
cijadas y divisiones de los tér- 
minos. 

Del vascuence ar «piedra, canto», 
y muru-a «montículo». La radical 
ar ó arri abunda en la lengua eús- 
kara, y no menos la permutación de 
l en r. Respecto á la procedencia de 
«muru», grammatici certant, Astar- 
loa (Apología de la lengua vasconga- 
da, p. 242 y 243) y Humboldt (Los 
primitivo!' habitantes de España, p. 
63), la consideran evidentemente 
eúskara; pero la mayoría de los filó- 
logos se inclinan á la oriundez aria 



30 



y explican el murus latino por el 
sánscrito mura «cerca, cerrado», 
cuyos elementos son el prefijo pri- 
vativo ma y la radical r' «ir». Al- 
mora justifica la opinión concilia- 
dora é imparcial de Campión, que 
considera (Celt., Ib. y Eúsk., ap. 
Euskal-erría, t. 42, p. 1) el murus 
ario y el muro eúskaro, palabras 
independientes, aunque homófo- 
nas, pertenecientes todo lo más á 
un remotísimo fondo común, an- 
terior á la formación del ariano. 
Mtiru-a, en efecto, no significa 
«montón de piedras», lo cual sería 
indicio de su procedencia latina, 
sino simplemente a montículo ó co- 
lina», puesto que para designar el 
majano ha sido preciso que murua 
sea determinado por el elemento 
ar ó arri «piedra». 

En Cuartango (Álava) se deno- 
minan almoras unos túmulos ó mon- 
tículos artificiales, bajo los cuales 
se ban descubierto dólmenes. 

Alombar v. Alomar, ó sea 
arar la tierra, dejando entre surco 
y surco espacio mayor que de ordi- 
nario, de manera qne quede for- 
mando lomos. 

De un tipo latino adlumbare (com- 
puesto de ad y lumbare, derivado 
éste de lumbas ó de lumbi, orum), 
disponer una cosa en figura de lo- 
mos. En alombar persiste la b per- 
dida en alomar y conservada tam- 
bién en las voces sabias lumbal, lum- 



bago. La fluctuación entre ambas 
pronunciaciones se observa perfec- 
tamente en el castellano de Gon- 
zalo de Berceo, donde al lado de 
palombas (Santa Oria, coplas 30, 37, 
40, 49, 50), se lee, si no es error del 
escribiente, palomas [Ibid , cop. 46). 

A I oí ín [Ozaeta] s. m. Troj. 

En el Diccionario de la Academia 
Española, algorín (de algoeir, de al- 
gar, en árabe «cueva») se incluye 
como usado á veces en sentido de 
troj. La significación y forma de 
alorín recuerdan las más antiguas 
de este vocablo. «Los alholis ban de 
tener apartados como senos, para 
donde por sí se ponga cada género 
de simiente» (Herrera, Agricultu- 
ra, 1. 1, c. 11). «.Alfolí, alhoií, alhón- 
diga de trigo ó granero» (Larra- 
hendí, Dic. tril.). 

Del árabe al-hori «almacén». 

Alorro s. m. Ave de rapiña, 
parecida al azor, pero de mayor ta- 
maño. 

Parece alorro aumentativo de ala, 
como aleta, nombre de otra ave ci- 
tada por el Infante D. Juan Manuel 
{Libro del Caballero e del Escudero, 
c. 41), parece diminutivo; pero alo- 
rro pudiera ser el alforre, ave de ra- 
piña nombrada por el mismo pro- 
cer (Id., ibid.). 

Aloya, s. f. Alondra, ave del 
orden de los pájaros. Alauda arven- 
SÍ8, L. 

Del latín alauda. El diptongo au 



31 



se contrajo en o, como en coto,loa, 
oye, poco, oca, pobre, cosa, losa, oro 
etcétera. La y hace presumir un 
tipo alaudia. En tal supuesto, di 
postónica ó intervocálica se per- 
mutó en y, como en rayo (latín vul- 
gar radiu), moyo (modiu), poyo (po- 
diu) , hoy (hodie) (Meyer-Lübke, 
Gram. des Lang. Rom., 1. 1, 510). Bar- 
cia (Dic. etimol.) trae alaudia como 
sinónimo de calandria, pero sin ha- 
cer más indicaciones, y la Academia 
Española (Dic.) «alhoja (del catalán 
alosa, del latín alauda)». Las for- 
mas francesas, con excepción acaso 
del wallon alauie, se refieren á alau- 
da, de la cual el inusitado alone, cu- 
yo diminutivo es el actual alonette 
(Brunot, Gram. histor. de la Lang. 
frang., n. 142), pues de referirse á 
alaudia, la i hubiera ocasionado la 
caída de la d y tomado el sonido 
que llaman chuintant las gramáti- 
cas francesas (cf. jour de diurnum, 
jusque de deusque, orge de hordeum) 
(Ayer, Gram. comp. de la Lang. 
frang., § 28, c.l.°). En El Libro del In- 
fante (capítulo 38) se lee desnoyo,des- 
nuya, por desnudo, desnuda, y desnu- 
yo en el Fuero Juzgo, con la d pos- 
tónica intervocálica convertida en y 
como en aloya; en el Libro del Caba- 
llero e del Escudero (cap. 41) del mis- 
mo Infante, aparece aloa, perdida del 
todo la d. ¿Se transformó en y antes 
de desaparecer, y es el aloya alavés 
un caso ó ejemplo de esa transición? 



La escasez de datos y la poca es- 
crupulosidad de las ediciones vis- 
tas impiden resolver, mucho más 
si aluda es la alondra ó la calandria 
en Alfonso Alvarez de Villasandi- 
no (Canc. de Baena, n. 129, pági- 
na 128). 

Mas, pues, que lo alto anda por el suelo 
Non es maravilla ca?ar el aluda. 

La voz alauda fué importada del 
galo al latín. Plinio (Hist. Nat., II, 
37) y Suetonio dicen que César dio 
el nombre alauda á una legión 
compuesta de galos. «Unam etiam 
ex Transalpinis conscriptam, voca- 
bulo quoque gallico, Alauda enim 
appellabatur» (Suetonio, César, 24). 

Alumbran oche s.m. Luciér- 
naga, insecto coleóptero. Lampyris 
noctiluca, L. 

Alún s. m. Alumbre. 

Del latín alumen. En el siglo xiv 
fluctuaba el uso entre la forma 
provincial alavesa, usada también 
en Aragón (Borao, Dic. de Voc. 
arag.), y la generalmente admitida. 
«Alumbre, otros lo llaman alume» 
(Canciller Ayala, libro de la Caza 
de las aves, C. 47). 

Allanabarrancos s. m. Fa- 
cilitón. Persona que facilita ó pre- 
sume de facilitarla ejecución de las 
obras. 

Amaitaco [NE. de Álava] 
s. m. Bocadillo ó tente en pie que se 
toma hacia las once de la mañana. 



32 



Del vascuence amaiquetaco (Vid 
Amarretaco y Ataitaco). 

Amarrador s. m. Mozo dedi- 
cado á transportar á hombro ó en 
carro de mano los géneros de la 
albóndiga. 

De amarra, del árabe marr «cuer- 
da», con a protétiea, resto del ar- 
tículo al. El amarrador y el mozo de 
cuerda ó de cordel han recibido su 
nombre de la misma cosa. No hay 
unanimidad sobre esta procedencia. 
Stappers (Dict. aynopt., núm. 3.559) 
deriva del céltico amarr «lazo, ata- 
dura», el francés amarre «cable pa- 
ra amarrar», aunque indicando que 
su origen puede ser el marren del 
holandés, lengua rica en vocabula- 
rio náutico. El vasco ofrece amarr 
«cangrejo, amarrak «amarras», 
amaraga «pulpo» (Micolbta, Modo 
de aprender la lengua vizcaína., Dic. 
breve). 

Amarreco [Var. fon.] s. m. 
Amarraco ó tanteo de cinco puntos 
en el juego del mus. 

Del vascuence amarreko «decena 
ó de á diez». Etimología no del to- 
do satisfactoria. Amarreko no figu- 
ra en los Diccionarios de Larra- 
raendi y de Novia, y aunque está en 
el de Aizquibel (Apéndice) es en la 
la acepción de decenario. Además, 
amar, á juzgar por el compuesto 
amarurtea «decenio, y por la pérdi- 
da de la final en ama-ika, ama- 
¿i, etc., termina en r suave, y, en 



fin, amarreco no significa, al menos 
actualmente, «decena», sino «qui- 
na», la cual en vascuence se dice 
bosteco (Laerambndi, Dic. tril.). Por 
otra parte, los jugadores de mus 
llaman piedra á cada tanto, y cuan- 
do el encargado de tantear pasa 
de cuatro piedras, el que amarre- 
quea (Vid) toma del fondo ó plati- 
llo especial un amarreco, señal de 
haberse completado ó terminado 
una serie de cinco piedras. Esto 
hace sospechar que el eúskaro arri 
«piedra», figura en am-arre-co, en- 
cerrado entre amai «término, fin, 
cabo», muy usual en el dialecto viz- 
caíno (Azkué, Qram. eúsTc., p. 366), 
y el sufijo derivativo feo. En junto 
amai + arri -f- feo «piedra ó tanto 
final», lo cual conviene al amarreco. 
Ofrecen, sin embargo, serios reparos 
á esta etimología las voces amarre- 
na «diezmo» [amar-)-rena?], amarre- 
taruntz «hacia las diez», amarr etako 
«io de las diez», con r fuerte, y la 
posibilidad, indicada por Arriaga 
(Lex. del Bilb), de que antes fue- 
se decena de tantos lo que hoy es 
quina, como era cuarentena lo que 
actualmente es período muy varia- 
ble de días. 

Amarrequear v. Señalar ó 
apuntar los amarracos. 

En el mus ordinario, un jugador 
de cada una de las dos parejas tan- 
tea ó apunta las piedras hasta cua- 
tro, y el otro amarrequea ó anota los 



33 



amarracos ó tanteos de cinco pun- 
tos. Gana la pareja que hace antes 
los amarracos convenidos, que sue- 
len ser de cuatro á ocho. 

Derivado de amarreco. 

Amarretaco s. m. Bocadillo 
ó tente en pie que se toma hacia las 
diez de la mañana. 

Del vascuence amar «diez», y del 
castellano taco «el taco de las diez». 
Amaiquetaco «el taco de las once de 
la mañana», y lauretaco «el taco de 
las cuatro de la tarde > , son términos 
bilbaínos (Arriaga, Lex.), de igual 
estructura. En Álava se usa tam- 
bién amaitaco (Vid), contracción de 
amaiquetaco. 

Auiescaano, a adj. Natural 
de las Amescoas. Ú. t. c. s. || Lo 
perteneciente á las dos Amescoas 
(la alta y la baja), valles de la pro- 
vincia de Navarra. 

De Amescoa, pronunciado tam- 
bién Amescua, Amezcoa y Amezcua, 
derivado vasco de ametza «roble sil- 
vestre ó quejigo» íMoguei.. Diserta- 
ción, ap. Mem. hist. Esp., t. VII, 
p. 733). Los apellides Amezcoa y 
Amezqueta significan, según Irigo- 
yen, « Quejigal ó campo de que- 
jigos» (Apellidos vascongados, pági- 
na 19). 

Amilamia (Salvatierra) s. í. 
Hada ó náyade, de índole afable y 
caritativa. 

La Amilamia se distingue de la 
Lamia en que ésta ha conservado 



en las leyendas eúskaras el carácter 
sanguinario y feroz que le atribu- 
yen las clásicas (Vid. Diodoro Sícu- 
lo, Bib. hist, 1. 20, c. 41). Así apa- 
rece la lamia en la de «Las tres 
Olas», popularísima en Deva, de 
donde la recogió Araquistain para 
sus Tradiciones Vasco -cántabras . 
Lope de Isasti (Compendio historial 
de Guipúzcoa, p. 153) dice que, en 
Guipúzcoa, las sirenas, «mujeres de 
la cintura arriba y lo demás fenece 
en cola», son llamadas lamias. Las 
Amilamias, como las Maitagarris, 
con quienes tienen gran semejanza, 
viven, según consejas salvaterra- 
nas, en el Lezao, gruta con vasto 
estanque en la sierra de Encia, á 
una media legua del Dolmen de 
Arrízala, erigido por maléficas sor- 
guiñas. Son rubias como el oro, in- 
ofensivas, y huyen de los hombres. 
Poseen varios útiles y maravillosos 
secretos, como el de sacar harina 
de un cedazo vacío. A veces favo- 
racen á los pobres. Algún pastor las 
ha sorprendido aliñándose el cabe- 
llo con un peine de oro, á orilla del 
estanque, que les servía de espejo. 

Amochar v. Pegar ó embes- 
tir con la cabeza. 

De mocha «cabeza». 

Amecharse v. Jorobarse ó 
fastidiarse. 

¿Eufonización de amolarse, que en 
sentido figurado y familiar signifi- 
ca lo mismo? Se usa también en 



34 



Bilbao. Arriaga deriva esta voz del 
eúskaro motz «achatado > (Lex. del 
Bilb.). 

Amorias [Valdegovia] s. m. 
Ab repuños (Vid), planta de la fa- 
milia de las ranunculáceas. Banun- 
culus muricatus, L. 

Amparo s. m. Cantidad exi- 
gua. Pizca, miga, gota, chispa en la 
acepción de partícula pequeña de 
alguna cosa. «No tengo amparo 
de sal». 

En Bilbao ampur «migaja», plu- 
ral ampurres (Arriaga, Lex.). 

An cilio [Elburgo, Ozaeta] s.m. 
Zaguán ó portal. 

No parece que tiene relación con 
el latín ancilla «sirviente ó criada», 
conservado por la poesía culta del 
siglo xv. «Vi doze fazes, muy alvas 
anziilas» (Micbr Franc. Imperial, 
Canc. de Baena, n. 226, v. 73). 

Ancha [Santa Cruz de Campe- 
zo] s. f. Torta. 

Del latín ampia «ancha», refirién- 
d©se á su forma. 

Andalotero, a [Berantevilla] 
adj. Callejero, pindongo, persona 
que está constantemente fuera de 
su casa recorriendo las ajenas. 

Derivado de andar, como su sinó- 
nimo andorrero, del intensivo an- 
dorrear. 

Ande [Vulg.] loe. Adonde. 
«¿Ande vas? — A la escuela». 

Angélico s. m. Saltaojos, plan- 
ta de la familia de las ranunculá- 



ceas, de seis á ocho decímetros da 
altura; hojas cortadas en segmen- 
tos lineales; flor terminal, solitaria, 
de color de púrpura muy vivo y 
hermoso. Adonis aestivalis, L. 

Diminutivo de Ángel. Como la 
angélica á sus virtudes medicinales 
contra los venenos, el angélico debe 
el nombre á la belleza de sus flores. 

Anguillarri [Marquinez. O. 
del Condado de Treviño] s. m. Ma- 
juela, fruto del espino albar. 

En otras localidades abillurri 
(Vid). ¿De anrol+elorri, «espino de 
majuelas»? 

Anrol [Salvatierra] s. m. Ma- 
juela, fruto del espino albar. 

¿Contracción de aron «ciruela», y 
elo [siquea] «majuelo»? En Navarra 
y Guipúzcoa uno de los nombres 
del arañón ó endrino es, ó á lo me- 
nos era, aronzabeltza [ciruela negra 
ó espino negro], y el del majuelo, 
elosiquea, según el P. Fr. José de 
María (Suplemento al Diccionario 
trilingüe de Larramendi, n. 652 y 
125). En anrol, plural amóles, han 
podido fundirse aron, «ciruela >, y 
elo, de elosiquea, que entra también 
en elo-rri, «espino en general ó 
zarza». 

Ana s. f. Ama de cría; nodriza. 

Del vascuence. 

Aña seca s. f. Ama seca. Ni- 
ñera de alguna edad. 

Apa! Voz con la cual los niños 
piden que se les tome en brazos. 



35 



Onomatopeya. 

Aparatero, a adj. Aparatoso 
ó exagerador de la importancia de 
las cosas. 

Se usa también en Aragón (Bo- 
rao, Dic. de Toe. arag.). 

De aparato, y éste del latino appa- 
ratus, «preparado, prevenido, dis- 
puesto». Aparatero es el que hace 
aparatos ó exageraciones, como za- 
patero el que hace zapatos. 

A pega de ras [Bioja alavesa] 
a. f. Bardana, planta de la familia 
de las compuestas. Lappa maior, L. 

De apegar, por la propiedad de 
sus cabezuelas (cf. tragaderas, de 
tragar). 

Aperauchi grande (Salva- 
tierra) s. m. Planta de la familia 
de las umbelíferas, con tallo ergui- 
do, fistuloso, de ocho á doce decí- 
metros de altura, estriado; hojas 
grandes, piaado-partidas, con seg- 
mentos angulosos, finamente den- 
tadas en los bordes, ásperas en la 
cara superior, vellosas en la infe- 
rior; flores blancas, pequeñas, en 
umbelas compuestas de veinte á 
treinta radios, con involucro ó in- 
volucrillo de foliólos setáceos; cáliz 
de cinco dientecitos; cinco pétalos 
desiguales, escotados, bífidos; fruto 
oblongo, orbicular, con reborde 
plano. Crece en los sitios húmedos. 
Se usa cocida para alimento de los 
cerdos. En la llanada de Álava y 
en el condado de Treviño la llaman 



lampazo (V.), como al aperauchi pe- 
queño. Heracleum sphondylium, L. 

Del vascuence abere, aberea «res 
ó ganado», y azi «semilla ó simiente 
en genera], en la significación de 
alimento», que es á lo que se desti- 
na el aperauchi. Abere, es la forma 
debilitada de apere; la permutación 
de la z en ch ocurre tan á menudo 
en vascuence, que «con ejemplos de 
ella, dice Campión (Gram. p. 111), 
pudieran llenarse muchas páginas». 
En los términos alaveses abunda la 
ch. Concuerdan con el segundo ele- 
mento de aperauchi, las voces chau- 
chi «guiso con mucho caldo», y 
chaintz [¿dejan?], en ur-chaintz, lit. 
«come avellanas», nombre que da 
Chaho á la ardilla (Los Pirineos, 
ap. Revista Eúskara, año 2, p. 274). 
La significación de azi se autoriza 
con la de su derivado azgurri «ali- 
mento», como el sánscrito ácana, 
con igual sentido, procede de uq 
«ed-ere», que ha hecho pensar en la 
oriundez ariana de azi (Campión, 
Celt., Ib. y Etisk., ap. Euskal- 
erría, t. 40, p. 564). Es posible 
también que aperauchi sea un 
representante eúskaro del latín 
brassica «berza». Dada la eufonía 
vasca pudieron surgir de esa voz 
(Campión, ob. cit. ibid., t. 41, p. 927) 
parasika, barasika, barasiga ó apa 
rasika, abarasiga, y de aparasika el 
salvaterrano aperauchi, para desig- 
nar las plantas que, cocidas como 



3« 



la berza, se dan á los cerdos. El 
franco?, coincidiendo con esta idea, 
llama fenouil de porc al servato ó 
aperauchi pequeño. 

Aperanchi pequeño [Sal- 
vatierra] s. m. Servato* planta de 
la familia de las umbelíferas, Pew- 
cedanum offtcinale, L. 

En la llanada de Álava y en Tre- 
viño lampazo. 

Aporcar [N. acep.] (Rioja al- 
avesa) v. Arrimar la tierra alre- 
dedor de las vides tiernas cuando 
principian á levantarse, con objeto 
de apoyarlas y nutrirlas. 

Usase en la misma acepción en 
la isla de Cuba (Pichardo. Dic. de 
Voc. cuh.) Fuera de la Rioja ala- 
vesa se dice acollar, empleándo- 
se aporcar en la acepción general 
de «agrupar y atar las hojas de 
ciertas plantas alrededor del cogo- 
llo y cubrirlas con tierra» (Acad. 
Esp. Dic.). 

Arador [N. acep.] Erupción 
cutánea que se presenta en man- 
chas circulares rubicundas, de pe- 
queño diámetro, con ligera esca- 
mación. Se atribuye á la acción di- 
recta de los rayos del sol sobre la 
piel. Cada una de esas manchas es 
un arador. 
¿De ardor? 

Aramayanés. a adj. Natural 
de Aramayona. Ú. t. c. s. || Perte- 
neciente á este valle de la provin- 
cia de Álava 



De Aramayona, que también se 
llamaba Aramayo, según unas en- 
dechas de doña Sancha Ochoa de 
Ozaeta, con ocasión de la muerte 
de su marido, Martín Báñez, en la 
batalla habida entre Oñacinos y 
Gamboinos, en Mon dragón, el año 
de 1448. Errecodot Aramayo guztia 
«quemaría á todo Aramayona», can- 
tó la desolada viuda (Garibay, Me- 
morias, ap. Mem. lüst. Esp., to- 
mo VII, pág. 46). Para el vocablo 
Aramayona se han propuesto mu- 
chas etimologías, locual da idea de 
la obscuridad de su composición: 
Arana-itz-ona «vailecito bueno de 
las peñas» ó ara-mait ona «valle del 
buen maíz» (Becerro de Bedgoa, 
Etimologías alavesas); ara mai-ona 
«fértil meseta del valle»; ara- 
mai-ano «región de la meseta lla- 
na», y otras que, como las citadas, 
no convienen por lo menos á la de- 
marcación actual. 

Aran s. m. Endrino, planta de 
la familia de las amigdáleas. || En- 
drina, fruto del endrino. Prunus 
spinosa, L. 

Del vasco aran «ciruelo y cirue- 
la». La endrina, arañón ó marañen, 
fruto del endrino (arantzabeltz, elo- 
rríbeltz, en vascuence «espino ne- 
gro»), tiene en los léxicos eúskaros 
un nombre compuesto: basakaran T 
basaran, pasaran, pacharan (lit. «ci- 
ruela de monte ó silvestre»), beltza- 
ran, belcharan («ciruela negra ó de 



37 



espino negro»); sasiokaren («ciruela 
de zarza»). El nombre alavés con- 
serva el primitivo del arbusto, in- 
dígena en Europa ó antiquísimo, 
pues se ha demostrado que los 
hombres de las habitaciones lacus- 
tres suizas comían arañes. En vas- 
cuence, aran pasó con el tiempo á 
designar las especies cultivadas, 
. aplicándose á la silvestre los voca- 
blos compuestos antes dichos. Brin- 
dan etimologías indogermánicas el 
sánscrito arani «endrino», y en la 
rama céltica, el kymrico eirin, el ir- 
lardés airne y el armoricano irin, 
que significan lo mismo. Arana «ci- 
ruela» tiene también su correspon- 
diente en turco (FernÁiSDez y Gon- 
zález, Discurso ante la Real Acade- 
mia Española). 

Arandela s. f. Golondrina. 

De un diminutivo del latín vul- 
gar Mrunda, forma supuesta por 
Thomas (Essais de Philologie Fran- 
ijaise, p. 327), en vista del provenzal 
yronda t en Bernard de Ventadour. 
Arandela puede venir del proven- 
zal ir ondula ó del italiano rondi- 
nella, y aparenta igual estructura 
que el francés hironddle; en Berry, 
arondclle, airondelle ; en Hainaut, 
urondiele. Todos se refieren, como 
el latino hirundo y el griego xs^Swv, 
al radical sánscrito har, ghar, de 
donde en griego x £ íp y ©1 latino hir 
«la mano» como órgano prehensor. 
En tal sentido, arandela vale «la 



prehensora ó cazadora» (de nsec- 
tos). 

Arandón s. m. Molleja ó estó- 
mago triturador de las aves. 

Del eúskaro aran «endrina», co- 
mo arándano, por su color negro 
azulado ó violáceo. 

Araiigorri s. m. Pez rojo, de 
cabeza muy grande, común en el 
Cantábrico. Pertenece al orden de 
los teleósteos, suborden de los acan- 
topterigios. Trigla lyra, Lacépéde. 

En Bilbao, arraingorri (Múguca, 
Dial.), ó arreingorri(A.RB.iAGA, Lex.). 

Del vascuence, arrain «pez» y go- 
rri «rojo». 

Arañada s. f. Arañazo. 

Se usa también en Aragón (Bo- 
ráo, Dic. de Voc. arag.). De arañar 
y el sufijo vasco-castellano ada. 
El derivativo ka-da, ada en dic- 
ciones eúskaras, suele significar 
golpe, medición ó medida llena 
(Azkué, Gram., n. 11, 12 y 175). Lo 
propio ocurre en castellano: arri- 
kada «pedrada», burdi-kaia «carre- 
tada», laba-kada «hornada». La fre- 
cuencia de este sufijo vasco ha in- 
fluido en la formación de algunos 
términos provinciales, sobreponién- 
dose al castellano azo (cf. zapa- 
rrada por zaparrazo, talegada por 
talegazo). 

Ara vaquilla (A la) [Rioja 
alavesa] loe. Cava que se da á las 
viñas en diagonal, y de modo que 
entre cada par de cepas resulten 



38 



más montones ó pernadas que en la 
cava ordinaria. 

Para la cava á la aravaquilla se 
colocan en fila los obreros, cada 
uno entre dos cepas, por el orden 
siguiente: 1.° el mayoral; 2.° el 
segundo mayoral; 3.° el tercero; 
4.° el arrancacarro, formado por el 
peón ó peones colocados entre el 
tercer obrero ó grupo de obreros y 
el antepenúltimo; 5.° él carro, for- 
mado por uno ó varios peones; 6.° 
el rabop aerea; 7.° el puerca. El 
mayoral, una vez cavadas las vides 
de su primera posición, pasa á la 
izquierda de «el puerca», y sigue 
trabajando en séptimo lugar. 

Arbel [Salvatierra] s. m. En 
las heredades ó piezas, la parte en 
que ba desaparecido la tierra vege- 
tal, quedando al descubierto la roca. 

Del vascuence arbel «toba ó pie- 
dra pómez», voz usada en la topo- 
nimia eúskara. Albeloa, término de 
Tudela, en Comptos de los años 
1265, 1269 y 1306, de Arbeloa; con- 
desa de Arbelbide, en 1300 (Cam- 
pión, Dat. hist. del Rein. de Nav.. 
ap. Euskal-erría, t. 22, p. 566). Arbel 
es garbal «calvo, descubierto, raso>. 

Arcandnz (Vulg.) s. m. Ar- 
caduz. 

(Vid Alcanduz.) 

Ardura s. f. Desazón, angustia, 
apuro. 

Se da por anticuado en el Dic. 
de la Academia Española. 



Del adjetivo latino arduus «ar~ 
dúo». 

Arlóte, arlota [N. acep.] s. 
Descuidado ó desaseado en el ves- 
tido y porte. 

Acepción distinta de la general, 
«holgazán, bribón», procedente del 
italiano arlotto, del bajo latín arlo- 
tus (Acad. Esp., Dic). La signifi- 
cación provincial de arlóte se rela- 
ciona más con alrota «desbecho de 
la estopa después de rastrillada». 
Las dos acepciones suponen proce- 
dencia distinta, pues coexistían en 
castellano antiguo. Los arlotes eran 
una gente desaprensiva, desafora- 
da, tremenda y, si apretaba el ham- 
bre, antropófaga. cE vieron cómo 
los arlotes desenterraban los mo- 
ros, e los que hallaban frescos co- 
míanlos... e Boymonte le dijo que 
esto (el comerse los moros cbien 
guisados>) non lo hacían ellos ni 
era por su consejo: mas aquel que 
lo hacía que era uno que acabdi- 
llaua la gente baldía, e llamábase 
rey de los arlotes > (La Orant Conq. 
de Ultram., 1. 2, c. 40). La acepción 
alavesa de arlóte aparece en una 
escritura de 29 de Abril de 1268, en 
la cual, como testigo de una dona- 
ción al Monasterio de Óseos, figura 
un < Pedro dito arlóte >, sobrenom- 
bre que Fernández Guerra inter- 
preta cel sucio, desnudo, desarra- 
pado, hecho un Adán> (Fuero de 
Aviles, p. 79). El arcipreste de Fita 



39 



emplea airóte en significación de 
holgazán (copla 1.452). Arlóte se usa 
también en Bilbao, y hablando de 
esta palabra dice Arriaga (Lex.)\ 
«Es muy general la creencia de que 
pertenece al eúskaro, ó por lo me- 
nos al bilbaíno, y, sin embargo, es 
castizamente española, pero tan an- 
ticuada, que casi no se usa más que 
aquí». 

Arnasca s. f. Artesa ó pila de 
piedra. Se coloca generalmente á la 
puerta de las casas. 

Voz importada del vascuence, 
aunque no figura en los léxicos que 
hemos manejado. Se compone de 
ar-n «piedra», y aska «gamella, ar- 
tesa, pilón de fuente ó abrevadero». 
Ar-n (ar «piedra» + n, sufijo loca- 
tivo materi vi) se halla en ernio «pe- 
ñasco» (Campión, Dat. hist. de Nav. } 
ap. Euskal-erría, t. 53, p. 425); aska 
aparece en los Diccionarios eús- 
karos con la significación antedi- 
cha, y ha formado compuestos aná- 
logos (cf. abar-aska «p-mal», antes 
«colmena», de abar «rama de ár- 
bol» y aska). Arnasca significa eti- 
mológicamente «pila ó artesa en la 
piedra». No tiene relación con el 
aragonés ama «vaso de colmena», 
procedente, con rotacismo de la l, 
del latín alnus colmo ó aliso», por 
fabricarse las colmenas con ramas 
ó varas de estos árboles. 

Arpa [Maestu] s. f. Instrumen- 
to para remover la basura, com- 



puesto de tres puntas de hierro pa- 
ralelas, puestas, á modo de tridente, 
sobre un astil. En otra3 localidades 
«arpón». 

Arpa, del griego fipmfj, es el pri- 
mitivo de arpón que figura con sig- 
nificado semejante en el Dic. de la 
Academia Española. 

Arpón [N. acep.] (NO. de 
Álava) s. m. Especie de azadón, 
que se diferencia del ordinario en 
tener la pala ó pjancha dividida en 
dos partes, de manera que pueda 
introducirse con más facilidad en 
la tierra, removerla y cortar las 
raíces. Se emplea sólo para la pri- 
mera cava de las viñas. || Instru- 
mento para revolver el estiércol 
(Vid Arpa). 

Aumentativo de arpa, del griego 
ap~/¡. El uso constante ha suprimi- 
do la h con que debieran escribirse 
arpa y sus derivados. 

Arrancacarro [Rioja alave- 
sa] s. m. El peón que ocupa el 
cuarto lugar á la izquierda, al co- 
menzar la cava de las viñas (Vid 
Aravaquilla y Carro). 

Compuesto de arrancar y carro. 
Arrancar del latín adradicare, deri- 
vado de radix «raíz», con n expleti- 
va, frecuente en castellano (Vid 
Arcanduz). 

Arrascar v. Rascar. 

La a protética abunda en caste- 
llano. Su objeto en muchas diccio- 
nes es eufónico, por lo cual podía 



40 



aferesarse sin que la significación 
cambiara. El alavés más propende á 
la aféresis que á la prótesis, por lo 
cual arrascar, anticuado según la 
Acad. Esp. (Dic.), constituye una 
excepción muy rara. Los verbos 
acepillar, amancillar, amenguar, ame- 
rengar, amunicionar, anublar, apla- 
cer, aplanchar, apomazar, arrebañar, 
arremangar, arremolinarse, aserrar, 
azarandar; los nombres arrebozo, 
aserrín, alambor, azanahoria y otros, 
han perdido en Álava la a inicial. 
Hubo tiempo en que la prótesis era 
potestativa en muchas palabras en 
que hoy no lo es. El hiato autoriza- 
ba la atéresis y la justificaba: «Si 
habéis mirado en ello, hallaréis que 
pongo a (en a-cebadado, a-sentado, 
a-donde, a-llegado, arruga, a-vezado), 
cuando el vocablo que precede aca- 
ba en consonante, y no la pongo 
cuando acaba en vocal (Diálogo de 
las Lenguas, p. 43). Por esta misma 
razón atalaya se convirtió en La Ta- 
laya, en un término de villa alavesa 
Pipaón, citado por Arizaga (íol. 9). 

Rascar y arrascar vienen del la- 
tín rassicare, y éste se deriva de 
rasum, supino de r adere «raer». 

Arratiano, a adj. Natural 
de Arratia. Ú. t. c. s. || Pertene- 
ciente á esta antigua merindad del 
Señorío de Vizcaya. 

De Arratia, voz eúskara, que sig- 
nifica «peñascal» si sus componen- 
tes son arri «piedra», ti, sufijo fre- 



cuentativo, y a, determinativo ó ar- 
tículo; ó «el puerto de piedra», si lo 
son arr «piedra», ate «puerta» y a 
artículo; ó «tierra de milanos», si 
arr a viene de arrahia «milano», 
como supone Landázuri (Historia 
de Álava, 1. 1, p, 55). 

Arrecho, a adj . Tieso, ergui- 
do, brioso. \ 

Del latín arrectus, a, participio 
de arrigere «enderezar, levantar, 
poner en pie, recto ó derecho, con- 
vertido el grupo ct en ch, permuta- 
ción normal en la fonética hispano- 
latina [hecho, de facto; trecho, de 
tracto; leche, de lacte; noche, de noc- 
te; ocho, de octo; etc.). En los anti- 
guos poemas romances se da cons- 
tantemente ese cambio hasta en vo- 
cablos desechados después por el 
habla culta: conducho, de conducto 
(Poema del Cid); f rucho, de fructo 
(Berceo, Sacrificio, c. 1S1,; cocho, de 
cocto (Segura, Akxandre, c. 48; Ar- 
cipreste de Fita, c. 1.337). Las va- 
cilaciones entre la forma popular y 
la erudita se advierten en contrecto 
y contrecho, empleados indistinta- 
mente por Gonzalo de Berceo (San- 
to Domingo, vv. 2.388-2.392): 

Avie otro contrecto que non podie andar, 
Non vedie con los oíos mas que con el polgar, 
Iacie como un cepo quedo en un lugar, 
Fuera de lo que pidie al non podie ganar. 
Sancho era clamado esti varón contreclix». 

Arrecho suena en el Poema de 
José (copla 76, v. 3), edición de la 



41 



13ib. de Autores españoles, confor- 
me al manuscrito que se conserva 
en la Biblioteca Nacional de Ma- 
drid, pero con gran diferencia de la 
reciente transcripción del mismo 
por D. Ramón Menóndez Pidal, en 
la Revista de Archivos, Bibliotecas y 
Museos (año VI.-1902). El supervi- 
viviente alavés quizá contribuya á 
la buena lección del citado verso, 
que su último editor crítico indica 
puede ser <yo abre un pintor i mes- 
turare arecho». (Viü Menéndbz 
Pidal, El Poema de Yuguf. Mate- 
riales para su estudio, 1 . o.), dando á 
arecho la significación de «derecho», 
impugnando la interpretación erró- 
nea de Schrnitz. 

Arrol [Salvatierra] s. m. Anrol 
ó majuela (Vid Anrol). 

Arronzobi [Salvatierra] s. m. 
Torta de harina de trigo, amasada 
con huevos, azúcar, algo de canela 
y un poco de agua, en la cual se des- 
líe la levadura. Se cuece en el 
horno. 

Palabra eúskara, no incluida en 
los vocabularios vascos. Se compo- 
ne áearra'u «huevo» y obi «agujero, 
hoyo, cueva, sima>. Arronzobi signi- 
fica etimológicamente «hoyo de hue- 
vos >, porque en él se pondrían uno 
ó más huevos, como en el ronzapil 
(Vid), ó porque entran muchos en la 
confección de la masa. La n de la 
segunda sílaba suena en otros vo- 
cablos, en que la intervención de 



arrau es evidente; arranguia «ca- 
bial, manjar de huevas de pesca- 
do>, errun «poner huevo» (Novia, 
Dio). Obi se halla en arr-obi «can- 
tera», lit. hoyo, agujero ó fosa de 
piedra», y sastobi «basurgro», «hoyo 
del estiércol», voz usada en Llodio. 

Arvejote s. m. Almorta, plan- 
ta de la familia de las leguminosas, 
con tallo ramoso de más de un me- 
tro de altura, hojas lanceoladas, flo- 
res moradas y blancas; legumbre 
con cuatro semillas esféricas. La- 
thyrus sativics, L. 

Aumentativo de arveja. En el 
Diccionario de la Academia Espa- 
ñola, ar vejan, sinónimo de almorta. 

Arzón [NO. de Álava] s. m. 
Sobeo. 

Asea [Llodio] s. f. Especie de 
pesebre. 

Del vascuence aska «artesón, cue- 
zo, gamella» (Vid Arnasca). 

Asear&eaelii [Alegría] s. m. 
Alcaracaz (V.) ó escaramujo. 

Asiento. [N. acep.] s. m. Excu- 
sado ó retrete. ¿«Me deja usted ir al 
asiento?» es la fórmula corriente en 
las escuelas. En algunas se pide lo 
mismo, levantando algo doblado el 
índice de la mano derecha. 

Aspearse v. Despearse. 

Úsase también en Aragón (Bo- 
rao, Dic. de Voc. arag.), en Cuba 
(Pichaedo, Dic. de Voc. cub.) j 
en la prensa periódica de Madrid 
«La brigada de San Sebastián sólo 



42 



tuvo tres aspeados en las marchas». 
{La Época, n. 18.814, corr. á 26 Oc- 
tubre, 1902). 

Del prefijo latino abs, as, y de pa- 
dare, derivado de pes, pedís «pie»; 
como despearse, del prefijo des. La 
aféresis de la d no parece probable 
en la forma aspearse, y sí la ante- 
posición de otro sufijo distinto del 
que fia dado el vocablo admitido en 
el Dic. de la Acad. Esp. Lo muy di- 
fundido de aspearse impide suponer 
la influencia de los eúskaros aspia 
«muslo», aspernalu «fatigarse», de 
los dialectos roncales y vizcaíno 
respectivamente, en los Suplemen- 
tos del P. Fr. José de María al Dic. 
tril. (números 60 y 90). 

Asqni [iVlurguía] s. m. Grama 
común,, menuda y fina. Cynodon 
dactylon, Pers. 

Del vascuence aski, que significa 
lo mismo (Lajrramendi, Dic. tril., 
Grama). Se usa también en Nar- 
varte de Navarra (Laco;zqobta, 
Nombr. eiisk. de las plant., n. 786). 

A sí abatan s. m. Marrubio 
común, planta de la familia de las 
labiadas. Marrubium vulgar e, L. 

Del eúskaro astoa «burro» y batán 
«menta»; es decir, «menta de burro». 

Asturcar [Salvatierra] s. m. 
Especie de centaura, planta de la 
familia de las compuestas, con tallo 
recto, ramoso, de uno.á dos metros 
de altura; hojas grandes laciniadas, 
y las lacinias aserradas desigual- 



mente; cabezuelas bastante gruesas 
con flores de color pardo-purpúreo 
en corimbo ii*regular; foliólos del 
involucro pardos en el vértice, uni- 
formemente ciliados; cáliz escamo- 
so. Centaurea corymbosa, Pouret. 

Asturear vale «cardo borriquero», 
como compuesto de astoarr «asnal» 
en vascuence, y cardo, cuya última 
sílaba ha desaparecido. El plural de 
asturear, más usado que el singular, 
es asturcarres, con rr fuerte. 

Atablado, a adj. Se dice de 
las reses, principalmente de las del 
ganado de cerda, cuando son largas 
y estrechas y presentan bastante 
anchura del lomo al vientre. 

De a y tabla «de forma ó figura 
de tabla». 

Atalondangoe s. m. Utensi- 
lios, trebejos, generalmente de co- 
sas inútiles ó de poco valor. 

Derivado de atar. Los ata'iondan- 
gos nunca son un solo objeto, sino 
varios reunidos ó atados. 

Ataitaco [Salvatierra] s. m. 
Bocadillo ó tente en pie que se to- 
ma hacia las once de la mañana. 

Del eúskaro amaika «once», y el 
castellano taco «el taco de las on- 
ce». En Bilbao amaiquetaco, que 
significa lo mismo, ha conservado 
sin contraer ni eufonizar el nume- 
ral vasco. 

Atizacandiles [Salvatierra] 
s. m. El gamón, planta de la fami- 
lia de las liliáceas, cuando ha dado 



43 



el tallo y la flor. Asphodelus albus, L. 

El atizacandiles se usa en las al- 
deas para encender las luces. A esta 
circunstancia, ó á la de coincidir 
con las veladas ó trasnoches la se- 
quedad del tallo del gamón, se de- 
be aquel nombre (cf., en sentido 
contrario, el matacandil morado y 
blanco). 

Atorra s. f. Enagua ó saya 
bajera de lino ó cáñamo. 

Del eúskaro atorra « camisa de 
mujer». 

Se usa también en Bilbao, donde, 
como en Salinas de Anana y en 
otros pueblos alaveses, carece de 
singular. En Salvatierra, atorra de- 
signa precisa y únicamente la saya 
cuando es de estopa. 

Atuendos [N. acep.] (Rioja 
alavesa) s. m. Los aparejos del 
asno. 

En el Diccionario de la Academia 
Española «aparato ú ostentación» 
(Del latín ad «á», y tuendum, de íueri 
«mirar>). Atuendos siempre se usa 
en plural. Parece derivado de atar, 
como atado y atalondangos. 

Aunar v. Apezuñar. Hincar 
las caballerías, los bueyes ú otros 
animales, los pies en el suelo para 
sostenerse ó para hacer más fuerza. 

En la provincia de Palencia se 
usa también aunar, pero en la acep- 
ción figurada de « robar, hurtar, 
echar la uña». 

Aupa adv. Voz con la cual los 



niños piden que se les tome en bra- 
zos. «Cógeme aupa». 

Onomatopeya. El verbo aupar 
«ayudar á subir ó á levantarse», 
parece derivado de aupa. En el 
mismo lenguaje, en vez de «cógeme 
ó cógelo en brazos», se diría «aúpa- 
me ó aúpalo». 

Aurrcscu s. m. Danza pecu- 
liar del país vascongado, la más ca- 
racterística de cuantas se estilan 
en él. 

El aurrescu es la voz eúskara 
aurr-esku «primera mano», nombre 
dado al baile por la parte principal 
que en él desempeña el que lo diri- 
ge. También es conocido con la de- 
nominación de zorzico, admitida en 
el Diccionario de la Academia Es- 
pañola, escudanza y baile real (Véase 
Velasco (D. Ladislao), Los Eúska- 
ros, p. 449 y sig.). 

Avica s. m. Reyezuelo, ave del 
orden de los pájaros. Troglodytes 
europaeus, L. 

Diminutivo de ave, aplicado al 
reyezuelo por ser la más pequeña 
de las de esta región. Avica es voz 
de moderna formación, pues el re- 
presentante actual del avica latino 
es oca; bajo latín auca. 

Ayalés, a adj. Natural del va- 
lle ó del Ayuntamiento de Ayala. 
en Álava. Ú. t. c. s. || Lo pertene- 
ciente á Ayala. 

La etimología de Ayala, como la 
de muchos toponímicos, es suma- 



44 



mente obscura. Aya, haya, compo- 
nentes muy usados en la toponimia 
eúskara, son de significado desco- 
nocido para Campión, que ha estu- 
diado á fondo estas materias (Dat. 
hist. de Nav., ap. Euskal-erría, t. 22, 
p. 163); para Moguel (Disertación, 
ap. Memo. hist. Esp., t. 7, p. 731). 
Aiala, vale < altura fuerte ó podero- 
sa», de aia «paraje elevado», como 
están el pueblo de Aya y el territo- 
rio de Aitola, entre Elgoíbar y Az- 
cóitia; Becerro de Bengoa (Etimol. 
alav., entiende que Ayala es ach-a- 
la, «libre ó abierto entre las peñas 
que cercan su territorio» ó «país pe- 
dregoso»; el P. Fita (El vascuence 
alavés anterior al siglo xiv, p. 49) sos- 
pecha que Ayala, escrito Aialha en 
1025 (Reja de San Millán), puede ser 
sinónimo del labortano eihara (el 
molino), y justifica la mudanza de 
eihr en aihl, por los derivados de 
ibarra (el valle), Aybar en Navarra, 
Eybar en Guipúzcoa, y por otras 
localidades de la Reja de San Mi- 
llán, como Heguiraz (Eguílaz), Eha- 
ri (Ali) y Alaba, que se ha pronun- 
ciado (y todavía se pronuncia en 
Guipúzcoa) Araba. 

Ayuntar [N. acap.] (Llanada 
de Álava y Treviño) v. Echar la 
carga de trigo á la tolva en el mo- 
lino harinero. 

Del latía adiunctare, derivado de 
adiunctum. 

A zc arrio s. m. Arce, planta de 



la familia de las acesíneas. Acer 
campestre, L. 

Del vascuence asharr, de igual 
significación. Ascarraga, en Nava- 
rra tomó su nombre del bosque de 
arces, donde se fundó. Azcarrio es 
la forma más aceptada y la preferida 
á azcarro (en Salvatierra) y á asea- 
rrio (Berro teguieta y otras aldeas 
del Mediodía de la llanada de Ala- 
va). Colmeiro (Plant. de la Pen., 
t. 1, p. 542) trae escarrón, escarro, 
con referencia á Laguna y Villa- 
nueva, cuyas obras de Botánica se 
publicaron de 1864 á 1884; escarrio, 
nombre vulgar, según el mismo, del 
acer monspessulanum, L., y azcarro, 
con referencia á Olazábal (Suelo, 
clima, cultivo agrario y forestal de la 
provincia de Vizcaya, 1857), voz em- 
pleada ya por Martínez Marina (Dic. 
geogr. hist., t. 1, p. 169), tratando 
del arbolado de la villa alavesa de 
Bernedo. 

Azcoitiano, a adj. Natural 
de Azcóitia. Ú. t. c. s. || Lo perte- 
neciente á esta villa de Guipúzcoa. 
Derivado de Azcóitia, que en 
eúskara vale «peñas de los altos» 
(Irigoyen, Apell. vasc), denomi- 
nación que conviene á la llanura 
cercada por los altos montes Izá- 
rriz, Carostorbe, Epelde y Guerei- 
zaeta, del primero de los cuales se 
extrajeron los bellos jaspes del Con- 
vento de San Ignacio de Loyola. 
Azotacristos [Salvatierra y 



45 



parte de la Rioja alavesa] s. m. 
Planta de la familia de las com- 
puestas, con involucro doble, el ex- 
terior de foliólos ovales, acorazo- 
nados, acuminados; el interior de 
siete á ocho foliólos más estrechos, 
denticulados y espinescentes en la 
punta; aquenas de pico filiforme 
muy largo; vilano plumoso; cabe- 
zuelas amarillas en corimbo; hojas 
espinescentes en el borde, oblongas, 
en aurículas abrazadoras las cauli- 
nares; tallo dicótomo de cinco á 



seis decímetros de altura. JEelmin- 
thia echioides, Gaertn. 

Azpeitiano, a adj. Natural 
de Azpeitia. Ú. t. c. s. || Lo perte- 
neciente á esta villa de Guipúzcoa. 

Derivado de Azpeitia que Irigo- 
yen (Apell . vasc.) traduce «pefias de 
los bajos». El valle de Azpeitia, ro- 
deado de alturas con canteras do 
mármol, es verosímil que recibiera 
su nombre de esta circunstancia, y 
que de él se aplicara á la hermosa 
villa. 




B 



Babazorro, a adj. Natural 
de Álava. Ú. t. c. s. || Lo perte- 
neciente a la provincia de Álava. 
|| Mote que en Bilbao se da á los 
vitorianos. 

En el Dic. de la Acad Esp. figura 
esta voz, pero sólo en la acepción, no 
usada en Álava, de «hombre rústi- 
co, tosco, sin crianza». En la edi- 
ción de 1726 se admitía babazorro 
como nombre que jocosamente se 
da á los que nacen y son de la pro- 
vincia de Álava. Larramendi (Dic. 
tril.) da igual definición: «Baba- 
zorro significa saco ó costal de ha- 
bas. Llamamos jocosamente baba- 
zorros á los alaveses por la mucha 
haba que allí se coge y come».Lan- 
dázuri, molestado por lo burlesco 
del apodo, lo explicaba en serio, en 
1780: «Las gentes alavesas son, por 
muchos de fuera del país, llamados 
babazorros sin conocimiento de la 
etimología de esta voz, que es del 
idioma vascongado, y significa las 



habas en costal, con alusión á la 
grande cosecha que se hace de esta 
mies en Álava; juzgo creen algunos 
ignorantes que con este nombre de 
babazorros se satiriza á los alaveses, 
sin hacerse cargo que muchas céle- 
bres familias romanas tuvieron á 
grande gloria y se preciaron de to- 
mar por apellido de sus casas les 
nombres de aquellas mieses de que 
hacían más abuntantes cosechas, 
como los Fabios de las habas, los 
Léntulos de las lentejas y los Cice- 
rones de los garbanzos (Hist. de Ala- 
va, t. 1, p. 152). 

La palabra babazorro, compuesta, 
como queda indicado, de baba «ha- 
ba», y zorro «saco», significa «saco 
ó costal de habas». La anormal mu- 
danza de f inicial latina en 6, se 
debe á la fonética eúskara. Dentro 
de la hispano-latina faba, da haba, 
pues las voces que conservan en 
castellano la /inicia], son cultas ó 
importaciones del gallego ó del 



48 



bable. El vascuence repugna en ge- 
neral el sonido de la dentilabial f y 
lo permuta en p. En baba el cambio 
no ba pasado de la bilabial sonora. 
Sachas s. f. Zapatillas bechas 
con orillo de paño. Se usa general- 
mente én plural. 

Contracción de babucha; del árabe 
babux; del persa papux ópapox, com- 
puesto de pa «pie> y poch * envol- 
ver > ó «cubrir». 

Bajera s. m. Diarrea. 
Se usa también en Bilbao (Arria- 
G\,Lex.). 

Derivado de bajo. 
Bala [N. acep.] s. f. Cesto rec- 
tangular con los ángulos redon- 
deados, becbo de tiras de castaño 
convenientemente entrelazadas. Sus 
dimensiones ordinarias son un me- 
tro y cincuenta centímetros, ó un 
metro y diez de largo; setenta cen- 
tímetros de anchura, y unos veinte 
centímetros de profundidad. Se usa 
para llevar sobre la cabeza el pan 
que se sirve á domicilio. 

Del latín pala «cosa plana» (Stap- 
pers, Dict., n. 1.25'.)), refiriéndose 
á la forma; ó del antiguo alto ale- 
mán baila ó palla, sinónimo de far- 
do, voz que ba penetrado en el léxi- 
co eúskaro formando el término 
gari-bal «baz de trigo >. En este 
sentido, bala designó primero 1 la car- 
ga de pan, y después el cesto para 
transportarla. 
Balarrasa s. m. Aguardiente 



de mucha graduación é ínfima ca- 
lidad. 

Se aplica este nombre 4 ciertos 
aguardientes, para expresar hiper- 
bólicamente sus efectos. Bala rasa, 
en su acepción general es, según 
Barcia, «la que se pone sola en el 
arma de fuego >. 

Balatresna [NO. de Álava] 
s. f. Palo á modo de volea, á cuyos 
extremos se sujetan los tirantes de 
las caballerías en la trilla, cuando 
de cada trillo tira más de un caba- 
llo. En medio del palo va un gancho 
donde afianzar el trillo. 

Parece compuesto de bala y tres- 
na. Bala puede ser vara, permutada 
la r en l, ó una variante de palo y 
tresna, del antiguo francés traisne, 
representante de un tipo latino pro- 
cedente de trahere «traer ó arras- 
trar». Balatresna equivale, en este 
supuesto, á «vara ó palo de arras- 
tre», significación que concuerda 
con su uso actual. Tresnar y tresna, 
en acepción de «menearse, moverse 
ó llevar>, suenan en Lorenzo de Se- 
gura y en el Arcipreste de Fita. 
Aristóbulo, proponiendo á Alejan- 
dro cruenta operaciónpara extraerle 
una saeta profundamente clavada,, 
le ¿ice: 



Rey es bon conseio auertas á llegar, 
Que quando te touieren non podries tresnar, 
Ca podrie na tresna muy rafez omne errar, 
Podrie poco yerro la fazienda dannar. 



(Libro ds Alexcmdre, C. 2.090.) 



49 



Sin su plaser non sea tannida nin tresnada. 
(Arcipreste de fita, c. 620.) 

Ay, Dios, dixo la duenna, el corazón del ama- 
dor 
En quantas guisas se mueve con miedo é con 

temor! 
Acá é allá lo trexna el su quejoso amor. 

(Id., c. 826.) 

Baldragas s. m. Calzonazos, 
hombre desidioso, bonacbón y sin 
carácter. 

Úsase en Vizcaya y Santander. 
Pereda lo emplea en sus novelas. 
En Bilbao, baldro y baldrasgo expre- 
san la misma idea (Arriaga, Lex.). 
Baldragas puede referirse al fadra- 
gas «mandria, hombre inepto», del 
castellano antiguo: «De todos tus 
vasallos fases necios fadragas» 
(Arcip. de Fita, v. 1.239). 

Bailarte s. m. Parihuela. 

En Aragón balluarle, y también 
bayarte, como en Navarra. Bailarte 
es un representante actual de ba- 
clarte, usado en el siglo xni. «En su 
escudo estaba figurado un baclarte, 
■ que era señal de sus armas» (La 
Grant Conq. de Ultram., 1. 2., c. 142). 
Baclarte parece derivado del latín 
baculus. El francés bucle, de la mis- 
ma procedencia, designa una espe- 
cie de tranca ó barra de madera 
para cerrar la puerta; el provenzal 
hadar significa cerrar las puertas 
por el mismo procedimiento de la 
barra ó tranca. El sufijo arte 
es idéntico al francés ard, femeni- 



no arde, que, con una base nomi- 
nal, resulta acumulativo ó aumen- 
tativo (cf. rich-ard, bill-ard). Ba- 
ilarte, en razón á su etimología, 
designa algo semejante k palizada, 
lo cual conviene á su significación 
de parihuela. La permutación de 
el en 11 permite suponer un proce- 
so fónico paralelo al del grupo gl 
en sollozo, del latín subglutium; pues 
la c de baculus se atenuó en caste- 
llano á juzgar por sus representan- 
tes Mago (Gonz. de Berceo, 8. Mi~ 
llán, c. 147) y blaguiliello (Id. S. Do- 
mingo, c. 709), que requieren entre 
bac'lo y blago un intermedio baglo. 
El grupo el, resultado de la elisión 
de una vocal átona, se ha resuelto 
en ch ó en j en buen número de vo- 
ces castellanas (cf. macho de más- 
elo, tronchar de trunc'lare, viejo de 
vec'ío, abeja de apic'la), pero en al- 
guna, como malla de mac'la, bien 
por segiiir la suerte de el inicial de 
dicción (cf . llamar de clamare, llave 
de clave), ó por influencia del fran- 
cés (cf. vieillard, abeille), se resolvió 
en 11, como, á nuestro juicio, en ba- 
ilarte, de baclarte ó baglarte. Al 
antedicho cambio pudiera haber 
contribuido también alguna con- 
fusión entre baculus y bajulus, de 
donde bajulare «transportar car- 
gas». 

Barbaridad s. f. [N. acep.] 
Cantidad grande. «Le han regalado 
una barbaridad de libros». 



50 



Se risa también en Aragón. Idea 
exacta del significado de barbaridad 
da el siguiente trozo: «Y después 
una barbaridad de postres: ciruelas 
Claudias, cerezas de Lérida, pasas 
de Málaga, bigos de Fraga, fian, 
requesón de Miraflores, queso de 
Villalón, de Burgos y de otras mu- 
chas clases, mantequillas de Soria, 
mantecados de Astorga, rosquillas 
de Fuenlabrada, turrón de Jijona, 
mazapán de Toledo, bizcochos bo- 
rrachos de Guadalajara, bizcochos 
grandes de Calatayud, almendras 
de Alcalá y otras muchas cosas» (Z. 
Cuento de las manitas negras, ap. Re- 
vista de Aragón, 1902, p. 588). 

Barbatijo [Valdegovia y Zu- 
ya] s. m. Planta de la familia de las 
caprifoliáceas, de hojas ovales, ob- 
tusas, denticuladas, ligeramente 
acorazonadas en la base, tomento- 
sas por el envés; flores olorosas, 
blancas, de lóbulos iguales. Sus ra- 
mas, extremadamente correosas y 
flexibles, se emplean como atadu- 
ras. Viburnum lantana, L. 

Barbatilla [Valdegovia y Zu- 
ya] s. f. Barbatijo ó Viburno. 

Barbero (N. acep.) s. m. Red 
de punto grande que se tiende de 
orilla á orilla en los ríos. 

Debarbo, porque sirvepara la pes- 
ca de este pez. 

Barbón [N. acep.] (Rioja ala- 
vesa) s. m. Barbado ó barbuda, Sar- 
miento con raíces que se extrae 



del semillero para plantarlo en las 
viñas. 

En Álava se emplean también las 
voces generales barbuda y barbado, 
derivadas, como barbón, de barba, 
aludiendo á las raicillas del sar- 
miento . 

Baro s. m. Bulto producido por 
el desarrollo de un insecto que de- 
posita sus huevos bajo la piel del 
lomo del ganado vacuno. || La larva 
del mismo insecto. 

Barreras [N. acep.] s. f. Ga- 
lochas, tejido de madera que se 
sujeta bajo los pies para andar, sin 
hundirse, sobre la nieve. 

En la montaña de Santander «ba- 
rajones» (Ríos, Apellidos castellanos, 
p. 33). En Álava se usa también la 
voz general galochas. 

De barra, por los listoncillos con 
que se hacen. 

Barrerán [NO. de Álava] s. 
m. Cierre formado con dos pies de- 
rechos por los cuales pasan por sen- 
dos agujeros cuatro ó más palos 
dispuestos horizontalmente. Se em- i 
plea en los campos, para impedir el 
paso del ganado. 

Derivado de barrera. 

Barrón s. m. Sobeo. 

¿Derivado de barra? 

Barte [Salvatierra] s. m. Torta 
ó pan hueco, hecho con harina de 
segunda. 

Los vecinos de Hermua echan en 
cara á los de Larrea que vendieron 



51 



un San Martín por un barte. Los 
vecinos de este pueblo tienen sobre 
los de Hermua el derecho de que, 
en la fiesta de su patrón San Mar- 
tín, les den sal y fuego para prepa- 
rar las meriendas. En el mismo La- 
rrea había antes una piedra con la 
inscripción: «Si más queremos, más 
podemos». De estas jactancias y de 
rivalidades antiguas debe de proce- 
der el vejamen del barte. Bartolillo 
parece un diminutivo de barte. 

Basacapón [Salvatierra] s. m. 
Especie de milano, cuya carne, dura, 
pero sabrosa, se aprovecha por los 
campesinos. 

Del eúskaro baso «bosque, mon- 
te», y el castellano capón «capón 
silvestre ó de monte». No son raras 
estas ironías en el vocabulario gas- 
tronómico: chapón llaman los fran- 
ceses á una rebanada de pan untada 
de ajo. 

Basca s. í. Chambra, prenda 
de vestir de la mujer, equivalente 
á las llamadas hoy matinée y ma- 
rinera. 

Littró (Dict.), seguido por Bar- 
cia, supone que basque y basquine, 
cuyos representantes castellanos 
son basca y basquina, proceden de 
vasco y pueden aludir á alguna 
prenda de vestir del pueblo vascon- 
gado. 

Basta s. í. Armazón de made- 
ra, relleno de estopa ó paja, hen- 
chido de borra por la parte inte- 



rior, de manera que pueda adap- 
tarse cómodamente al lomo de las 
bestias de carga para transportar 
pesos considerables. 

Del bajo latín bastum « apoyo, 
base, soporte» (Stappers. Dict. si- 
nopt., n. 8.577). 

Bastanés a adj. Natural del 
Baztán. Ú. t. c. s. || Lo pertenecien- 
te á este valle de Navarra. 

Basti dense adj. Perteneciente 
á Labastida, villa de la provincia 
de Álava. 

Bedeles s. m. Mamellas ó apén- 
dices apezonados de la piel á am- 
bos lados del cuello en algunos chi- 
vos y cabras. 

Son indicio de buena calidad ó 
raza. «En todos, así machos como 
hembras, es muy gentil señal de 
bueno, si tienen colgadas del pes- 
cuezo unas tetillas de su mesma 
carne: algunos llaman á los tales 
mamellados» (Herrera, Agrie, 1. 5, 
c. 13). 

Del árabe badela «carne de pe- 
cho». En Aragón, badal significa 
«carne de la espalda y las costillas 
hacia el pescuezo, en las reses que 
sirven para el abasto» (Borao, Dic. 
de Toe. arag.). El bajo latín bada- 
llum «lo perteneciente al morro», 
envuelve la misma idea. Con él se 
relacionan bedel y badal. 

Beleda s. f. Acelga, planta de 
la familia de las salsoláceas. Beta 
vulgaris (V. cicla), L, 



52 



De Mita, plural neutro del latín 
blitum, del griego pXí-cov ó del céltico 
blith «insípido» (G-illet et Magne, 
Nouvelle Flore Frangaise, p. 143). 
Las evoluciones principales de &í¿- 
tum hasta el provincial beleda, son: 

Blita, plural neutro, latín [Plau- 
to, trae el sig. Blitum; en Plinio, 
Blitus]. 

Blette. Francés. 

Blet. Catalán. 

Bleda. Castellano antiguo 
(Acad. Esp., Dic). 

Bleda. Provenzal. 

Bieta. Italiano. 

Biela. Cinco Villas de Navarra 
(Lacoizqueta, Dic. de los nombr. 
eúsk. de las plantan. 585). 

Beletea. Vasc. guipuzcoano 
CFr. José de María, Sup. al Dic. 
tril, n. 93). 

Beleda. Álava. 
Beletea, nombre de la acelga en 
Guipúzcoa cuando formó sus Su- 
plementos el P. Fray José de María 
(año 1716), es el progenitor inme- 
diato de beleda. De otra suerte, el 
grupo bl hubiera persistido, como 
en bledo, blanco, ó hubiera perdido 
la explosiva inicial, como en lásti- 
ma. En beleda, al igual que en culeca 
(clueca), berozo (brezo), guiri (cristi- 
no), el grupo inicial se ha Bufoni- 
zado mediante una vocal epéntica, 
procedimiento que el eúskaro uti- 
liza con alguna frecuencia (cf. gu- 
rutza, de cruz; .catedera, de cátedra; 



gar amalla, de gr amalla). La atenua- 
ción de la t penúltima en d es nor- 
mal en nuestra fonética. Nótese el 
brío de la pronunciación navarra 
en pleta, nombre de la acelga en 
las Cinco Villas, y cómo el habla 
provincial, en virtud de lo que 
Bréal llama ley de repartición {Essai 
de Sémantique, c. 2), ha utilizado el 
plural blita para distinguir la acelga 
del bledo. 

Berasqni s. m. Instrumento 
que consiste en una tabla, en cuya 
mitad se ajusta un palo ó mango, 
perpendicular á su plano más an- 
cho. Se usa para recoger el grano 
en las eras y graneros, y la harina 
en los cedazos. 

De brasa, con epéntesis euskáriea 
de una e para evitar el grupo br 
[b-e-rasa, como cated-e-ra], y el vas- 
co ekin <■ hacer», por lo cual la sig- 
nificación etimológica de berasqui 
es <que hace brasas > ó «tira bra- 
sas». Con la palabra berasquía tra- 
duce Larramendi {Dic. tril.) el 
castellano tPalo de carbonero con 
una tabla al remate >, que es precisa- 
mente el berasqui. Téngase en cuen- 
ta que la primitiva aplicación de 
este instrumento debió ser la eti- 
mológica. Hoy, el berasqui usado en 
los hornos se conoce con la denomi- 
nación de tirabrasas (Vid), y tiene 
remate de hierro. En Luzcando 
(pueblo á una legua de Salvatierra), 
belaique con lambdacismo de la r. 



53 



JBergari [Salvatierra] s. m. 
Abreojos ó detienebuey, planta de 
la familia de las leguminosas. Ono- 
nis spinosa, L. 

Del latín virga «vara>, por inter- 
medio del eúskaro, con el sufijo vas- 
co ari, designativo de oficio ó pro- 
fesión. Bergari es <el que hace va- 
ras», refiriéndose á las largas, du- 
ras y correosas raíces de esta plan- 
ta; ó con el sufijo garri en sentido 
abundancial (cf. arro-garri «orgullo- 
so»); esto es, «la sarmentosa». 

Berozo [Var. fon.] Brezo, plan- 
ta de la familia de las ericáceas. 
Erica cinérea, L. 

Usado por muchas personas cul- 
tas, berozo es más bien un arcaísmo 
que una falta gramatical. Verezos 
se lee en el Libro del Caballero et del 
Escudero (cap. XLI), atribuido al 
Infante D. Juan Manuel, y verezo, 
en la Vida de San Millán (copla 214) 
de Gonzalo de Berceo: «Por buscar 
faias secas ó verezo anneio». Martí- 
nez Marina usa berozo (Ote. geogr. 
hist., t. II, p. 18), y Traggia, berue- 
zos (ibid., t. I, p. 407). Brezo, y por 
consiguiente berozo, pueden proce- 
der del céltico Mmryco brwg «zar- 
za»; bajo bretón bruh, brug, brugen, 
de los cuales el bajo latín bruera, 
bruarium y brugaria. 

Ifierraña s. f. Planta de la fa- 
milia de las cruciferas, variedad 
del berro común (Nasturtium offici- 
nale), del cual se distingue por te- 



ner los tallos más robustos y hojas 
grandes, de ocho á diez y seis lóbu- 
los, casi iguales, ovales ú oblongos. 
No es comestible. Nasturtium offici- 
nale (V. Siifolium), Kchb. 

De berro, y éste dellatín berula. 

Bichileta [Alegría] s. f. Pri- 
mavera, planta de la familia de las 
primuláceas. Primilla veris, L. 

Del vascuence bichileta «dije, al- 
hajita mujeril», enelOic. tril. 

Bildorre (Salvatierra) s. m. 
Las monedas, confituras ó frutas 
que se echan al pueblo en los ba- 
teos y bodas. 

Del eúskaro bilkorra «cogedizo» 
(Novia y Salcedo, Dic). Enlos dia- 
lectos vascos ocurre la permutación 
de k en t (ef. erazki y erazti «pája- 
ro», oñazkary oñaztar, «relámpago»); 
la atenuación subsiguiente de í en 
d es normal en castellano, de donde 
bilkorra = biltcrra=bildorra=bildo- 
rre. La presencia de la radical bildu 
«recoger, apiñar, amontonar», es in- 
dudable en bildorre y conviene á las 
rebatiñas de semejantes distribu- 
ciones. 

Bildnrra s. m. Miedo, cobar- 
día. 

Suena en Gonzalo de Berceo (Mil. 
de Ntra. Sra., cop. 292) sin el ar- 
tículo pospositivo vasco: 

Sallo de la eglesia, fo á la fermeria, 
Non levaba de miedo la voluntad vacia. 
Non irie tan apriesa iendo en romería: 
Don bildur lo levaba, par la cabeza mia. 



54 



Palabra eúskara. En el Dic. breve 
de vocablos los más usados en vas- 
cuence, formado por Micoleta en 
1653, aparece ya bildurra en signi- 
ficación de cobardía, miedo. 

JBimba s. í. Sombrero de copa 
alta. 

Biriquí s. m. Chanfaina ó gui- 
sado de bofes ó livianos picados. 

Biriqui comen 
Les de Bilbao; 
Los de Vitoria 
Buena tajada 
De carne asada 
Y de bacalao . 

Cantaban los vitorianos á los 
chimbos durante las corridas de to- 
ros en los primeros lustros del si- 
glo pasado. Los bilbaínos contesta- 
ban en forma igualmente inofensi- 
va á los bábazorros. 

Es el vascuence biriki «pulmones 
ó bofes». 

Biriquí adj. Se usa acompa- 
ñando á ojo, formando un calificati- 
vo que se substantiva. La ojo biri- 
qui «mujer tuerta, bizca ó con algún 
otro defecto en los ojos». 

De biriki i pulmón » en vascuence, 
por alguna semejanza de aspecto ó 
de color. 

Birlocha s. f. La chata ó palo 
más corto de los dos con que se jue- 
ga al calderón. 

Del castellano y vascuence birlo 
«palo>, y el sufijo diminutivo cho 
con el artículo a, contraídos en cha: 
lit. el palito. 



Bisanua s. f. Persona ó animal 
grande y desproporcionado. 

Del castellano antiguo bisarma 
« alabarda> (Grant Conq. de Ultram., 
p. 260), compuesto de bis «dos> y 
arma, ó mejor de arma y del peyo- 
rativo bis. Este prefijo se halla re- 
presentado en francés por bis, que 
á veces se modifica eufónicamente 
en bes, ber, bar, bre (bes-aigre, ber- 
loque, bar-long, bre-loque), y en cas- 
tellano por bis ó biz en bis-ojo ó biz- 
co, y quizá en bis-arma, bis-unto, 
(mal untado). Acerca del origen del 
bis peyorativo se han propuesto el 
alemán mis, que tiene igual signifi- 
cación, el bajo bretón besk «de tra- 
vés> y los latinos vice «vez» ó bis 
«dos veces». Diez se inclina al ad- 
verbio latino, porque de la idea de 
doble se pasa á la de oblicuo, torci- 
do, y porque bis no suscita dificul- 
tades fonéticas como vice,mis y besk. 
En tal supuesto, bisarma significa 
armatoste, lo cual conviene á la idea 
expresada por esa voz. 

Bizcar s. m. Espina dorsal del 
cerdo. || (En Salvatierra) Espina 
dorsal de las personas y del ganado 
vacuno. 

En Mendoza y otras localidades: 
biscardo y biscarque. 

Es el eúskaro biskarr «espalda, 
lomo». 

Bizcota [Bioja alavesa] s. f. 
Majuela, fruto del espino albar. 

Entre los nombres vulgares del 



55 



Crataegas oxyacantha, L., cita Col- 
meiro, refiriéndose á Laguna (Plant. 
de la Pen., t. 2, p. 363), vizcoba y espino 
bizcobeño, como usuales en la Bioja. 

Blanca [Zuya] s. f. Colleja, 
planta de la familia de las cariofi- 
leas. Silene ínflala, L. (Vid Raíz 
blanca). 

En la llanada de Vitoria y en 
Treviño, raíz blanca, por el color 
de la de la colleja. En Zuya se 
prescinde del substantivo. 

Blanquilla [Peñacerrada] s. f. 
Seta llamada platera en la llanada 
de Vitoria (Vid Platera). 

Por el color del sombrerillo y del 
pedicelo. 

Ble (A) loe. Jugar á la pelota 
en frontón de dos paredes, delan- 
tera é izquierda. 

Se usa también en Bilbao (Arria- 
Ga, Lex.). Pié, que pudiera ser va- 
riante eufónica de ble, figura en 
el Dic. de la Acad. Esp. con la sig- 
nificación de «juego de pelota en 
que se arroja ésta sobre la pared», 
acepción en la cual también se usa 
ble en Vitoria, como contrapuesto 
al de juego á largo. 

¿De plenus? 

Boca [N. acep ] s. f. Pequeño 
cono de pólvora amasada con sali- 
va. Los muchachos le daban fuego 
con un pedacito de yesca. 

Ha caído en desuso esta diver- 
sión, citada por Velasco (Memorias 
del Vitoria de antaño, p. 380). 



Boca de noche (A) loe. Al 
anochecer. 

Bocha [Pueblos lindantes con 
Navarra] s. f. Mentira, bola. 

Se usa mucho en Pamplona, y re- 
cuerda el italiano bugia, de igual 
significación. 

Bochas (Juego de) [Pueblos 
lindantes con Navarra]. El juego 
de los bolos. 

Bochincha s. f. Vejiga de la 
orina del cerdo. 

Derivado de bocho <cosa hueca ó 
inflada», ó representante del latín 
vesica «vejiga>, con intercalación 
de una n, frecuente en nuestra fo- 
nética (Vid Alcanduz). También se 
dice pnchica en localidades más di- 
rectamente influidas por la eufonía 
eúskara. 

Bocho (Var. fon. y N. acep.) 
s. m. Boche ó vico, hoyo pequeño 
y redondo que hacen en el suelo 
los muchachos para jugar, tirando 
á meter dentro de él huesos de al- 
bérchigo ó agallas. || Hoyo abierto 
en la tierra para poner plantas. 

De igual origen que pocha (Vid). 

Boleo (N. acep.) s. m. Bofetón, 
guantazo. 

De bolea, que en el vocabulario 
pelotari significa la pelota cogida 
en alto para restar. 

Bolsero, a (N. acep.) s. El 
que guarda el dinero en la casa. 

Derivado de bolsa. Uno de los 
cargos municipales de Vitoria, se- 



56 



gún la elección de 1428, era el de 
Bolsero. En las ordenanzas de Vi- 
toria de 1487 (n. 75 y 76) se nsa 
en sentido de tesorero ó deposita- 
rio. La Acad. Esp. (Dic.) da por 
anticuada esta voz en su acepción 
del que tiene los caudales de otro. 

Bollo (El) s. m. Niebla muy 
densa que en días completamente 
despejados y cálidos de los meses 
de Septiembre y Octubre, se forma 
en la Peña de Orduña, afectando 
la íorma de inmenso cilindro ten- 
dido borizontalmente, que gira con 
extremada rapidez, dejando sentir 
en la comarca colindante un viento 
muy frío y fuerte. La niebla del 
Bollo baja unos cuarenta metros de 
la cumbre la Peña. El Bollo se ex- 
tiende desde Délica hasta Orduña, 
y es la única niebla que aparece 
sobre el cielo totalmente despe- 
jado. 

Bombona s. í. Vasija grande 
en figura de pera. 

En Aragón se da este nombre á 
la «cántara de tierra de cabida de 
algunas arrobas, á propósito para 
guardar aceite > (Borao, Dic. de 
Voc. arag.). En el Mediodía de 
Francia, bonbonne designa una es- 
pecie de damajuana, destinada á 
iguales usos. 

¿Aumentativo de bomba, por se- 
mejanza de forma? 

Boñigar v. Defecar sobre al- 
guna persona ó cosa. «Una cigüeña 



le boñigó el brazo, y le salió un 
tumor>. 

De boñiga. La b permutada en m, 
en el popular moñiga, persiste en 
boñigar. 

En el Dic. de la Acad. Esp., boñi- 
gar es adjetivo aplicable á una es- 
pecie de bigos blancos, bastante 
grandes y chatos. 

Borde s. m. Cabana ó cobertizo 
para guardar mieses, abarras ó fus- 
ta y aperos. 

Variante de borda, que en Nava- 
rra significa < choza», en Aragón 
«choza, pajar ó corraliza», en Cata- 
luña «manso y pernada», en Italia 
y Provenza «cabana», como su equi- 
valente borde, en Francia, en el si- 
glo xiii. Borda, en los Dic. eúskaros, 
figura en la acepción de «casería, 
quinta, granja», que es la que tiene 
borde en algunas localidades de 
Francia. Para explicar la proce- 
dencia de estos vocablos, se han 
propuesto el tudesco bort y el cél- 
tico bord «tabla, madero», y un bajo 
latino borda, inferido de su dimi- 
nutivo bordigala. 

Borrachín adj. ú. t. c. s. Per- 
sona que tiene el vicio de la bebida, 
pero en menor grado que el borra- 
cho habitual. 
Disminutivo de borracho. 
Borta [Ozaeta] s. f. La niña in- 
clusera ó expósita que se cría en la 
aldea. 
Es el castellano borde, en vas- 



57 



cuence borta «hijo bastardo, habido 
faera de matrimonio y de personas 
que no podían contraerle», según 
Larramendi. Nótese el refuerzo de 
la dental. 

Bortal s. m. Sitio poblado de 
madroños ó bortos. 

Derivado de borto. 

Borte [Ozaeta] s. m. Niño ex- 
pósito ó inclusero que se cría en la 
aldea (Vid Borta). 

Borto s. m. Madroño, planta de 
la familia de las ericáceas. Arbutus 
unedo, L. 

¿Dearbütu8^raburtu=aborto=bor- 
to? Dada la movilidad de la r, y aun 
reconociendo su propensión al sal- 
to regresivo, es posible la metátesis 
supuesta. La aféresis de la a ocurre 
con frecuencia. ¿La sílaba bur, de 
burbuza «madroño > , en las Cinco Vi- 
llas de Navarra, reconocerá igual 
origen que la inicial de bor-to? Abe- 
11a emplea esta palabra: < Madroño, 
que llaman borto* (Dic. geogr. hist., 
tomo II, p. 486). Por otra parte, 
borto pudiera ser representante del 
latino burdus, como el castellano bor- 
de y el catalán bort, aplicados á 
plantas no cultivadas ó silvestres. 
Ciruelo borde «el endrino», en Hues- 
ear (Colmeiro, Plant. de la Pen., 
tomo II, p. 294); cerezo, borde; el ce- 
rasus avium, Moench (id. ibid., pági- 
na 298); gines trilla borde, en Ara- 
gón, Cytissus aessifolius, L. (id., 
ibid., p. 75); garrofer bort, en Ca- 



taluña y Baleares la anagyris foeti 
da, L. (id., ibid.); tapissots borts, en 
Cataluña, la arveja ó disante menor 
(id., ibid.); perera borda, en Catalu- 
ña, el pirus communis, L. Pomal. 
bordo, el serbal de Cazadores, etc. 
Borto, reforzada la dental de burdas, 
se habría substantivado, de ser cier- 
ta la última suposición, para desig- 
nar el frutal silvestre por antono- 
nomasia, lo cual conviene al madro- 
ño, no sólo por la aspereza de su 
fruto, sino por lo agreste y fragoso 
de los montes en que habita. Albor- 
to, usado por Martínez Marina en 
su descripción de Álava (Dic. geogr. 
hist., 1. 1, p. 14), explicaría mejor la 
procedencia de arbütus; pero el mis- 
mo académico, Presidente de la de 
la Historia en 1802, obscurece esta 
luz, empleando poco después borto 
(Dic., 1. 1, p. 285, col. 1. a ), para nom- 
brar la propia planta. 

Botellera s. f. Nenúfar, planta 
de la familia de las ninfeáceas. 
Nymphaea lútea, et N. alba. L. 

De botella, por alguna semejanza 
de color ó forma de sus hojas ó de 
sus tallos y frutos. 

Botrino (Var. fon.) s. m. Bui- 
trón, arte de pesca, en forma de 
cono prolongado, en cuya boca hay 
otros dos ó más llamados colletes. 
que van disminuyendo en altura, 
dirigidos bacía dentro y abiertos 
por su vórtice para que entren los 
peces y no puedan salir. En el Dic- 



58 



cionario de la Academia Española 
figuran también butrino y butrón, 
pero no botrino, general y corriente, 
por lo menos en Álava, Logroño y 
Burgos. 

La forma buitrón conserva mejor 
la antigua denominación de este 
artefacto: «perdat istas duas redes 
[barredera vel paradeyro] boitron et 
linea be chiero, et retb maniega 
non perdat» (Fuero de Palenzuela, 
ap. Colección de Fueros municipales 
y Cartas pueblas, por D. Tomás Mu- 
ñoz, t." I, p. 273). 

Breña [NO. de Álava] s. f. 
Grama, planta de la familia de las 
gramíneas. Cynodon dactylon, Pers. 

Brevera [NO. de Álava] s. í. 
Higuera breval, árbol mayor que la 
higuera y de boj as más grandes y 
verdosas, que da sólo brevas. 

Brezal s. m. Sitio poblado de 
brezos. 

Derivación idéntica á la de car- 
dizal, carrascal, etc. 

Brigaza [vulg. Peñacerrada.'J 
s. f. Clemátide ó hierba de los por- 
dioseros (Vid Ajan y Viridaza). 

Brisca aldeana s. í. Baza de 
sota, caballo y rey, que vale nueve, 
y no llega á diez, valor de las bris- 
cas menores. 

Brocal [V. f. v.] s. f . Brécol ó 
bróculi, planta de la familia de 
las cruciferas. Brassica asparagoi- 
des, D C. 

En Landázuri (Hist. de Álava, 



1. 1, p. 142), bróculi, que es nombre 
más correcto. La apócope de brócul 
corresponde á la de brécol. Ambas 
variantes proceden del italiano 
broccoli, plural de broceólo, y éste 
del bajo latín brocea «punta», por 
la forma de su pella. 

Bruja [En pelo de] loe. Se di- 
ce de las aves recién salidas del 
buevo, cuando aún no han echado 
los cañones de la pluma. «Tener 
una cosa en pelo de bruja». Tener- 
la en hilvanes, comenzada ó bos- 
quejada. 

Bubarro [Var. fon.] s. m. Buho 
ó buharro; ave nocturna del orden 
de las rapaces. 

Del latín bicbo «buho». Bubarro 
ha conservado la b intervocálica. 

Bajos s. m. Residuos del trigo 
después de cribado. 

Burgar i. s. m. Vecino que gra- 
tuitamente turna como guarda de 
campo en los lugares pequeños. 

Del vascuence burazagui «jefe, 
cabeza, mayoral ó primero de algu- 
na comunidad», con síncopa de la 
segunda u y permutación de la z en 
g y de la g en r: buruzagui = burza- 
gui = burgari. De la elisión de la 
segunda u de buru hay bastantes 
ejemplos: bur-antza «morrión», bur- 
artea «comisura de la cabeza», bur- 
austea «quebradero de cabeza», bur- 
besadea «corcovo», bur-koa «almoha- 
da», bur-koya «testarudo», bur-koska 
«morra», bur-kena «tina». La mu- 



59 



danza de g en r es normal en eús- 
karo. Campión (Gram. ews&., p. 109) 
cita muchos casos de ella, entre 
ellos buruzari, coexistente con bu- 
ruzagui en el dialecto guipuzcoano. 
Del cambio de z en g no se pre- 
sentan pruebas, pero no hay moti- 
vo para rechazarlo, sino para con- 
siderarlo como uno de tantos fe- 
nómenos fonéticos, no explicados 
todavía. 

Buruzagui, cuyo representante en 
Álava es Burgari, tiene historia tan 
antigua como pocas voces vascas. 
Suena por primera vez en un privi- 
legio otorgado en 1167 por el rey 
D. Sancho el Sabio, documento que 
obra al folio 181 del Libro redondo 
de la Catedral de Pamplona. El Pa- 
dre Moret (Anales del reino de Nava- 
rra, 1. 19, c. 5, párfs. 2, 9) traduce 
el trecho aludido : «Ortiz Lehoarriz 
ponga uno de los que en la lengua 
de los navarros se llama Maister 
(vale en vascuence mayoral de pas- 
tores) y Aznar Umea por Buruza- 
gui al que quisiere» (vale mayoral 
de peones). Las palabras castella- 
nas «sobrejüntero, cabo, cabo ma- 
yor y mayoral», corresponden á Bu- 
ruzagui en la Información practica- 
da por el Abad de Leyre y D. Pedro 
de Aldaba, siendo gobernador de 
Navarra D. Guerín de Amplepuix 
(Campión, Dat. hist. de Nav., ap. 
Euskal-erría, t. 33, p. 54); por don- 
de se ve que este término no ha 



variado de significación y que con- 
viene á la del actual burgari. El 
euskarólogo citado dice que buru- 
zagui se compone de buril «cabe- 
za»; z, subfijo instrumental, y 
aguín «mandar» (Celt., Ib. y Eúsk., 
ap. Euskal-erría, t. áO, p. 68). Ari 
podría ser también el derivativo 
significativo de profesión. 

Barro [N. acep.] s. m. Cada 
una de las dos tablas gruesas fijas 
en la delantera y trasera de los ca- 
rros de labranza. El burro tiene en 
cada extremo un agujero, donde se 
afianzan ó sujetan las barreras ó 
las zarras. 

Esta acepción de burro tiene cier- 
ta analogía con la general de «ar- 
mazón» para los maderos que se 
han de aserrar. 

Bar rabióte [Rioja alavesa] s. 
m. Aladierna, planta de la familia 
de las rámneas. Rhamnus alater- 
nus, L. 

La madera del burrubiote (en 
otras localidades alavesas murru- 
biote y guirguirio), dura, aunque 
menos fina que la del boj, se usa 
como la de éste para la fabricación 
de cucharas y molinillos de menor 
precio. 

Barrambera (NO.de Álava) 
s. f. Pera, con el centro ó corazón 
podrido. 

De burru «asno» y bera «pera», 
con intercalación de la nasal, fre- 
cuente en Álava. Lit: «pera de bu- 



60 



rro», indicando despreciable, inútil, 
no comestible (cf. Seta de burro, 
hojas de macho, zarza de lobo, rosa 
de perro, etc.). 

Burrnmbillo [Artómaña] s. 
m. Renacuajo en el primer período 
de su metamorfosis, cuando sólo 
tiene cabeza aparente y cola. 

En el resto de Álava zapatero y 
zapaburu. 

Del eúskaro buru «cabeza» y billa 
6 pilla «montón», significando «ca- 
bezota ó todo cabeza». Es de notar 
la rr fuerte. En Novia (Dio.), Bu- 
rubilla «capilla, capirote». 

Borrnnzal s. m. Cazo semi- 
esférico de hierro, en el cual sólo 
puede freirse un huevo cada vez. 

Del vascuence burrunzal «cazo de 
hierro». 

Burrutera [Araya] s. f. Ro- 
dillo para recoger la paja en las 
eras. 



En Salvatierra durrutera (Vid) 
En la variante burrutera el primer 
elemento, bitrru, puede ser eufoni- 
zación eúskara de ferrum «hierro» 
(cf. burrunzia «asador», burunzalia 
ó burrunzal «cucharón ó cacillo de 
hierro», burtzia «rejo ó punta de 
hierro»). Las durruteras ó burrute- 
ras, que hoy son de madera, acaso 
fueran de hierro cuando se les dio 
el nombre que conservan. 

Bnstina [Llodio] s. f. Arcilla. 

Del vascuence bustin ó bustiñ «ba- 
rro, arcilla». Ha conservado bustina 
el artículo ó determinativo eúskaro. 
Se usa también en Bilbao (Arria- 
GA, Lex.). 

Butifarra [N. acep ] s. f. Man- 
dil de cuero, Usado por los forjado- 
res. También lo llevan algunos za- 
pateros. 

En Bilbao cutí farra (Arriaga, 
Lex.). 




c 



Cabanilla [SE. de Álava] s. m. 
Hueco que queda entre las piernas 
de un hombre sentado. «Ven, rico, 
ven á la cabanilla del padre >, se 
suele decir para consolar á un niño 
lloroso . 

Cabanilla puede ser un diminu- 
tivo de cabana, anterior á la per- 
mutación de la consonante pe- 
núltima en ñ. Cabana, del latín ca- 
panna, según San Isidoro, <quod 
unum tantum capiat>, es el kimry- 
co y gaélico caban, diminutivo de 
cab < choza» y el xomec£vt¡ < establo», 
en griego. En el Fuero Juzgo caba- 
niella, cuya forma corresponde á la 
alavesa cabanilla, significa < taber- 
náculo», dándose también cierta 
congruencia de significación; pues 
cabanilla expresa la idea de refu- 
gio, amparo, lugar para ponerse á 
cubierto y en defensa. 

Cabezones [X. acep.] s. m. Es- 
pecie de centaura, planta de la fa- 



milia de las compuestas. Centaurea 
corymbosa, Pour. En Salvatierra 
asturcar (Vid). 

Recibe su nombre del tamaño 
relativamente grande de sus cabe- 
zuelas. 

Cabra [N. acep.] s. f. Artesi- 
11a en que los albañiles transpor- 
tan al hombro el mortero ó arga- 
masa. || Pez de mar del orden de los 
teleósteos, suborden de los acan- 
topterigios. Serranas cabrilla, L. 

Del latín capra. 

Cacaldarro [NE. de Álava] 
Lucano, insecto coleóptero. Luca- 
nus cervus. || Escarabajo. 

Del vascuence kakarraldo, ó kaka- 
lardo «escarabajo». Los elementos 
de esta voz, por demás expresiva y 
eufónica, están menos alterados en 
cacaldarro, aunque usada donde ya 
es desconocido el eúskaro. Son caca; 
alde «proximidad» y arr componen- 
te propio del étnico, como en iHer- 



62 



nani-t-arra, Donosti-arra*, «natural 
ó vecino de Hernani ó San Sebas- 
tián». 

Cacarro s. m. Agalla del ro- 
Dle. || (En Amnrrio) El máscara. 

En vascuence vizcaíno, según 
Micoleta (Vocabulario publicado en 
1656), Cuco sagarra cmanzana del 
cuclillo >, porque aparece cuando 
viene esta ave. 

Cacurreta s. f. Agalla del ro- 
ble y de la encina. 

Diminutivo de cacarro. La cacu- 
rreta es de menor tamaño. 

Cachaba s. f. Cayado. 

En el Diccionario de la Acade- 
mia Española figura cachava (de 
quatere, sacudir ó pegar), en la 
acepción de «Juego de niños, que 
consiste en bacer entrar con un 
palo una pelota en ciertos hoyuelos 
abiertos en la tierra á distancia 
unos de otros> . 

Cachi s. m. El máscara. 

Abreviación de cachidiablo, «nom- 
bre del que se viste de botarga imi- 
tando la figura con que suele pin- 
tarse al diablo > (Acad. Esp., Dic), 
ó de cachiporra, por llevarlas en las 
aldeas los máscaras ó cachis. 

Cachimorro (Alegría) s. m. 
El máscara. 

De cachiporra, con mudanza de 
la p en m, no rara en vascuence 
(cf. Mentecostea, Pentecostés). 

Cachito [Alegría] s. m. El más- 
cara. 



Diminutivo de cachi. 

Cachorna [SE. de Álava] s. i. 
Cabanilla (Vid) ó hueco entre las 
piernas separadas de un hombre 
cuando está sentado. «Coger la ca- 
chorna} es colocarse un niño de 
corta edad entre las piernas de su 
padre, apoyando los brazos en los 
muslos. 

¿Del vascuence galzak «bragas> ó 
galtzarr «seno»? 

Cachos [Rioja alavesa] s. m. 
Confitura hecha con arrope y gran- 
des trozos de calabaza. 

Caer [N. a. v.] v. Tirar ó derri- 
bar. «El viento ha caído tres olmos». 

Caica [NE.de Álava] s.m. Cuen- 
co ó colodra. 

Del vascuence caicu, con igual 
significación. 

Caja [N. acep.] s. f. Pasta de 
fruta deshecha, cocida ó compuesta 
con almíbar, colocada en cajas cir- 
culares de madera. «Nos han dado 
caja para postre». «Hace colación 
con caja y chocolate». 

La confección de estas cajas es 
antigua especialidad de la confite- 
ría vitoriana, justamente famosa. 
A fines del siglo xvm decía Landá- 
zuri (Hist. de Álava, t. 1, p. 184): 
«Ascenderían, un año con otro, las 
cajas de albórchigo, melocotón, 
membrillo, jalea y espuma, á medio 
millón, de las que se conducen á di- 
ferentes partes del Reino con el 
precio y estimación que es notoria». 



63 



Las cajas tenían dimensiones bien 
determinadas en las ordenanzas, 
perteneciendo sn inspección al sín- 
dico del Ayuntamiento, asociado á 
personas competentes. Las que dife- 
rían mucho de los modelos, estu- 
vieran llenas ó vacías, eran rotas y 
<aun quemadas en la plaza pública, 
para ejemplar excarmiento» . 

Caja es el latín capsa. 

Cajilla [N. acep.] s. f. Man- 
díbula. 

Diminutivo de caja, voz que, entre 
sus varias acepciones, tiene la de 
significar toda la boca. 

Calabaza» [N. acep.] s. f. Ne- 
núfar, planta de la familia de las 
ninfáceas. Nymphaea lútea, et N. 
alba, L. 

Rara vez se usa en singular. Re- 
cibe su nombre de la semejanza de 
las hojas y de las flores del nenúfar 
amarillo, que es el más abundante, 
con las de la calabacera. Todas las 
hojas se extienden además sobre el 
agua, como sobre la tierra las de 
aquella hortaliza. Entre los muchos 
nombres vulgares de la Nymphaea 
alba, cita Colmeiro (Plant. de la 
Pen., t. s, p. 94) el valenciano Cara- 
baseres d'aygua, análogo al alavés. 

Calabazón [NO. de Álava] 
s. m. Especie de cerezo, cuyos fru- 
tos son mayores y de pulpa más 
consistente que los del cerezo co- 
mún. Cera8us iuliana, L. 

Calabazona [N. acep. NO. de 



Álava] s. f. Cereza garrafal, mayor 
que la común y de carne ó pulpa 
más dura. 

En la provincia de Murcia <la ca- 
labaza inverniza» (Acad. Esp. Dic). 

Calbotes [Pueblos lindantes 
con Navarra] s. m. Judías verdes. 

Calce [V. f. v.] s. m. Cauce. 

Aunque llena de obscuridad la 
historia de l latina en sus combina- 
ciones en el interior de los voca- 
blos, parece seguro que, en época 
muy antigua, en determinadas aun- 
que no bien definidas condiciones, 
pero casi siempre precedida de o y 
seguida de p } se vocalizó en u, como 
en cauce, sauce. 

Estos dos vocablos eran corrien- 
tes ya en el siglo xrv, como se deja 
ver en estos versos del Arcipreste 
de Fita (cop. 752): 

Abaxose el lobo allí so aquel sause 
Por tomar el cochino que so la puerca y ase; 
Diole la puerca del rosco, echóle en el cause . 

Las formas alavesas calce y salce 
son anteriores á la vocalización de 
la l. 

Del latín cálice, elidida la vocal 
breve postónica. 

Calceta [Zuya] s. f. Nombre 
de una planta de la familia de las 
compuestas. 

Calderón s. m. Nombre de un 
juego. El calderón se juega al aire 
libre, entre dos ó más personas. 
Uno de los jugadores arroja ala ma- 



64 



yor distancia posible un palo corto 
ó chata, dándole con el calderón, que 
es ofro palo más largo. Otro juga- 
dor recoge la chata, y desde el sitio 
en que ha caído la tira para hacerla 
pasar bajo el puente formado por el 
calderón, puesto horizontalmente 
sobre dos piedras, montoncitos de 
tierra ó cosa semejante. Si logra su 
objeto, sustituye al primero que 
tiró, y tira á su vez; si no lo logra, 
el primer jugador pone la chata en 
el suelo y la hace saltar hacia de- 
lante, pegándole en la punta con el 
calderón. Esto se repite tres veces, 
siempre avanzando. La distancia 
entre el puentecillo y el punto en 
que ha caído la chata al tercer gol- 
pe, se mide con el calderón ó por 
pasos. Gana el que hace antes un 
número convenido de medidas. || El 
palo con que se tira en el juego del 
calderón. 

En Soriallaman calderón al juego 
de la rayuela. Calderón fué, quizá, 
un nombre propio. El que va á ti- 
rar, avisa gritando: «¡Calderón!» Los 
demás, para darse por avisados, 
contestan: «¡Tira, mojón!» 

Calderón s. m. Recipiente de 
cobre, estañado por dentro, que se 
usa para traer agua á las casas. 

Aumentativo de caldero, de calda- 
rius, procedente de calidus. Chati- 
dron, de igual procedencia, corres- 
ponde en francés al calderón caste- 
llano. 



Calcliaiota s. f. La calza ó me- 
dia caída, por no estar sujeta con la 
liga, ó por otra causa. «Que se te ve 
la calchafota>. «Se le cayó la cal- 
chafota>. Apenas se emplea ya. 
Hace cuarenta años era muy fre- 
cuente. 

¿Del italiano calza sciolta «calza 
desatada ó suelta»? 

Cale s. m. Apabullo, golpe dado 
con la mano y sin gran violen- 
cia. 

Análogo á cave (Vid) ó quizá el 
mismo, permutada la b en l. Múgi- 
ca (Dialectos) lo trae como Mon- 
tañés. 

Calmudo, a adj. Calmoso, cal- 
mosa. 

Formada, por analogía, con cacha- 
zudo. Se usa en Aragón. 

Caloyo [N. acep.] s. m. Quinto, 
soldado nuevo ó bisoño. 

En sentido directo, caloyo signifi- 
ca cordero ó cabrito recién nacido. 
Bejaune (de bec jaune «paj arillo, pi- 
piólo») ha tomado en Francia igual 
sentido figurado, y ha dado origen 
á nuestro bisoño. 

Camarín [N. acep. Zuya] s. 
m. Descansillo, meseta ó rellano 
de la escalera. 

Se dice también cambarín y cam- 
parín, del latín camera «bóveda, te- 
cho abovedado», por medio del eús- 
karo gambara «aposento, desván, 
zaquizamí, etc.» (cí. el francés cham- 
bre). La labial explosiva, perdida en 



65 



camarín, persiste en las variantes 
cambarín y camparín. 

Cambarín [Zuya] s. m. Des- 
cansillo, meseta ó rellano de la es- 
lera (V. Camarín). 

Cambocho [NO. de Álava] 
s. m. Calderón ó gambocho (Vid). 

Diminutivo de camba para desig- 
nar el palo mayor de los dos con 
que se juega al calderón. Gambocho, 
nombre del mismo juego en otras 
localidades, ha permutado en sono- 
ra la inicial sorda. 

Camino [N. acep.] s. m. Tra- 
yecto señalado para la bola en el 
juego de bolos. 

Campanil s. m. El término ó 
territorio de Vitoria , dentro del 
Ayuntamiento de su nombre. El 
Municipio vitoriano comprende la 
ciudad, una villa (Andollu) y 4B al- 
deas. El límite del Ayuntamiento 
se llama término jurisdiccional. 

Campanil (sobreentendiéndose tér- 
mino) se deriva del latín campus, co- 
mo campiña ó campaña. Designa el 
campo en oposición á la ciudad ó si- 
tio edificado, como el campagne fran- 
cés en una de sus acepciones (Lit- 
tré, Dict., Campagne, 3.°). Campa- 
nil es lo del campo, como concejil lo 
del Concejo. 

Campanilla [X. acep.] s. f. 
Planta de la familia de las liliáceas, 
con tallos de dos á tres decímetros, 
unifloros; boj as lineales, alternas, 
sentadas; flores pardo obscuras; pe- 



rigonio acampanado, de seis divi- 
siones peltalóides, con una depre- 
sión nectarífera en la base y man- 
chas uniformes ajedrezadas; seis 
estambres; anteras unidas al fila- 
mento por su cara interna, muy 
cerca de la base; un estilo; tres es- 
tigmas; cápsulas trígonas; semillas 
planas. Florece en Abril y Mayo 
en prados y lugares húmedos. Fri- 
tillaria Meleagris, L. 

Recibe el nombre de la forma de 
su perigonio. 

Campanillo [SO. de Álava] 
s. m. Cencerro de cobre ó bronce, 
en forma de copa ó campana. El 
femenino campanilla designa el cen- 
cerro de otro metal. 

Campanillo, diminutivo de campa- 
na, alude, como campanil en su acep- 
ción general, al metal del cencerro; 
campanilla se refiere á la forma. 

Camparín [Zuya] s. m. Cam- 
barín ó camarín (Vid). 

Can [Nuev. acep. Salvatierra] 
s. m. En el juego del peón, cada 
uno de los golpes que se dan al 
trompo del que ha perdido. 

Voz imitativa del ruido produci- 
do por el golpe. Se usa también en 
Palencia. 

Cancha s. f. El suelo, general- 
mente enlosado, de los trinquetas ó 
juegos de pelota. 

Fué introducida esta voz por los 
pelotaris procedentes de Buenos 
Aires (Ariaga Lex.). En Bilbao losa 



66 



y cancha son sinónimos. Canchal, en 
el Diccionario de la Academia Es- 
pañola, «Peñascal ó sitio poblado 
de santos ó de piedras>. Cancha, en el 
Suplemento del mismo, «Local des- 
tinado á juego de pelota, riñas de 
gallos>, etc. Cancha y canchal han 
brotado de la misma radical que 
canto y cantón, en significación de 
piedra. Es de notar que lancha es si- 
nónimo de losa en el habla popular 
extremeña (Sergio Hernández, 
Juegos infanliUs, p. 114). 

Candela [N. acep.] s. f. Ca- 
rámbano. 

Por parecido en color, forma y 
disposición, á las candelas ó cirios, 
sobre todo cuando están colgados 
en los obradores, escaparates ó mos- 
tré dores de las cererías. 

Candela [Artómaña] s. f. Lu- 
ciérnaga, insecto coleóptero. Lam- 
pyris noctiluca, L. 

Son más generales en Álava las 
denominaciones sapo de luz ó alum- 
branoche. 

Cangrejo de pieza s. m. Gri- 
llo real, insecto ortóptero. Grillus 
grillotalpa, L. 

Del latín cancricülum, diminutivo 
de cáncer. El grillo real se parece 
al cangrejo de río. 

Cantarrana s. í. Juguete que 
consiste en media cascara de nuez 
cubierta con un pedacito de perga- 
mino, atravesado por un hilo, con 
el cual se hace girar rápidamente 



este tamborcillo ó parche y se pro- 
duce un ruido semejante al graa- 
nido de la rana. 

Cantero [N. acep.] s. m. Ca- 
ballón ó lomo que forma la tie- 
rra al regar las hortalizas, cuando 
entre cada surco ó reguero se dejan 
dos hileras de plantas. 

De canto, en significación de án- 
gulo. 

Canto seco (A) loe. Pared de 
piedras no unidas con mortero ó 
argamasa. 

Pirca (del quichua) «pared», y 
jorfe, expresan la misma idea. 

Cantón [N. acep.] s. m. Ca- 
llejón que atraviesa de arriba aba- 
jo las calles viejas de Vitoria. 

En Caspe y en otros pueblos de 
Aragón , cantón significa calleja 
(Borao, Dic. de Voc. arag.). 

El cantón vitoriano se diferencia 
del callejón y de la calleja, no «ólo 
porque corta las calles de mayor 
importancia, sino porque en ellos no 
tiene puerta, ó por lo menos puerta 
principal, ninguna casa. Las princi- 
pales calles de Vitoria, á fines del 
siglo xvin, eran seis en las faldas de 
la colina, sobre la cual existía la 
más antigua villa de Suso. De Nor- 
te á Sur la correría, la zapatería y 
la herrería, atravesadas de arriba á 
bajo por cuatro cantones, que en la 
parte inferior terminaban en los 
•portales de San Roque, San Pedro, 
Portal Obscuro y Portal de Aldabe. 



67 



Por la parte oriental la cuchillería, 
la pintorería y la calle Nueva, cor- 
tadas en igual forma que las ante- 
riores por cuatro cantones, al fin de 
los cuales estaban los tres portales 
de San Ildefonso y del Colegio (Lan- 
dázuri, Eist. de Vitoria, c. i, pági- 
nas 4 y 6). En el Nomenclátor apro- 
bado en 1897, los cantones de Vito- 
ria son nueve: de Anorbín, de las 
Carnicerías, de San Francisco Ja- 
vier, de San Marcos, de San Roque, 
de Santa Ana, de Santa María, del 
Seminario y déla Soledad. 

Cantón es aumentativo de canto 
«esquina», del céltico kymrico cant, 
de igual significación. Cantón se 
aplicaría á ciertas calles secunda- 
rias para indicar que formaban án- 
gulo ó esquina con las principales. 
En el derivado cantonera y en el 
compuesto guardacantón persiste la 
idea de ángulo. La antigua palabra 
canta, componente de infinitos nom- 
bres geográficos, más bien que ca- 
be 6 junto á, como sostiene. Fernán- 
dez Guerra (Cantabria, p. 123, no- 
ta 8), designaría en algunos esqui- 
na, rincón ó ángulo. Cantalapiedra, 
Cantamolino «el rincón de la pie- 
dra», «la esquina del molino». 

Cantón [N. acep.] s. m. El 
primer palo frente al que tira, en el 
juego de los bolos. 

Cañamero s. m. Verdel, ave 
del orden de los pájaros. Chlorospi- 
za chloris, L. 



De cáñamo, porque acude á los 
sembrados de esta planta. 

Capaceta s. f. Capacho ó es- 
puerta de dos asas. 

En los molinos harineros se usan 
para el grano y la harina capacetas 
de media fanega y de una fanega 
de cabida. 

De la radical latina cap, de la 
cual capere, capax,capsa, etc. 

Caparrón [N. acep.] s. m. Es- 
pecie de alubia, de grano más corto 
y grueso que el de la común. 

¿De alcaparrón por alguna seme- 
janza de forma? Alcaparrón, fruto 
de la alcaparra, que es el griego 
•A.dnK'xpLZ, el latino capparis (en Co- 
lumela), cappar (en Paladio) ó cap- 
pari, indeclinable (en Celso), ha lle- 
gado al castellano pasando por el 
árabe al-kabbar «alcaparra». El ara- 
gonés caparra parece procedencia 
directa del latín, y el alavés capa- 
rrón derivado inmediato déla forma 
aragonesa. 

Caponada s. f. Fogata que se 
hace con leña menuda ó abarras para 
calentarse después de comer. «Va- 
mos á tomar la caponada». 

Derivado de capón, una de cuyas 
acepciones es «haz de sarmientos 
que se hace para echarlo á la lum- 
bre»; capón es el latino capo, acusa- 
tivo capone-m, salido del verbo ca- 
pto, el cual ha dado voces que, ha- 
biendo tenido originariamente sig- 
nificación de «coger», han tomado 



68 



después la de «apartar ó cortar»: 
capar, capolar, capón. 

Caracol francés s. m. Mo- 
lusco gasterópodo del orden de los 
prosobranquios, de concha cónica, 
con vueltas cuya convexidad au- 
menta rápidamente desde el vérti- 
ce á la abertura, que es redonda y 
cerrada por un opórculo. Concha 
lisa ó estriada, parda ó amarillenta. 
Gyclostoma Bourguignati, Mabille; 
C. Lutetianum, Bourg., et C. elegans, 
Müller. 

Caracola [N. acep.] s. f. Nom- 
bre de varios moluscos pulmonados 
del género Eelix, que se distinguen 
del caracol común por tener la con- 
cha más plana, con la abertura 
elíptica y el borde columelar rojo 
obscuro. 

Caracola de macho s. f. Mo- 
luscos pulmonados del género pía' 
norbis, cuya concha tiene de veinte 
á veinticinco milímetros de diáme- 
tro. Se distinguen de la caraquilla 
de macbo por su mayor tamaño y 
en unas bandas pardas más ó me- 
nos claras y poco determinadas, 
que en la última vuelta de algunas 
especies van perfilando la espiral 
á manera de línea. 

Caracolada s. f. Guiso de ca- 
racoles. || Merienda en que, como 
plato principal ó como pretexto, en- 
tra el guiso de caracoles. 

El sufijo ada forma varios deriva- 
dos de la misma naturaleza: besuga- 



da, pimentonada, tomatada, perrechi- 
cada, per cebada y hasta callada (de 
callos, dobles ó tripacallos). 

Caraquilla s. f. Nombre de 
varios moluscos pulmonados del gé- 
nero Helix, que se diferencian del 
caracol ordinario en su menor ta- 
maño y por fajas de color estrechas 
y bien determinadas, ó por los deli- 
cados matices de sus conchas. To- 
dos presentan una línea obscura en 
derredor del peristoma. 

Caraquilla de macho s. f. 
Molusco pulmonado del género pla- 
norbis (¿umbilicatus?), que se dis- 
tingue por su concha aplanada de 
diez á quince milímetros de diáme- 
tro y de color blanco lechoso mate. 

Carboncrica [Araya] s. f. 
Nombre de un pájaro. 

Carbonero [N. acep.] s. m. 
Paro, ave del orden de los pájaros. 
Parus maior, L. 

Carca adj.; ú. t. c. s. Carlista. 

Repetición de Car, sílaba inicial 
de Carlos y de carlista. 

Carcunda adj.; ú. t. c. s. Car- 
lista. 

Despectivo é intensivo de carca, 

Cardimuelle s. m. Cerraja, 
planta de la familia de las compues- 
tas, con tallo hueco de tres á seis 
decímetros de altura; hojas ronci- 
nado-dentadas, espinescentes, con 
aurículas muy anchas contornea- 
das alrededor del tallo las caulina- 
res; flores amarillas en corimbos 



69 



paucífloros; pedúnculos é involucros 
lampiños. Crece en los campos cul- 
tivados. Se emplea como alimento 
del ganado. Sonchus asper, Villars. 

De cardo y muelle; éste del latín 
mollis «tierno». Lit. Cardo tierno. 

Cardinche [SO. de Álava] s. m. 
Cerraja ó cardimuelle, planta de la 
familia de las compuestas. Sonchus 
asper, Villars (Vid Cardimuelle). 

Diminutivo de cardo, para deno- 
tar que es más tierno. Cardinche es 
otro caso de n expletiva, efecto de 
una tendencia fonética notada en 
alcandux (Vid). A ella se debela que 1 
suena en muchos vocablos admiti- 
dos por el uso general y correcto y 
en los vulgares boli-n-che, barri-n- 
zal, barre-n-dtra, corre-n-dida, i-n-ri- 
tar, chumpar, rancha, etc. 

Cardo lechuzo [Zuya] s. m. 
Lechecino, planta de la familia de 
las compuestas. Sonchus levis, L. 

Lechuzo, derivado de leche. 

Careta s. f. Real columnario, 
moneda de plata que valía veintiún 
maravedís. 

Diminutivo de cara, aludiendo 
al pequeño busto del anverso. 

Car lincho [Zuya] s. m. Cardo 
corredor ó setero, planta de la fa- 
milia de las umbelíferas. Eryngium 
«ampestre, L. 

Derivado de cardo. 

Carramarro s. m. Cámbaro, 
crustáceo marino del orden de los 
decápodos. Carcinus moenas, L. 



Carranca s. f. Capa de hielo 
en las charcas, ríos ó lagunas. 

En vascuence carru <hielo, agua 
congelada», carroina «hielo» (en 
el Dic. de Aizquibel que toma estas 
voces de los de Lecluse y Ohienart); 
carrontatzea «helar». 

Carrasca [NE. de Álava] s. f. 
Residuos del tranqueo y rastrillado 
del cáñamo y del lino. Suele apro- 
vecharse en la fabricación de jer- 
gones de muelles. 

De carrasco, al cual se parece en 
la aspereza y poco precio. Laguna, 
comentando á Dioscórides (Lib. 1, 
c. 21), llama carrasca al carrasco, 
nombre que se da en Castilla á cier- 
ta encina de poca altura. 

Carraspina s. f. Cagarria ó 
colmenilla, hongo de sombrerillo 
parduzco, lleno de cavidades irre- 
gulares, semejantes en algo á los 
ojos de la esponja ó á las celdillas 
de los panales. Es comestible y de 
sabor muy delicado. Morchella es- 
culenta, Persoon. 

Del carrasqueo que produce entre 
los dientes la arenilla que suele 
quedar en el pedicelo de la carras- 
pina, si no se lava mucho. 

Carrasquear v. Crujir ó re- 
chinar entre los dientes una subs- 
tancia dura, como arena ó cosa se- 
mejante. «No han lavado bien estas 
colmenillas, porque carrasquean». 

Voz onomatopéyica. En Palencia 
se dice chirrisquear. 



70 



Carrasqueo s. ni. El acto de 
carrasquear. 

Carrasquilla s. f. Aladierna 
ó alaterno, planta de la familia de 
las ramnáceas. Rhamnus alaternus, 
L. || (En Murguía) Tomillo salsero, 
planta de la familia de las labia- 
das. Thymus angustifolius, Pers. 

El cocimiento de las hojas y ta- 
llos de la carrasquilla se emplea 
como depurativo, por lo cual en al- 
gunas localidades alavesas la lla- 
man sanguinaria, nombre que coin- 
cide con el vulgar de esta planta, 
sanguino en Andalucía y sanguinho 
en Portugal (Colmeiro, Plant. de 
la Pen., t. 2, p. 9). En otras pro- 
y vincias carrasquilla designa el Teu- 
crium chamaedrys, L., de las la- 
biadas. 

Carrejo s. m. Pasillo en el in- 
terior de la casa. 

¿De un tipo latino quadriculnm? 
Se usa en Santander (Pereda, Arroz 
y gallo muerto). 

Carreta [N. acep. Zuya] s. f. 
Rueda. «Se han roto las dos carre- 
tas del carro». 

Carretera [N. acep. Zuya] s. í. 
Lugar por donde entran y salen 
los carros en las raines ó cercados 
contiguos á las casas. 

Derivado de carreta, en la acep- 
ción de rueda. 

Carriona adj.; ú. t. c. s. Nuez 
ferreña, muy dura y desmedrada. 

Del provincial carro, carra «pa- 



sado, podrido, duro, de mala cali- 
dad». 

Carro [N. acep. Pioja alavesa] 
s. m. Peón ó grupo de peones que 
en la cava de viñas trabaja entre el 
arrancacarro y el rabopuerca (Vid 
Aravaquilla). 

Carro pudiera ser una forma im- 
portada del francés carré «figura 
cuadrada». La radical quadr, de 
quadrus, se convirtió en carr por el 
francés vulgar, y dio bastantes vo- 
cablos (cf. carré, carre, carrer, Ga- 
rriere (cantera), carreau, carre-four, 
carillón, becarre, carme); el castella- 
no la conserva mejor (cf. cuadro, 
cuadrilla, cuadrar, cuartón, cuartear, 
becuadro), lo cual no obsta para que 
la permutación carr se baile repre- 
sentada en los alaveses carro y ca- 
rrejo. Sobre todo, este último no 
puede explicarse por la radical ca- 
rrus «vehículo». 

Oarro, a adj. Podrido, pasado. 
Se dice generalmente de la fruta. 
«Los melocotones están carros». 

En el Dic. de la Acad. Esp. «Ca- 
rroño, ña, podrido, corrompido». 
En eúskaro malcarra {Dic. tril.) 
«duro, áspero». 

Carro chillón s. m. Chirrión, 
carro fuerte de dos ruedas y eje 
móvil que gira con ellas, chirriando 
mucho al andar. 

Carrón cho [Zuya] s. m. Erizo 
de la nuez. 

Del eúskaro karro «cráneo, casco 



71 



de la cabeza», y el derivativo dimi- 
nutivo cho. La n es epéntioa. 

Cúrtalas [N. acep. NO. de Ala- 
va] s. í. Tableros de unos 80 centí- 
metros de altura, que se colocan á 
ambos lados de los carros de labran- 
za cuando ban de transportar casta- 
ñas, basura ó cosas semejantes. 

En otras localidades de Álava 
llaman tableros a las cártolas, y si 
3on de listones con buecos inter- 
medios, barreras. En el Dic. de la 
Acad. Esp., cártolas es sinónimo de 
artolas, del vascuence cartolac «ja- 
mugas». 

Cártolas procede de uu vocablo 
eúskaro, compuesto de Izarte «me- 
dio, entre» y olak «tablas», vale«en- 
tr« tablas ó tablas intermedias». Si 
karte fuera, como se supone, el pri- 
mer elemento de cártolas, resultaría 
que la fe fué la antigua y primitiva 
inicial de este vocablo. La sinoni- 
mia de artolas y cártolas aporta un 
dato muy significativo. La debilita- 
ción gradual de k hasta llegar á la 
elisión en arte, ocurre con normali- 
dad en vascuence (Vid Alear acache). 
Merece notarse que cajas, nombre 
salvaterrano de la cártola, parece 
traducción de arte-olak «entre ta- 
blas». 

Casal s. m. Solar sin edificar. 
|| Sitio donde ha babido edificios. 

Cascahuesos s. m. Ave del 
orden de las rapaces, del tamaño de 
una gallina grande, con alas muy 



largas. Todo el plumaje pardo el ■:•„- 
ro, menos en el vientre, que es blan- 
co. Sube los buesos de sus presas á 
lo alto y los deja caer para romper- 
los y comer su tuétano ó cañada. 

Cascalleja [Peñacerrada] Es- 
pecie de grosella silvestre. ¿Ribes 
nigrum, L.? 

De casca, usado antiguamente por 
cascara, de donde cascabullo, el ca- 
pullo que cubre parte de la bellota. 

Cascarrina s. f. Granizo. 

Voz imitativa. 

Cascarrinadasf. Granizada. 

Cascarrinar v. Granizar. 

Casita, a (Vitoria) s. m. Abre- 
viación familiar del diminutivo Ca- 
simirito, Casimirita. 

Castañeta s. f. Reyezuelo, ave 
del orden de los pájaros. Troglody- 
tes europaeus, L. || (En Zuya) Nom- 
bre de una planta. 

Diminutivo de castaña, por se- 
mejanza de color, forma y tamaño. 

Castellano [N. acep.] s. m. 
Viento Sur. 

Por la región de donde sopla re- 
lativamente á los habitantes de la 
llanada de Álava y del condado 
de Treviño. 

Catabejas s. m. El paro gran- 
de y la monjita, aves del orden de 
los pájaros. Parus maior y Parus 
palwsíris. 

Catachín s. m. Pinzón, ave 
del orden de los pájaros. Fringilla 
montifringilla, L. 



72 



Onomatopeya del canto ó grito 
del pinzón. 

Catalicores s. m. Pipeta muy 
larga, destinada á tomar á distin- 
tas alturas el líquido de un en- 
vase. 

De cata y licores. Usual en varias 
provincias. 

Catasalsas s. m. Catacaldos, 
persona que emprende muchas co- 
sas sin fijarse en ninguna. || Entre- 
metido. 

Catite [N. acep.] s. m. Golpe ó 
bofetada dados con poca fuerza. || 
cDar catite»: vencer, derrotar, hu- 
millar. 

Una de las significaciones gene- 
rales de catite es <piloncillo del 
azúcar más depurado». La acepción 
provincial puede ser una aplicación 
irónica. 

Cavero s. m. Obrero dedicado 
á abrir zanjas de desagüe en las 
tierras labrantías . 

De cava «zanja», voz tomada del 
adjetivo latino cavus, a, um. 

Cajuela s. f. Roca caliza que 
se presenta en capas ó estratos de 
espesor variable. Es heladiza, de 
color gris azulado, y abunda en fó- 
siles del período cretáceo. 

¿Diminutivo despectivo de cal? 

Cazaría s. f. Pesebre hecho 
con el tronco de un árbol. Sirve 
para dar pienso á las ovejas. 

De capsa «cofre, caja>, ó derivado 
despectivo de cazo. 



Cazarrica s. f . Artesilla para 
la comida de las aves de corral 

Diminutivo de cazarra. 

Cazarro s. rn. Tronco de árbol 
ahuecado en figura de canal. Se 
emplea para dar salida al agua so- 
brante de los cauces de los molinos, 
ó para que el agua pase sobre al- 
guna cava, zanja, cauce ó depresión 
del terreno. 

Del latín capsa, ó derivado de 
cazo. Cazarro, en cuanto artefacto 
tosco, puede relacionarse con el 
adjetivo cazurro y con el pamplonés 
zacarro «torpe, zafio, incorrecto», 
etc., del vascuence zakar «dureza 
ó costra» (Campión, Dat. hist. del 
Rein. de Nav., ap. Euskal-erría, t. 32, 
p. 74). En tal supuesto cazarro y 
cazarra valen «corteza de árbol», 
aplicada á los usos antedicbos. 

Cazoleta [N. acep.] s. f. Reci- 
piente de barro, de figura de cazue- 
la, lleno de sebo ó grasa, con una 
mecha en medio. Se emplea en las 
iluminaciones públicas. 

Derivado de cazuela. 

Cebera [Ant.] Harina mez- 
clada ó no con minucias para pien- 
so de los bueyes. 

Es el latín cibaria «trigo, alimen- 
to, lo que sirve para cebar», de ci- 
bus «cebo, comida». La forma gene- 
ralmente admitida es cibera, pero 
el habla provincial conserva la ar- 
caica cebera, aunque rebajada en 
categoría y destinada á expresar 



73 



tina comida de orden inferior, co- 
mo es la del ganado. Cebera en cas- 
tellano antiguo significaba comida, 
trigo, harina. «Todo orne morador 
en León vienda sua cebera en sua 
cassa por derecha mesura sen ca- 
loña» (Fueros de León de 1020, en un 
códice de letra del siglo xm, publi- 
cado por Muñoz, Colee, de Fueros, 
t. 1, p.84). 

La caridad perfecta que en San Millan era, 
B la santa cr< encía que es sue compannera, 
Es3ii8 facicn el vino crecer de tal manera: 
Do estas se imitaron nunqua menguó Qevera. 

(Gonz. de Bkrceo, S. Millón, c. 250.) 

Enuiaste grant cuenta de menuda ceuera. 

(£. de Alexandre, v. 3.090.) 

En la semiinconsciente, pero ati- 
nada distribución que de los sinó- 
nimos hace el habla popular, ha co- 
rrespondido á cebera la parte menos 
noble, como á pelo, morro, pata, an- 
ca, en comparación á sus afortuna- 
dos competidores cabello, boca, pie, 
cadera. También los vocablos ha~ 
bent sua fata. 

Cebolla siempreviva [N. 
acep.] s. f. Cebolla que se ha sa- 
cado de la tierra y vuelve á ser en- 
terrada ó plantada cuando empieza 
á hijear. 

Cegama s. Cegato. 

Es del género común. 

Cencerrillas [NO. de Álava] 
s. f. Colleras con campanillas ó cen- 
cerros para las caballerías. 

Carece de singular. 



Cenzay s. f. Niñera. Joven de- 
dicada á cuidar niños. 

Del eúskaro seinsain ó seintzal, 
que significa lo mismo. Cenzay es 
un compuesto de las voces sein 
«niño» y zain ó zai «guarda, cus- 
todio». 

Cenzay© s. m. Marido de la 
que ha sido cenzay ó niñera. 

Cerrajerillo s. m. Reyezuelo, 
ave del orden de los pájaros. Trc- 
glodytes europaeus, L. 

Cerrajero s. m. Pájaro cuyo 
nombre científico es Certhia fami- 
Jiaris. 

¿De cerraja por gustarle la planta 
de este nombre, como cañamero de 
cáñamo y cardelina de cardo? 

Cernea s. f. Vaina ó calzones 
de las habas verdes. || (En Murguía) 
Alubias. 

En Bilbao serugas, con significa- 
ción más amplia, pues designa las 
vainas de todas las hortalizas que 
las tienen. Arriaga (Lex. del Biíb.) 
da á esta voz origen vasco. 

Cespedada s. f. El conjunto de 
tepes ó céspedes que suelen ponerse 
en sitio adecuado para elevar el ni- 
vel de las presas. 

Derivado de césped que es el latín 
cespite, procedente de un radical 
caed «cortar». Césped conserva el 
sentido en que lo usó Cicerón: «pe- 
dazo de tierra mezclado con la hier- 
ba y cortado con la azada». 

Cierno [V. f. v.] s. m. Fiemo. 



74 



Es notable la forma cierno, debida 
á la influencia de los vocablos cieno 
y fiemo, que son, en cierto modo, 
sinónimos. 

Cigoitiano, a adj. Natural de 
CJgoitia. Ú.t. c. s. || Lo pertenecien- 
te á esta antigua hermandad de la 
provincia de Álava. 

DeCigoitia, «tierra ó ladera alta» 
según Becerro de Bengoa (Etimol. 
alavesas). La hermandad de Cigoitia 
está, en efecto, situada en la falda 
meridional del monte Gorbea, á unos 
once kilómetros al Norte de Vito-' 
ria. Se compone de diez y siete pue- 
blos: Acosta, Apodaca, Berrícano, 
Buruaga, Cestafe, Echagüeu, Echá- 
varri Viña, Eribe, Gopegui, Larri- 
noa, Letona, Manurga, Mendaróz- 
queta, Murua, Olano, Ondátegui y 
Záitegui. 

Cil s. m. Ombligo. || Brote ó pro- 
longación de los tejidos en ciertos 
vegetales. 

Del vascuence. En el vocabulario 
de Micoleta, zil y sil, y en el Dic. 
tril., cil, significan «ombligo». Esta 
voz parece tener dos sentidos: uno, 
el primitivo cil, zil ó zul «agujero, 
oquedad, depresión», que en los ani- 
males designó el hoyuelo del ombli- 
go; y otro, «brote, prolongación de 
los tejidos en animales ó vegeta- 
les», por extensión ó por semejanza 
con el cordón umbilical. De ahí los 
ciles de las patatas y de las cebollas 
y el cilapo del toro ó leí buey. No 



obstante la coincidencia de algunos 
sonidos, el anticuado cifaque «peri- 
toneo» no tiene relación léxica con 
cil. Cifaque «es el cuero más cercano 
de las tripas» (El libro de la Mon- 
tería del Eey Don Alfonso XI, 1. 1, 
c. 13). 

Cilapo s. m. Kepliegue que for- 
ma la piel del buey en el vientre, 
junto al ombligo. 

Del vascuence cil-a «el ombligo», 
y pe «bajo», lit. «bajo el ombligo». 

Cilarse v. Aparecer los brotes 
ó ciles en las patatas y cebollas. 

Derivado de cil. 

Cimnrro, a [NE. de Álava] 
adj. Mezquino, roñoso, avaro, exce- 
sivamente apegado al dinero. 

Del eúskaro zimurra «la arruga», 
del cual sale zimurtu «arrugarse», 
con las correspondientes acepciones 
figuradas, entre las cuales está la 
conservada en cimnrro. La voz cas- 
tellana más parecida es la anticua- 
da cimorra «especie de catarro na- 
sal de las caballerías» (Acad. Esp., 
Dic). 

Cinta [N. acep.] s. f. Capa 
compacta y correosa de masa, que 
se forma á uno ó dos centímetros de 
la cara inferior en algunos panes 
mal cocidos. 

Por la semejanza con la cinta, en 
su acepción general. 

Ciracallcte [Var. fou.] s. m. 
Cidra cayote, fruto de la cayotera, 
planta de la familia de las cucurbi- 



75 



táceas. Cucúrbita citrullus, L, v. 
Pasteca, Ser. 

Cira es cidra, del latín sicera; grie- 
go oíxtpa, perdida la explosiva en 
«1 grupo dr. La 11 de callóte resulta 
de la combinación de la i y de i 
del mejicano chaiotl, etimología de 
cayote. 

Ciran [Llodio] s. m. Lución, 
reptil del orden de los saurios. An- 
guis fragilis, L. 

Del vascuence cirau, que significa 
«víbora», reptil al cual se parece 
el lución en tamaño, color y forma. 
El lución es sumamente inofensivo 
y tímido, por lo cual en Arrasta- 
ria y en otras localidades alavesas, 
lo llaman sirón, que puede interpre- 
tarse cirau -f- on, «víbora buena ó 
no venenosa». 

Cirignín adj. Enredador, re- 
voltoso, vivaracho, refitolero. 

Del vascuence cereguinchu, perdi- 
do el derivativo diminutivo (Aeria- 
ga, Zea?.). En Bilbao sereguinchi. 
El anticuado castellano cirigaña 
«zalamería», puede proceder de la 
misma radical eúskara que ciriguín. 
El segundo componente de esta voz 
es, sin duda, eguín, del cual dice el 
Príncipe Luis Luciano Bonaparte: 
« Eguín debe, por analogía, ser con- 
siderado como el inesivo de egui, 
que en bastantes variedades de la 
lengua vasca es sinónimo de egui-a 
«la verdad», significación que en al- 
gunas lenguas, como la italiana, se 



confunde con la idea de hecho, según 
se observa en la frase e fatto, en el 
sentido de é veritá « es verdad», 
eguia da, y en el francés le fait est 
por la venté esl» (Le Verb. Basq. 
Sixiémetableaupróliminaire,not.3). 

Ciriguinear v. Enredar, re- 
volver, meterse en todo, refitolear. 

Derivado intensivo de ciriguín. 

Ciringa [NE. de Álava] s. f. 
Médula del saúco. 

Del castellano jeringa, por medio 
del eú-skaro ziringa. Antes que el 
contenido, debió significar ciringa 
el continente ó hueco en que se 
aloja la médula del saúco. 

Cirri s. m. Avión ó vencejo, ave 
del orden de los pájaros. Hirundo 
apus, L. 

Del vasco navarro cirrín «vence- 
jo», en los Suplementos al Dic. tril. 
del P. Fr. José de María (o. 497). 

Cirria s. f. Excremento semi- 
líquido del ganado lanar y cabrío. 
|| Excremento humano en las mis- 
mas condiciones. || Pulpa de la ser- 
ba, de la ciruela y de la endrina, 
cuando están excesivamente ma- 
duras. 

Parece el aragonés sirria ó sirle, 
que designa el excremento del ga- 
nado cabrío y lanar, aunque con la 
consistencia ordinaria. Cirria y si- 
rria ofrecen un ejemplo de asimila- 
ción regresiva de la l de sirle. 

Cirricirri [NE. de Álava] s. m. 
Carraca , instrumento de madera 



76 



con una ó dos lengüetas, en que 
tropieza nna rueda dentada, á la 
cual se hace girar rápidamente por 
medio de un manubrio. 

Onomatopeya, como carraca, ma- 
traca. 

Cirrión s. m. Cagón, que exone- 
ra el vientre con frecuencia. || Per- 
sona apocada y medrosa. 

Derivado de cirria. 

Cirrísquila s. í. Cerrajerillo, 
ave del orden de los pájaros. Frin- 
gilla cetrinella, L. 

Según Arriaga (Lex.), chirrisca ó 
sirriscla, del eúskaro zirriskil ó chi- 
rriskil. Landázuri, describiendo la 
fauna alavesa, «.cirriscla» (Hist. de 
Álava, t. 1, p. 130). En Germanía, 
pájaro se dice «.chiricló y chiriclí», 
coincidencia probablemente casual 
con cirriscla, chirriscla, cirrísauila. 
En Ja misma babla, el chori vasco 
(ave) parece que suena en pu-chori 
«ave de rapiña» (Salillas, Hampa, 
p. 192, nota). 

Císpid [Vulg.] s. m. Lengua de 
la culebra. |¡ Modo de hablar des- 
templado y soberbio. 

Onomatopeya del silbido especial 
de la serpiente irritada. 

Cite s. m. Ave del orden de los 
pájaros. 

¿Del latín citus «rápido»? 

Citóte adj. Enredador, jugue- 
tón, vivaracho. 

Derivado de cite. 

Clavel de San Juan s. m. 



Aciano ó azulejo, planta de la fami- 
lia de las compuestas. Centaurea 
cyanus, L. 

Por la forma de sus üores y la 
época en que más abunda. 

Clavelina [N. acep.] s. f. Nom- 
bre que los campesinos dan á la 
violeta en Peñacerrada, Montoria y 
demás pueblos al SE. de Álava, y 
á la primaveta en la llanada de 
Vitoria. 

Clavel, en boca del rústico, toma 
á veces significación tan general 
que equivale frecuentemente á flor. 
Claveles y clavelinas se llaman, en 
ciertas localidades de Álava, las 
violetas, los acianos, los narcisos, 
las primaveras, los alelíes y, en ge- 
neral, cualquiera flor vistosa y pe- 
queña. 

Clavero [N. acep.] s. m. Fabri- 
quero ó vocal de la Junta de fábrica 
de las iglesias parroquiales, encar- 
gado de cooperar en la administra- 
ción de las mismas. 

Derivado de clave «llave». 

Clavos de Dios [ítioja alave- 
sa] s. m. Matacandil, planta de la 
familia de las liliáceas, con hojas 
radicales, largas, estrechas, acana- 
ladas y laxas; flores olorosas mora- 
das, en espiga alrededor de un es- 
capo central de doce á quince cen- 
tímetros de altura; fruto capsular 
de envoltura membranosa, con se- 
millas esféricas. Muscqri racemo- 
sum, DC. 



77 



La forma de su inflorescencia y 
la época en que aparece, que coin- 
cide con la Semana Santa, han dado 
su nombre á esta liliácea. En la 
provincia de Palencia la llaman 
jacinto, y al bulbo ó: cebollita de 
donde nace, ajo de cigüeña. 

Cobaya s. m. Conejillo de in- 
dias, mamífero roedor. Cavia porce- 
lhi8, L. 

Nombre semicientífico. El popu- 
lar es corquete. 

Coca s. f. Golosina. 

Voz infantil, que también se usa 
en Aragón. 

Cocino s. m. Pesebre para los 
cerdos. 

Forma masculina de cocina. 

Cocos [N. acep. Amurrio] s. m. 

Alubias desgranaderas ó pocbas. 

Del latín coocus; griego y.óy.y.oc, 
<baya>. Nótese que chocho es el 
nombre vulgar del altramuz (Lupi- 
nus albw, L.), planta leguminosa 
como la alubia. 

Cocha s. f. La cantidad de azu- 
carillos ó de caramelos que se hace 
cada vez ó de cada perolada. 

Del latín cocta, participio de co- 
quere «cocer», con la permutación 
normal del grupo ct en ch. El mascu- 
lino codo está representado por co- 
cho y cuecho, con la significación d9 
cocido, en elFuero Juzgo romancea- 
do. En Aragón, cocha designa el pe- 
rol en que se elaboran algunos pro- 
ductos de confitería. 



Cocha s. f. Puerca, hembra del 
cerdo (Vid Cocho). 

Cochío, a adj. Terreno, heredad 
ó huerta que producen legumbres 
que sn cuecen con facilidad. || Lo 
fácil de cocer. 

De cocho, procedente de coctus. 
Barcia (Dic. etimol.) lo considera an- 
ticuado en la segunda acepción; pe- 
ro aplicado á las legumbres, no ha 
caído en desuso, por lo menos en las 
provincias de Álava, Burgos y Lo- 
groño. «Garbanzos cochíos». «Alu- 
bias cochías». 

Cocho [Var. fon.] s. m. Puerco 
ó cerdo. 

Se usa también en Galicia y en 
Asturias. Ea Castilla gocho (Acad. 
Esp., Dic). Cocho conserva sin ate- 
nuar la inicial del céltico cocha 
«puerca», cawch «lleno de fango, 
sucio, imparo» (Stappsrs, Dict, 
n. 3.616), de donde en francés co- 
che, cochon, y quizá directamente, 
como resto de la lengua anterior al 
romance, el cocho bable y gallego . 
La voz alavesa pudo ser importada 
de Francia. En cochino, derivado de 
cocho, persiste sin alteración la 
gutural originaria. La etimología 
de Diez (Dict.) de coche «corte», pa- 
ra indicar primitivamente el ani- 
mal castrado, no tiene base positi- 
va, pues en francés coche designa 
siempre la hembra dedicada á la 
cría, y cochon el cerdo joven. 

Cochocho s. m. Golosina. 



78 



Voz infantil. En Castilla cocho, 
voz de la cual parece cochocho un 
diminutivo á la eúskara, como Ma- 
ri-chu, Josechu, Pedro-chu, Martin- 
chu. 

Cochorro s. m. Abejorro, in- 
secto coleóptero. Meloloníha vulga- 
ris, Latr. 
Cogecha s, f. cosecha. 
El Diccionario de la Academia 
Española da por anticuado cogecha, 
que usan todavía en Álava las gen- 
tes del campo; cogecho, a y también 
coyecho, a y cojechas en el Fuero 
Juzgo (L. 12, tít. 1, epílogo). «Qui 
ouier sementera íecba i son pan co- 
gecho» (Fuero de Agüero, año 1224). 
Cohetes [N. acep. Artómaña] 
s. m. Colleja, planta de la familia 
de las cariofileas. Suene inflata, DC. 
En otras localidades «Raíz blan- 
ca» ó «Tirabeques déla Esperanza». 
Del francés queueté, del latín cau- 
datus, por el estallido de sus cálices 
al ser estampados en la mano ó en 
la frente. 

Cola de raposo s. m. Cola de 
caballo, planta de la familia de las 
equisetáceas, con tallos de cuatro á 
seis centímetros de altura, huecos, 
anudados de trecho en trecho, en- 
vainados unos en otros, que termi- 
nan en una especie de ramillete de 
hojas filiformes, más parecido á la 
cola del zorro que á la del caballo. 
Equisetum hxemale, L. 
Coico s. m. Seno. 



Del vascuence coico «seno», que 
figura ya en el vocabulario de Mi- 
coleta. Es de notar la coincidencia 
con el griego v.ólnoz «seno», y luego 
«golfo». 

Coleto [N. acep. Salvatierra] 
Yerro del tiro al disparar con arma 
de fuego. «Estoy satisfecho; he dis- 
parado once tiros, y sólo he hecho 
un coleto». En las demás localidades 
de Álava se dice zula, que en Sal- 
vatierra designa sólo el yerro ó pi- 
fia cometidos en el juego de la pe- 
lota ó de los bolos. 

Colineta s. f. Tarta de al- 
mendra. 

¿Diminutivo de colina por alguna 
semejanza de forma? Se usa tam- 
bién en Santander y en Vizcaya. 

Colme adj. Colmado. Se dice de 
una medida, cajón, cesto, etc., lle- 
nos de manera que lo que en ellos 
se ha echado, excede de su capaci- 
dad y levanta más que los bordes. 
Colocha s. f. Tocón ó parte del 
tronco de un árbol que queda unida 
á la raíz cuando lo cortan por el 
pie. 

De la radical latina col, que ha 
dado col is «tallo de las plantas», 
col-iimna, col-umella «columnilla», 
col-us «rueca», col-lum «cuello», etc. 
y dei sufijo diminutivo cha. El vas- 
cuence cholcocha «mazorca de maíz 
desgranada» (Larramendi, Dic. tril.) 
tiene algún parecido con colocha. 
Collete s. m. Cono de red ó ma- 



79 



Ha en el interior del buitrón (Vid 
Botrino), más corto que el exterior 
y dirigido hacia dent¡ o, con abertu- 
ra en el vértice, dispuesta de modo 
que entren los peces y no puedan 
salir. 

Diminutivo de cuello, que es el la- 
tía collum. 

Comedor [N. acep.] s. m. Lien- 
zo ó cortina para cubrir el hueco 
zaguero en los carros coa toldo. En 
el comedor se suele pintar el ró- 
tulo. 

Se usa también en Castilla. 

Conca [Vulg.] s. f. Escudilla. 

Anticuado y término de Gemia- 
nía, según el Dic. de la Acad. Esp. 
El campesino alavés sigue usando 
esta voz, sinónima de caicu y de 
cuenco. Figura en el Libro de la 
Caza de las Aves del Canciller Aya- 
la, pero en acepción parecida á jau- 
la ó á nave: «estos azores de No- 
ruega tráenlos á Flandes en las 
concas de Alemana» (cap. 41). 

Concha s. f. Abreviación fami- 
liar del nombre propio Concepción. 
Se usa también en Burgos y en 
otras provincias. 

Concararse v. Encararse con 
una persona, darle frente. 

En Aragón tiene la significación 
de confrontar, carear (Borao, Dic. 
de Voc. arag.). 

Conchan [Zuya] s. m. Agujero 
del yugo, dentro del cual se coloca 
el arado. 



¿Contracción del eúskaro hondo 
«cabo, extremo», y chul <agujero, 
hueco», indicando el agujero para 
la vara del arado? Culchun, variante 
de conchún, ha retenido la l de chul, 
verificándose doble metátesis de 
esta líquida y de la n. Cuento, conte- 
ra parecen representantes en caste- 
llano de la radical de donde ha bro- 
tado el hondo euskárico. 

Condenar [N. acep.] v. Mo- 
lestarse, disgustarse, irritarse, ra- 
biar. 

Usado en Aragón. Borao (Dic. de 
Voc. arag.) cita estos versos de He- 
rrera (edición de 1870): 

Y lo que más me condena 
Es el bien de la memoria. 

Del latín condemnare. 

Confitado, a [N. acep.] adj. 
Confiado con exceso. 

De un tipo latino confitatus, de 
confidcre < confiar >, con el sufijo ita, 
frecuentativo en gran número de 
verbos formados á semejanza de 
los supinos de los simples corres- 
pondientes (cf. actuare, diciitare, 
dormitare, suppeditare). Confite, con- 
fitar, confitería, confitura y demás 
voces análogas proceden de confec- 
tus, participio de conficere. 

Contras [Echar ó jugar las] 
loe. íam. Echar ó jugar las cabras, 
ó sea jugar los que han perdido al- 
gún partido á cuál ha de pagar solo 
lo que se ha perdido entre todos. 



80 



Coplas [N. acep.] s. f. Chismes 
y cuentos, quejas ó reclamaciones 
sobre cosas fútiles ó falsas, lisonjas 
ó zalamerías. «A mí no me venga 
usted con coplas», suele decirse 
para rechazar al coplero ó coplera. 

Según Barcia {Dic. etimol.) es, en 
su acepción general, el latín copula, 
bajo latín copla, en sentido de «pa- 
reja», porque los versos de la copla 
van pareados, unidos ó copulados». 
La acepción provincial es tranela- 
ticia. 

Coplero, a adj. Chismoso, 
cuentero, cizañero, zalamero y adu- 
lador. 

De copla. 

Coquera [N. acep.] s. f. Ca- 
beza. 

¿De coca, planta cuyo fruto es es- 
férico? 

Corazas [NO. de Álava] s. f. 
Bofes ó livianos. 

Del latín cor «corazón», por su 
proximidad á esta viscera ó porque 
se vendería con los pulmones de 
las reses. Coraza es de igual origen 
que cordilla, cordojo, y que el anti- 
cuado cuer. 

Coreo s. m. Pato silvestre. Anas 
boschas, L. 

De la misma radical que el latino 
qnerquedüla, cuyo desenvolvimien- 
to en los idiomas romanos ofrece 
explicación difícil (Meyer-Lübke, 
Grcim. des Lang. Rom., t. 1, § 426). 
Representantes de querquedüla, son 



cerceta en castellano, zarceta en por- 
tugués, serseta en provenzal, sarce- 
lle en francés moderno. El nombre 
griego de la cerceta es xépxoupi,;. 
«ítem aliae in hoc genere a graecis 
ut querquedüla xépxoupig» (Varrón, 
Lingua Latina, 1. 5, c. 79), en el cual 
nombre entran dos elementos xépxog 
y oúpdc, como en xápxoupoj «especie 
de nave ligera». Oüpa significa 
«cola» en los animales, y xépxog tie- 
ne igual significación, y no pudo 
intervenir en tal sentido para la 
formación de xépxoopis. Cola cola es 
inverosímil. Pero v.ípv.oz vale tam- 
bién «asa, ganmo», como se deja 
ver en xepxér/jg «áncora pequeña, 
garfio ó arpón para el abordaje», 
por lo cual es probable que etimo- 
lógicamente xspxoupig signifique 
«cola ganchuda ó en figura de gar- 
fio», lo cual conviene al pato silves- 
tre, que tiene vueltas en esa forma 
hacia la cabeza dos plumas cauda- 
les. Suponemos por esto que el la- 
tino querquedüla es un derivado ó 
compuesto de la radical que se halla 
en los griegos xápxoupig y y.épy.og, y 
que el alavés coreo es un represen- 
tante castellano de esa radical. 

Corcón s. m. Mújol ómúgil, pez 
del orden de los teleósteos, subor- 
den de los acantopterigios. Mugil 
chelo, Cuvier. 

(Se lee esta voz en el Dic. geogr. 
hist. de la Acad. de la Ilist , t. 1, 
p. 407.) En Guipúzcoa corrocón. 



81 



Corcubíacha [NE. de Álava] 
s. f. Agalla del roble. 

Del vascuence cucurr « agalla » 
(Vid cucurro, cucumele, cucuruba- 
cha) y bacha, de guchi «pequeño», 
coa la mudanza de g en b, normal 
en la fonética eúskara. Etimológi- 
camente «agalla pequeña». 

Corneta [N. acep.] s. í. El siete 
de oros en eljuego de la treinta y una. 

Cornijnelo [Ptioja alavesa] 
s. m. Espino majuelo de fruto ne- 
gro, planta de la familia de las po- 
máceas. Crataegus rotundifolia, Lam. 

No es el cornejuelo, admitido en 
el Dic de la Acad. Esp., nombre 
vulgar de una planta de la familia 
de las córneas. 

Cornillo [Rioja alavesa] s. m. 
Cornijuelo. 

Corqnete s. m. Podón ó navaja 
de boj a curva, que se usa para po- 
dar ó ingertar. 

De la radical griega xépxog «gan- 
cbo ó garfio», de la cual xspxétTjc, ya 
citado (Vid Coreo). Los etimólogos 
franceses prefieren el abolengo cél- 
tico para voces análogas y estiman 
derivados del kymrico crog «gan- 
cho»; crochet «ganchillo», diminuti- 
va de croe; crochu «ganchudo»; cros- 
se «báculo episcopal»; erogúele «cro- 
queta»; croquemitaine «gargantúa», 
etcétera. 

Corquete s. m. Conejillo de 
Indias, mamífero roedor. Cavia por- 
cellus, L. 



Parece eufonización del francés 
croquet, en significación de roedor. 

Corredor [N. acep.] s. m. Des- 
ván. 

En la acepción generalmente ad- 
mitida, corredor se aplica á la ga- 
lería cubierta ó cerrada que corre 
alrededor del patio en algunas 
casas. 

Corva [N. acep.] Cada una de 
las piezas de madera que se colocan 
en los desvanes para sostener el 
tejado, acomodándose á la forma 
de éste. 

Del latín curva, femenino de cur- 
VU8 «curvo, corvo, torcido». 

Corvada [Paja de] s. í. Espe- 
cie de paja, de que hablan las Orde- 
nanzas de Vitoria de 1487. 

La paja de corvada se mienta al 
lado de la tajadiza (Ordenanza 18), 
de lo cual puede inferirse que era 
la que no se tajaba para pienso del 
ganado. Sería temerario, sin dat03 
precisos, referir corvada al bajo la- 
tín corvada del Capitularlo de Villis 
de Carlomagno (corrweia , corrua, 
croata en textos posteriores), inter- 
pretado corrogata, de cum y rogar» 
«prescribir», como expresión de los 
trabajos ó prestaciones personales 
obligatorios para los vecinos y para 
los vasallos respecto á su señor en 
el régimen feudal. Entre estas pres- 
taciones podía estar la de dar cier- 
ta cantidad de paja, como la torta 
y la arinzada pretéritas por el an- 

6 



82 



tiguo Fuero de Navarra. Corvada ha 
caído en desuso en Álava. 

Corvillo [Llodio]s. m. Corque- 
te ó podón, navaja con hoja en for- 
ma de hoz. 

Diminutivo de corvo, por la for- 
ma de la hoja. No figura en el Dic. 
de la Acad. Esp., aunque sí como 
de uso bastante general en el Dic. 
castellano enciclopédico. 

Coscojo [N. acep. SE. de Ala- 
va] s. m. Nombre que se da al 
haya desde que nace hasta que tie- 
ne más de un metro de altura. 

Del latín cusculium < encina pe- 
queña», por semejanza en la altura. 

Coscol s. m. Mazorca del maíz 
desgranada. 

Del eúskaro de igual significa- 
ción cholkocha. 

Coscón s. m. Erizo desecado 
de la nuez. 

De cosca < cascara >. 

Coscorrones [Bernedo] s. m. 
Nombre de varias centaureas, plan- 
tas de la familia de las compuestas, 
principalmente de la Centaurea co- 
lima, L., y de la Microlonchus sal- 
manticus, DC. 

Los muchachos suelen divertirse 
golpeándose con las cabezuelas de 
estas centaureas, y de ahí su nombre 
vulgar local. 

Cote [NE. de Álava] s. m. Pie- 
dra que los zapateros se colocan so- 
bre la rodilla para machacar en ella 
la suela. «Más duro que el cote», 



se dice para dar á entender la ex- 
tremada dureza de una cosa. 

Del latín cote (m) «peña y piedra 
de afilar». 

Cotnn s. m. Hojita impresa 
que, con la cruz simbólica de San 
Benito y algunas preces, forma lo 
que vulgarmente se llama Evange- 
lios. || Bolsita ó carterita donde se 
mete dicha hoja para ponerla col- 
gada de la cintura á los niños de 
pecho. 

Los cotunes se bendicen en el 
Monasterio de monjas Cistercienses 
de Barría (Álava). La cruz de San 
Benito, que ocupa la cabeza y el cen- 
tro de la hoja impresa, lleva en ¡si- 
glas el exorcismo y la invocación 
que aparecen sin abreviar á derecha 
é izquierda del simbólico signo. 
V[ade] R[etro] S [ataña] N[un- 
quam] S[uadeas] M[ihi] V[ana] 
S[unt] M[ala] Q[uae] L[ibas] I[psa] 
V[enena] V[ivas] C[rux] S[ancta] 
S[it] M[ihi] L[ux] N[on] D[raco] 
S[it] M[ihi] D[ux]. 

Del vascuence, que tiene en su lé- 
xico gutún «carta» (Dic. tril.)\ go- 
mendio gutuna «la carta de seguro, 
de recomendación»; zaigutuna «la 
carta moratoria», etc. Aizquibel 
agrega á estos vocablos de Larra- 
mendi la ortografía guthun, em- 
pleada por Lardizábal. En el mismo 
Dic. tril. kutun, conservando la ex- 
plosiva sorda inicial, traduce las 
dicciones castellanas < confidente, 



83 



amigo íntimo», y relicario «bolsita de 
reliquias». La k, que persiste en la 
voz alavesa, usada también en Gui- 
púzcoa y en parte de Navarra, es 
anterior á la g en muchas palabras 
vascas (Vid Campión, Gram. eúsk., 
p. 105), y se presenta simultánea- 
mente en las mismas en diferentes 
dialectos (cf. kurutze) (salacenco) y 
gurutze (guipuzcoano); kar (laborta- 
no) y gar (guip.); kolko (guip.) y #oZ- 
ko (lab.), etc. (Vid Alcaraeache). 

Crispilla s. f. Hongo con el 
receptáculo dividido en tres ó cua- 
tro jirones adberentes al ápice del 
pie, y con la superficie externa on- 
deada más ó menos festoneada, ne- 
gra ó pardo obscura: forma variable 
de media luna, mitra, etc. Pie blan- 
co grueso, macizo en la juventud y 
después hueco. Es comestible y de 
sabor agradable. Eelvella mitra, L. 

Aranzadi, al describir este hon- 
go, no da su nombre vulgar caste- 
llano ni eúskaro (Setas ú hongos del 
país vasco, p. 154, n. 232). Colmei- 
ro (Dic. de los nombr. vulg. de las 
plant., p. 66) trae crespilla como si- 
nónimo del hongo colmenilla, que 
es el alavés carraspina (Morchella 
esculenta, Pors.). 

Del latín crispus «crespo», por la 
forma de su sombrerillo . 

Cuadrado s. m. Planta de la 
familia de las leguminosas, de tres 
á seis decímetros de altura, con ta- 
llos cespitosos, sencillos, con mu- 



chas hojas lineales; zarcillos casi 
sencillos; pedúnculos casi tan lar- 
gos como las hojas, con una sola 
flor blanca y azul; diez á doce folio- 
Ios; estípulas de dos formas, una 
lineal entera y otra lacinada; le- 
gumbre oval, comprimida y nudosa, 
con tres ó cuatro semillas angulo- 
sas. Vicia monantha, Desf.; Ervum 
monanthos, L. 

También se llama arveja cua- 
drada. 

Cuadrado, por la forma de su se- 
milla. 

Cuadrilla [N. acep.] s. f. Cada 
una de las siete partes en que se 
dividía la provincia de Álava, du- 
rante el régimen foral. 

La cuadrilla se subdividía en her- 
mandades, éstas en Ayuntamien- 
tos y los Ayuntamientos en con- 
cejos ó poblaciones. Las cuadrillas 
alavesas eran siete; las hermanda- 
des, cincuenta y tres; los Ayunta- 
mientos, noventa, y los concejos, 
ciento cuatro, al publicarse la ley 
de 21 de Julio de 1876, abolitoria 
de los fueros de los vascongados. 

Cuadrilla procede de un prefijo 
latino quadr, qicadri ó quadru, que 
significa «cuatro». La división sép- 
tuplo no se opone á esta etimolo- 
gía, rigurosamente exacta en un 
tiempo. Cuadrilla no se refiere ya á 
una división en cuatro partes, como 
cuarentena no designa períodos de 
cuarenta días justos, ni hecatombe 



84 



sacrificios de cien toros, ni siquiera 
catástrofe con cien víctimas. 

Cnajo [N. acep.] s. ni. El estó- 
mago ó vientre. || Cachaza, calma. 

De cuajar, del latino coagulare. 

Cuartangnés, a adj. Natural 
de Cuartango. Ú. t. c. s. || Lo perte- 
neciente á este valle de la provin- 
cia de Álava. 

Cuartango, primitivo del gentili- 
cio cuartangués, del bajo latín quar- 
taníco, según el P. Fita (El vas- 
cuence alavés anterior al siglo xiv, 
n. 125). En escritura del año 950 
(Llórente, 23) Quartango, con orto- 
grafía latina. Es poco satisfactoria 
la etimología de Becerro [Etimol. 
alav.), conforme á la cual Cuartango 
vale «el valle del otro lado de las 
alturas», suponiéndolo vocablo vas- 
co, compuesto de go <arriba> -\- ara 
<valle>+¿ (eufóni ca) + ango 
« allende >. 

Cuarteada [Salinas de Ana- 
ña] s. f. Oblada ó torta que se lleva 
á la iglesia en los entierros. 

Llamada así por los cortes que 
se le dan en la cara superior, para 
adornarla y facilitar la cochura. 

Cuarterear v. Dará un campo 
la cuarta y última labor para poner- 
lo en condiciones de ser sembrado. 
En gran parte de Álava la pri- 
mera labor se llama romper, la se- 
gunda segundear, la tercera terce- 
rear. 
De cuarta. 



Cuatris [Artómaña] s. m. Palo, 
una mitad menor que los otros 
nueve con que juegan á los bolos 
en ciertas localidades. El cuatris 
vale cuatro tantos, y se puede colo- 
car donde plazca al que tira. 

Cubada s. f. Presada ó agua 
retenida en el cubo del molino, 4 
fin de emplearla durante cierto tiem- 
po, cuando la que corre constante- 
mente no basta para el trabajo se- 
guido. «La sequía es tan grande, 
que hace dos meses estamos mo- 
liendo á cubadas>. 

Derivado de cubo, en la acepción 
¿e «estanque que se hace en los mo- 
linos harineros para recoger el agua 
cuando es poca, á fin de que, reuni- 
da mayor cantidad, pueda mover la 
muela» (Acad. Esp., Dic «Cubo», 
primer art., 6 acep.). 

Cuca [N. acep.] s. f. Cucaracha, 
insecto ortóptero. 

Abreviación de cucaracha, ó fe- 
menino de cuco, en su significación 
de «insecto, larva». 

Cuca s. f. Haya sobre la cual 
cae otra al ser derribada, y que es 
necesario cortar, aunque no estaba 
señalada para ello. 

Cucacho s. m. Golpe dado en 
la cabeza con los nudillos de la 
mano, cerrada. 

En la montaña de Santander co- 
quetazo (Pereda, El Raquero). 

¿De coca, «casco de la cabeza»? 
Puede ser diminutivo de cucio. 



85 



Cucio s.m. Cucacho [Vid] || 
Cualquiera otra clas9 de golpe. 

Del latín quatio, en composición 
cutio «sacudir, pegar». Cucio, como 
cave ó cabe, parce, respe, vade, dómi- 
ne, etc., es vocablo nacido en las au- 
las de latinidad. Es familiar y muy 
usado. «¡Si te meto un cucio, verás!» 

Cácamele [Zuya|s. m. Agalla 
grande del roble, mayor que la ca- 
curreta. 

De cuco «cuco», y meloy «melón». 
Formación eúskara, cuya significa- 
ción parece «melón de cuco», alu- 
diendo á la forma de la agalla y á 
su ningún valor como comestible 
(Vid Asturcar). 

Cncurabacha [SO. de Álava] 
s. f. Agalla del roble. 

(Vid Corcubacha, que es la forma 
contracta.) 

Cuezo [N. acep.] s. m. Colme- 
na becha con el tronco ahuécalo 
de un árbol. 

Conserva el cuezo un antiquísi- 
mo sistema de hacer colmenas. Pa- 
ladio (De Re rustica, 1. 1, c. 38), aun- 
que preconiza las formadas con cor- 
tezas de alcornoque, recuerda y re- 
comienda, á falta de las alcornoque- 
ñas, el tronco de un árbol ahuecado: 
ligno cavatae arboris, «En otra par- 
te, dice Herrera (Agrie, 1. 5, c . 2), 
hacen las colmenas de enteros hue- 
cos de árboles >. 

En el valle de Losa cozo signi- 
fica «bañado ó bacín>. 



Calar [Morcilla] s. f. Morcón. 

Úsase también en Aragón: «Mor- 
cilla cular, á muchos la ofrecen y á 
pocos la dan> (Borao, Dic. de Voc. 
arag.). 

Cu^clmn [Alegría] s. ni. Sobeo 
(Vid ConcJmn). 

Culebrera s. f. Aro, planta de 
la familia de las aroideas. Arum 
maculatum y A. dracunculum, L. 

De culebra. El aro tiene de anti- 
guo fama de exterminar con su 
zumo todo género de serpientes. 

Culeca [V £ v -l s - £■ Clueca. 

El grupo el se ha disuelto, pasan- 
do la líquida á la segunda sílaba 
(cf. Beleda, gurito, guiri, etc.). 

Culeco [V. f. v.] adj. Huevo po- 
drido ó huero. 

En Aragón y Navarra batueco. 
En la llanada de Vitoria y en el 
condado de Treviño, loco. 

Coliblanco s. m. Lavandera ó 
pajarita de las nieves, ave del orden 
de los pájaros. Motacilla alba, L. 

Calo pajarero (A.) loe. Se usa 
en la frase «azotes á culo pajarero > 
para indicar que está descubierto. 

Caaacho s. m. Cesto elipsoidal 
poco profundo, como de un metro 
de largo por unos sesenta centíme- 
tros de anchura, hecho con varas 
de avellano entretejidas de zarza. 
Se destina á llevar sobre la cabeza 
ropas, hortalizas y otros objetos. 

Diminutivo á la eúskara del cas- 
tellano cuna, porque en su figura 



86 



se parece á ese mueble. El cenacho 
(Del latín coenaticum «cena, comi- 
da>, Acad. Esp., Dic), aunque tie- 
ne analogías fonéticas con cuna- 
cho, corresponde por la significación 
al cesto llamado en Álava capa- 
ceta. 

Cunean [NE. de Álava] s. m. 
Escuerzo, matracio de los anuros. 
Bufo vulgaris, Laur. 

Onomatopeya del grito del es- 
cuerzo. Voz parecida es «cueú>, 
imitación, según Barcia, de la voz 
del sapo, del cuclillo y de otros ani- 
males. El timbre cristalino y agra- 
dable del canto del escuerzo produ- 
ce efecto extraño, al sonar á dife- 
rentes distancias y profundidades 
en noebes apacibles. La onomato- 
peya <¡cuncún!> expresa esa im- 
presión, así como la remedan algu- 
nas pintorescas frases. «¡A mí me 
falta un escoplo!», supone una de 
ellas que canta un sapo. «¡A mí 
otro!», <¡á mí otro!>, contestan suce- 
sivamente los demás, también car- 
pinteros. 

Caño [N. acep. NO. de Álava] 
s. m. Pieza de madera que se intro- 
duce en los agujeros de la vara del 
carro. El cuño es de madera y se 
coloca borizontalmente. Si es de 
hierro y va vertical en el timón ó 
vara del arado, se llama cclavija>. || 
^En toda Álava y en Treviño) Cuña 
de hierro de varias dimensiones. 
El juego completo de los cuños que 



se usan para hender la madera, se 
compone de seis piezas. 
De latín cuneus ccuña>. 
Carda adj. Borracho. Ú. t. c. s. 
|| Borrachera. 

Curdo tenía ya en 1851 significa- 
ción de c borracho» en G-ermanía 
(Dic. del Dial, git., por D. A. de C). 
En el Dic. de la Acad. Esp. figura 
cardo en la acepción de natural del 
Curdistán. Curda está muy genera- 
lizado, c Antes de que se adoptase 
la determinación de referencia, pre- 
sentóse el curda en el juzgado» 
(Luis Taboada, En Broma, ap. El 
Imparcial, 27 de Octubre 1902). 

Cárdela adj. Borrachín. Úsase 
también como substantivo. 
Diminutivo de curda. 
Carica [Araya] s. m. Nom- 
bre de un ave del orden de los pá- 
jaros. 

Carro, a [N. acep.] adj. Mano 
ó dedo defectuosos, generalmente 
por pérdida del uso de las articula- 
ciones. 

Carra uieta [Zuya]s. f. Agalla 
del roble. 

Variante de cucumele (Vid). 
Curr unco [NE. de Álava] s. m. 
Yema del huevo. 

En eúskaro, gorringo tiene igual 
significación. Las dos guturales sor- 
das de currunco denuncian una for- 
ma, al parecer, más antigua. En el 
Dic. tril. corrinco traduce el caste- 
llano «molleja». Novia y Salcedo 



87 



(Dic. Korrinkoa), al discutir el vo- 
» cabio corrinco, supone que Larra- 
mendi debió equivocarse, y que co- 
rrinco es afín de gorringo «yema de 
huevo»; pero como uno de los nom- 
bres con que la «yema de huevo» se 
designa en Álava es «molleja», qui- 



zá no se equivocó el autor de El im- 
posible vencido al aplicarle la deno- 
minación antedicha. La serie de de- 
gradaciones de la explosiva gutural 
sorda han podido ser en esta voz 
currunco = corrinco =corringo —go- 
rringo. 





Chabola s. f. Choza de pastor 
ó de carbonero. 

Del eúskaro chabola «choza donde 
se guarecen los pastores con sus 
ovejas», etc. (Aizqüibel, Dic). Su 
composición ofrece dudas. Chaola, 
que es chabola perdida la b inter- 
vocálica, tiene igual significado en 
los léxicos de Larraraendi, Aizqüi- 
bel y Novia, y se considera forma 
aferesada de su sinónimo echóla. 
Etimológicamente, echóla [eche 
-I- oí a] significa «casa-tabla», y 
guarda relación con echarri. [ eche 
+ arri] «casa-piedra», por lo cual 
echóla, chaola, chabola designó la 
«cabana», y echarri «el edificio de 
piedra, el palacio, la fortaleza ó ca- 
sa fuerte». La b de chabola puede 
ser eufónica, como lo es la que se 
intercala normalmente entre el ar- 
tículo y otros sufijos en voces ter- 
minadas en o ó en u: buru-b-a por 
burúa «la cabeza», piru-b-ek por 
piru-ek«los patos» (Campión, Gram., 



p. 125); pero contra lo común en la 
formación de substantivos compues- 
tos, aparece ola «tabla» pospuesto á 
eche «casa», cuando lo ordinario es 
anteponer el determinado al deter- 
minante, lo cual requeriría ola-echea 
y no ech-ola. Por otra parte, ola no 
sólo significa tabla, sino por sí mis- 
mo y sin adimento alguno, «choza 
y ferrería»; así es que chabola puede 
interpretarse por modo literal «ca- 
sa- cabana ó casa-ferrería», sobran- 
do para la interpretación «casa-ca- 
baña» el elemento antepuesto, que 
es redundante; pues para la expre- 
sión de la idea bastaba el 'simple 
ola. La doble significación de ola 
persiste por lo menos en el vasco- 
francés; pues para Salaberri, olha 
designa unas veces «cabana de pas- 
tor ó de leñador», y otras «gran 
edificio donde se funde el mineral», 
de lo cual y de hallarse escrito olha 
ú ola ú olea el nombre expresivo de 
«ferrería», y el de la «cabana» sola- 



90 



mente olha, intiere Boudard (Essai 
sur la Numismatique Ibérienne, p. 86j 
una diferencia de pronunciación de- 
nunciada por la distinción ortográ- 
fica, diferencia fonética ya desva- 
necida. Si ola es por sí mismo el 
nombre de la «choza», ¿qué significa 
chab en chab-ola? En los Dicciona- 
rios eúskaros no se halla chab; pero 
consideramos suposición fundada 
la de que significa «hoja, ramaje, 
cañas»; el material, en una palabra, 
de la choza primitiva. El vocablo 
ladino calamus *paja, caña, rama 
delgada», tiene por representantes 
en castellano «chamiza» (nombre 
de una gramínea), en francés «chau- 
me» y en vascuence pudiera estar 
representado por cha ó chab, y en 
tal caso el problema de la composi- 
ción de chabola quedaba resuelto. 
Chabola, como chamizo y chaumiere, 
significaría lo que realmente es: 
«choza de ramaje ó de paja». La 
permutación en ch del grupo el, re- 
sultado de una metátesis, es perfec- 
tamente admisible, dada la tenden- 
cia palatalizadora del vasco; cuanto 
á la ¿>, si no es eufónica en chab, pue- 
de ser transformación de la m lati- 
na, pues m j b son homorgánicas, y 
sustituyendo frecuentemente la m 
á la b, la reciprocidad puede supo- 
nerse sia violencia [cf. mermejuela, 
almóndiga, mimbre, mo?ietilln (por 
«bonetillo», una planta), mermellón, 
moñiga, pujamante, etc.]; en suma, 



chab puede ser clam (de calámus) 
«paja ó ramaje», mediante la mu- 
danza de el en ch y de m en b. La 
posibilidad de que el segundo ele- 
mento de chabola no sea ola «choza, 
tabla ó ferrería», siuo el derivativo 
locativo ola, aumenta las perpleji- 
dades. En este supuesto, chab-ola 
sería un derivado, á la manera de 
aza-ola «berzal», egurr-ola «almacén 
de madera», y su significación pri- 
mitiva habría sido «pajar». La ne- 
cesidad de tantas hipótesis demues- 
tra lo obscuro del problema. La pri- 
mera, sin convencer por completo, 
es preferible como más sencilla. 

Chabisque s. m. Tabernucha ó 
figón. 

En Aragón chavisque se usa en 
significación de «lodazal» y de «con- 
dimento mal pergeñado, rebosando 
en agua ú otro líquido», que es el 
cháuchi alavés. 

¿Derivado despectivo de la misma 
radical que chabola? 

Chalchigorri [NE. de Álava, 
en pueblos rayanos con Navarra] 
s. m. Torrezno ó chinehorta. 

Del eúskaro chalchi «caldo» y go- 
rri «colorado». «Caldo ó vianda co- 
lorada», porque se adereza con pi- 
miento molido. 

Chamizo [N. acep.] s. m. Tas- 
ca, tabernucha, casa de mala fama. 
|j Vivienda sucia y mezquina. 

De un tipo latino calamitius, deri- 
vado de calamus «paja, caña, rama 



91 



delgada», como chamiza de calamitia 
(Vid Chabola). Etimológicamente, 
chamizo y su correspondiente fran- 
cés chaumiére, significan «vivienda 
liecha de paja, cañas ó ramaje, ó 
sea choza ó cabana». 

Champion [Var. fon.j s. m. 
Chanflón, disco de metal ó moneda 
borrosa de cobre, q ae se usa para ju- 
gar á la chila, á la huta y á la garza. 

Del castellano chanflón por medio 
del vascuence champlón «parpalla, 
moneda de dos cuartos» (Dio. trll). 
Champion, chanflón y champón re- 
conocen por origen la voz campa- 
na, con la frecuente palatalización 
de la c inicial. El nombre lo deben 
á ser piezas del metal empleado 
para la fundición de campanas. 

Chanda s, f. Turno que se es- 
tablece en los partidos de pelota 
para dar participación en ellos á 
más jugadores de los que ordina- 
riamente intervienen. 

De tanda, por el vascuence chan- 
da, que ha palatalizado la inicial 
castellana. 

Chandrío s. m. Desorden, des- 
barajuste, mal gobierno. |! Mezcla 
extravagante. || Desgracia ó desper- 
fecto, sobre todo en los muebles. 
«¡Qué chandrío!», exclamación equi • 
valente a «¡Qué lío!» «¡Cuántas co- 
sas, y qué raras, hemos comido!» Si 
nos muriésemos y nos hicieran la 
autopsia, dirían «¡Qué chandrío de 
cuajo es éste!» 



Chaola s. f. Chabola. 

Chapa [N. acep.] s. f. Dinero, 
metálico, bienes de fortuna. 

Chapar [N. acep.] v. Azuzar á 
los perros para que embistan. 
«¡Chápale á ese, Morrín!» 

Del anglosajón gelpan, en fran- 
cés glapir «aullar, ladrar», permu- 
tado en ch el grupo gl. 

Chapurrado s. m. Mezcla de 
vino y limón helado. 

En el Diccionario de la Acade- 
mia Española Chapurrar «mez- 
clar un vino con otro». 

Charahaldcar v. Hacer que 
un sillar ó trozo grande de piedra 
gire sobre un guijo á fin de colocar- 
lo en otra posición. 

De cara, permutada la -c en ch 
por influencia del vasco, y ladear, 
con metátesis de la l. La b es eufó- 
nica. Lit., «cambiar de cara». 

Charada [X. acep. Rioja Ala- 
vesa] s. f. Fogata, generalmente de 
sarmientos. 

Del vascuence chara «ramusca 
(Fr. José de María, Supl. n. 205) 
ó jara», arbolito leñoso (Novia, 
Dic). El vocablo eúskaro chara y el 
castellano jara tienen igual origen; 
pero el genio de cada idioma se re- 
vela en la permutación de las res- 
pectivas iniciales. Charada ofrece 
formación análoga á la de caponada 
(Vid), siendo de notar la incon- 
gruencia entre la significación eti- 
mológica y la actual de ambos vo- 



92 



cabios. En la llanada de Vitoria, 
donde no hay vides, se hacen capo- 
nadas (etimol. «fogatas de sarmien- 
tos»), y en Bioj a char adas (etimol. 
«lumbradas de jaros»), quemándose 
sarmientos. 

Charranada s. í. Mala acción, 
bellaquería, falta al compromiso ó 
i la palabra empeñada. 

Derivado de charri «puerco». De 
igual significación y formación que 
«marranada». 

Charrancha [Var. fon.] s. f. 
Sable, espada ó cuchillo de grandes 
dimensiones. 

En vascuence charrancha «rastri- 
llo para el lino, ó rastrillo con pun- 
tas de hierro». En el Dic. de la 
Acad. Esp. Charrasca (voz imi- 
tativa, familiar y festiva). Arma 
arrastradiza; por lo común «sable». 

Charrancha es de igual origen 
que los alaveses serranja y za- 
rranja (Vid) «peine ó rastrillo para 
el lino ó cáñamo»; francés séran, 
conexionado con el antiguo alto ale- 
mán schranz «desgarradura». Es de 
notar la gradación serranja, za- 
rranja charrancha. 

Charraneóos. m. Charrancha. 

Charri s. m. Puerco. 

Del vascuence charri, que signi- 
fica lo mismo. La variante cherri 
denuncia con más claridad su pa- 
rentesco lingüístico con cer-do. La 
ch representa en eúskaro las gutu- 
rales latinas 



Charro [N. acep.J s. m. Gra- 
jo, ave del orden de los pájaros. 
Garrulus glandarius, Vieillot. 

De un tipo latino gracurrus, cuyo 
grupo consonantico inicial se ha 
palatalizado por influencia del vas- 
co, ó bien voz imitativa de la estre- 
pitosa garrulería de estas aves. El 
castellano grajo es latín graculu= 
gracVo^grajo. 

Charta s. í. Reyezuelo, ave del 
orden de los pájaros. Troglodytes 
europaeus, L. 

Del eúskaro charta «reyezuelo». 
¿De chori «pájaro» y arta «adverten- 
cia, cuidado, prevención»? «Pájaro 
listo». Chori, más ó menos alterado, 
interviene en la formación de mu- 
chos nombres de aves, entre ellos, 
en Álava, cirrisquila, chepecha, chi- 
mita, chirolinda, chocha, chozábal ó 
churzábal, chicin. 

Chata [N. acep.] s. f. Paja- 
rillo de la familia de los filonéusti- 
dos. Las especies más abundantes 
son la Phüloneuste filis, Ph. rufa, 
Ph. hypolais y Ph. trochilus. 

Por la forma deprimida de la ca- 
beza, en la cuf.l el pico está á la 
misma altura que el cráneo. 

Chata [N. acep.] s. f. Palo 
de unos veinte centímetros de lar- 
go, rebajado ó adelgazado en los 
extremos, que se usa en el juego 
llamado del calderón. 

Del vascuence zatia «pedazo, frng- 
mento», por ser la chata el más pe- 



93 



queño de los dos palos empleados 
en el juego. 

Chatarra, s. f. Hierro viejo. || 
Objetos de hierro inservibles y de 
desecho. 

Del eúskaro chatarra «vil, mezqui- 
no, de bajo precio». 

Chato [Var. fon. N. acep. Peña- 
cerrada] s. m. Choto, becerrillo. 
En el resto de Álava se usa el 
vocablo general choto. 

Del latín catühis, en la acepción 
de parto de casi todos los animales. 
Latín vulgar catlo, de donde ciato 
si hubo metátesis de la l, ó cato si 
se elidió esa líquida. En jato «bece- 
rro» la gutural se ha aspirado en 
vez de palatalizarse como en chato. 
Chanchi s. m. Guiso barato de 
carne ó pescado, que se expende en 
las tabernas y figones. Se aplica á 
lo que no está cocido ni asado, sino 
con muy abundante salsa. «Déme 
usted dos reales de chauchi». 
En Aragón chavisque. 
Del latín salsus, en castellano 
tsalsa» y en francés «sauce». La * 
inicial de las do3 sílabas ha sufrido 
la permutación normal en ch. La l 
se ha vocalizado como en sauce, 
cauce. 

Chazas [N. acep.] Excremento 
que dejan las aves, principalmente 
las perdices, en el sitio donde han 
pernoctado. 

Una de las acepciones generales 
de chaza es «señal que se pone don- 



de paró la pelota >. Las chazas son 
también señal del sitio en que han 
estado las perdices y otras aves de 
caza. 

Chaza y caza pueden ser varian- 
tes romanas de la voz latina captia 
(cf. chasse), de captiare, modifica- 
ción de captare, frecuentativo de 
capera 

Chepecha s. m. Reyezuelo, 
ave del orden d6 los pájaros. Tro 
glody'es europaeus, L. 

Es el vasco chepecha, compuesto 
iechori «pájaro», y pecha de bichia 
ó pichia «dije, partícula, menuden- 
cias Chepecha coincide en la sig- 
nificación y formación con el ro- 
mance avica, otro de los nombras 
del reyezuelo en Álava. 

Chihírito [Zuya]s. m. Murció- 
lago (Vid Chiribito). 

Chichiquis s. m. Picadillo de 
carne de cerdo adobada para hacer 
chorizos. 

De chicha «carne» y el sufijo eús- 
karo ki, que indica materia con nota 
de origen fragmentario, como 
arrainki «cosa ó fragmento de pez» 
(Azküé, Gram. eúsk.). Chichiquis va- 
le «picaduras de carne». Carece de 
singular. 

Chiia s. f. Palito, caña ó pieza 
de otra cosa, sobre la cual se coloca 
el dinero en el juego del chito, tj 
Nombre del juego que consiste en 
tirar con monedas ó chanflones á la 
chila para derribarla, ganando la 



94 



moneda ó chanflón que queda más 
cerca del dinero caído. En Castilla 
juego del chito. 

De cil, en su acepción de prolon- 
gación de los tejidos animales ó 
vegetales (Vid Cil]. CJiil es una de 
las formas de cil. La a final es el 
artículo vasco. 

Chili [Var, fon.] s. m. Pequeño 
pimiento de unos dos centímetros, 
sumamente picante, fruto de una 
planta americana de la familia de 
las solanáceas. 

Del americano chilli, mejor con- 
servado en chili, que en la forma 
chile, admitida en el Dic. de la 
Acad. Esp. 

Chilindrón [N. acep.] s. m. 
Baza de sota, caballo y rey en el 
juego del tute. 

De chilindrón, nombre de la mis- 
ma combinación de naipes en el 
juego así llamado. 

Chilindrón [N. acep.] s. m. 
Guiso ó salsa especial para el cor- 
dero y el cabrito. 

En sus dos primeras sílabas se 
advierte la radical sal, de salsa. 

Chillón [N. acep.] s. m. Po- 
lluelo ó cría de gorrión que se em- 
plea como reclamo para la caza con 
liga. 

Se usa también en Palencia y en 
otras provincias. 

Chimho s. m. Mote que se da 
en Vitoria á los bilbaínos. 

No envuelve concepto alguno 



ofensivo. Alude á la afición de los 
bilbaínos á la caza de chimbos, y es 
el correspondiente regional de baba- 
zorro, aplicado á los vitorianos. || 
Paj arillos de carne muy delicada y 
sabrosa, enumerados y descritos 
donosamente por Arriaga en su Le- 
xicón del Bilbaíno neto, p. 114. Chim- 
bo hormiguero, Torcecuello (Jynx 
tor quilla, Brehm.); Chimbo silves- 
tre ó de parra; Chimbo de cola ne- 
gra; Chimbo de cola roja; Colirro- 
jo de los muros (Motacilla phainicu- 
rus, Brehm); Chimbo de cabeza negra 
ó de maíz; Curruca [Motacilla atrica- 
pilla, L); Chimbo de zarza; Chimbo 
de higuera, Becafigo {Motacilla (ice- 
dula, L.); Chimbo real, Pegarrebor- 
da ó Alcaudón (Lanius rufus, L.). 

Chimbo es voz eúskara. Quizá 
onomatópica. 

Chimita s. f. Pajarita de las 
nieves, ave del orden de los pája- 
ros, Motacilla alba, L. 

Parece uno de tantos compuestos 
ó derivados deleúskaro chori «ave». 

Chimitroque s. m. Juego de 
naipes en el cual se dan cuatro car- 
tas á cada uno de los jugadores, y 
pierde el que no habiendo podido 
servir á todos los palos, queda sin 
descartarse. El pago consiste en 
pellizcos, arañazos ó puñadas apli- 
cados en la mano del que ha perdi- 
do, según las cartas que se van sa- 
cando. Cuando sale un tres, se dan 
ocho puñetazos, pronunciando esta 



95 



fórmula, que da nombre al juego: 
«Chimitroque, matroque — mató á 
su mujer,— Las tripas de un perro. 
— la dio de comer. — ¡Uno! — ¡Dos! — 
¡Tres!» 

En la provincia de Palencia lo 
llaman el Búfele, que es la palabra 
que se pronuncia cuando se saca 
un as. 

Chimnrrido, aadj. Fruta co- 
gida antes de estar en sazón. || Fru- 
ta casi podrida. 

Del vascuence zimurr «arruga» 
ó zimaurr «estiércol» (Vid Cimurro). 
Chinchar v. Insistir molesta- 
mente, importunar, fastidiar. 

Se usa también en Bilbao. En el 
Dic. de la Acad. Esp. no figura 
este verbo, pero sí chinchorrero ¡chin- 
choso y el frecuentativo chinchorrear, 
derivados de chinche, como chinchar. 
Chinchérrico [Vuig.] s. m. 
Cencerrillo. 

En chinchérrico se advierte la in- 
fluencia de la fonética eúskara. En 
1726, en Guipúzcoa, el nombre del 
cencerro era chincherri ó chinchtirri 
(P. Fr. José de María. Supl.), es- 
crito zinzerri en el Dic. tril . De la 
primera forma se deriva el diminu- 
tivo alavés. Ha de tenerse en cuen- 
ta que las zedas de zinzerri repre- 
sentan un sonido parecido al de la 
z francesa. 

Chinchíbiri s. m. En el juego 
de la comba, dar tres saltos, mien- 
tras la cueria pasa una vez debajo 



de los pies. «Ha becbo quince chin- 
chíbiris». 

Para indicar ó medir la velocidad 
de los saltos, se canta: «¡Chinchíbi- 
ri! ¡Chinchíbiri! ¡Chinchíbiri, chíbiri, 
chíbirü», de donde se ha formado 
esta voz. 

Chinchica (A la) [Araya] loe. 
A la pata coja ó á la cozcojita. 

Chindnrri [NE. de Álava] s. f. 
Hormiga, insecto himenóptero. 

Uno de los muchos nombres de la 
hormiga, en vascuence, es chingurri 
ó chindurri, conservado en el habla 
popular de Salvatierra y demás pue- 
bles del NE. de Álava. 

Chinchorta s. f. Chicharrón ó 
residuo de las pellas del cerdo des- 
pués de derretida la manteca. 

De chicha, como chichiquis (Vid) 
con n epéntica y otro elemento, que 
pudiera ser artoa «pan, masa, tor- 
ta», en vasco. <Masa ó pan de man- 
teca». 

Chinchnrca [Arraya y Lami- 
noria] s. f. Chinchorta ó chicharrón 
Chipa s. f. Pececillo de río, de 
varias especies. 

Del vascuence chipia, variante de 
chikia «pequeño» (cf. chipitu y chi- 
kitu «achicar»). Se usa también en 
Navarra. «Y pescado menudo, que 
en el país (valle del Roncal) llaman 
chipa» (Abella, Dic. geogr. hist., t. 2, 
p. 277, col. 1). 

Chiquito [N. acep.] s. m. Cor- 
tadillo ó vaso de vino. 



96 



Hay, como medidas populares, 
chiquitos y medios chiquitos. 

Chirdil [Pueblos lindantes con 
Navarra] s. m. Racimillo que queda 
en la cepa después de verificada la 
vendimia. 

Churr, en vascuence «ruin, mi- 
serable, mezquino», parece el ele- 
mento radical de chirdil. 

Chirdilear [Pueblos lindantes 
con Navarra] v. Coger ó vendimiar- 
los chirdiles. 

Cliiirene adj. Excéntrico, ori- 
ginal, chiflado. 

Se usa también en Bilbao (Arria- 
ga, Lex.). La radical eúskara chori 
«pájaro» entra en este vocablo (cf., 
choribnru «cabeza ligera»; lit., «ca- 
beza de pájaro»). 

Chiribita [N. acep.] s. f. Vello- 
rita ó margarita de los prados, plan- 
ta de la familia de las compuestas . 
Bellis perennis, L. 

Su acepción general es «chispas 
que se perciben en los ojos al cerrar 
los párpados y apretarlos». 

¿Del greco-latino giro «vuelta, 
rueda», aludiendo á la forma de la 
flor de la vellorita? La palataliza- 
ción de la g es normal en vasco, 
donde la radical gir, permutada en 
chir, entra en muchos vocablos. 

Chiribito [Zuya] s. m. Murció- 
lago. 

Del eúskaro chori «ave» y del la- 
tino bestia, en vasco pistia, francés 
hete, perdida la silbante y con sig- 



nificación de animal mamífero. En 
este supuesto, chiribito vale «bestia 
pájaro» y expresa la misma idea 
que el lemosín rat penat «murciéla- 
go», literalmente «ratón ó (según 
otros) dragón alado». 

Chirlo [N. acep.] s. m. Palo en 
el juego del billar. || Bolo en el jue- 
go de bolos. || Efecto de un golpe. 

Del vascuence guipuzcoano chirlo 
«bolo» (según el P. Fr. José de Ma- 
ría, Stipl.). 

Chirolinda s. f. Agachadiza, 
ave del orden de las zancudas. Ga- 
llinago scolopacinus, Bonap. || (En 
Treviño) Aguzanieves de pecho 
amarillo. Motacilla flava, L. 

Del vascuence chori «ave» y el 
castellano linda «pájaro lindo». 

Chirpia s. f. Planta de árboles 
en semillero, antes de sufrir la pri- 
mera trasplantación. || Retoño de 
roble ó de encina que brota espon- 
táneamente en los montes. 

Del latino stirps, siirpis «planta». 
Los escritores latinos de Agricultu- 
ra emplearon stirps en significación 
igual, ó á lo menos muy parecida, 
á chirpia. «Sed quoquo viñeta pla- 
cuerit ordinare centenae stirpes, per 
singulos hortos semitis distinguan- 
tur» (Columela, 1. 4, c. 18). Alvarez 
de Sotomayor, en su versión del 
agrógrafo gaditano (p. 205) traduce 
sierpes el sobóles «renuevo ó pimpo- 
llo» del original: «así nadie la pone 
de simiente, sino de sierpes», «itaqu» 



97 



nemo iam serit ex samera, sed ex 
sobolibus» (Columela, 1. 5, c. 4). 
Stirps es serpia en castellano anti- 
guo: «Lo quinto de que es podada, 
debe desviarla muy bien, porque 
las serpias son una cosa que gastan 
la vid é écbanla á mal; ca fallaredes 
que las serpias salen de las raices 
del tronco de la vid al de las acoda- 
duras» (Castigos é documentos del rey 
don Sancho, c. 32); y en castellano 
moderno serpa «sarmiento largo de 
la vid, que suele enterrarse para 
que salga otra», con los derivados 
serpollo «renuevo ó retoño de un ár- 
bol» y serpollar «retoñar ó echar 
serpollos». Hay, pues, en cuanto á 
la significación, perfecta concordan- 
cia entre stirpe, serbia, sierpe, serpa 
y chirpia. La forma provincial se 
explica teniendo en cuenta que el 
latino stirpe ha llegado al voca- 
bulario alavés, atravesando el eús- 
karo. La t de stirpe debió perder- 
se pronto, como se observa en ser- 
pia; la 8 se permutó necesariamen- 
te en z y dio zirpi, y la z pasó á 
oh por un cambio tan usual en vas- 
cuence que con ejemplo de él se pu- 
dieran llenar, dice Campión, mu- 
chas páginas (Gram. eúsk., p. 111). 
Resultado de todo fué chirpi, y, con 
la sufij ación del artículo, chirpi-a. 
Zirpi no figura en los Diccionarios 
vascongados, en los cuales, como es 
de suponer, no están todas las vo- 
ces del idioma; pero suena en zir- 



pitsna «afelpado, velloso»; zir- 
pi tzak «cabos, hilos que penden de 
la<? telas»; zirpizgnillak «flecos 
de campanilla» (Novia: Aizquibel, 
Dics.). Chirpia envuelve sentido co- 
lectivo, como si procediera de algún 
plural neutro, á modo de la fruta, 
la huerta, la manzana, y, en tal con- 
cepto, ha podido tomar la significa- 
ción de «gente menuda, granuj 3ría» , 
que tiene en Vizcaya. 

Chirpia! s. m. Semillero y vi- 
vero de árboles. 

Derivado de chirpia. 

Chirpialero s. m. Encargado 
del chirpial ó vivero. 

C hir rica s. f . Cinta dividida en 
metros y centímetros ó de otra ma- 
nera, que se guarda en una caja 
circular, arrollándola por medio de 
una poleíta. 

Del vascuence chirrica «polea». 

Chirrinchín s. m. Urce ó bre- 
zo arbóreo, planta de la familia de 
las ericáceas. Eri.-.a arbórea, L. 

Se utiliza este brezo para la fa- 
bricación del carbón que se emplea 
en las fundiciones de hierro, apli- 
cación muy antigua, pues comsn- 
tando á Dioscórides, dice el Doctor 
Laguna «que el carbón de urce es 
familiar á los herreros». 

Parece chirrinchín voz imitativa 
del ruido del urce al quemarse. 

Chirriporro s. m. Afán des- 
medido por alguna cosa. |! Persona 
habladora é insubstancial. 



98 



Cli irritóla [NE. de Álava] s.f. 
Cerilla hilada en casa y arrollada á 
un taco grande de madera para co- 
locarla en la Iglesia y tenerla en- 
cendida en memoria de los difuntos 
durante la misa conventual y las 
vísperas. 

Del vascuence chirita «roldana ó 
polea» y ola «tabla». 

Chirulinda s. í. Chirolinda 
(Vid). 

Chistera [N. acep.] s. f. Som- 
brero de copa alta. || Costilla de for- 
ma especial para jugar á la pelota. 
Del latín cista <cesta>, griego 
x£ot7). El Dic. de la Academia Espa- 
ñola admite chistera en significa- 
ción de <cestilla de pescadores para 
sacar la pesca >. La c inicial se ha 
palatalizado. 
Chito, a s. Polluelo de gallina. 
Forma sincopada del adjetivo 
vulgar chiguito, chiguita. 

Chivo [N. acep.] s. m. Cilindro 
hueco de madera, colocado dentro 
del agujero central de la muela in- 
ferior ó cama, en los molinos hari- 
neros. El eje ó espada pasa por el 
chivo. El espacio intermedio se re- 
llena con estopa ó trapos. La misma 
pieza se llama musera (Vid) cuando 
es de hierro con alguna diferencia 
en la forma. 

Las acepciones generales de chivo 
son «macho cabrío», y «poza> ó es- 
tanque, para recoger las heces del 
aceite (Del árabe chub «pozo»). 



En la acepción provincial chivo 
procede del latín clavis «llave, clave 
ó cuña», permutado el grupo el en 
ch t como en el caetellano chabela y 
el francés cheville, de clavícula. El 
alavés vulgar sabija marca otro 
grado de las permutaciones de el 
inicial. 

Choco [N. acep.] s. m. Cabeza 
de los huesos de las patas del cerdo, 
que se ponen en adobo y se guisan 
con el potaje de alubias ó de habas. 
«Hoy hemos comido alubias con 
choco». 

El latín clásico soecus «zueco» 
tomó en el bajo latín la significa- 
ción de «reja del arado», por la for- 
ma encorvada ó vuelta de la punta, 
y dio el francés soc. De soecus, en 
esta acepción ó en la de «base ó pe- 
destal» (cf., zóc-alo), que fué acaso la 
primitiva y se extendió á designar 
el pie de los vegetales (francés sou- 
che), proceden choco y su análogo 
chueca «hueso redondeado ó parte 
de él que encaja en el hueco de 
otro en una coyuntura, como la ró- 
tula en la rodilla, la cabeza del hú- 
mero en el hombro y la del fémur 
en la cadera». La cabeza ó tronco 
de la vid, semejante en la forma al 
choco, se denomina soecus en Astruc 
(Nota al libro 5, c. 5 de Columela, 
colee. Nisard, p. 514, col. 2), lo cual 
confirma la etimología propuesta. 

Es de notar la palatalización de 
la s inicial y la conservación de la 



99 



o, como en choclo, de soccülus, sin 
diptonguizarse como en chueca, zue- 
co. Chueca, significando un juego, 
parece de distinto origen que chue- 
ca «hueso», y puede ser represen- 
tante del latín iocus. Los vocablos 
germanescos cocal, cocalé «hueso» 
(Salillas, Hampa, p. 193) pudieran 
relacionarse con choco, así como co- 
choco «encina», en la misma habla. 

Cholles s. m. Bofes ó pulmones. 

Del latín suffllare (sub -j- fiare) 
«soplar» , La s inicial palatalizada, 
como en chirpia, choco. Chofles con- 
serva la /, perdida en chofe, forma 
admitida por la Academia Española. 

Chol [NE. de Álava] s. m. Jue- 
go del boche, que consiste en meter, 
en un agujero abierto en el suelo, 
agallas ó huesos de albérchigo que 
se tiran desde cierta distancia. || 
Boche ú hoyo preparado para este 
juego. 

En Vitoria juego del Vico. 

Del vascuence chulo ó chul «hoyo, 
agujero». 

Chola [Var. fon.] s. f. Cholla ó 
cabeza. || (En Murguía; Olla. 

Chomin s. m. Abreviación fa- 
miliar del nombre propio Domingo. 

La mudanza de la consonante ini- 
cial en ch presenta otro caso de la 
tendencia palatalizadora, tantas ve- 
ces notada. La apócope para abre- 
viar nombres de pila, se usa mucho 
en Álava, alternando y á veces si- 
multaneando con la aféresis. La ley 



del menor esfuerzo se deja sentir 
por modo extraordinario en estos 
afectuosos recortes. Véanse algunos 
ejemplos: 

NOMBRES APOCOPADOS 

Geno=Genoveva. 
Juli=Julián, Juliana. 
Julia= Juliana. 
Julio=Julián. 

Sátur=Saturio, a; Saturnino, a. 
Máxi=Maximino, a. 
B,úfi=Rufino, a. 
Ele=Eleuterio, a. 
Prúden=Prudencio, a. 
Santi=Santiago. 
Estánis=Estanislao, a. 
Bóni=Bonifacio, a. 
B,obus=Robustiano, a. 
Trini=Trinidad. 
Sálus=Salustiano, a. 
Féli=Feiiciano. a. 
Présen=Presentación. 
Nati=Natividad. 

Sínfo=Sinforiano, a; Sinforoso, a. 
Panta=Pantaleón, a. 
Casi=Casimiro, a. 
Cefe=Ceferino, a. 
C¡pri=Cipriano; a. 
Gúmer=Grumersindo, a. 
Marcia=Mareiana. 
Flóren=Florencio, a; Florentino, a. 
Patro=Patrocinio. 
Conce=Concepción. 
Sole=Soledad. 
Encarna=Encarnación. 
Poli=Policarpo, a. 



100 



NOMBRES AFERESADOS 

Fonso = Ildefonso, a; Alfonso, a. 
Polonia= Apolonia. 
Ventura=Buenaventura. 
Sindo=Gumersindo, a; Rudesin- 

do, a. 
Gildo=Hermenegildo, a. 
Carpo=Policarpo, a. 

NOMBRES AFERE6ADOS Ó APOCOPADOS 

Doro=Isidoro, a; Teodoro, a; Do- 
roteo, a. 
Filo=Filomeno, a; Teófilo, a. 
Rosa=Sinforosa; Rosario. 

NOMBRES AFERESADOS Y APOCOPADOS 

Tanis=Estanislao, a. 
Poli=Hipólito, a. 
Mene=Hermenegildo, a. 

Esta tendencia abreviadora se ob- 
serva en el Poema del Cid, donde 
ocurre frecuentemente la apócope 
de la sílaba ó sílabas postónicas: 
Fernán, Galín, Ferrán, Jerón, por 
Fernando, Galindo, Ferrando, Je- 
rónimo (V. Araujo, Gram. del Poe- 
ma del Cid, p. 232), y persiste en los 
poetas más atildados de siglos pos- 
teriores, como en Juan Alfonso de 
Baena, que á si mismo se llama Al- 
fón, sin indicación de abreviatura, 
en el prólogo de su Cancionero, y 
con igual apócope nombra á va- 
rios reyes en un Dezir, publicado 
por primera vez por D. Marcelino 



Menéndez y Pelayo, en el tomo II 
de la Antología de Poetas líricos cas- 
tellanos (p. 215): 

El Rey Sancho nauarrisco. 
Levantóse con pedrisco 
El rey Alíón de Aragón. 

Chonta s. f. Pinzón, ave del 
orden de los pájaros. Fringüla mon- 
tifringilla y Fringüla ccelebs, L. 

En el Lexicón de Arriaga chonta 
es sinónimo de pinzón y de ave ton- 
ta. El nombre eúskaro del pinzón es 
chorchinta, compuesto de chori «ave» 
y chinta, casi homófono de chonta, 
que puede ser el castellano tonta 
con palatalización de la t inicial, 
como en chanda por tanda. En tal 
supuesto, el origen de chonta queda 
comprobado, porque chor-chinta re- 
sulta traducción literal de «ave ton- 
ta». Zonza, variante fonética y si- 
nónimo de tonta, es el eslabón inme- 
diato entre éste y chonta. 

Choriburo s. m. Botarate, cas- 
quivano, cabeza ligera. 

Palabra eúskara, compuesta de 
chori y buró «cabeza de pájaro». 

Chorica [SE. de Álava] s. f. El 
regazo del padre. 

Chorica es sinónimo de cabanilla 
y cachorna. Parece formado por 
chori «ave» y el sufijo locativo ika,y 
etimológicamente significa «nido». 

Chorimalo [NE.de Álava] s.m. 
Espantajo ó espantapájaros. 

Palabra importada del vasco. 



101 



Chorizo biriquí s. m. Chori- 
zo de sábado. 

Del eúskaro biriquí «pulmones», 
que con los ríñones y el corazón se 
pican para la confección de los 
chorizos biriquis. 

Chorzáhal [ NE. de Álava] 
s. m. Alondra. 

Es más usada la variante chur- 
zábal. 

Palabra vasca, compuesta de cho- 
ri «pájaro» y zabal «ancho». «Pájaro 
ancho». 

Choza bal [NE. de Álava] s. m. 
Alondra. 

Variante de chorzábal. 

Chozno s. m. Pan francés. 

Del vascuence. En el Dic. tril. 
chozne lucea [chozne largo] es el 
<bollo maimón». Chosne «mollete, 
panecillo» (Novia, Dic). 

Cha [NE. de Álava] s. m. Sa- 
liva. 

Del eúskaro chu, que significa lo 
mismo. Chua, con el attículo sufija- 
do, «la saliva», y chuegaín (chu-f- 
eguín «hacer») «escupir ■> en Micole- 
ta. Chucha «saliva» en el valle del 
Roncal. (Fr. José de María, Sup. 
al Dic. tril). 

Chacha [N. acep.] s. f. Peare- 
zuela esferoidal y translúcida. Más 
general y frecuentemente, toril. 

Chuchería parece un derivado de 
chucha. 

Chuín. Pinzón, ave del orden 
de los pájaros. Fringilla coelebs, L. 



¿Onomatopeya del grito de este 
pájaro? 

Chulé [Voz familiary poco culta] 
s. m. Duro, moneda de cinco pesetas. 

Parece importación gitanesca. Se 
usa en Santander (Pereda Esc, 
mont., «El Raquero). 

Chunchún s. m. Nombre po- 
pular y festivo del tamboril, llama- 
do también tuntún. 

Onomatopeya. Nuevo ejemplo de 
palatalización de la t. 

Ch une Impelo s. m. Vilano, 
corona de pelos ó filamentos del 
fruto de muchas plantas de la fami- 
lia de las compuestas. 

Los niños se divierten en hacer 
volar los vilanos, soplándoles, di- 
ciendo: «Chunchupelo, sube al cie- 
lo». Voz bilingüe, compuesta del 
vascuence chuncha «hebra» (Larra- 
mendi, Dic. tril.) y del castellano 
«pelo». Quizá el primer elemento 
es la voz tonto, palatalizada con 
arreglo á la eufonía eúskara (cf., 
chonta, chanda, chunchún, etc.), y en 
tal caso, chunchupelo valdría «pelo 
de tonto». 

Chupe s. m. Saliva. 

Voz empleada sólo por los mu- 
chachos muy jóvenes (Vid Chu). 

Chupinazo s. m. Disparo es- 
trepitoso, que en las fiestas y re- 
gocijos públicos se hace con un 
morterete llamado chupín. 

Derivado de chupín, con igual su- 
fijo que de cañón, cañonazo. 



102 



Chnpitina s. í. Escupitina. 

Derivado de chupe «saliva». 

Churri s. m. Endrina. ¡| Ciruela 
silvestre. 

Del vascuence churra < escaso, mi- 
serable, pobre», en acepción de sil- 
vestre. 

Charro [N. acep. Araya] s. m. 
Puerco. 

Churro debió aplicarse primitiva- 
mente al puerco de peor calidad ó 
raza. 

Churrnmado, a adj . Reque- 
mado, chamuscado. 

Dada la tendencia á palatalizar 
la t inicial, no sería temerario supo- 
ner en churru la radical latina torr, 
de la cual torrere «tostar, quemar, 
churrumar» . 

Chnrrnniarv. Requemar, cha- 
muscar. 

Chnrrnpatear v. Lamer con 
frecuencia y delectación las golosi- 
nas ó las vasijas que han contenido 
líquidos agradables. 

Intensivo de chnrrapear (ver- 
bo neutro anticuado) «beber vino 
en poca cantidad y á menudo, sabo- 
reándolo». 

De sorberé «sorber». 



Chummbé Término de signi- 
ficación desconocida ó sin signifi- 
cación, que se emplea en la relación 
del juego infantil del Pimpin ó de 
la Pizpirigaña, y se usa á veces 
para designar el mismo juego. Lo 
describe D. Sergio Hernández ( Jue- 
gos infantiles de Extremadura, ap. 
Folk-Lore, Bib.de Tradiciones españ., 
p. 134), y trae relaciones de Zafra, 
Mérida, Llerena y Burguillos, que 
difieren bastante de la siguiente, 
empleada por los niños de Vitoria: 

Pin, pin, 
Zurramacatín. 
Vino la coneja 
Con su sabaneja, 
Sabaneja real. 
Vino con su sal, 
¿al de Jlotiico. 
Vino con su chico. 
Chico de Avellano. 
Churumbé, 
Churumbé, 
Tira un pellizquito 
Y escapa a correr. 

Churzábal [NE. de Álava] s 
m. Alondra. 

(Vid Chorzabal.) 

Clinsta s. f. Chispa que salta 
de la leña, del carbón ó del pe- 
dernal. 

Voz imitativa. 



-oofoo- 



D 



Dama [N. acep.] s. f. Hada, ser 
fantástico del sexo femenino. 

Es famosa en Álava la Dama de 
Amboto que, según leyenda de mu- 
chos siglos, vive en la montaña de 
este nombre. A la entrada de hon- 
da cueva, en la casi inaccesible 
cumbre, la han visto hilar algunos 
atrevidos. Su rueca es de oro, de 
plata el cestillo donde recoge los 
ovillos de blanquísima lana, y de 
marfil su silla, con honores de tro- 
no. Viste amplio, rico y vaporoso 
ropaje; tiene voz imperiosa; alta 
bella y majestuosa figura. Suele 
cambiar de morada. Cuando de la 
peña en que vive se desprende una 
nube que, relampagueando y tro- 
nando, pasa sobre Aramayona en 
dirección á Aitzgorri, tan extraño 
y no bien explicado meteoro es la 
Dama de Amboto. Las damas gozan 
en las consejas populares de poder 
extraordinario, y son generosas y 
caritativas, pero muy justicieras. 



Si sus premios son espléndidos, no 
son menos duros y tremendos sus 
castigos. Su existencia sobrenatu- 
ral parece prolongación ó conse- 
cuencia de otra existencia cortada 
violentamente por crímenes ó des- 
gracias. El sino misterioso de las 
damas, el ambiente melancólico en 
que giran, el truncamiento de su 
destino en el mundo y los lances 
maravillosos que se les imputan, 
han sido utilizados para leyendas 
literarias. Figuran entre ellas: La 
Dama de Morumendi, por D. Juan 
V. Araquistain (Tolosa, 1866); La 
Dama de Amboto, por Sotero. Man- 
tel! (Vitoria, 1869;: Los dos Tambo- 
rileros^ por D. Juan E. Delmas (en 
la Bev. Eúsk , año I. Pamplo- 
na, 1878). 

Del francés dame, procedente del 
latino domina, que ha dado directa- 
mente al castellano doña y dueña. 

Dátiles [N. acep.] s. m. Dedos. 

Generalmente sólo se usa en plu- 



104 



ral y en lenguaje familiar ó fes- 
tivo. 

Del latín dactylus, griego 5áxxuXog 
«dedo». El vocablo provincial con- 
serva mejor la forma y acepción 
primitiva del nombre greco-latino. 
Los dátiles, fruto de la palmera, re- 
cibieron su denominación, según 
San Isidoro, «a digitorum multitu- 
dine». 

Delinearse [Vulg SE. de Ala- 
va] v. Contonearse las personas. ¡| 
Cimbrearse los árboles. 

Del prefijo de y el verbo latino 
ligare «atar, liar». La n es epéntica. 

Desballartado, a adj. Des- 
vaído, desproporcionado y sin gra- 
cia. ¡| Molido por el exceso de tra- 
bajo ó por otra causa. 

Del prefijo des y ballartado, deri- 
vado de bailarte (Vid). 

Desboronar [Zuya] v. Des- 
granar el maíz ó borona. 

Del prefijo des y boronar, forma 
derivada de borona ó maíz. 

No tiene relación con desboro- 
nar, forma anticuada de desmoronar 
(Dic. Acad. Esp.). 

Descajillarse v. Descoyun- 
tarse ó dislocarse la mandíbula in- 
ferior. «Descajillarse de risa», des- 
ternillarse de risa. 

Del prefijo des y de un verbo deri- 
vado de cajilla, vocablo provincial 
que significa «mandíbula». 

Descarronchar [NO.de Ala- 
va] v. Quitar á la nuez el erizo. 



Compuesto del prefijo des y de un 
verbo derivado de carroncho c erizo 
de la nuez». 

Des cocotar [NO. de Álava] v. 
Arrancar del tallo ó caña la ma- 
zorca del maíz. |¡ Desnucar. Se usa 
también como reflexivo. 

De des y un derivado decocoíe «co- 
gote ó nuca». 

Descolmar [NO. de Álava] 
v. Despuntar ó desmochar los maí- 
ces. 

Desespero [Vulg.] s. m. Deses- 
peración. 

Se usa también en Aragón (Bo- 
kao, Dic. de Voc. arag.). 

Desfiluchar v. Deshilachar. 

Del prefijo des y de un derivado 
de filucho, diminutivo despectivo 
procedente del latín filtim, cuya f 
inicial persiste. 

Despellejar [Vulg.] v. Despe- 
llejar. 

Del prefijo des y de un derivado 
del provincial pelleta «pellejo». 

Voz importada de Aragón. 

Destallar v. Quitar la corteza 
á los árboles para obtener de ella el 
tanino. 

Del prefijo des y un derivado de 
tan. 

Diez [N. acep.] s. m. Cantidad 
de bebida, cuyo precio es diez cén- 
timos. «Déme usted un diez de 
vino y otro diez de aguardiente». 

Disfalmino [Var. fon.] s. m. 
Esfumino. 



105 



Del italiano sfumino. 

Divisa [N. acep.] s. f. Parte 
que, en las tierras ó montes de un 
término municipal, tiene señalada 
para pastos ó aprovechamiento de 
leña, cada uno de los pueblos de un 
Ayuntamiento compuesto de va- 
rios. 

En el Ayuntamiento de Vitoria, 
compuesto de esta ciudad, una villa 
y cuarenta y tres aldeas, los lími- 
tes de cada divisa se determinan 
por medio de mojones ó de calles 
abiertas en el arbolado y la maleza, 
cuando no los señalan accidentes 
naturales del terreno. 

Las acepciones generales de divi- 
sa, son: Parte de herencia paterna 
que cabe á cada uno do los hijos y 
la que de este modo se ha transmi- 
tido á otros -grados posteriores; se- 
ñal, lema ó mote para distinguir 
personas, grados, cosas, designios 
ó propósitos; y, en heráldica, faja 
disminuida á la tercera parte de su 
anchura. En acepción ya inusitada, 
divisa designó la porción de renta 
y el señorío parcial correspondien- 
te á cada señor en un mismo pue- 
blo, cuando había varios señores 
(Ríos, Apellidos castellanos , p. 157). 
El Fuero Viejo de Castilla prohibía 
dividir los lugares, pero permitía 
partir las rentas. 

Divisa, en la significación que tie- 
ne en Álava, coincide con la de 
dehesa «parte ó porción de tierra 



acotada, destinada regularmente 
para pasto de ganados»; pero pro- 
cede de vocablo distinto, aunque, 
por procesos semánticos obvios y 
naturales, divisa y dehesa hayan lle- 
gado á la casi completa sinonimia. 
Dehesa viene de defensa, participio 
pasivo de defenderé «defender, pro- 
teger», y tratándose de fincas de es- 
ta naturaleza, «acotar». Cierto que 
la f intervocálica persiste en pala- 
bras compuestas (cf., defender, ofen- 
der, inferior, etc.), ó, si se pierde la 
conciencia de la composición, sigue 
la suerte de la t; latina (cf. acebo de 
aquifolio, provecho de profecto, tré- 
bol de trifolium); pero, al permutar- 
se en h, ó en realidad, al perderse 
en dehesa, no ha hecho otra cosa 
que sufrir el tratamiento de la f 
inicial, como en ahumar, sahumar y 
en Sahagún, que era San Fagund en 
1253 y en 1315, según reciente es- 
tudio de Jungfer ( Ú'ber Personnena- 
men in den Ortsnamen Spaniens und 
Pnrtugals, p. 12). Respecto á la eli- 
sión de la n. sabido es que esta na- 
sal había dejado de pronunciarse 
delante de s antes de la Era cristia- 
na: «cónsules exempta n littera le- 
gimus» (Quintiliano, De Instit. 
Oral, I, 7, 29), y por consiguiente, 
defensa se leía defesa. Es posible 
además seguir doeumentalmentelas 
transformaciones ortográficas y fo- 
néticas de este vocablo hasta llegar 
á su actual pronunciación vulgar 



106 



desa. Defensa: «exceptis cognitisde- 
fensis» (Fuero de Vitoria, año 1181); 
«si pratum defensum a pecoribus 
naufragetur» (Fuero Juzgo, 1. 8, 
tít. 3, ley 12). Defessa: «cum suas 
hereditates, et suas regulas, et suas 
jacentias, et defessas in montes er- 
mos» (Donación al convento de San 
Felices, en 864, ap. Landázuri, 
Suplementos, p. 205). Defesa: «sub 
defesa Erciheli» (Donación al Mo- 
nasterio de Acosta por el Obispo 
Vivere, en 871); «cum fontibus, pa- 
ludibus, pratis, defesis terminis» 
(Donación de San Andrés de Bolí- 
var al Monasterio de San Millan 
en 1087), «e las de f esas que fueren 
fecbas con razón e con derechos 
para caballos e para bueyes de la 
una parte e de la otra que sean 
guardadas» (Convención entre Don 
Alfonso el Sabio y los Caballeros 
de la Cofradía de Arriaga en 1258). 
« Un caballo muy gordo pacia 
en la defesa» (Arcip. de Fita, v. 
1152). Dehesa: «concedo á vosotros 
todo el concejo de Salinas... con so- 
lares, heredades, tierras, prados, 
pastos, aguas, bosques y dehesas» 
(Donación del Rey Don Alfonso IX 
en 1194, ap. Landázuri, Sup., pá- 
gina 33) Deesa: «e estos térmi- 
nos damos á la dicha villa de Vi- 
llarreal de Álava que los haya con 
montes e términos, e deesas» (Privi- 
legio de población de Villarreal de 
Álava, por D. Alfonso XI en 1333) . 



Desa: «con montes e desas e pra- 
dos» (Privilegio del mismo á Salva- 
tierra de Aiava en 1332). Dehessa: 
en el Memorial ajustado para fomen- 
tar la Agricultura y Cría de gana- 
dos, en 1764. Todo lo expuesto jus- 
tifica el origen de dehesa que, en 
resumen, es: defensa=defesa=dehe~ 
sa=de[h]esa. 

Divisa es el participio de pretéri- 
to de dividere, y no como su signi- 
ficación en Álava hace suponer, 
variante de defesa. La identidad 
etimológica de defesa y divisa po- 
dría, sin embargo, demostrarse, no 
sólo por su actual sinonimia, sino 
porque, perdida la conciencia de la 
composición, el tratamiento nor- 
mal de la f intervocálica hubiera 
dado en castellano primero devesa, 
como en portugués, y después divi- 
sa. Pero esta voz conserva su forma 
originaria en escrituras de distin- 
tas épocas, y en algunas referentes 
á Álava quizá se usa en la acepción 
provincial que hoy tiene: «quod illi 
Monesterio pertinet, cum vineis,te- 
rris cultibus, etincultibus, pomeria, 
arbores fructuosas et infructuosas, 
rivos, piscarías, molendinos, villas 
eremas etpopulatas, decanias etom- 
nes alias suas divisas et hereditates 
totum concedo Burgensisedi perpe- 
tuo serviturum» (Escritura de in- 
corporación del Obispado de Oca 
al de Burgos, hecha en 1075 por Al- 
fonso VI, ap . España Sagrada, t. 26, 



107 



Apénd. escr. 8, p. 458, y Muñoz, 
Col. de Fueros, t. I, p. 259).=«Con- 
cedo et confirmo . . . térras óptimas 
isti ab omni inténtate cum divisa 
in montes, in padules, in fontes et 
in ómnibus locis in atrio S. Emilia- 
ni» (Donación de la villa de Egui- 
leor al Monasterio de San Millán, 
en 1076, ap. Landázuri, Sup. pági- 
na 221).=«Coinparavi uno solare 
cum sua divisa in villa quae dicitur 
Berrozteguieta, in uno caballo et in 
uno mulo'» (Instrumento del año 
1105,iD.,t'&¿(i.,página221\=«Hayan 
para si e para los sus fijos e descen- 
dientes siempre jamas todos los 
montes, seles, pastos e prados e Mo- 
nesterios e devisas de la dicha tierra 
de Álava» (Privil. de D. Sancho el 
Mayor, á la Cofradía de Arriaga, 
ap. Ibáñez de Echavarri, Vida 
de San Prudencio). = «e vendo vos 
el dicho valle y el dicho Mones- 
terio... según yo lo he e lo po- 
seo con todos los labradores, ó so- 
lares, prados, diezmos, é con rue- 
dos é rodales, é con molinos é con 
molinares hechos é por hacer, é con 
todas las heredades, é prados, mon- 
tes, seles, puentes, aguas, huertas, 
viñas, parrales, manzanales, pes- 
queras, canales pescantes é impes- 
cantes é con divisas é naturalezas» 
(Venta hecha en 1349 en el fleal Si- 
tio de Gibraltar á favor de D. Fer- 
nán Pérez de Ayala, padre del Can- 
ciller). =>Si alguna duda hubiera de 



la diferente significación de dehesa 
y divisa, la disiparía la escritura de 
fundación del Mayorazgo en favor 
de D. Pedro López de Ayala por su 
padre D. Fernán Pérez de Ayala, 
en la cual se dice: «que lo hago Ma- 
yorazgo (todo lo de su propiedad en 
el Monasterio de Quejana, Orozco y 
Baracaldo) para que lo hayades vos 
el dicho Don Pedro López, después 
de mis dias. . . é lo hayades con to- 
dos los Monasterios, é divisas, ó ca- 
sas fuertes, ó ruedas é labradores, é 
molinos ó molinares, ó rodales, é 
montes, é sillares y tierras y pra- 
dos y pastos y dehesas» (Ap. Gonzá- 
lez Echavarri, Alaveses ilustres, 
t. II, p. 288). En fin. divissiones, en 
la misma acepción que divisa, en 
un documento del año 864 (?;, com- 
prueba el origen de esta voz y la di- 
ferencia del de dehesa: «et concedo 
ad Sancti Felicis divissiones pro 
suo ganato ad pastura in montes» 
(Donación al Monasterio de San Fe- 
lices y á otros en el Becerro gótico 
Emilianense, fol. 45, ap. Landázu- 
ri, Sup , p. 205). 

Dobles s. m. Callos, en la acep- 
ción de pedazos pequeños del estó- 
mago de la vaca ó ternera, que se 
comen guisados. Se usa siempre en 
plural, como el más general, «ca- 
llos». 

Del latín dúplex «doble» , en ra- 
zón á ser más gruesos los callos 
que los intestinos ó tripas, y á lia- 



108 



marse comúnmente doble lo que tie- 
ne más cuerpo que lo ligero ó sen- 
cillo. 

Doblón [N. acep.] s. m. Mone- 
da imaginaria, cuyo valor es tres 
duros. Se usa sólo en la compra de 
cebones ó bueyes, que en el merca- 
do de Vitoria se justiprecian por 
raides (peso de diez libras) y se pa- 
gan en doblones. 

Aumentativo de dobla. El doblón 
ba sido moneda de uso general en 
Castilla. 

Doncella [N. acep.] s. f. Pez 
marino, del orden de los teleósteos, 
suborden de los acantopterigios. 
Labrus dispar, Aranzadi. 

Dormidera [NE. de Álava] 
s. f. Beleño negro, planta de la fa- 
milia de las solanáceas. Hyoscya- 
mus niger, L. 

Los campesinos toman vabos del 
cocimiento de esta planta para cal- 
mar ó adormecer los dolores de 
muelas, por lo cual la llaman dor- 
midera. En Valdegovia, donde la 
denominan tornalocos ó tornaloco, 
se usa la semilla para sahumerios. 
Las virtudes medicinales del bele- 
ño, utilizadas por la farmacopea 
popular, lo son también por la fa- 
cultativa, entrando las boj as en la 
confección del bálsamo tranquilo 
y del ungüento de populeón, y 
las semillas en la del ñlóneo ro- 
mano. 

Dormizorro, a adj. Soñolien- 



to, a. En castellano antiguo, dormi- 
joso y dormiloso. 

Derivado de dormir. 

Doses [N. acep.] s. m. En el jue- 
go de la comba, dar dos saltos mien- 
tras la cuerda pasa una vez debajo 
de los pies. «Ha becbo treinta y un 
doses seguidos». 

De dos, substantivado y plurali- 
zado. 

D ripies s. m. En el juego del 
mus, pares dobles, como dos ases y 
dos sietes ó dos treses y dos caba- 
llos. 

Del latino duplices, conservando 
menos alterada que dobles la forma 
originaria. 

Dnrangnés, a adj. Natural 
de Durango; ú. t. c. s. || Lo pertene- 
ciente á esta villa de Vizcaya. 

Derivado de Durango. Según Mo- 
guel (Discusión sobre los Iberos y Si' 
cantos que entraron en Italia, ap. Me- 
morial hist. Esp., t. 7, p. 733), en Du- 
rango, Durana y voces semejantes, 
la d inicial es pegada del artículo 
castellano, siendo los vocablos vas- 
cos ürango, Tirana, compuestos de 
ur «agua». Humbold (Investigacio- 
nes sobre los primeros habit. de Esp., 
p. 117) presume que la radical de 
Durius, y por tanto la de Durango, 
es el céltico dur «agua», coincidien- 
do con Moguel respecto al signifi- 
cado. Iturriza, acudiendo al soco- 
rrido sistema de las síncopas, su- 
pone que Durango lo es de uraz- 



109 



ango « allende el agua » . Trueba 
{Ensayo de una trad. cast. de los nom- 
bres vascong. de los pueblos de Vizcaya, 
en el Noticiero Bilbaíno, 19 Abril 
1880) lo hace proceder de Urangui 
«aguas altas», fundado en que los 
de Echávarii y Galdácano llaman 
«los de aguas altas» á los de la me- 
rindad duranguesa. Comprobaría 
la opinión de Moguel la prefijación 
de la preposición de á Uralde (con- 
dado de Treviño) y á Tirarte (Álava), 
que el habla popular llama «Nues- 
tra Señora Duralde» y pueblo Du- 
rarte; pero el denominarse Turanko 



la capital del Duranguesado en la 
escritura de fundación del Monas- 
terio de Varría, en 1053, hace dudo- 
sas las etimologías precedentes. (La 
publicó el P. Fita en el Boletín de 
la Academia de la Historia y la inclu- 
yó en la p. 30 de sus artículos «Epi- 
grafía romana»). 

Durmiera [NE. de Álava] s. í. 
Rastro de madera para empujar 
hacia el aventadero lo que se va 
trillando. 

¿Del vascuence urrutiratu «apar- 
tar, separar á distancia», ó variante 
de burrutera? 



*-h-£3 



©i 



E 



Echadazo, a adj. Echado ó 
tendido por poltronería. 

Derivado de echado mediante el 
sufijo azo, aza, que con algunos par- 
ticipios pasivos forma aumentati- 
vos muy expresivos y pintorescos: 
largazo, sentadazo, sosegadazo, tum- 
badazo. 

Echaduras [Var. fon.] s. f. 
Aechaduras, desperdicios del trigo 
y otros granos después de aecha- 
dos. 

La pérdida de la vocal inicial se 
debe no sólo á la ya notada propen- 
sión á aferesar la a, sino á la in- 
fluencia del verbo echar. 

Echar para ánimas [Rioja 
alavesa] loe. Depositar una canti- 
dad, comúnmente de dos pesetas, 
como señal ó prenda de que se ha 
cerrado el trato para la compra de 
una cuba de vino. 

Edrar [N. acep. Bioja alavesa] 
v. Extender los montoncitos de tie- 
rra formados en las viñas con la la- 



bor llamada hacer pernadas, de ma 
ñera que el suelo quede plano é 
igual. 

Del latín iterare «repetir». Edrar 
corresponde etimológicamente al 
segundear alavés y á binar, aunque 
difiere de éste en la significación. 
Ei bar res, a adj. Natural de 
Eíbar. Ú. t. c. s. || Lo perteneciente 
á esta villa ds Guipúzcoa. 

De Eíbar, voz vascongada que 
significa «valle» y conviene á la 
hondonada entre dos montañas 
donde se asienta esa villa. 

Elástica [N. acep.] s. f. Camise- 
ta de punto. 

Elástico [N. acep.] s. m. Al- 
milla con mangas, que se lleva so 
bre el chaleco. Llámase también 
«chaleco de Bayona». 

Embutido [N. acep.] s. m. Ar- 
mario puesto ó formado entre dos 
tabiques ó en el grueso de un muro, 
de manera que sus puertas se ha- 
llen en el plano de la pared. «Me 



112 



gusta la habitación, porque tiene 
cinco hermosos embutidos». 

Enmatarse v. Entrarse en lo 
más espeso de las matas. Se dice 
generalmente de la caza. 
De en y mata. 

Empajada s. f. Mezcla de paja, 
harina ó salvado yagua, para pien- 
so de las caballerías 

En el Dic. de la Acad. Esp. «paja- 
da». La forma «empajada» es co- 
rriente en varias provincias. 

Empanado, a [N. acep.] adj. 
Se dice de los cereales y de las 
leguminosas, refiriéndose á si están 
bien ó mal desarrolladas las semi- 
llas. «La rica de Treviño está más 
empanada que la de Álava». 

Empandado s. m. Labra- 
do ó pintado á paneles ó entre- 
paños. 
De en y panel. 

Empandar v. Labrar ó pin- 
tar á paneles ó entrepaños. 

Empapuzar [Var. fon.] v. Em- 
papujar. 

Se usa también en Aragón. 
Encalarse [N. acep.] v. Que- 
dar una pelota ú objeto semejante 
en un tejado ó sitio de donde no se 
puede recoger fácilmente. «Pelota 
mala, no se encala», refrán con 
igual intención que «hierba mala 
nunca muere». 

Variante de encajar, compuesto 
del prefijo en y del verbo calar, 
procedente del alemán Tceil «pieza 



de madera en forma de cuña», por 
medio del francés caler. 

Enero (Es un) loe. Friolero. 

Enl 'arroscarse v. Enfurru- 
ñarse. 

Usual también en Aragón (Borao, 
Dic. de Voc. arag.). 

Engatusar v. Encantusar, en- 
gañar con hipocresías y halagos. 

Ennablijar v. Ajustar la na- 
blija (Vid) á la volandera ó muela 
superior del molino harinero. 

De en y un derivado de nablija, 

Entenalla s. f. Especie de tor- 
niquete de mano para sujetar pie- 
zas pequeñas de metal, á fin de tra- 
bajarlas cómodamente. 

De en y el latín tentacülum, del 
cual el francés tenailles y el catalán 
entenallas «tenazas». 

Entenga s. f. Clavo largo de 
hierro dulce. Usase para enlaces y 
para sujetar los cuartones en las 
vigas. 

¿De iniingere? 

Entorcarse v. Atascarse un 
carro ó coche en una oquedad, ba- 
che ó hundimiento del terreno, ca- 
mino ó calle. 

De en y un derivado de torco. 

Entra dill a [N. acep.] s. f. 
Baile de honor con que á veces se 
interrumpe el aurrescu, para danzar 
ante la mujer escogida para el au- 
rresculari, ó sea el que baila prime- 
ro. También suele bailarse la entra- 
dilla en ciertas romerías, entre ellas 



113 



la que se celebra el 9 de Mayo en la 
festividad de Nuestra Señora de la 
Antigua, de Orduña, á la cual con- 
curre el valle alavés de Arrastaria. 
El baile se ejecuta ante la ermita 
de la Antigua por un mozo de cada 
uno de los pueblos de Dólica, Alo- 
na, Artómaña y Tertanga, allí repre- 
sentados. Empieza la entradilla en 
un aire relativamente lento, como 
andante mosso que, al repetir la se- 
gunda parte, se va acelerando hasta 
llegar al prestísimo ó vivace. La mú- 
sica está en compás de dos por cua- 
tro y se ejecuta con el tamboril y 
el chilibitu (silbo) ó vasca tibia. La 
gente que acude á la función llama 
á las representaciones del valle de 
Arrastaria. A la voz «¡Que salga 
Aloria! ¡Que salga Artómaña! ¡Que 
salga Tertanga! ¡Que salga Dólica!», 
acude un mozo del lugar nombra- 
do, y baila solo ante la imagen de 
Nuestra Señora de la Antigua, en- 
tre las aclamaciones de la concu- 
rrencia. 

Entramarla v. Promover dis- 
cusión, contienda ó riña. 

De en y tramar. 

Entriparrado [ Var. fon.] s. m. 
Entripado. 

Escacha s. m. Empleado muni- 
cipal, encargado de impedir la pos- 
tulación. 

El escacha, cuyo título oficial es 
«celador de pobres», recoge los men- 
digos en Vitoria y los conduce al 



Hospicio. En la llanada de Salva- 
tierra cada pueblo tiene un escacha 
para llevar los pobres mendicantes 
á la hermandad á que pertenezcan. 
Escacha es abreviación de escacha- 
pobres. Por semejanza de significa- 
ción con el francés écacher, se su- 
pone que escacha puede tener igual 
origen, y proceder, según Grandga- 
nage, del holandés kwetsen «herir» 
(inglés to quash) ó, según Diez, del 
latino coactus, de donde el italiano 
quaito, provenzal quiit, sardo calta- 
re «aplastar, apretar». No son con- 
vincentes estas etimologías. La de 
Diez descansa, por lo que se refiere 
á escacha, en la base errónea de que 
el español cacho es representante 
del participio coactus y no del subs- 
tantivo capülus «pomo de la espa- 
da» (Meter -Lübke, Gram. desLang. 
Rom., t. 1, § 488). Escacha, como el 
verbo escachar, viene de un tipo 
latino descapillare, voz compuesta 
de de y scapulire, derivado éste de 
scapüía «espalda ú hombro», como 
scapularium. En tal supuesto, esca- 
char equivale á despaldillar [de-(-cs- 
paldillar, de espalda, y ésta de «spa- 
thüla» «omoplato»], «desconcertar ó 
romper la espaldilla á un animal», 
con los sentidos translaticios «arrui- 
nar, perjudicar, machacar, aplas- 
tar», etc., entre I03 cuales el expre- 
sado por escacha-pobres. El trata- 
miento de descapillare es normal: la 
m breve pretónica se elide; el grupo 



114 



pl se palatiza en ch, y la d inicial 
sufre la aféresis tan común en dic- 
ciones que comienzan por la sílaba 
des; pues más frecuentes son en la 
pronunciación popular espaldillar, 
espachurrar, espavilar, emperezar, etc., 
que las formas no aferesadas. En 
suma: descapillare = desca- 
plar=descachar =escachar. 
Escachar v. Aplastar. 
Escalera [N. acep.] s. f. Pelda- 
ño, grada, escalón. «Desde la Plaza 
Vieja á Villa Suso hay noventa y 
nueve escaleras». 

De scalaria, plural del bajo la- 
tín scalarium. Por su proceden- 
cia del plural, escalera, en la acep- 
ción ordinaria, es en realidad colec- 
tivo. 

Escamocho [N. acep.] s. Es- 
mirriado, deslucido, enteco. 

Escampurriar v. Despedir ó 
echar fuera de un sitio con menos- 
precio, desdén y brusquedad. «Es- 
campurria esos chiquillos que albo- 
rotan en el portal». 

Parece intensivo de escampar, en 
el sentido de «despejar ó desemba- 
razar un sitio». Para sa formación 
ha podido ser parte la interjección 
eúskara «¡campora!», «¡oxte! ¡fuera! 
jquita allá!» 

Escaparrar v. Despedir de 
mala manera. || Ahuyentar. 

Como escampurriar sobre escam- 
par, parece formado escaparrar so- 
bre escapar. 



Escarhilla s. f. Coque muy 
menudo, casi pulverizado. 

Del francés escarbille. 

Escardilla [N. acep. NO. de 
Álava] s. f. Narria ó rastro de ma- 
dera, de ocho á doce dientes, que se 
usa para separar la paja del grano 
durante la trilla. 

Esclavina [N. acep.] s. f. Capa 
con solo cuello, sin capilla. 

Pudo la esclavina ser prenda del 
traje de los Esclavones ó usada por 
los de Esclavonia, provincia de 
Austria, como anguarina ó hunga- 
rina designa otra, propia de los 
Húngaros. «El vestido era una es- 
clavina rota que le besaba los cal- 
cañares, sobre la cual traía una 
muceta , la mitad guarnecida de 
cuero» (Cervantes, Persiles, 1. 3, 
c. 6). En el Arcip. de Fita esclamina, 
(copla 1.179) que, ofrece un nuevo 
caso de permutación de b en m. 

Escocar v. Desterronar; des- 
menuzar los terrones con el zar- 
cillo. 

De es y coca «cabeza». 
Escoñarse v Desgañitarse. || 
Estropearse con el esfuerzo para 
hacer ó conseguir algo. || Quedar 
destrozado. 

Parece el anticuado descuñar, de 
des + cuña, perdida la d inicial, co- 
mo en voces análogas [cf. escacha, 
espaldillar] . En Aragón escañarse 
(Borao, Dic. de Voc. arag.). Des- 
cunnar, origen de escoñar, se usa en 



116 



el Libro de Alexandre (c. 780): «El 
cabdiello fué muerto; los otros des- 
cunnados». 

Kscndaño s. m. Sitio resguarda- 
do del frío, generalmente al Medio- 
día. Derivado de escudo «defensa». 

Escudillero [NE. de Álava] 
s. m. Vasar, estante ó armario para 
colocar la vasija. 

De escudilla y el sufijo ero, que 
entre otras ideas denota la de con- 
tinente de lo expresado por el pri- 
mitivo: armero, azucarero, galletero, 
loguero, salero. 

Esledor s. m. Se usó esta voz 
en Vitoria, donde era llamado esle- 
dor de esledores el procurador síndi- 
co general del Ayuntamiento; pero 
se ha anticuado como en el resto de 
España. 

Esleer «elegir» y esleedor «elec- 
tor» suenan en la versión castella- 
na del Fuero Juzgo, en Las Parti- 
das y en otros escritos del siglo xm, 
entre ellos ellibro dellnfante ólibro 
de los Estados, por el infante don 
Juan Manuel (cap. 49). Esleer de 
exlegere por eligere. 

.Espada [N. acep.] Barra cilin- 
drica de bierro, que por el extremo 
inferior encaja en el árbol y por el 
superior en las muelas del molino 
harinero, atravesando la musera y 
la nablija. 

En Aragón propalo. 

EspaldiUar [V. f. v.] v. Des- 
paldillar. 



La forma provincial aferesada se 
usa mucho, hasta por las personas 
más cultas de Álava y de otras pro- 
vincias. 

El prefijo de, antepuesto á un ver- 
bo derivado de espalda, represen- 
tante del grecolatino tpathüla 
«omoplato», componen este vocablo. 
Esparvel [Var. fon.] s. m. Es- 
paravel, arte de pesca. 

Esparavel ha venido del antiguo 
alto alemán sparawari, por medio 
del italiano esparavero ó del fran- 
cés esparvier (ópervier). La forma 
sincopada esparvel es tan corriente 
en varias provincias, que en ellas 
esparavel disonaría tanto como In- 
galaterraó corónica. 

Espimendarri [Llanada de 
Vitoria] s. m. Especie de romaza, 
planta de la familia de las poligo- 
náceas [Vid Achitabla]. Bumex ne- 
morosus, Schrd., v. sanguineus. 

Palabra compuesta de espi, abre- 
viación de espinaca, muy conforme 
á lo usado con nombres de varias 
sílabas (Vid Chómin.), y mendiarra 
«montañés ó silvestre». «Espinaca 
de monte», porque las hojas del es- 
pimendarri, llamado en otras locali- 
dades achitabla, se parecen mucho 
á las de la espinaca. 

Espino bizcobeño [Riojaala- 
vesa] s. m. Espino albar ó majuelo. 
Su fruto bizcóla, y no bizcoba, en 
la misma localidad. 

Esquinal s. m. Ángulo en los 



116 



edificios, formado generalmente por 
los sillares. 

Se usa también en Santander, 
Burgos y Vizcaya. 

De esquina. 

Estón [Vitoria] s. m. Polvillo 
negro preparado para sombrear con 
esfumino . 

Del francés estampe, «esfumino». 
Estompe, del alemán stump; neerl. 
stomp «truncado, despuntado», 
porque estompe es un instrumento 
de punta redondeada (Stappers, n. 
3.466). En Álava se ha tomado el 
polvillo por el esfumino para exten- 
derlo. 

Estoque [N. acep. NO. de Ala- 
va] s. m. Arrejada ó pieza de hierro 
que se fija al extremo de laaguijada. 

Del alemán stock <palo». A la 
misma familia pertenece estaca, ita- 
liano stacca, francés antiguo estaque, 
derivados directamente del anglo- 
sajón staca, inglés8taque (Stappers, 
Dict. synopt., n. 3.459). 

Estrella [N. acep.] s. f. Lámp- 
sana, planta de la familia de las 



compuestas, con tallo ramoso de 
cuatro á seis decímetros de altura; 
hojas muy variadas, á veces lira- 
das, con el lóbulo terminal grande; 
las inferiores lanceolado-dentadas; 
flores amarillas pequeñas en corim- 
bos poco poblados. Aquenas sin vi- 
lanos, algo encorvadas, ligeramen- 
te hinchadas en el centro; las exte- 
riores divergentes en estrella. Bha- 
gadiolus stellatw, DC. 

La estrellada formada por sus 
aquenas exteriores le da nombre. 

Expelendrinar [Valdegovia] 
v. Quitar al maíz la hoja que en- 
vuelve sus mazorcas. 

Del prefijo ex, ó quizá des, y un 
verbo derivado de pelendrina, nom- 
bre de la hoja que cubre las mazor- 
cas del maíz (Vid Pelendrina). 

Ezcáraz [SE. de Álava] s. m. 
Hogar ó iogón. 

Del eúskaro, donde ezkaraz ó ez- 
karatz significa «hogar, portal y za- 
guán». Es notable la coincidencia 
con el griego éo^ipa, hogar. 




F 



Fa [N. acep.] s. f. Toda clase de 
defecación humana. 

Imitativa de la exclamación ó 
gesto de repugnancia. 

Fachudo, a adj. Ridículo, mala 
íacha . 

Derivado de facha. 

Fala [N.acep.] adj. Presuntuo- 
tuoso; presumido. 

En el Diccionario de la Academia 
Española «lanza ó partesana anti- 
gua». 

Fala y sus derivados falota y fa- 
lilla, tienen analogías con el fran- 
cés falot «gran linterna», con el 
italiano falo y con el castellano fa- 
rol. Fala y «farol de retreta», en la 
acepción translaticia, expresan el 
mismo concepto. Su antecesor pue- 
de ser el griego cpavó? «lámpara, lin- 
terna, antorcha», ó yápo$ «faro». 

Falar v. Hablar con petulancia 
ó fanfarronería. 

Forma anticuada de «hablar», del 
latín fabulari. «Maguer les pregun- 



tauan non les sabien falar» [L. de 
Alexandre, cop. 2.810). Falar, más 
bien que arcaísmo, quizá sea reme- 
do irónico del modo de hablar de 
los soldados portugueses que, duran- 
te la primera guerra civil carlista, 
permanecieron algún tiempo en Vi- 
toria. 

Falilla adj . Presuntuosillo: 
presumidillo. 

Diminutivo de fala . 

Falota adj. Muy presuntuoso; 
muy presumido. 

Aumentativo iefala. 

Fallo, a [N. acep.] adj. Desfa- 
llecido, escaso de fuerzas. «Estar 
fallo». 

De fallar «faltar, frustrarse». 
«Ha fallado el tiro». «Ha fallado la 
cosecha». Catalán fallir, francés, 
falloir, italiano fallare, todos del la- 
tín fallere. Fallo por fallado, como 
canso por cansado. 

Farolillos de ¡San Anto- 
nio s. m. Aquilegia, planta de la 



118 



familia de las ranunculáceas. Aqui- 
legia vulgari8, L. 

Debe el nombre á la forma de sus 
flores y á la época de su floreci- 
miento. Por lo mismo la llaman en 
Valencia «CampaniUa de San An- 
tón» (Colmeiro, Plant. de la Pen., 
t. 1, p. 76). 

Fiel [N. acep.] s. m. Alcalde de 
barrio, regidor ó vocal de la Jun- 
ta administrativa de las aldeas del 
Ayuntamiento de Vitoria, nombra- 
do por los vecinos, sin intervención 
de la ciudad, capital del Municipio. 
|| Empleado de la Alhóndiga encar- 
gado de la recaudación y de las 
operaciones á ella referentes. 

Del latín fidelis. 

Filucho s. m. Hilacha. 

Diminutivo despectivo de filo 
«hilo». En Aragón «filurcho». 

Filio s. m. Hijo. 

Sólo se usa esta forma anticuada 
de hijo en la canción de un juego de 
niñas, llamado en Extremadura 
«Zarcillos de oro», la cual co- 
mienza: 

¡Qué de Francia! 
¡Qué dorancia! 
¡Qué de filloa 
Tiene el rey! 

En los Juegos infantiles de Ex- 
tremadura, recogidos por D. Sergio 
Fernández Soto (Folk-Lore Espa- 
ñol, t. 3, p. 108), se incluyen tres 
variantes de esta canción en Zafra 
y Mérida, muy diferentes de la de 



las niñas vitorianas. En una de 
ellas filio ha sido sustituido por 
hijo, y en las otras dos por hijo. 

Filio, del \&tín filius «hijo», apare- 
ce en escritos del siglo xm, tanto 
genuínamente castellanos como as- 
turianos y leoneses. En la versión 
del Fuero Juzgo hay filio, filia, 
aunque también fiio, fiyo, fyo. Las 
fluctuaciones ortográficas coincidi- 
rían, sin duda, con las de la pro- 
nunciación. En una escritura de 
venta de dos casas, hecha en 23 de 
Agosto de 1248 al Deán y Cabildo 
de Oviedo, se lee filio al lado de 
filias'. «Ego don ffernan pelaiz con 
mia mullier donna aldonza guión 
con filio nostro lohan et con filias 
nostras nomnadas maria ye aldon- 
za». En otras de 29 de Julio y 20 
de Septiembre de 1264, se menciona 
á D. Alonso filio del rey (Fernán- 
dez Guerra, El Fuero de Aviles, 
p. 71 y 76). 

Flojnelo s. m. Pelusillas que 
forman burujillos esféricos en los 
ángulos de las habitaciones y en 
los intersticios del entarimado ó 
quedan debajo de los telares de los 
tejedores. 

Derivado de flojo, que es el latín 
floccülu8, diminutivo de floccus «fle- 
quecillo, pelusilla ó pelillo». Flojel, 
de igual procedencia, significa «ta- 
mo ó pelillo delicado que se cala y 
despide de encima del pelo del 
paño». 



119 



Flor [N. acep.] s. f. En el juego 
de la treinta y una tener tres nai- 
pes del mismo palo. 

Flor de ángel [Bioja alave- 
sa] s. f. Narciso amarillo, planta de 
la familia de las amarilídeas. Nar- 
cissus pseudo-narcissus, L. 

Flor de la abeja s. f. Planta 
de la familia de las orquídeas, cuya 
flor, vista de perfil, parece un paja- 
rillo saliendo del nido. Las alas son 
los pétalos superiores; la cabeza el 
estambre, soldado al estigma, pro- 
longado en forma de pico. Ophrys 
alífera, L. 

El nombre lo toma de que su flor; 
vista de frente, es semejante á una 
abeja. 

Flor del amor [N. acep. Ber- 
nedo] s. f. Clemátide ó hierba de 
los pordioseros, planta de la familia 
de las ranunculáceas. Clematlm vi- 
talba, L. 

La llaman así porque las mucha- 
chas consultan las hojas para ave- 
riguar si tienen novio y las quiere. 
Para ello se aplican en el envés de 
la mano una hojita de la clemátide. 
El resultado lo indican estos versos: 



Si tienes novio y te quiere, 
Te ha de salir una rosa; 
Si no una ampolla rabiosa. 



Flor de macho s. í. Amargón 
ó diente de león, planta de la fami- 
lia de las compuestas. Taraxacon 
dens leonis, Desfontianes. 



En la nomenclatura vulgar de 
los vegetales son frecuentes, como 
ya se ha hecho notar, los determi- 
nativos macho, burro, lobo, culebra, 
cuco, etc., para designar plantas ó 
flores desagradables, ásperas ó poco 
vistosas; hoja de macho «la roma- 
za»; asturcar «cardo de burro», la 
centaura; cucumele «melón de cuco», 
la agalla del roble; ajicuervo «ajo de 
cuervo», la bellevalia rorrana; cule~ 
brera «el aro»; perejil de macho «la 
cicuta»; zarza lobera «el escaramu- 
jo», etc. 

Foguera [N. acep.] s. f. Hogar 
ó casa, en el tecnicismo administra- 
tivo. 

En el Diccionario de la Academia 
Española foguera, anticuado de 
hoguera. 

Del bajo latín focarius «fuego», 
derivado de focus. Foguera y hogar 
son representantes del mismo voca- 
blo, que ha dado foyer al francés y 
foguier al provenzal. 

Fondo [N. acep.] s. m. Especie 
de volantín, arte de pesca, que con- 
siste en una cuerda á cuyo extremo 
hay dos anzuelos y un trozo de 
plomo. 

Forastero, a [N. a. v.] adj. 
Ausente. «No hemos podido verle, 
porque está for&stero». 

Del latín foros, fuera. 

Forcate s. m. Arado de dos va- 
ras. 

De un tipo latino furcatus, «ámodo 



120 



de horca (furca), como furcillatus 
en Varrón «á manera de horquilla». 
Es notable la persistencia de la / 
inicial. Horcate (Acad. Esp., Dic.) 
tiene igual procedencia, pero desig- 
na «un arreo de madera ó hierro en 
forma de herradura, que se pone á 
las caballerías encima de la collera, 
y al que se sujetan las cuerdas ó 
correas de tiros, lo cual no es más 
que una parte ó pieza del forcate. 

Foreatear v. Arar con for- 
cate. 

Formal s. í. Basta del macho. 

De forma, dicción latina referida 
por Curtius al radical fer, ferré 
«llevar». Formal, en la acepción ala- 
vesa y navarra (también se usa en 
esta provincia), se aproxima más á 
la significación primitiva. 

Forro [N. acep.] s. m.Enlasfra- 
ses fQuitarse el forro por...», <Per- 
der el forro por...», hacer toda clase 
de esfuerzos y de sacrificios, hasta el 
de la vida, por lograr una cosa ó 
defender á una persona. 

Del gótico fodr «vaina, envoltu- 
ra»; bajo latín forellus; antiguo 
francés fuerre «forre»; catalán anti- 
guo fotire; catalán moderno folro 
aforro». 

Fote s. m. Panecillo francés ó 
mollete oblongo, con una hendidu- 
ra ó corte en el sentido más largo. 

En Bilbao fot, que puede proce- 
der, según Arria ga (Lex. del Bilb.), 
del francés pain-faux. 



Frailes [N. acep.] s. m. Planta 
de la familia de las orquídeas, con 
flores en espiga oblonga, muy com- 
pactas, carminosas ó blancas, jas- 
peadas; labela más ancha que larga, 
con tres lóbulos poco profundos; 
hojas con manchas rojizas; raíz 
compuesta de dos tubérculos ovoi- 
deos, uno gris y desecado, otro blan- 
co y como henchido de jugos. En al- 
gunas comarcas de Francia (Le- 
clercdü Sablón, NosFleurs, p. 128) 
llaman al primero la mano del Dia- 
blo, y al segundo la mano de Dios. 
Orchis maculata, L. 

Llámanse frailes y en otras loca- 
lidades monjas, porque su flor imita 
una cabeza cubierta con uua capu- 
cha.! 

Fregadera [Var. fon.] s. f. Fre- 
gadero. 

Fresco [N. acep.] s. m. Pesca 
de mar. «No ha venido fresco». «No 
hay fresco en la pescaderías «En 
Semana Santa se pone el fresco por 
las nubes». 

Frontera [N. acep. NO. de Ala- 
va] s. f. Trozo de cuero adornado 
con clavos y flecos que se pone á 
los bueyes en la frente para que no 
les lastime la coyunda. 

Derivado de frons, frontis «fren- 
te», mediante el sufijo era. En Tre- 
viño melenas. 

Frnñir v. Perjudicar grave- 
mente. 

¿Del latín frangere «quebrantar»? 



121 



Cuando la vocal postónica de las 
dicciones está precedida de ng, este 
grupo sigue en castellano la misma 
suerte que el correspondiente pri- 
mario y se permuta en ñ: ceñir de 
cingere, plañir de plangere, tañer de 
tangere, teñir de tingere y fruñir de 
frangere. La mudanza de la a en u 
es el punto obscuro y controverti- 
ble de esta etimología. 
Fuerte [N. aeep.] s. m. Juego 



de muchachos, que consiste en arro- 
jarse unos á otros una pelota, para 
pegarse con ella en ciertas condi- 
ciones. 

Del latín fortia. 

Faro, a [Vulg.] adj. Furioso, 
furiosa. 

Abreviación de furioso. 

Furris adj. Mal hecbo, imper- 
fecto. «Eso está muy furris». 

Voz imitativa. 




G 



Gabijón s. m. Haz que, des- 
pués de separado el grano, se hace 
con la paja del centeno, juntándola 
por las cabezas é igualándola á ha- 
cha por la parte de abajo. Estos ga- 
bijones se venden á los fabricantes 
de sillas y de fundas de paja, ó se 
emplean como vencejos para atar 
los haces. 

Derivado de gavilla. 

Cíabóns. m. Nochebuena. «Ha- 
cer gabón» celebrar la Nochebuena. 

Del eúskaro gau «noche» y on 
«buena». En el vascuence vizcaíno 
la u diptongada se permuta en b. 
Se usa en todo el territorio vasco 
(Vid M anterola, Cancionero Vasco, 
t. 1, 2. a serie, p. 64). 

Galafate [N. acep.] s. m. Ha- 
ragán; tronera. 

En el Diccionario de la Academia 
Española galafate «ladrón sagaz que 
roba con arte, disimulo ó engaño». 

¿Del antiguo alto alemán geilt 
«fausto, lujuria», del cual el fran- 



cés antiguo gale, galer «regocijarse, 
ga3tar espléndidamente?». 

Galamperna [Llanada de Vi- 
toria] s. f. Hongo de la familia de 
las agaricáceas, con el sombrerillo 
de 10 á 24 centímetros de diámetro, 
aovado-convexo, mamelonado, par- 
do, con la superficie desgarrada en 
escamas de igual color ó rojizas, 
que hacia los bordes tienen aspecto 
depecas; pedicelohasta de dosá tres 
decímetros de altura, bulbiforme 
en la base, sin volva, cubierto de 
escamas semejantes á las del som- 
brerillo y separable de éste; anillo 
ancho y rígido, que se desprende 
fácilmente del pedicelo; carne blan- 
da y blanca, con buen olor y sabor. 
Comestible. Abunda en otoño. Le- 
piota procera. 

Lázaro ó Ibiza (Songos comest. y 
venen., p. 43) dice que es conocido 
este hongo con los nombres de apa- 
gador, matacandelas, pantinella, por 
su forma y cogumelo. 



124 



Galasperna s. f. Galamperna. 

Galchugo s. ai. Granzas. Trigo 
menguado que, después de la trilla, 
queda sin descascarillar; cascarilla 
ú hondones del trigo. 

Del vascuence gari «trigo y chi- 
gui «chiquito ó menguado». 

En muchos vocablos en que es 
indudable la intervención de gari, 
aparece éste permutado en gal. El 
príncipe Bonaparte (Carta lingüís- 
tica, ap. Euskal-erría, t. 9, p. 487) 
cita gal-buru «cabeza de trigo» y 
gal-churi «trigo blanco, escanda». 

Oalchnmada s. f. Mezcla de 
cal, estopa y crines ó cerdas, que 
se usa para sujetar las tejas, prin- 
cipalmente en la terminación del 
tejado, sobre su alero. 

De cal, mudada la gutural sorda 
en sonora, y el galaico-lusitano chu- 
mada «conjunto ó montón de plu- 
ma». En portugués, gallego, leonés 
y bable, el grupo inicial pl se con- 
vierte en ch: v. gr., los portugueses 
chaga «plaga», cheio «pleno», chuiva 
«pluvia», chumbo «plumbo», y, sin 
duda, chuma al lado del culto plu~ 
ma. De este chuma se derivan chu- 
mago «colchón ó almohadilla de plu- 
ma», chumaceira, el castellano chu- 
macera y, á nuestro entender, chu- 
mada. Galchumada significa, pues, 
etimológicamente «cal con plumas», 
que más tarde han sido sustituidas 
por la estopa, el pelote, la cerda ú 
otras materias para dar adherencia 



á la masa. Este vocablo pudo ser 
importado por albañiles gallegos y 
portugueses establecidos largo 
tiempo en Vitoria. 

Galga [N. acep.] s. f. Cerda jo- 
ven y flaca, pero de buen aspecto y 
atablada, 6 sea muy ancha del lomo 
al vientre. ¡| Cerda joven recién pa- 
rida. 

De galgo, por semejanza de forma. 
Galgo, del latín gallicus «galo». 

Gallarón, a [N. acep.] adj. Al- 
tivo; arrogante. 

En el Diccionario de la Academia 
Española sinónimo de sisón. Deri- 
vado de gallo por la natural arro- 
gancia de esta ave. En Vizcaya 
(Múgica, Dialectos, p. C>7) designa 
el Myliobatis noctula y el M. águila, 
peces del orden de los solacios, sub- 
orden de los plagióstomos. 

Galleta [N. acep.] s. f. Golpe ó 
coscorrón pegados intencionada- 
mente. 

En Cuba (Pichardo, Dic. de Voc. 
cub.), galleta es sinónimo de bo- 
fetada. En castellano antiguo sig- 
nifica badajo de campana (Vid Ar- 
cip. de Fita, cop. 1.225). Torta va 
sustituyendo á galleta en el len- 
guaje de los muchachos. En vez de 
«que te meto una galleta», se suele 
oir «que te meto una torta» ó una 
«chorta». 

Galli nicas s. f. Planta de la 
familia de las leguminosas, de tallo 
con entrenudos membranosos; ho- 



125 



jas compuestas con estípulas semi- 
sagitadas; peciolo filódico, termina- 
do en zarcillo ramoso, y dos pecio- 
los laterales lanceolados; varias 
flores terminales rosadas y violá- 
ceas con pedúnculos axilares; le- 
gumbre de muchas semillas con 
pequeños abultamientos obtusos. 
Lathyrus latifolius, L. 

Diminutivo de gallina por el as- 
pecto de sus bellos grupos de flo- 
res. 

Gallo [N. acep.] s. m. Estoque, 
planta de la familia de las irídeas, 
de cuatro á seis decímetros de al- 
tura, con hojas enterísimas en figu- 
ra de estoque y flores partidas por 
el borde en seis lacinias desiguales 
y dispuesta en espiga, en forma 
parecida á la cola del gallo común. 
Gladiolus commnnis,~L. || (En Berne- 
do y otras localidades) Amapola. 

Gallo, en la primera acepción por 
la forma, resultado de la agrupa- 
ción de sus flores, si no es, como el 
glaieul francés, representante de 
gladiolus, nombre latino de esta 
planta, del cual es traducción esto- 
que, denominación vulgar genera- 
lizada. En la segunda, por el color 
délos pétalos de la amapola, pare- 
cido al de la cresta del gallo. 

Gallo de monte s. m. Grajo, 
ave del orden de los pájaros. Garru- 
lus glandarius, L. 

Por su copete ó cresta de plumas. 

Gallar s. m. Caballete del teja- 



do ó pieza de madera que forma la 
parte superior del mismo. 

Del eúskaro galyurr (Larramen- 
di, Dic. tril; Novia, Dic. etimol.), ga- 
liurr (Aizquibel, Dic.) «caballete 
del tejado». 

Gambocho [NE. de Álava] El 
juego llamado del calderón en la 
llanada de Vitoria y en Treviño, y 
de la toña en Madrid (Vid Cal- 
derón). 

¿Del vascuence gamboa «por alto» 
y el sufijo diminutivo cho, aludiente 
á la forma de lanzar la chata? 

Gara [NE. de Álava] s. í. Brote 
ó tallo del vegetal. 

Del eúska-ro gara, que significa lo 
mismo. 

Garabasta s. f. Estopa. 

De gara «tallo» y basta «basto». 
La garabasta es la parte peor del 
lino ó cáñamo. El adjetivo basto 
figura en el léxico eúskaro. Zwr- 
basta «carrasco >, de zur «madera ó 
árbol » , ofrece igual composición 
que garabasta. 

Garar [NO. de Álava] v. Echar 
la guía ó tallo las plantas. «Se han 
garadolas lechugas >, se han subido 
ó han echado el tallo. 

Del vascuence gara «brote ó 
tallo». 

Garbanzón s. m. Agracejo, 
planta de la familia de las berberi- 
deas (Vid Agrazón). 

¿Aumentativo de garbanzo ó co- 
rrupción de agrazón? 



126 



García s. m. Zorro. 

Kartzea, en vascuence «el oso», 
satisface como etimología del ape- 
llido García, forma degenerada de 
aquel brioso vocablo. La probable 
de García, nombre del más astuto y 
popular de nuestros carniceros, es 
gardo, genit. garcionis, voz cuya 
existencia en el bajo latín se ha in- 
ferido de la de sus representantes 
romances: francés garce y garcon; 
provenzal gart, guart, garsi, garso, 
guarzon; catalán garsó; italiano gar- 
zones castellano garzón. En el fran- 
cés antiguo, garce significaba «jo- 
ven ó mujer>, y era simplemente el 
femenino, sin nota desfavorable, 
de garcon «mancebo ó mozo». La 
tendencia peyorativa hizo de garce 
un término injurioso y grosero, que 
obligó á sustituirlo por filie, tocado 
ya de la misma infección en ciertos 
casos. Idea de la distinta fortuna 
de garce y garcon dan los correspon- 
dientes castellanos manceba y man- 
cebo. Manceba, que en el F aero Juzgo 
significa la joven doncella, es siem- 
pre mal sonante, mientras mancebo 
«joven soltero», aunque algo ha 
desmerecido al especializarse para 
designar servidores, siempre se con- 
serva á buena altura, y hasta en el 
estilo poético se levanta sobre la 
antigua. De garce, en significación 
de «ramera, bribona, perdida», por 
intermedio del provenzal garsi, pro- 
cede probablemente garcía, nombre 



impuesto al zorro por los labriegos 
víctimas de sus fecborías. Por efec- 
to de la misma relación que ha he- 
cho del femenino de zorro uno de 
los nombres de las prostitutas, se 
le llamó garcía «moza perdida y de- 
pravada» en Álava, Treviño y Na- 
varra. Cierto que cabe suponer una 
suplantación del apelativo zorra 
por el nombre propio García, como 
Renard, sobrenombre del raposo en 
la célebre sátira utilizada por Goe • 
the, ha suplantado á goupil, en la 
lengua francesa; pero, á falta de da- 
tos positivos, parece preferible la 
etimología antedicha. 

García aumenta el rico catálogo 
de nombres castellanos del zorro: 
Raposo, raposa; rabosa «de rabo se 
dijo rabosa (y así la llamamos los 
valencianos) y después raposa, por 
el mucho rabo que tiene», dice Ma- 
yans (Orig. de la Leng. esp., n. 161). 
Raposilla (Arcip. de Fita, cop. 871); 
Gulpeja (id, cop. 319; Calila é Dym- 
na, c. 2 y 18; Libros de los Gatos, 53, 
etcétera); Marfusa (Arcip. de Fita, 
cop. 322); Gulhara (id. cop.339y 870); 
Vulpécula (Acad. Esp., Dic); Urde- 
malas (Landa, Trad. del Reinecke 
Fuchs de Goethe). En el dialecto gi- 
tano Andándula; Rabasunche; Ruba- 
suncha; Rapipocha(Dic. del Dial.git., 
por D. A. C; Salillas, Hampa, p. 
192). En vascuence luki, parecido 
al indostánico lutki, y azerí, genuí- 
namente eúskaro. 



127 



{«ardadlo [Yar. ion.] s. m, 
Lagarto. 

Del latín lacerta. En lagarto el 
snfijo ard sustituyó al sufijo erd an- 
tes de verificarse la palatalización, 
resultando locaría. Suprimida la sí- 
laba inicial, que se tomó quizás por 
el artículo definido, quedó carta ó 
garda y agregado el sufijo despec- 
tivo cho, gardacbo. En suma, lacer- 
ta = lacarta — lagarda = 'garda -f- 
cho. 

Gardama s. f. Carcoma, insec- 
to cuya larva roe la madera y la 
reduce á polvo. 

En Bilbao gardama significa «su- 
ciedad, porquería, carroña» (Arria- 
qa, .Lex). 

Gardnbera s. f. Cerraja, plan- 
ta de la familia de las compuestas, 
de diez á quince centímetros de al- 
tura, con tallo fistuloso, boj as lam- 
piñas, jugosas, oblongas, con dien- 
tecillos espinescentes; flores amari- 
llas en corimbos paucífloros; pe- 
dúnculos é involucro piloso-glan- 
duloso. Se usa cocida para alimen- 
to del ganado de cerda. Sonchua 
arvensis, L. 

Del vascuence cardabera, nombre 
de varias especies de cardo. La gu- 
tural explosiva sorda se ba permu- 
tado en la correspondiente sonora. 
Gardubera se compone de gardu 
«cardo» y bera «tierno ó blando»: 
cardo tierno, denominación que 
conviene á la cerraja. 



Gargantillas [N. acep. NE. 

de Álava] s. í. Bedeles (Vid) 

De garganta. 

Garifo, a [Var. fon.] adj. Jari- 
fo, rozagante. || Altanero. || Pompo- 
so. «La retama es muy garifa». 

Gárgola [N. acep.] s. f. Vai- 
na de planta leguminosa, que con- 
tiene un grano, ó á lo más dos, co- 
mo el garbanzo y la lenteja. 

Del bajo latín gargüla «gar- 
ganta». 

Garramincho s. m. Retel 
grande cuadrado, para la pesca de 
cangrejos de río. 

Parece derivado de garra, como 
garrancho «ramo quebrado ó desga- 
jado de un árbol». 

Garza [N. acep.] s. f. Un juego 
de mucbacbos. 

Gas tambera [NO. de Álava] 
s. f. Leche cuajada 

Del eúskaro gaztambera «reque- 
són», voz compuesta de gazta «que- 
so» y berd «blando, tierno». 

Gata [N. acep. Treviño] s. f. 
Ortiga grande, erizada de pelos ver- 
des, con dos extremidades ó apén- 
dices en figura de cuernecillos en el 
último anillo. 

Gaudón s. m. Desollador, ave 
del orden de los pájaros. Lanius co- 
lluvio, L. 

¿De cauda «cola» y el sufijo on? 

Ganlla [Valdegovia] s. f. Ga- 
yuba, planta de la familia de las 
ericáceas. Arbutus uva ursi, L. 



128 



Contracción de gayuba. 

«¿avión [N. acep. NO. de Ala- 
va] s. m. Avión. 

En francés vulgar, gavión signi- 
fica gaznate, de gaver «henchir ó 
llenar de comida y bebida» (cf., Ga- 
viota). 

Gayo [N. acep.] s. m. Grajo, ave 
del orden de los pájaros. Garrulus 
glandarius, L. 

Del bajo latín gaius, gaia, idénti- 
co, según Diez, al alto alemán gáhi 
«rápido, ágil»; alemán moderno 
jahe. Gayo, francés géai, picardo y 
normando gai y delfines gaille, vale 
«pájaro listo ó multicolor», pues 
ambos conceptos expresa el adjeti- 
vo gaius. El Dic. de la Acad. Espa- 
ñola admite gayo como adjetivo, en 
la acepción de «alegre, vistoso». 
Como nombre de ave lo emplearon 
ya el Arcipreste de Fita, Alfonso 
Alvarez de Villasandino, Fernán- 
Pérez de Guzmán y otros escritores 
antiguos. 

Rescibenlo las aves, gayos et ruysennores. 
Calandrias, papagayos, mayores e menores. 

(Fita, cop. 1.200.) 

Oy cantar de otra parte 
Un gayo que se enfengia. 

(Alvarez dk Villasandino, Cancionero 

de Baena, núm. 42.) 

Non sera grant marauilla. 
Antes que passe el Mayo, 
Que oyessedes el gayo 
z Cantar ledo esyn rencilla. 

(Id, ibid., n. 154.) 



Nunca talé tu floresta 
Nin corté tus nuevas flores, 
A gayos nim á rruy aseñores 
Nunca lance con vallesta. 

(Febran-Pi5rez de Gczman, ibid., n. 533.) 

Gebo s. m. Nombre burlesco con 
que se designaba en Vitoria á los 
aldeanos. Lo recuerda D. Ladislao 
de Velasco (Memorias del Vitoria de 
antaño, p. 30). Ha caído en desuso 
en Álava. Arriaga lo incluye entre 
las voces bilbaínas. 

Geranio de sardina s. m. 
Geranio de hierro, planta de la fa- 
milia de las geraniáceas. Pelargo- 
nium zonale, L. 

De sardina, por el olor que despi- 
den sus hojas, sobre todo si se las 
frota. En otras localidades Flor del 
pescado y Flor de la sardina (Col- 
meiro, Dic. de los nombr. vulg. de las 
plant.). 

Gimel s. m. Solera ó madero 
asentado de plano sobre un poste 
vertical, para que en él descansen 
ó se ensamblen las vigas. 

Del latín gemellus, refiriéndose á 
los trozos iguales ó gemelos del gi- 
mel, á uno y otro lado del poste 
en que se coloca. Se relaciona con 
jimelga (del francés jumelle) «re- 
fuerzo de madera en forma de teja 
y variable largura que en los bar- 
cos se da á los palos, vergas», et- 
cétera. 

Ginastra s. f. Sabina, planta 
de la familia de las coniferas, tribu 



129 



de las eupresíneas. Juníperas Sa- 
bina, L. 

Del latín genirta «hiniesta», con- 
servando la consonante inicial. La 
vocal tónica, por la influencia de los 
sonidos circunstantes, se lia conver- 
tido en a. En la sílaba final se ha in- 
tercalado una r, epéntesis de que 
son ejemplo también ristra de restis, 
lastre del germánico last «peso, car- 
ga», balastro del inglés y francés 
ballast, pilastra de pila. Eu el fran- 
cés genestrolle <especie de hiniesta», 
ha habido igual intercalación que 
en ginastra. En Sierra Morena gi- 
niestra da nombre vulgar á la genis- 
ta tinctorea, D C. ; genes'ra es el cas- 
tsllano de la misma planta (Col- 
meiro, Plant. de la Pen., t. 2, pági- 
nas 59 y 63). 

Godón s. m. Gaudón (Vid). 

Gol o rito [Vulg, Peñacerra- 
da y B-ioja alavesa] s. m. Jilguero, 
ave del orden de los pájaros. Frin- 
gilla carduelis, L. 

Derivado de color, como su sinó- 
nimo colorín, por los diversos mati- 
ces de sus plumas. Nótese en golo- 
rito la especie de compensación ó 
equilibrio que se ha buscado en la 
permutación de las consonantes de 
sorda en sonora y viceversa: golorito 
por colorido. 

Gorri [Zuya] s. m. Fresa sil- 
vestre. 

Es el eúskaro gorri «rojo». 

Gorr iiig-o [NE. de Álava] s. m. 



Yema de huevo. ||( En Salinas d« 
Anana) Seta de sombrerillo ama- 
rillo, que nace en Septiembre. 

Del vascuence gorringo «yema de 
huevo» (Vid Currunco). 

Gorrión campanario s. m. 
¿Pico cruzado? 

Gorrión de monte s. m. Pin- 
zón. Ave del orden de los pájaros. 

Gota de sanare [NO. de Ala- 
va] s. f. Centaura menor, planta de 
la familia de las goncianáceas, con 
tallos de dos á tres decímetros de al- 
tura; estigma bífido; flores purpú- 
reas ó rosadas, sentadas ordinaria- 
mente en el extremo de los ramos, 
formando densos corimbos termina- 
les; corola pentalobulada en forma 
de embudo, casi doble que el cáliz. 
Es muy amarga, por lo cual los 
franceses la llaman fiel de la terre 
(Gillet, p. 328). Se usa en Álava en 
infusión, como tónica, estomacal y 
febrífuga. Erythraea centaurium, L. 

El nombre guarda relación con 
el color y la forma de las flores. En 
otras localidades siete sangrías y la- 
picocho. 

Gova [Llanada de Salvatierra] 
s. f. Cueva, gruta, caverna. 

En la llanada de Salvatierra gova 
es la denominación común de todas 
las cuevas; pero la gova, por antono- 
masia, es la Ilárduya, llamada tam- 
biéu eúskaramente la lece. Gova 
confirma la presunción de un tipo 
latino cova, origen, más bien que el 

9 



130 



clásico cavea, del castellano cueva. 
Goyo, a s. Abreviatura fami- 
liar de Gregorio, G-regoria. 

Grana [N. acep.] s. f. Nombre 
colectivo de los frutos de los árbo- 
les de monte, como bellotas y ha- 
yucos. « Seguramente tendremos 
paso de palomas, porque hay mu- 
cha grana». «¡Año infeliz! ¡Hasta 
la grana se ha perdido! > || (En Peña- 
cerrada) El hayuco. || (En Zuya) 
La bellota. 

Del latín granum «grano, semilla, 
fruto >. Como se notó en almaje, el 
plural de varios nombres latinos ha 
dado al castellano singulares feme- 
ninos en e ó en a. Grana es el plu- 
ral del neutro granum, y no un de- 
rivado de éste mediante el sufijo 
átono ia, al cual se debe grania, re- 
presentado por el gascón gragno y 
el nances graine. Cierto que ese su- 
fijo, adicionado á la radical de nom- 
bres de árboles, sirve para designar 
conjunto de ellos, ó su flor ó stt 
fruto (cf, buxia «bojedal> ; fagia «ha- 
yuco y hayedo» (Thomas, Essai de 
Philologie franc., p. 85); pero la idea 
colectiva expresada por la voz gra- 
na, obliga á referirla al plural de 
granum. 

Gribaza [Montoria, Peñace- 
rrada] s. f. Clemátide. 

Corrupción del más general «ri- 
te (Vid). 

Grijo [Var. fon.] s. m. Guijo. 

La r de grijo se debe á la influen 



cia de grija. Ambos del árabe hadj~ 
rin «piedra» (Acad. Esp., Dic). 

Grojo pinchorrero [Valde- 
govia] s. m. Enebro, planta de la 
familia de las coniferas, tribu de 
las cupresín6as. Juniperus commu- 
nis, L. 

El determinativo pinchorrero lo 
distingue del grojo romero, que es la 
sabina, llamada ginastra en otras 
localidades. 

Grojo romero [Valdegovia] 

s. m. Sabina, planta de la familia 

i 
de las coniferas, tribu de las cupre- 

síneas. Juniperus sabina, L. 

Lo llaman romero por cierta se- 
mejanza de conjunto con esta 
planta. 

Gnagna (De) loe. De gorra, de 
balde ; sin costo ni trabajo alguno. 

Vez indígena de Cuba, introduci- 
da en el habla general de esta isi«¿ 
poco antes de publicar Pichardo su 
Diccionario de Voces Cubanxs (la 
primera edición se hizo en ] 836, y 
la tercera, de donde se toma esta 
indicación, en 1862); pero tan gene- 
ralizada, que todos la usan allí para 
significar cualquier cosa que no 
cuesta dinero ni trabajo. De Cuba 
ha sido importada á Álava y á 
otras provincias españolas. Guagua 
es asimismo el nombre cubano de 
un insectillo, especie de cochinilla 
(coecus), huésped también moderno 
en aquella república. 

Guarda [N. acep. NE. de Ala- 



131 



va] s. m. Palo ó chirlo que en el 
juego de bolos se coloca á la dere- 
cha y algo apartado de los otros 
tres [cantón, medio y último], dis- 
puestos en línea oblicua hacia la 
izquierda del trayecto que debe re- 
correr la bola. En Vitoria y en otras 
localidades lo llaman mico (Vid). 

Guarrilla s. f. Especie de águi- 
la, más pequeña que la común. 

Voz imitativa del grito de esta 
rapaz. 

Guata s. f. Algodón en rama. 

Del francés ouate. Se . daba este 
nombre en francés á la primera sena 
obtenida del capullo del gusano y 
al plumoncillo de una especie de 
ganso. A esta última acepción se 
refiere ouate, aplicado por semejan- 
za al algodón en rama. Guata pro- 
cede, pues, de auca <oca» por inter- 
medio del francés ouate, derivado 
del antiguo oue, moderno ote, del 
cual salió, asimismo, ouette <ganso» 
en Normandía. La etimología pro- 
puesta por Diez, del italiano ovata, 
del italiano ovum «huevo», «cosa 
en figura de huevo», es menos pro- 
bable. Más lo es que ovata sea trans- 
formación del francés ouate. 

(¿natal* v. Algodonar, estofar 
ó rellenar con algodón en rama. 

Derivado de guata. 

Guazal [NE. de Álava] s. m. 
Funda del colchón. 

El guazal se hace de lienzo fuerte 
como el que suele emplearse para 



las sábanas, y dentro se coloca el 
colchón. Es de advertir que en gran 
parte de los lugares del NE. de Ala- 
va, el colchón, aunque sea muy 
grueso, sirve de cubierta de la cama 
y se usa á modo de manta ó edre- 
dón. El guazal se lava frecuente- 
mente como las sábanas, tanto que 
en algunas casas se prescinde de 
éstas. 

Contracción de las voces eúska- 
ras kolcho «colchón» y azal «funda», 
de un tipo kolchokoazal «funda de 
colchón». 

Güería [Vulg. Zuya] s. f. Se- 
ñal ó toque para sacar los bueyes 
al campo ó á la dula. 

De güey, variante fonética de buey, 
como en castellano antiguo golpe de 
vulpe, gulpeja de vulpécula, y en el 
francés guivre de vípera (Vid Me- 
yer-Lübke., Gram.,t. 1, § 416). 

Gtterizo [Vulg. Zuya] s. m. 
Boyero ó encargado de guardar los 
bueyes. 

Guibelurdín s. m. Hongo de 
sombrerillo carnoso, al principio en 
figura de bola, después en ombligo, 
plano y á veces embudado, de color 
azulado verdoso, pie macizo, espon- 
joso, algo rayado ó reticulado. Co- 
mestible, de sabor y aroma agrada- 
bles. Russula virescem, Schaeft. 

Del vascuence guibelurdín ó gui- 
belurdiñ, nombre de este hongo que 
vale «lomo azul», como compuesto 
de guibel «espalda, lomo» y urdin ó 



132 



urdiñ «color azul, verdoso ó verde 
azulado» (AranzadI, Setas del país 
vo8c, n. 115). 

Guilicos s. m. Cosquillas. 

Tomado del eúskaro guiliguili ó 
quiliguili, que significa lo mismo. 

Guillarse v. Escapar, escabu- 
llirse, huir. «Guillárselas, tomar las 
de Villadiego». || Perder parcialmen- 
te el juicio; hacerse monomaniaco. 

Guilladura s. f. Pérdida par- 
cial del juicio; monomanía. Afición 
extremada y absorbente. «Se ha cu- 
rado de la monomanía musical, pe- 
ro le ha entrado la guilladura de la 
fotografía». 

Guillorri [Peñacerrada, Mon- 
toria y otras loe] s. m. Majuela 
(Vid Abillurri). 

Guindón [Peñacerrada, Mon- 
toria y otras loe] s. m. Fresa sil- 
vestre ó de monte, planta de la fa- 
milia de las rosáceas. Fragaria ves- 
ca, L. 

Derivado de guinda por semejan- 
za de color y de forma, aunque no 
de tamaño, porque la fresa silves- 
tre es muy pequeña. 

Guirguirio [Foronda] s. m. 
Aladierna, planta de la familia de 
las rámneas. En otras localidades 
burrubiote (Vid). 

«Y otros arbolitos que los natu- 
rales del país llaman guirgnirios» 
(Martínez Marina, Dic.geogr. hist., 
1. 1, p. 285). 

Guiri s. m. Tojo, planta de la 



familia de las leguminosas. Genista 
8C0rpius, DC. 

De un adjetivo eúskaro guiri ó 
kiri «espinoso, punzante, agudo», 
cuya intervención se nota en kiri- 
koa «erizo», gor-ostia «acebo» (de 
ostia «hoja» y gor, «¿en punta es- 
pinosa», como el latín aqui-folium?) 

Ziri «espigón ó cuña», de donde 
ziri-katu «pinchar, picar» es la voz 
correspondiente á la alavesa guiri 
en los léxicos del vascuence. La 
permutación de z en g (Vid Burga- 
ri) ocurre normalmente en eúskaro. 
Quiri es ziri, nombre adecuado á 
una planta toda espinas, como el 
tojo. 

Guiri s. m. Soldado del ejército 
liberal. || Persona con ideas políti- 
cas liberales. 

De guirÍ8tino «cristino», nombre 
que los partidarios de D. Carlos 
daban á los defensores de María 
Cristina, reina gobernadora, madre 
de Isabel II. Ouiristino se abrevió 
en guiri, como carlista en carca. 

El grupo inicial cr se evitó me- 
diante una i epéntica, y la sorda c 
se trocó en su sonora correspon- 
diente. El vascuence, en épocas an- 
teriores, debió tener marcada repug- 
nancia á los grupos consonanticos 
iniciales de sílaba, repugnancia dis- 
minuida ó atenuada en la fonética 
actual. De cruce hizo gurutze; de 
libro liburu, como de cristino gui- 
ristino. Estas epéntesis se dan tam- 



133 



bien en el habla popular castellana: 
golotón por glotón, y en Cuba guru- 
mete, gurupera, gurupa, por grumete, 
grupera, grupa (Pichardo, Dic. de 
Voc. cub.}. 

Guigón s. m. Guipuzcoano ó 
vizcaíno robusto y joven. 

Del vascuence guitón «hombre> . 

Garito s. m. Torniquete ó cruz 
de brazos iguales, que gira horizon- 
talmente sobre un eje y sirve para 
cerrar entradas por donde sólo han 
de pasar una á una las personas. 

Derivado del latín crux por medio 



del vascuence gurutz (Vid Guiri, pri- 
mer art.). 

Gurrumino, a [N. acep.] adj. 
Ruin, desmedrado, mezquino. 

Su acepción general es «marido 
que indebidamente contempla con 
exceso á su mujer» (A.cad.Esp.,Díc). 
D. Juan Valera emplea gurrumino 
en la acepción que tiene en Álava: 
«Tuvo encerrado (á Merlín) en la 
Floresta de Brocelianda, donde el 
caballero G-albán le halló hecho un 
gurrumino» (La Buena Fama, XII, 
pág. 142). 






H 



Habachiqni [NE. de Álava] 
s. í. Haba pequeña, pero más gas- 
tosa y alimenticia que la común. 
Abunda mucho en la Borunda. 

Hacer escuela escapo [Sal- 
vatierra] loe. Faltar á clase sin 
causa justificada. 

Parece una construcción á la 
eúskara. 

Hacer hoja loe. Recoger en 
verde y con hojas las ramas de 
ciertos árboles [roble, olmo, fresno, 
chopo] para darlas de secas al ga- 
nado. || Recoger, para basura, hoja 
del monte cuando está caída. 

Los labradores alaveses siguen 
los consejos de Catón (De Re rusti- 
ca, cap. 30), y guardan cuanta hoja 
pueden para el invierno. «Pabulum 
aridum quod condideris in hieme, 
quam máxime conservato, cogitato- 
que hiems quam longa siet>. 

Hacer picia [N. a. v.] loe. 
Faltar á clase sin causa justificada. 

Nótese la permutación de la f del 
más general pifia. 



Hastiales [N. acep. NO. de 
Álava] s. m. Porches, soportales ó 
galerías á piso llano, para uso y co- 
modidad del público. 

De un tipo latino fastigiale, deri- 
vado de fastigium <fachada>, por 
hallarse los hastiales en las facha* 
das principales de los edificios. En 
significación parecida, se usa hastial 
en una Copla (de Garci Sánchez de 
Badajoz) á los galanes fingiendo que 
los vido presos en la casa d'amor á 
los biuos, y á los pasados en las can- 
ciones que hicieron: llámase Infierno 
d'amor {Antología de Poet. lír. cast. 
t. 4, p. 45): 

Vi qu' estaua en vn hastial, 
Don Diego López de Haro, 
En roa silla infernal, 
Puesto en el lugar mas claro 
Porque era mayor su mal. 

D. Eugenio de Ochoa, en el Glo- 
sario del Cancionero de Baena, en- 
tiende que fastial significa hastial, 
dintel de una puerta, pórtico de una 
casa en un desir jocoso de Ferrant 



136 



Manuel de Lando (Canc. de Baena, 
n. 286): 

Delgado como varal, 
Traya Juan de Perea 
Un alhelme por librea 
Ceñido con un hyscal; 
E por fuera cordial, 
Fyso el comencamiento, 
Mas dio una é levó qiento 
Pegado en el fastyal. 

Ha y or ii al s. m. Sitio ó monte 
poblado de hayornos. 

En Pazuengos herborizó Arizaga 
(Concursión lotánica, fol. 28 v.) en 
un término llamado <Barranco ha- 
yornal>. 

Hay orno [SE. de Álava] s. m. 
Haya, mientras tiene de uno á diez 
ó doce metros de altura. 

En ciertas localidades el haya re- 
cibe distinto nombre, según su es- 
tado de crecimiento: coscojo, hasta 
un metro de altura; hayomo, de uno 
á diez ó doce metros; haya, mayor 
de diez ó doce metros. 

Hermandad [N. acep.] s. f. 
Cada una de las partes en que se 
subdividía la cuadrilla en la pro- 
vincia de Álava, durante el régi- 
men foral. || Cada uno de los diez 
distritos en que, para su gobierno, 
estaba dividida la Junta de los Ca- 
balleros hijosdalgo de Elorriaga, en 
el Ayuntamiento de Vitoria. 

Del latín germanttas «hermandad, 
comunidad». El vocablo hermandad 
suena ya en documentos muy anti- 
guos con significación de convenio, 



tratado, asociación ó alianza para 
fines diversos. Por referirse á Ala- 
va, aunque no á sus hermandades 
administrativas, merece recordarse 
la Carta de Hermandad hecha en 
1296 entre los concejos de Santan- 
der, Laredo, Castrourdiales, Vito- 
ria, Bermeo, Guetaria, San Sebas- 
tián y Fuenterrabía, para terminar 
querellas y fomentar su comercio 
(La escritura original, existente en 
el archivo de Guetaria, se ha publi- 
cado en el tom. II, p. 81, de las 
Memorias de D. Fernando IV de Cas- 
tilla, Colee. Diplom. arregl. y anot. 
por D. Antonio Benavides, y en el 
tom. II, p. 381, de Alaveses ilus- 
tres, por D. Vicente González de 
Echávarri). La historia de las her- 
mandades de Álava, en este sentido 
de ligas, cofradías, sociedades ó 
confederaciones de nobles, conce- 
jos ó pueblos, se hace en la Carta 
de D. Heliodoro Ramírez Olano, in- 
serta en el citado tomo de Alaveses 
ilustres. 

Hervido, a [N. acep.] adj. 
Fermentado, picado, hablando de 
los almíbares. 

Es la tercera acepción de rehervir 
en el Dic. de la Acad. Esp. 

Hervido se dice del almíbar, por- 
que se llena de burbujitas, como el 
agua al entrar en ebullición. 

Hierba °de bálsamo s. f. 
Sombrerillo ú ombligo de Venus, 
planta de la familia de las crasa» 



137 



laceas, ümbilicus pendulinus , DC. 

Sus hojas, machacadas, se usan 
como emolientes, aplicación á que 
debe su nombre en Álava esta plan- 
ta, así como el Hojas de curalotodo, 
con que se la conoce en Palencia. 
EnBerga, zurnillo. 

Hierba callera s. f. Sombre- 
rillo ú ombligo de Venus. 

Se aplica á los callos para reblan- 
decerlos y extirparlos. 

Hierba lobera [Zuya] s. í. 
Jara ó estepa, planta de la familia 
de las cistáceas. Cistus ladanífe- 
ras, L. 

Hierba de lumbre [Zuya y 
Valdegovia] s. f. Planta de la fami- 
lia de las escrofulariáceas. Rhinan- 
thus maior, L. 

Los labriegos creen que abrasa 
las plantas que nacen en su derre- 
dor. 

Hierba madrona [Pipaón] 
s. f. Planta de la familia de las oro- 
bancáceas, con tallo subterráneo; 
flores violáceas de una sola bráctea; 
cáliz acampanado, lampiño, con cua- 
tro divisiones; corola bilabiada, con 
el labio superior entero y el inferior 
tridentado; fruto en caja que se 
abre por el vértice en dos valvas. 
Lathrea clandestina, L. 

Se la tiene por eficaz contra las en- 
fermedades de la matriz y para pro- 
mover el menstruo, virtudes medi- 
cinales á que debe el nombre vul- 
gar, conocido por Colmeiro, que lo 



incluyó en su Dic. de los nombr . 
vulg. de las plant. 

Hierba santa s. f. [NE. de 
Álava] Hinojo, planta de la familia 
de las umbelíferas. Jaeniculum vul- 
gare, Gaertn. || [NO. de Álava] 
Hierbabuena ó menta, planta de 
la familia de las labiadas. Menlha 
viridis, L. 

Según Colmeiro (Plant de la Pen. 
Ibér., t. 1, Prelim.), hierba santa, 
designando la hierbabuena, se halla 
en escritos de los siglos xiv y xv. 
El hinojo se emplea en sahumerios 
para los catarros nasales del gana- 
do caballar. 

II ijada [V. f. v.] s. f. Ahija- 
da, vara con un clavo en la punta 
para aguijar los bueyes. 

Hijerno [Laguardia] s. m. Pollo 
de gorrión cuando sale ya del nido, 
pero que aún suele ser alimentado 
por los padres. 

De hijo y el sufijo esno, cuya s, 
que persiste en el más frecuente Ai- 
jesno, ha sufrido rotacismo, quizá 
por influencia de yerno. Con el su- 
fijo esno [Vid ligaterna] se han for- 
mado también los derivados osezno, 
viborezno, lagartezna, pavezno, judez- 
no, morezno. 

Hijesno [Laguardia] s. m. Pollo 
de gorrión. || Chillón [Vid] ó re- 
clamo. 

Se usa más que hijerno y conser- 
va mejor el sufijo derivativo. 

Hilanderas [Zuya] s. f. Co- 



138 



Tregüela, planta de la familia de las 
convolvuláceas. Convolvulus septum 
y C. arvensis, L. 

La denominación alude á la pro- 
piedad de adherirse en espiral á los 
tallos de otras plantas, como el hilo 
al huso. 

Hilarza [V. f. v.] s. f. Hilaza. 

Ofrece hilarza otro ejemplo de r 
epéntica. 

Hilobala s. m. Hilo de velas. 

Contracción de hilo de vela. 

Hinieblo [ Vulg. A r r a s t a- 
ria] s. m. Enebro. 

Variante fonética notable del más 
generalizado, aunque vulgar, jinie- 
bro. 

Hinque s. m. Juego de mucha- 
chos con un hierro ó palo de punta 
afilada, el cual, en determinadas 
condiciones, se clava en la tierra 
húmeda. 

De hincar. Se usa en Zafra con el 
nombre de jÍ7ique, y en Villafranca 
(de Extremadura) y Mérida con el 
de jincole (Hernández, Juegos in- 
fant., Folk-Lore, t. 3, p. 175). En 
Bilbao estrinque. Hónrase el hinque 
con abolengo helénico. «Se juega 
con estacas aguzadas, dice Pólux 
(Onomásticon, IX, 120), y es preciso 
no sólo clavar la estaca en el suelo 
húmedo, sino hacer saltar las otras 
estacas que están clavadas, dándo- 
les en la parte superior». 

Hocejo [Llodio] s. m. Hocino, 
corrillo ó corquete (Vid Corquete). 



Diminutivo de hoz, por la forma 
curva de su hierro. 

Hocico de cochino [Mur- 
guía] s. m. Botón de oro, planta de 
la familia de las ranunculáceas. 
Ranunculus acris, L. 

Por la figura de su raíz. 

Hoja de hermandad s. í. 
Contribución ordinaria directa, que 
para levantar las cargas provincia- 
les, se paga en Álava con arreglo al 
cupo señalado á cada Municipio por 
la Diputación. 

Esta tributación, establecida en 
la Ordenanza 82 del Cuaderno de 
leyes de Álava, debe girarse entre 
los vecinos con arreglo al bienestar 
y fortuna de cada uno {Instrucción 
sobre impuestos provinciales y muni' 
cipales de Álava, cap. 2). 

Hoja de limón s. f. Toronjil, 
melisa ó cidronela, planta de la fa- 
milia de las labiadas. Melissa offici- 
nalis, L. 

Hoja de limón, por el olor de la 
planta, llamada por lo mismo cidro- 
nela y toronjil cidrado ó de limón 
(Puerta, p 297). 

Hoja de vinagre s. f. Espe- 
cie de romaza. Rumex sanguineus, L. 

En otras localidades achitabla y 
e8pimendarri. De vinagre, por su agra- 
dable acidez. 

Hojas de macho s. í. Horna- 
za, planta de la familia de las poli- 
gonáceas. Rumex friesi, Oord. efe 
G-ren. 



139 



El cocimiento de su semilla se 
asa en varias localidades contra el 
dolor de tripas de los machos. A 
esta aplicación, ó más bien á su as- 
pereza y fealdad, debe su nombre la 
planta. 

Honcejo [Caartango] s. m. Ca- 
mino ó senda practicable para subir 
del valle á las sierras de Badaya y 
de Santiago. «El honcejo de Urbi- 
ria». «El honcejo de Aprícano». 

Se da por anticuado en el Dic. de 
la Acad. Española, y sustituido 
por hocino «terreno que dejan las 
quebradas ó angosturas de las fal- 
das de las montañas, cerca de los 
ríos ó arroyos». 

Honcejo es representante del latín 
unguiculus, diminutivo de unguis 
«uña>, refiriéndose á lo quebrado y 
áspero ó curvo y tortuoso de estas 
veredas. TJnguiculus es desde muy 
antiguo oncino. «lacen trasiunados 
corvos como onzinos» (Bbrceo, S. 
Dom., cap. 468), forma que coexiste 
con las de igual procedencia onceja 
y honcejo: «Tenie con sus onceias 
las massiellas rompidas» (Berceo, 
Milagros, cap. 364). «LasDerroñadas 
et Honcejo es todo un monte> (Li- 
bro de la Montería del Rey D. Al- 
fonso XI, 1. 3, c. 2, § 2). 

Hongal s. m. Sitio en que se 
crían ó donde nacen ciertos bongos 
comestibles. 

Derivado de hongo. 

Hormilla [N. acep. Pueblos 



lindantes con Burgos] s. t. Horca, 
en la acepción de palo que remata 
en dos ó más púas hechas de la 
misma rama. La usan los labra- 
dores para hacinar mieses, echarlas 
al carro, levantar la paja, revolver 
la parva y otros menesteres. 

¿Del latín forma ó formella «hor- 
ma ó molde pequeño en que se mo- 
dela ó fabrica alguna cosa>? 

Horqnija s. f. Horca ú hor- 
milla. 

Diminutivo de horca en la tercera 
acep. de esta voz, en el Dic. de la 
Acad. Esp., ó directamente del latín 
fur cilla «la horquilla», ó de un tipo 
forcicüla. 

Hor quijo s. m. Horca, horqui- 
ja ú hormilla. 

Hove s. m. Hayuco ó fruto del 
haya. || En Cuartango se da también 
este nombre á la bellota del roble. 

En el siglo xiv, ho. «Et yo hobe 
un íalcon neblí que era muy buen 
altanero, et llamábanlo Poca ropa, 
et fué tomado en Placencía, et dijo- 
me el redero que lo tomara, que le 
cayera en la red con unas palomas 
torcazas en pos que él venía, et de- 
cía que las palomas trayan el papo 
lleno de fruta de la haya que lla- 
man ho» (Pero López de Ayala, 
El lib. de las Aves, c. 45). Ho es aná- 
logo al antiguo francés fou, fau, 
feu, de fagus «haya». La segunda 
sílaba de hove, que no existía en 
el nombre antiguo, es para nos- 



140 



otros enigmática. No es fácil de ex- 
plicar, en el supuesto de que se haya 
verificado, la permutación de la ,g 
de fagu en v ó en b. Quizá se efec- 
tuaría bajo la influencia de voca- 
blos como ova, overo, procedentes 
de ovum. No es fácil que hove se re- 
lacione con el francés obe, de obier. 
del latín opulus, aunque las bayas de 
este arbusto sean apetecidas por las 
aves y puedan servir de cebo (Gi- 
LLET, Nouv. Flore Franc. p. 225). El 
testimonio del canciller Ayala es 
concluyente. 

Ha eco foral s. m. Espacio de 
tres años, durante los cuales no po- 
día ser reelegido diputado general, 
ó sea jefe del Poder ejecutivo de la 
provincia de Álava, el que había 
desempeñado ese cargo, cuyo ejer- 
cicio duraba un trienio (Ortiz de 
Zarate, Compendio foral de la prov. 
de Álava, cap. V). 

Huevero [N. acep.] s. m. Mote 
con que eran designados los procu- 
radores ó representantes de las Her- 



mandades alavesas en las Juntas 
generales de Álava, hasta la aboli- 
ción del régimen foral. 

Provino, según Velasco (\Jem. del 
Vit. de ant., p. 382), de que varios 
procuradores habían venido á ven- 
der huevos al mercado de Vitoria. 

Huevo loco s. m. Huevo po- 
drido. 

Loco parece corrupción de clueco, 
empollado ó cubierto por la ga- 
llina. 

Hurguera s. f. Paloma que se 
coloca en el extremo de una vara 
en forma de cayado, para que sirva 
de reclamo y atraiga las bandas de 
palomas. 

De hurgar, porque se la hurga, á 
fin de que se agite y llame la aten- 
ción. 

Huso [N. acep. SE. de Álava] 
s. m. Eje del carro. 

Huta s. f. Chito ó chila (Vid 
Chila). 

Del vascuence zuta «tieso, er- 
guido». 






Incapel s. m. Pieza de hilo 
blanco ó batista, plegada en forma 
de triángulo, la cual se pone sobre 
la cabeza de los niños después de 
recibir el agua bautismal. 

El incapel, de in y capitellum, di- 
minutivo de caput «cabeza>, repre- 
senta el alba mística con la cual el 
bautizado ha de comparecer ante el 
tribunal de Jesucristo para obte- 
ner la vida eterna. En el Dic. de la 
Acad. Esp., Capillo, 3. a acep. En 
Salvatierra Incapela. 

Inganera [Axaya] s. í. Golon- 
drina. 

¿Del vascuence iganera «subida», 
de igan «ascender, subir»? La n de 
la inicial pudiera ser epéntica ó la 
primitiva de igan (cf., iguela é in- 
guela <la rana>). Uno de los nom- 
bres eúskaros de la golondrina ain- 
hara (Larramendi, Dic. tril.; No- 
via, Dic. etimol.) tiene notable se- 
mejanza con el vocablo alavés, que 
sin duda conserva una de las deno- 



minaciones vascas de la golondri- 
na. Otras son enada y elaya. En las 
mismas localidades se usa también 
la castellana golondrina, y en gran 
parte de Álava arandela (Vid aran- 
dela). 

Interina [N. acep.] s. f. Mujer 
que interinamente hace el servicio 
de cocinera ó criada. || La que se 
dedica á hacer las labores ó reca- 
dos de varias casas, sin pernoctar 
en ninguna. 

Iñude s. f. Nodriza ó ama de 
cría. 

Del vascuence iñude, con igual 
significación. 

í ñndo s. m. Marido de la nodri- 
za ó ama de cría. 

Masculino castellano del eúskaro 
iñude «nodriza». 

Ipisqni [NE. de Álava] s. m. 
Escoba para barrer el horno de co- 
cer pan. 

Palabra eúskara, compuesta, al 
parecer, de ibil ó ipil «andar, mo- 



142 



ver, rodar, recoger», y de iliatsa 
«brasa ó carbón». 

Irasco s. ni. Chivo ó macho ca- 
brío. 

Aunque irasco ofrece alguna co- 
nexión con el latino hircus, parece 
más bien el eúskaro iracho, ó ira- 
cha, ligeramente modificado. La 8 
que diferencia ambos vocablos, ó re- 
presenta algún sonido vasco, perdi- 
do en iracho, ó se debe á la misma 
causa fonética que ha producido 
casco, tosco, al lado de cacho, tocho. 
El iracho es un duende ó genio ma- 
léfico de las consejas eúskaras. En 
figura de cerdos pequeños, con un 
farolillo en la cola, dice una tradi- 
ción que se aparecen los irachoa en 
el Puente de la Rosa, á dos kilóme- 
tros de Bermeo (Delmas, ap. Eus- 
Ical-erria, t. 1, p. 160). La aplica- 
ción de su nombre al macho cabrío 
se explica por la odiosidad que este 
animal ha inspirado siempre. Al 
chivo se han atribuid®, en varias 
mitologías, ministerios poco sim- 
páticos, considerándolo, por lo mis- 
mo, víctima adecuada para aplacar 
ciertas deidades. Los griegos inmo- 
laban un chivo á Baco en las Dio- 
nisíacas, origen de la tragedia; los 
lusitanos otro á Marte, antes de 
entrar en batalla (Estrabón, Geogr. 
III, 4, 7), y el sacrificio de un ma- 
cho cabrío precedía, en el Rig- Ve- 
da, al del caballo. Si estos ritos re- 
velan, como parece, un culto.heliás- 



tico, y el caballo de la liturgia vé- 
dica representa al Sol, el irasco ó 
chivo puede simbolizar el elemento 
opuesto: la noche, el mal, las tinie- 
blas, en su perpetua lucha con el 
bien y con la luz. Cuadra esta odio- 
sa misión al iracho, cuyas aparicio- 
nes son siempre nocturnas y sinies- 
tras, y á su sinónimo y casi homó- 
fono el irasco, bajo cuya figura se 
muestra 'Satanás, también de no- 
che, en nefandos aquelarres, ó lo 
desea para subir al Hatz, como Me- 
fistófeles en la noche de Walpurgis 
(Goethe, Fausto, 1. a parte). A con- 
firmar esta presunción contribuye 
la difusión deplorable que las prác- 
ticas demonolátricas lograron en el 
país vasco, dando lugar al proceso 
del año 1610, en el cual quedaron 
convictos de hechicería y crímenes 
horrendos muchos brujos de Hen- 
daya, Bera y Zugarramurdi. Las 
apariciones de Satanás en tan extra- 
ña y extendida locura, eran en figura 
de cabrón, circunstancia perpetuada 
en aquelarre «campa del cabrón», 
nombre de aquellos conventículos. 
Siguiendo estas tradiciones, Goi- 
zueta presenta bajo ese aspecto al 
espíritu del mal en la segunda de 
sus Leyendas vascongadas. Campión, 
en Grachina, tradición navarra, op- 
ta por la similar de sátiro. 

IrníiéSj a s. Natural ó proce- 
dente de Irún. TJ. t. c. adj. 

De la voz vasca Irún, que suele 



143 



interpretarse iri-on «villa buena». 
Iruñés, a adj. Lo pertenecien- 
te á Iruña, despoblado de la pro- 
vincia de Álava y título de un 
Ayuntamiento. || Alguna vez se 
aplica á lo perteneciente á Pamplo- 



na, cuyo nombre vasco es Iruña. 
Del vocablo eúskaro iruña, inter- 
pretado de diversos modos; el más 
satisfactorio es «villabuena» de irí 
«villa» y ona «buena». 




I 



Jamba [N. acep. Salvatierra] 
s. f. La reja más ancha de] arado, la 
cual se tisa para binar y terciar. La 
más estrecha, que se emplea para 
romper, se llama rejada en las mis- 
mas localidades. 

Del latín gamba «pierna ó pata 
del animal» en Vegecio. Son repre- 
sentantes de gamba el italiano, cas- 
tellano, provenzal y catalán gamba: 
el castellano antiguo camba, usado 
en Álava para designar la cama del 
arado; el francés moderno jambe y 
el castellano moderno cama, con 
pérdida de la b, como en el antiguo 
francés y moderno de Champenois 
jame. El sal vater rano jamba ofrece 
la aspiración de la gutural inicial, 
que en los romances ha recorrido 
toda la serie gamba ( Vid gambo- 
cho), camba (Vid cambocho), jamba 
(cf., jrmón). Todos proceden de un 
radical cam 6 camb «encorvado, do- 
blado», del cual son brotes los la- 



tinos cam-ürus «encorvado, retorci- 
do hacia dentro >; cam-üra «bóveda»; 
came-rare «abovedar»; cam-ella 
«gamella », etc., y el céltico cam 
«curvo». 

Jape s. m. Mote que se aplica á 
los naturales ó vecinos de Lagrán, 
pequeña villa de Álava. 

Dicen que jape es imitación del 
ruido ¡jape! ¡jape! ¡jape! que hacen 
los tornos usados por los de Lagrán 
para la fabricación de cucharas, mo- 
linillos y otros objetos de boj, ma- 
terial en aquel término muy abun- 
dante. 

Jaque [NE. de Álava] s. m. 
Corpino ó chaquetilla de muletea 
que se pone á los niños mientras es- 
tán en mantas. 

Del árabe xacc «jubón de tela bas- 
ta hecha con pelo de cabra», usado 
antiguamente por los soldados, ó 
del francés jaque, prenda antigua 
de vestir, ceñida y corta. 

10 



146 



Jariqne s. m. Designación del 
número de cabezas de ganado de 
cerda que pueden pastar gratuita- 
mente en los montes comunales, y 
determinación de la cuota que se 
ha de pagar por las que excedan del 
número señalado. 

El jarique, que algunos dicen je- 
rique, se acuerda por los pueblos 
que tienen derechos sobre los pas- 
tos. 

Del eúskaro sariak «derechos, im- 
puestos, estipendios, gajes». 

Aunque sariak parece el origen 
inmediato de jarique, tanto por coin- 
cidencia en la significación, como 
por no ser anormal la j en repre- 
sentación de una s [c£, dentro del 
vocabulario alavés lusarda y lujar- 
da, seben y jebeti], no resultaría te- 
merario relacionarlo con el bajo la- 
tín scara, voz acerca de cuya signi- 
ficación no están acordes los lexicó- 
grafos. Las de «ius utendi silva alte- 
rius... ut quis posset in silva capere 
ligna construendis porcorum stabn- 
lis necessaria>, ó de «agrum pas- 
cendis porcis destinatum», concuer- 
dan con la de jarique, al extremo de 
que la etimología scara no le repug- 
na; antes bien, sirve para confirmar 
las explicaciones antedichas, dadas 
al scara del texto del siglo xu. «Ob- 
tuli curtim cum foresto adjacenti 
et jure nemoris vicini quod vu]ga- 
riter scara vocatur». Scora, equipa- 
rado á scara, suena en una escritu- 



ra de venta de tierras de 25 de Fe- 
brero de 788, que se guarda en la 
Biblioteca de la Universidad de 
Santiago. La estudió detenidamente 
V. H. Friadel, de la Universidad 
de Liverpool (Vid Rev. de Arch., 
Bib. y Mus., año 3, p. 585), atribu- 
yendo á scara la significación de 
«virgultorum silva» con explicacio- 
nes que no satisfacen. In silua scora r 
en la línea 5 del pergamino citado, 
más parece acusativo que ablativo* 
indicando uno de los linderos de la 
propiedad vendida, puliendo desig- 
nar la parte de bosque ó monte des- 
tinada á aprovechamientos del gé- 
nero de los concedidos por el jari- 
que. 

•faro [N. acep. Peñacerrada y 
Montoria] s. m. Roble pequeño. 

En el Dic. de la Acad. Esp. Jaro, 
ra, adj. Mancha espesa de los mon- 
tes bajos. 

Jaro, del árabe xara €mata». 

Jarrear [Var. fon.] v. Jaha- 
rrar. || Llover copiosamente ó á cán- 
taros. 

Del árabe djaijar <cal», djaijara 
«encalar con cal» en Pedro de Al- 
calá (Barcia, Dic. elimol.). 

Jarreo [Var. fon.] s. m. La ac- 
ción de jarrear ó jaharrar. 

Jóben [Valdegovia] s. m. Mos- 
taza negra, planta de la familia de 
las cruciferas. Sinapis nigra, L. 

Jében, más usado en el plural je- 
benes, es representante del latín si- 



147 



náp¡8 , griego oívam , árabe cenab 
<mostaza>, con la circunstancia no- 
table de no haber cambiado de lu- 
gar el acento, como en ajenabo, aje- 
nabe, jenable, jenabe, formas que la 
Acad. Esp. tiene incluidas en su 
Diccionario. Otras formas son: xa- 
nable, axanable, xenabe en escritos de 
los siglos xiv y xv; gehena, jebena ó 
xebena; jeneba ó xeneba (Colmeiro, 
Plant. de la Pen. Ibér., 1. 1, p. XLIII 
y 242). 

«lera [N. acep. Amurrio] s. f. 
Afecto, cariño, consideraciones, 
cumplido, cortesía. «Lo han recibi- 
do con mucha jera»; es decir, «muy 
afectuosamente» . 

Del francés chere «regalo, como- 
didad». 

Jeta [N. acep. Salinas de Ana- 
na] s. f. Pábilo de las velas. 

Jinebro [V. f. v.] s. m. Enebro, 
planta de Ja familia de las cupresí- 
neas. Juniperus communia L. 

Del latín vulgar jeniperus,. del 
clásico juniperus, cuya primera u se 
trocó en e detrás de /, por la influen- 
cia asimilatriz de las consonantes 
sobre las vocales. La consonante 
inicial se ha conservado en la forma 
arcaica jinebro, que persiste en el 
habla popular y ha desaparecido en 
enebro, dando un vocablo doble, 
como Jenaro y Enero, representan- 
tes ambos de Januarius. Las per- 
mutaciones de e en ¿y de i en e se 
explican, ó porque en las lenguas 



romanas no se hace diferencia entre 
la e larga y la í breve del latín lite- 
rario, ó porque, influida por un so- 
nido subsiguiente, la e se muda en 
i, como en hice de feci, jibia de sepia, 
cirio de cereus. La síncopa de la 
vocal breve postónica y la debilita- 
ción de p en b son fenómenos fre- 
cuentes y casi fatales en la fonética 
hispanolatina. Jinebro, por tanto, es 
un verdadero arcaísmo, represen- 
tante menos alterado que enebro, 
del latín vulgar jeniperus=j enipru 
=jinepro=jinebro. De jinebro pro- 
cede, mediante diptonguización de 
la e tónica, jiniebro, usado en varios 
lugares de Álava, el cual, perdida 
la aspirada inicial y permutada la 
r en l, es el hinieblo del valle de 
Arrastaria y de otras localidades. 
Es de notar también chiniebro, for- 
ma recogida por Saroiandy en su 
estudio sobre los dialectos aragone-, 
ses del Pirineo, y junípero y nebro, 
usados, según Colmeiro, en los si- 
glos xiv y xv (Plant. de la Pen., 1. 1, 
Prelim.). 

Jollín s. m. Conflicto, cuestión 
acalorada, alboroto, riña ó pen- 
dencia. 

De hollín, aspirada la h inicial, 
correspondiente á la f del latín fu- 
ligo, fuliginis [cf., jumera, por hu- 
mera, en la acepción de borrachera]. 

Jostra s. f. Suela hecha del mis- 
mo cuero que las abarcas, y cosida 
á éstas como refuerzo. 



148 



El conde Salvatierra, en pleito 
incoado en 1490 contra Ayala y Ur- 
cabústaiz, refiriéndose á haber sido 
dicha tierra de Ayala poblada en 
gran parte por sus ascendientes con 
villanos y pecheros, decía que los 
más de ellos no hacía mucho tenían 
en sus puertas, por mandato de los 
señores, «xostras de zapatos, para 
que por tales villanos y pecheros 
fuesen conocidos» (GrONZ. de Echá- 
varri, Alav. ilust., t. 2, p. 300). 
Jostra sigue usándose, aunque sólo 
para designar la suela de las abar- 
cas, en las hermandades alavesas 
de San Millán, Ubarrundia y Salva- 
tierra, y en el Valle de Pas (Vid 
Los Pasiegas, por E. G., en «Sema- 
nario Pintoresco», t. 1.° de 1839, 
p. 203). Derivado de jostra, mejor 
que del italiano giostra «justa, tor- 
neo», puede ser el adjetivo jostrado 
«virote guarnecido de un cerco de 
hierro»; pues aquel substantivo sig- 
nifica guarnición ó refuerzo. 

Jostra puede ser el participio la- 
tino sitbstrata ctendida ó puesta de- 
bajo», pues la jostra va debajo de 
la abarca en inmediato contacto 
con el suelo. La progresión fonéti- 
ca habría sido substraía = sustraía 
■= sóstrata = j ostra ta = jostrada = 
jóstraa = jostra. La gutural aspira- 
da sustituye en varias voces á s la- 
tina (cf., jabón de sapone; jerga de 
sirga; Játiba de Saetabis; Júcar de 
Suero, etc.). Se supone que en el la- 



tín vulgar la sílaba inicial debió ser 
la tónica. El francés moderno gué- 
tre «especie de polaina » y el francés 
antiguo guaistreux «mendigo», pa- 
recen relacionados con jostra. Crus- 
ta «costra ó envoltura> tiene algún 
derecho á ser reconocido como eti- 
mología de jostra. 

Josas ! [V. f. v.] interj. ¡Jesús! 

Se usa también en Bilbao. 

Jovenico, a [Vulg.] adj. Jo- 
vencito, jovencita. 

Júbilos s. m. Tanteo de cinco 
puntos ganados seguidamente en el 
juego de la pelota, contra tres ó más 
competidores, que se renuevan uno 
á uno á cada tanto. 

Juncidor [Vulg. Zuya] s. m. 
Yugo pava los bueyes. 

De juncir, var. ion. de uncir. 

Juncidorero [ Vulg . Zuya] 
s. m. El que hace yugos. 

Derivado de juncidor. 

Jnncir [V. f. v.] v. Uncir. 

En el Dic. de la Acad. Esp. figura 
como anticuado. Es el latino jungere 
«poner bajo el mismo yugo, engan- 
char juntos, unir». La forma arcai- 
ca, usada en Álava, conserva aspi- 
rada la consonante inicial perdida 
en uncir. 

Junta particular s. f. Junta 
que, durante el régimen foral, se 
constituía en Álava con siete voca- 
les, uno por cada una de las siete 
cuadrillas en que se dividía la pro- 
vincia. 



149 

J cintero [N. acep.] s. m. Pro- tuciones íorales. El título oficial de 

curador que las hermandades ala- estos representantes era Procurador 

vesas mandaban para que las re- de Hermandad, pero junteras era la 

presentase en las Juntas generales denominación corriente, y hueveros 

cuando estaban vigentes las insti- (Vid) la satírica 




L 



I, abas ti dense adj. Natural de 
Labastida. Ú. t. c. s. (| Lo pertene- 
ciente á esta villa de la provincia 
de Álava. 

Derivado de Labastida, voz com- 
puesta del artículo la y de bastida, 
procedente del latín vulgar bastum 
«apoyo, base, soporte», y después 
«baluarte, muralla». La bastida vale 
«la amurallada ó fortificada». Se 
dice también bastidense. 

Lacha s. f. Facha ó aspecto des- 
agradable. || Traza, arte ó maña. «Es 
un tumbón de siete suelas y no tie- 
ne laoba para nada». 

Se usa en Vizcaya, en Aragón y 
en otras provincias, c Venía con 
nosotros Andrés el enfermizo, el 
poca lacha, el escuchimizado, que 
hablaba siempre con palabras gran- 
des» (Marquina, El ramo de coral, 
ap. La Ilustración Artística, nú- 
mero 1.075). 

De laxa, femenino de laxus «suel- 
to, flojo, remiso», ó de lassa, feme- 



nino de lassus «fatigado, descaeci- 
do, lánguido». La mudanza do x en 
ch, y no en j, como en re-lajar, pa- 
rece tener precedentes en el caste- 
llano antiguo; pues al representar 
Berceo con ss doble el sonido corres- 
pondiente á la x latina, hace sospe- 
char la permutación en ch: disse, 
dessar, yssió (Meyer-Lübke, Grarn., 
1. 1, § 464). El mismo laxus ha dado 
al francés lache, que puede haber 
influido para la formación de lacha. 

Lanibear [Vulg.] v. Lamer. . 

Del latino lamberé «lamer», con el 
sufij o frecuentativo e-ar. Lamber, por 
lamer, se usa en Cuba (Pichardo, 
Dic. de Voc. cub.) y en el castellano 
anterior al siglo xiv. fLos omnes 
con coyta lambien las espadas» 
(Lib. de Alexandre, oop. 1.988). El 
lenguaje técnico conserva la b en 
támbente. 

Lampazo [N. acep.] b. m. Ser- 
vato y espondilio, ó branca ursina, 
plantas de la familia de las umbelí- 



152 



feras, denominadas aperauchis en el 
SE. de Álava. Peucedanum officina- 
le, L. y Heracleum sphondilium, L. 
(Vid Aperauchi). 

En la acepción general, lampazo 
designa la bardana, laparasa ó hier- 
ba de los tinosos {Lappa maior, 
G-aertn), de la familia de las com- 
puestas, conocida en Álava con los 
nombres de zarapón y apegaderas. 

El vascuence lapaitza nombra va- 
rias plantas, como la romaza común 
y la sanguínea. El lampazo alavés 
puede ser esa voz, reforzada por 
una nasal. 

I. anda s.í. Campo llano. || Cam- 
pa, pradera. 

Del vascuence landa, que tiene la 
misma significación, y además las 
de € tierra de labor y heredad culti- 
vada:». En el poema del Cid (v. 599) 
se halla una vez laña «vueltos son 
ellos por medio de la laña», que vale 
«llano ó llanura», y puede referirse 
al landa eúskaro, con igual ó acaso 
menor dificultad que al latino plana. 
La n, con tilde sobrepuesta, no siem- 
pre representa nn doble ó ni, como 
en nina (v. 40 y 49), buena compaña 
(v. 60), montana(v. 61), tañen (v.325), 
sena (passim), sino lo que fué nd, 
en señas por sendas (v. 349), senos 
por sendos (v. 723 y 724): 

Trezienws lanqaa son, todas tienen pendones 
Beños moros mataron, todos de senos golpes. 

Por lo cual no parece temerario 



suponer que lana es abreviatura de 
landa, mucho más considerando 
que esta voz era corriente en los 
siglos xiv y xv, á juzgar por estos 
versos de Frey López (Canc. de Bae- 
na, n. 117, cop. 2): 

Quien troba por landa non ssyendo letrado 
De costelaqiones é de astronomia. 

en los cuales landa significa «tie- 
rra, región» á juicio de D. Eugenio 
Ochoa, en el Glosario de la prime- 
ra edición de la célebre colección 
de Juan Alfonso de Baena. El fran- 
cés lande y el provenzal ¿anda, aun- 
que fonética y semánticamente pa- 
recidos á su homófono eúskaro, se 
consideran representantes del ale- 
mán land «campo, país», que en 
Francia se aplicó á la designación 
especial de «terreno inculto cubier- 
to de heléchos, enebros, aulagas, 
tojos y otras plantas espontáneas 
de poca importancia». La frecuente 
intervención de lania en la toponi- 
mia, demuestra su difusión y arrai- 
go en las regiones donde el vas- 
cuence se ha hablado ó se habla: 
landa-buru ccabezal de la landa»; 
landa-basu « bosque de la landa»; 
landaldea «junto á la landa»; landa- 
barte «entre landas»; landa- luce «lan- 
da larga»; landabarri «landa nue- 
va»; mondulanda «landa del mon- 
te», son nombres terminales re- 
cogidos de deslindes de fincas, sólo 
en los pueblos alaveses Alegría, 



153 



Aríñez, Trespuentes y Contrasta. 

Lande [Llodio] s. m. Bellota, 
írrito del roble y de la encina. 

Del latín glande, que significa lo 
mismo y tiene otra de sus repre- 
sentaciones en landre «tumor del 
tamaño de una bellota, que se for- 
ma en los sitios glandulosos». En 
landre, la gutural inicial ha sido 
eliminada, pero el cuerpo de la pa- 
labra se ba modelado por analo- 
gía con liendre ó bajo la influencia 
de los grupos mbr. La voz llodiense 
se conserva fiel en forma y signifi- 
cado á la usada por Gonzalo de 
Berceo, si no hay error de copia: 



Tenienlo por propheta todos chicos 
rrien áelli comino puercos á 
{Mil. de Ntra, Sra., cop. 726.) 



[grandes, 
Todos corrien áelli commo puercos á landes. 



Langarica [NE. de Álava] s. 
f. Planta de la familia de las umbe- 
líferas, con tallo de dos á cinco de- 
címetros de altura; hojas atravesa- 
das por el tallo; flores amarillas en 
umbela compuesta; semillas casi 
esféricas, negras, sumamente amar- 
gas. Bupleurum rotundifolium, L. 

Langa,en vascuence significa «ba- 
rrera ó puerta, que cierra el paso á 
las heredades ó prados», pero no se 
comprende su relación con langari- 
ui, planta. 

Langaar [Yulg.] v. Lamer. 

Del latino Ungiré, que significa 
lo mismo. 



Lapa [N. acep.] s. f. Galio ó 
amor de hortelano, planta de la fa- 
milia de las rubiáceas. Galium apa- 
riñe, L. 

En vascuence lapa-chipia «lapa 
chica», ó zia belarra «hierba de 
puntas», según Larramendi (Dic. 
tril.). 

Laparda [Artómaña] s. f. Mos- 
taza negra, planta de la familia de 
las cruciferas. Sinapis nigra, L. 

En la llanada de Vitoria y en el 
condado de Treviño, lujarda; en 
Salvatierra, lusardaj la usarda; en 
Valdegovia, jében y sébtn (Vid Lu- 
jarda). 

I-apicocho [NE. de Álava] 
s. m. Centaura menor, planta de la 
familia de las gencianáceas [Vid 
Gota de sangre]. 

Lapicocho, en vascuence es un di- 
minutivo de lapico «olla». Quizá se 
aplicaría á la centaura menor, por 
la forma de su corola. 

.Larra s. f. Prado; terreno llano 
sin cultivar, destinado á pasto del 
ganado. 

Del vascuence larra ó larre, que 
significa lo mismo. El castellano 
aquelarre, lit. «el prado del cabrón», 
retiene ese vocablo. 

Larri adj. Débil; decaído de 
fuerzas; desmadejado. 

Del eúskaro larri «aflicción, an- 
gustia, ahogo». El vocablo alavés 
expresa el efecto fisiológico. En 
Bilbao se usa en significación de 



154 



«triste», pero aplicado á dolores fí- 
sicos. «Tengo el estómago larri», 
tengo el estómago triste ó me due- 
le el estómago. (Arriaga, Léx). Al- 
guna vez se usa como substantivo 
en acepción de desmayo ó síncope. 
«Le dio un larri, que la dejó sin co- 
lor y£sin habla». 

Lata [N. acep.] s. f. Palo ó trozo 
de madera largo y delgado, en re- 
lación á su longitud. 

Del antiguo alto alemán latía, in- 
glés lath «vara», francés latte, con 
igual significación que lata. 

Lanr enqni [NO. de Álava. Go- 
pegui] s. m. Pan de tercera. 

Del vascuence lauren «cuarta 
parte» y el sufijo ki, designativo de 
materia con nota de origen frag- 
mentario «lo de cuarta», refiriéndo- 
se á la clase de harina con que este 
pan se elabora. 

Latinar da [NE. de Álava] s. f. 
Mostaza negra (Vid Lujarda). 

Leca [NE. de Álava] s. f. Vaina 
de alubia sin desgranar ó alubia 
verde. 

Es el vascuence leka «vaina, ho- 
llejo en los vegetales». 

Leehiriega [Valdegovia] s. f. 
Variedad de amargón, planta de la 
familia de las compuestas. 

Derivado de leche por el jugo de 
aspecto lácteo que, al ser cortados, 
despiden sus tallos y sus hojas 
(cf, lechetrezna; lechocino). 

Lechocino s. m. Hierba cana, 



planta de la familia de las com- 
puestas. Senecio vulgaris, L. 

Derivado de leche por el color de 
sus vilanos, cuya blancura lechosa 
se destaca sobre el verde fresco y 
brillante de los sembrados. A im- 
presiones parecidas debe el lecho- 
cino su nombre general «hierba 
cana», el latino senecio «vejete» y 
el griego ^piyépctív «viejecillo de la 
primavera», porque en esta estación 
blanquean sus cabezuelas cubiertas 
de vilanos. 

Lengua de perro s. f. Espe- 
cie de llantén ó llantel, planta de la 
familia de las plantagíneas. Planta- 
go lagopus, L. 

Por la forma de sus hojas. A la 
misma debe sus nombres vulgares 
en francés y en vascuence langue 
d'agneau y bildosmia «lengua de cor- 
dero», ó simplemente bildotza «cor- 
dero» (Lacoizqueta, Nombr. eúsk. 
de las plant., n. 568). 

Lentina [Valdegovia] s. f. Ge- 
ranio Robertiano, planta de la fa- 
milia de las geraniáceas. Geranium 
Roberiianum, L. 

Leña floja s. f. Aliso, planta 
de la familia de las betulíneas. Al- 
nas glutinosa, Gaertn, 

La madera del aliso es blanda y 
frágil en verde, cualidades á que 
debe su nombre «leña floja». De 
seca, se hace dura y correosa, y sir- 
ve para la fabricación de útiles y 
aperos que, habiendo de manejarse 



155 



mucho, conviene que sean resisten- 
tes y de poco peso. La leña floja, 
como nota Virgilio (Geórgicas, 1. 2, 
v. 110) crece espontáneamente don- 
de brota el agua. «Fluminibus sau- 
ces, crassisque paludibus alni». 
También se designa en Álava con 
el general Aliso. 

JLesa [Mendoza] s. í. Viscosidad 
de la piel de la anguila, que la hace 
escurridiza. 

Dei alemán glitsen, glitschen «des- 
lizar», ó del griego Xiooóg «liso», del 
cual el substantivo Xiaoág «roca lisa, 
compacta». La g inicial, si lesa es 
de origen germánico más ó menos 
inmediato, se ha elidido como en 
lande de glande. 

JLevantal [V. f . v.] s. m. Delan- 
tal. 

Es el anticuado devantal, permu- 
tada la d inicial en l, como en los 
vulgares livieso, lintel, por divieso, 
dintel. 

IiCy [N. acep.] s. f. Bocadillo ó 
tenteenpie que se suele tomar á 
hora determinada. Se emplea con 
ley, en esta acepción, el verbo echar. 
«Deje usted el trabajo, que ya es 
hora de echar la ley>. 

En el Dic. de la Acad. Esp. se in- 
cluye como provincial navarro: «To- 
mar la ley>, hacer ó tomar las once. 

JLigaterna [Pueblos de Álava 
lindantes con Burgos] s. f. Lagar- 
tija. 

Se usa también, por lo menos en 



las provincias de Burgos y Palen- 
cia, y en la isla de Mallorca. 

Variante fonética del anticuado 
lagartezna, diminutivo de lagarta, 
para denotar su cría, como viborez- 
no, osezno, gamezno, lobezno, la de la 
víbora, el oso, el gamo y el lobo. 
Ezno, sufijo muy expresivo, va, como 
observa Cleraencín (not. 23 al c. 26 
de la 2. a p. del Quijote), anticuán- 
dose con perjuicio de la riqueza del 
idioma. Pavesno (Arcip. de Fita, v. 
1.111) ha cedido el puesto á pavi- 
pollo; judezno (Berceo, Mil. de Ntra. 
Sra., cop. 355), morezno (Crónic. de 
D. Pedro de Cast., año XI, c. 22) «hijo 
del judío y del moro, y aun chozno 
<hijo del biznieto», no serían enten- 
didos. En plena Castilla, ligatema 
muestra no sólo corrupción del su- 
fijo ezna, sino pérdida de su signifi- 
cado; pues equivale ya á la simple 
desinencia diminutiva ija de lagar- 
tija [lacertícü'ia]. En la Bioja alave- 
sa hijesno «cría de gorrión» conser- 
va el sufijo, que en la variante hi- 
jerno ofrece el mismo rotacismo que 
en ligatema. 

Iiiniaco s. m. Babosa ó limaza, 
molusco gasterópodo. Limax ru- 
fus, L. 

De un tipo latino limacium (Tho- 
mas, Essais de Phil. franc., p. 77), 
uno de los pocos casos de deriva- 
ción por medio de sufijos vocálicos 
átonos en las lenguas romanas. 
Meyer-Lübke (Oram.) cita algunos 



156 



nombres que han pasado a los ido- 
mas neolatinos mediante la adi- 
ción á la radical del sufijo eus, ius- 
Thomas (1. cit.) completa la lista 
con algunos, entre los cuales apa- 
rece limacium. La forma clásica es 
Umax, limacis, y en griego Xeíjiaj de 
igual procedencia que Xéijitóv «para- 
je húmedo, prado. Limaza, nom- 
bre de uso general, es un femenino 
como el provenzal limassa al lado 
del masculino Ihimatz, limas. 

Iiinabera [NE. de Álava] Cá- 
ñamo, planta de la familia de las 
cannabíneas. Cannabis sativa, L. 

Vocablo bilingüe, compuesto de 
lina «lino» y güera «planta», en vas- 
cuence «planta de lino ó textil >. 
Lino, en el léxico eúskaro, es liñu ó 
linu. Entre sus compuestos figura 
liñabera, idéntico á la dicción alave- 
sa, pero usado para designar el al- 
godonero. La permutación de la g 
de güera en b, en bera, se puede au- 
torizar con muchos ejemplos: en 
vascuence coexisten ago y abo «bo- 
ca>, arraga y arroba «fresa>, gurdi 
y burdi < carro», sttgue y suhe < cule- 
bra», sagú y sabu cratóm. En el vo- 
cabulario provincial alavés, gardu- 
bera y carduguera. 

Linoso s. m. Linaza, simiente 
del lino. En Murcia linuezo. 

Linzuelo [Vulg. Araya] s. m. 
Sábana. 

Del latín linteolum, diminutivo de 
linteum «lienzo». Nótese la persis- 



tencia de la i etimológica, permuta- 
da en e en el castellano lenzuelo, 
usado en otras acepciones (cf., el 
francés linceul). 

Lítemela s. f. Lechecilla ó 
mollejuela de cordero, cabrito, ter- 
nera, etc. 

Lodóii [Arrastaria] s. m. Tizón 
del trigo ó del maíz. 

Del eúskaro loitu «ciscar, man- 
char», propiedad del tizón (cf., Pin~ 
tamonas). 

Lóina s. f. Pez de agua dulce, 
cuyo nombre científico es Chon- 
drostoma nasus, L. 

Martínez Marina cita la loina en 
su descripción de Echávarri Viña 
(Dio. geogr. hist, t. 1, p. 233). Se usa 
también en Vizcaya. Loina, según 
Arriaga, puede ser un derivado de 
lo i «lodo» en vascuence, ó forma 
sincopada de lobina. 

Lomera s. f. Red de malla ó 
punto más estrecho que el barbero, 
la cual se tiende de orilla á orilla 
en los ríos para la pesca do lóinas. 

Derivado de lóina, como barbero 
de barbo. 

Lorenzo [N. acep.] s. m. El Sol. 

Le dan familiarmente este nom- 
bre los labradores. «Ya se acuesta 
Lorenzo», ya se pone el Sol. Se usa 
también en otras provincias, entre 
ellas la de Palencia. 

Lorenzo, derivado de laurus, ¿ten- 
drá alguna relación con la aventu- 
ra mítica de Dafne, metamorf oseada 



157 



en laurel para librarse de la perse- 
cución amorosa del Sol ó Apolo? 

Lozna [Var. ion.] s. f. Alforza, 
pliegue ó doblez hecbo alrededor, y 
generalmente por la parte inferior, 
de las faldas ó de las mangas, como 
adorno ó para acortarlas y poderlas 
alargar cuando sea necesario. 

¿Del castellano ¡orza? 

Lorza [Var. fon.] s. f. Alforza. 

Del árabe alhorza. La vocal inicial 
se tomó como del artículo la y se 
produjo su aféresis, resultando la 
lorza por la alhorza. El becho de 
eliminarse una inicial confundida 
con el artículo se produce con algu- 
na frecuencia, como se ba hecbo no- 
tar en achitabla. Ejemplos de este 
becbo brindan onza en castellano y 
once en francés, de lynce; orbacca por 
lauribacca en italiano, y en la pro- 
nunciación descuidada de Vitoria 
no es raro oir pronunciar y ver es- 
crito las Alesas por las Salesas, por 
un fenómeno igual al que ba troca- 
do la alhorza en la lorza. En varias 
provincias de Castilla ha predomi- 
nado, como en gran parte de Álava, 
la forma aferesada lorza. 

lili cero [N. acep.] s. m. Clara- 
boya encristalada abierta en el te- 
jado de las casas para dar luz á la 
escalera. 

En Palencia, lucera con la misma 
significación. El Dic. enciclopédico 
admite lucera en acepción de clara- 
boya ó tragaluz. 



lili jar v. Lustrar ó abrillantar 
los bordes y plantas de las suelas 
del calzado, valiéndose de un ins- 
trumento de hierro ó de boj, llama- 
do pata de cabra. 

De un verbo latino luxare, deri- 
vado de luxus, en sentido de «brillo, 
esplendor», como procedentes de 
lux. 

Liujarda s. f. Mostaza negra, 
planta de la familia de las crucife- 
ras. Sinapis nigra, L. 

Del vascuence lucharbia «rábano», 
voz compuesta del adjetivo luzea 
«largo» y arbia «nabo». Aunque lu- 
charbia figura con la significación 
de «rábano» en los léxicos de La- 
rramendi, Aizquibel y Novia, con- 
siderado etimológicamente, convie- 
ne mejor á la mostaza, crucifera 
como el rábano, pero con raíz y tallo 
mucho más largos. Para paso de ch 
á / sirve de puente la s de lusea 
«largo» en el dialecto vizcaíno (Mi- 
coleta, Vocabulario); s que, dada su 
especial pronunciación, pudo pro- 
ducir la ch ó la j, como lo atestiguan 
las variantes luxarda y lausarda en 
localidades del NE. de Álava. Cuan- 
to á la mudanza de b en d, se da, 
siquiera esporádicamente, en los 
dialectos vascos (cf., abar [laborta- 
no] y adar [guipuzc] «rama») (Cam- 
pión, Gram. eitsfc., p. 115). 

Luxarda [NE. de Álava] s. f. 
Mostaza negra ó lujarda. 



LL 



Uodiano, a adj. Lo pertene- 
ciente á Llodio. 

«La Llodiana», título de la mejor 
fonda de Llodio (Vid Llodien&e). 

U odíense adj. Natural de Llo- 
dio. Ú. t. o. [s. || Lo pertenecien- 
te á este valle de la provincia de 
Álava. 

En vez de llodiense debiera decir- 



se laudiense, pues el nombre de este 
valle y de su villa principal en boca 
de los campesinos es Laudio, voz 
vascongada, que á juicio de Moguel 
(Disert. hist. geogr., ap. Mem. hist. 
E8p., t. 7, p. 674) significa «llanada 
considerable», ó si proviniera de 
loidi, «paraje de lodo, barrizal», como 
Loyola. 



M 



II acadamixar v. Pavimentar 
•on macadán. 

Del francés macadamiser, deriva- 
do de Mac-Adam, ingeniero escocés, 
inventor del sistema de pavimentar 
que lleva su nombre. <rEn Vitoria 
hay 14.000 metros de calles maca- 
damizadas». 

Macadamizado s. m. La ac- 
ción de maoadamizar y sn efecto. 

Macadán s. m. Pavimento en 
el cual se emplea piedra macha- 
cada. 

De su inventor Mac-Adam. 

Macarro a, adj. Pasado, po- 
drido. Sapado, hablando de frutas. 

Del castellano maca, del latín ma- 
cula «mancha»; señal que queda en 
la fruta por algún daño que ha su- 
frido. Macarse, derivado de maca, 
significa «comenzar á podrirse la 
fruta». 

Moguel (Perú Abarca , p . 223) 
trae macharra «ruin», cuya cone- 
xión con macarro es evidente, pues 



ch representa en eúakaro el sonido 
de la c castellana. En latín exista 
la radical marc, de la cual es brote 
el adjetivo marchito. 

Macocla [Valdegovia] s. í. Cas- 
taña de tierra, planta de la familia 
de las umbelíferas . Bunium bulbo- 
ca8tanum, L. 

Contracción de maricóncola, nom- 
bre más generalizado de la misma 
planta. Macocla recuerda el Bunium 
macuca, Boiss, cuya denominación 
vulgar es macuca, según Colmeiro 
(Plañí, de la Pen., t. 2, p. 525). 

Macón [N. acep.] s. m. Betún 
de color pardo obscuro, casi negro, 
con que las abejas untan las colme- 
nas ó vasos antes de empezar á tra- 
bajar. 

En el Dic. de la Acad. Esp., tanque 
y propóleos equivalen al macón. Este, 
en el mismo Dic, figura en la signi- 
ficación de «panal sin miel, reseco y 
de color obscuro». 

Varrón (De Be rustica, 1. 3, c. 16) 
11 



162 



distingue perfectamente las cuatro 
clases de productos que elaboran las 
abejas: «ñeque quae afferuntur ad 
quatuor res íaciendas , propolim, 
erithacem, favum, mel iisdem ómni- 
bus rebus carpere possunt». Eri- 
thace es el macón «quo favos extre- 
mos inter se conglutinante, distin- 
to de ia miel y de la própoli. Esta, 
como lo indica su nombre, se em- 
plea, sobre todo en estío, para cerrar 
la piquera. La voz castellana corres- 
pondiente á macón es aleda ó cera 
aleda, pues designa la primera cera 
con que las abejas untan la colme- 
na por dentro (Acad. Esp.. Dic, Ce- 
ra; Herrera, Agrie, 1. 5, c. 10). Vir- 
gilio ( Georg., 1. 4, v. 37-40) des- 
cribe con soberana poesía el macón: 

. . . ñeque illae 
nequidquam in tectis certatim tenuia cera 
spiramenta linunt, fucoque et floribus oras 
explent conlectumque haec ipsa ad muñera 

[gluten 
et viseo et Phrygiae servant lentius Idae. 

Las cuales en sus casas, á porfía, 
No en vano con su goma re>inosa 
Tapan las grietas, que entreabrirse miran, 
Y con zumo de liqúenes y flores 
Cubren los bordes, y al intento mismo 
Glutinosa materia depositan, 
Más que la liga densa 
Más tenaz que la pez que ea Ida brota. 

(Trad de Mig. Ant. Caro.) 

Macón parece el griego frqxwv 
«adormidera, opio»; vesícula que 
contiene la tinta que despiden la 
jibia y otros pescados; especie de 
arena metálica. De firjxcov procede 
tneconio «alhorre» ó primer excre- 



mento de los niños recién nacidos, 
y jugo de la adormidera, substan- 
cias á las cuales se asemeja el ma- 
cón por el color y la consistencia. 

Ilaconcla [Valdegovia] s. f. 
Castaña de tierra (Vid Maricóncola). 
Contracción de maricóncola. 

Machiiubria s. í. Ensambla- 
dura de dos piezas de madera á caja 
y espiga, ó ranura y lengüeta. 

Del verbo castellano machihem- 
brar (Dic. Acad. Esp.). 

Maduro, a [N. acep.] adj. Paz- 
guato, tonto. 

Maestro de pala s. m. Obre- 
ro encargado en las panaderías de 
dirigir la preparación y cochura de 
la masa. 

Maizorri [NE. de Álava] s. m. 
Caña del maíz, después de arranca- 
da la planta. 

La caña del maíz, desprovista 
de las bojas, que oreadas conve- 
nientemente sirven para pienso del 
ganado, se amontona para basura. 
Maizorri, voz eúskara compuesta de 
mai «maíz» é izurri «putrefacción», 
indica ese destino; pues significa 
<maíz podrido ó para podrir, ó lo 
podrido del maíz». El segundo com- 
ponente de esta palabra no es, como 
pudiera suponerse, orri <boja»; pues 
el maizorri designa precisamente la 
caña después de pelada. 

Malatresna [Valdegovia] s. í. 
Balatresna (Vid). 

La b inicial de balatresna ha su- 



163 



trido la permutación en m, como en 
otras muchas dicciones. 

H aloca [SE. de Álava] s. f. Le- 
ña pesada, descompuesta ó podrida 
á causa de la humedad. 

Igual procedencia que macarro 
(Vid). 

Malqueda s. m. Persona que 
no cumple su palabra, ó que proce- 
de incorrectamente. 

Malpiribil [Araya] s. m. 
Sobeo. 

Importación del vasco. 

Maltrabaja s. m. Perezoso, 
holgazán . 

Se usa también en Aragón (Bo- 
RAO, Dic. de Voc. arag.). 

Maluquio [Zuya] s. m. Fresa 
pequeña de monte. 

Del vascuence malluguia «fresa». 

Manían [Voz infantil] s. m. Co- 
co, fantasma, espantaniños. 

En vascuence, mamu significa lo 
mismo. Voz con que orzayas, iñu- 
des, zenzayas y añas, ó amas 
secas, ateuiorizan á los niños de 
corta edad para hacerlos entrar 
en razón cuando se emberrenchi- 
nan. Mamu «coco», como iracho 
«duende > y Azti «adivino, pueden 
referirse, segúu Campión (Celt, Ib. 
y Eúsk., ap. Euskal-erría, t. 40, pági- 
na 133), á antiquísimas creencias de 
raza. Mamu y Azti son quizá dioses 
desterrados. Mamau y su variante 
mumurro coinciden en sonidos y en 
significado con el Mormo griego, 



ente fantástico que servía para es- 
pantar á los niños. «Cuando las mu- 
jeres quieren atemorizarlos gritan 
¡Mormo! >, dice el escoliasta de Gre- 
gorio de Nacianzo. Otro anotador 
griego, de Teócrito, estima sinóni- 
mos los vocablos Mormo, Lamia y 
Guelo (Scholia in Theocritum, idil. 
15, v. 40). Con tal coco asusta Pra- 
xinoe á su Zopirión en Las Siracu- 
8ana8 (Teócrito, idü. 15, v. 40), y 
de él dice Luciano {El mentiroso ó el 
incrédulo, 2) «mil fábulas semejan- 
tes, todas absurdas y maravillosas, 
propias sólo para recrear á los ni- 
ños que aún temen al Mormo y á la 
Lamia>. En el vascuence" de Ron- 
cesvalles «mamau» interviene en la 
formación del nombre de la araña: 
Ar mamau] esto es, «gusano ó bicho 
horrible» (Pr. Bou aparte, Vascuen- 
ce de Volcarlos, ap. Rev. eúsk. año 4, 
p. 163). 

Mami [NE. de Álava] s. m. Mi- 
ga del pan. 

Del vascuence mami «medula, 
meollo, pulpa», etc. En Bilbao, mo- 
mín, con igual significado que ma- 
mi, j, además, el de «pulpa ó parte 
carnosa de las frutas» (Arriaga, 
Lex). 

Manchoso, a adj. Lo que se 
mancha con facilidad. || Objeto ó 
prenda en que se distinguen mucho 
las manchas. 

Mandarra s. f. Mandil ó de- 
lantal. Se dice lo mismo del usado 



164 



por las mujeres que del de los ta- 
blajeros y otros operarios. || Trozo 
de tela en que los sastres envuelven 
las prendas para enviarlas á sus 
parroquianos, 

Del vascuence mantarra «tela, 
trapo, lienzo», voz de igual origen 
que manta y mandil, mantel, etc., 
procedentes de una raíz aria, según 
Campión (Vid Almonderas). Cuando 
el P. Fr. José de María compuso 
sus «Suplementos al Dic. tril.», 
mantarrac se usaba en significación 
de «peales ó trapos de lana» para 
las abarcas. Manthar en Valcarlos y 
en Baigorri «camisa de mujer», 
acepción no incluida en el Dic. 
etimol. de Novia y recogida por el 
príncipe Bonaparte (Vascuence de 
Valcarlos, ap. Revista eúskara, año 
4, p. 163). 

Mandarria [V. f. v.] s. í. Ban- 
durria. 

Es el latín pandurium, del griego 
TCavSoopa «instrumento musical de 
tres cuerdas». La sorda inicial se 
ha permutado en sonora en el cas- 
tellano moderno. En el antiguo se 
permutó en m, como en otras dic- 
ciones bispanolatinas, y en el italia- 
no mandola, francés mandore «especie 
de bandurria ó laúd de cuatro cuer- 
das». La forma vulgar alavesa con- 
serva la del vocablo antiguo: «La 
reciancha mandurria allí fase su 
son» (Arcip. de Fita, cop. 1.207). 
Manganeta (Tirar á la) loe. 



Lanzar las piedras ú otros proyec- 
tiles, sin levantar la mano, por en- 
cima del bombro. 

También se dice «tirar á soba- 
quillo». 

Manitas de Dios [NE. de 
Álava] s. f. Madreselva, planta de 
la familia de las caprifoliáceas. Lo- 
nicera perichlymenon, L. 

Manitas, y vulgarmente manteos 
de Dios, por la forma de la corola, 
cuyas cinco lacinias semejan un 
pulgar opuesto á los otros dedos. 
Por la misma semejanza y por el 
delicado perfume de las flores, el 
vascuence de Aramayona la llama 
cristoaren besua «brazo de Cristo». 

Manopla [N.|acep.] s. f. Manaza 
ó manota. 

Por cierta semejanza de tamaño 
entre una mano grande y la mano- 
pla, pieza de la armadura antigua, 
que guarnecía la mano. 

Manten encía [Vulg.] s. í. 
Mantenimiento, manutención ó ali- 
mentación. 

Es voz antigua: «Pidias á Dios 
que te diese salud e mantenencia» 
(Fita, cop. 240). «Señalamos algu- 
nas cosas de nuestras heredades 
para su mantenencia» (Escra. de 
fund. del Monast. de Dueñas de Que- 
jaría, por Fernán Pérez de Ayala y 
su mujer doña Elvira de Zavallos, 
en 1375). En el mismo instrumento 
alavés mantenimiento, con igual sig- 
nificación que mantenencia. 



165 



Procede de manutenentia, plural 
neutro del presente de participio de 
manutendré. 

Han tilla [N. acep. Llodio] s.í. 
Arte de pesca que consiste en una 
red de malla muy cerrada, puesta 
en dos palos, de modo que se pueda 
llevar extendida con las manos; en 
el centro tiene una prolongación 
larga y estrecha, en figura de man- 
ga. El pescador se mete en el agua 
y va tanteando con los palos del 
aparato, con los cuales cierra, cuan- 
do le conviene, la red, para coger 
dentro los peces que se embolsan 
en la manga. 

Manzaneta s. f. Gayuba, plan- 
ta de la familia de las ericáceas. 
Arbutus uva ursi, L. 

Por la forma y color del fruto, 
muy apetecido por las palomas. 
También lo comen los muchachos. 

Mañas [N. acep.] s. f. Llori- 
queos y otras demostraciones in- 
fantiles de enfado ó disgusto, por 
motivos insignificantes. 

Mañoso, a [N. acep.] adj . £1 
i[ue hace ó tiene mañas. 

Se usa en otras provincias: «Albrit 
es un niño, y como á tal habrá que 
tratarle. A los niños mañosos se les 
sujeta y se les...» (Pérez Galdós, 
El Abuelo, jorn. 4, esc. 9, p. 297). 

Maratilla [NE. de Álava] s. f. 
Taravilla. 

Del vascuence maratilla, que pa- 
rece eufonización de taravilla. 



Mareen s. f. Cada uno de los 
surcos ú hoyos que se hacen en las 
heredades para que sirvan de guía 
al verificar la siembra. 

Del castellano marca. 

Márcena [NE. de Álava] s. f. 
Margen ó espacio que se deja entre 
dos heredades al arar en una direc- 
ción para volver á pa3ar la reja 
por el mismo sitio en otro sentido, 
á fin de no pisar el campo ajeno. 

En el Dic. tril. de Larramendi, 
Márcena corresponde al castellano 
«fila». Viene del latín margine, como 
los verbos margenar y marginar. 

Marcenar v. Trazar marcenes. 

Derivado de mareen, que lo es de 
marca. 

Maretilla [Zuya] s. f. Mara- 
tilla (Vid). 

Margaritón s. m. Margarita 
mayor, planta de la familia de las 
compuestas. Chrysanthemum leucan- 
themum, L. 

Aumentativo de margarita, refi- 
riéndose al tamaño de su flor. 

Maricóncola [Valdegovia] 
s. f. Planta de la familia de las um- 
belíferas, con tallo de dos á cinco 
decímetros de altura, recto, ramoso 
en el extremo; flores blancas; um- 
belas de doce á diez y seis radios; 
involucro é involucrillo multifolia- 
do; fruto ovoideo, más grueso en la 
punta. Raíz de forma parecida á 
una castaña, pardo-obscura en el 
exterior y blanca por dentro, muy 



166 



apetecida y bascada por los jaba- 
líes. Bunium bulbocastanum, L. 

Según Lázaro (Botánica descrip- 
tiva. Compendio de la Flora española, 
t. 2, p. 629), el nombre vulgar cas- 
tellano de esta planta es castaña de 
tierra que, en cierto modo, coincide 
con el de terre-noix, que además de 
los de suron, gernotte, recibe en 
Francia. 

Maripajnela s. f. Pequeño re- 
molino de polvo ó de pajas que se 
íorma en los caminos ó en los cam- 
pos, y avanza algún tiempo, aislado 
y levantado á pequeña altura. 

La maripajuela tiene algo de fan- 
tástico, como si señalara el paso de 
un ser que corre invisible y silen- 
cioso arremolinando suavemente el 
polvo y las pajas. 

Mariselva [V. f. v.] s. f. Ma- 
dreselva, planta de la familia de las 
caprifoliáceas. Lonicera periclyme- 
non, L. 

Corrupción de madreselva por in- 
fluencia de los muchos vocablos en 
cuya composición entra como primer 
elemento Mari, forma apocopada de 
María (cf., marimacho, marimanta, 
marisabidilla). En Bilbao cita Arria- 
ga (Lex. del Bilb.) Marimolso «mu- 
jer dejada, gordinflona, desasea- 
da^ marimoño «vanidosa», que se 
peina en forma no correspodien- 
te á su clase; mari-murco «brusca, 
ruda , semisalvaje >; mar i - sasquel 
«más sucia y abandonada que la 



marimolso; mari-sorqui «la que 
suele llevar sobre la cabeza el sor- 
qui ó roldana para transportar 
cargas >. Otras plantas, además de 
la maricóncola alavesa, llevan mari 
como primer componente de sus 
nombres vulgares, como son la ma- 
ri lópez de Cuba (Turnera ulmi fo- 
lia, L.), la mariguana de Méjico ( Can- 
nabis Indica) y la marimona (Banun- 
culus asiaticus, L.). La composición 
de nombres de persona con el mis- 
mo Mari es antigua, según se deja 
ver en un villancico de Juan del 
Encina (Antol . de Foet. lír. esp., 
t. 4, p. 461): 

Sábete que Bartolina 
La hija de Mari-Mingo 
Se desposó di domingo 
Con un garzón de la villa. 

Mari Gutiérrez es uno de los 
nombres que Cervantes [Quijote, 
1. a parte, c. 7] da á la mujer de 
Sancho, cuya bija se llama Mari 
Sancha (íd.. ibid., 2. a parte, c. 5). 
Expresiones proverbiales como «la 
gata de Mari Ramos, la hebra de 
Mari Moco, los escrúpulos de Mari 
Gargajo-», y el propio Maritornes, 
convertido en apelativo, demues- 
tran lo frecuente y general de esa 
mutilación . 

Ularón [NE. de Álava] s. m. Mo- 
rueco, carnero padre ó que ha ser- 
vido para la propagación. 

Del eúskaro marro «carnero pa- 
dre», en el vascuence, de Valcarlos 



167 



y Baigorri. pertenecientes al dia- 
lecto bajo navarro occidental de 
Francia. Pudiera marón proceder 
de un bajo latín maurus, que suena 
en varios instrumentos medioeva- 
les, en significación que no convie- 
ne, al parecer, á la de moro ó mora 
(Vid. Escra. de fund. del Monart. de 
S. Cosme y S. Damián de Covarru- 
bias, en 25 Diciembre 978, y Fuero 
de Nájera, por D. Sancho el Mayor, 
ap. Muñoz., Col. de Fueros, t. 1, pp. 
49 y 290). Las formas marón, ma- 
rote son más antiguas que la gene- 
ral morueco, si tal significa el ha- 
berse conservado en ellas la a pri- 
mitiva de marueco, usual en el si- 
glo xin: < Carnero cen cerrado, nin 
marueco, nin cordero pasqual, nin 
puerco non maten por daño» [Fue- 
ros de Medinaceli, por Alfonso I. 
Copia romanceada de fines del si- 
glo xin en Muñoz, ibid., p. 440). 

Mar ote s. m. Morueco. (Vid Ma- 
rón). 

Marraguero s. m. Colcho- 
nero. 

De márraga, «jergón de paja». 

Marrubia [NE. de Álava] s. f. 
Fresa pequeña silvestre ó de mon- 
te, planta de la familia de las rosá- 
ceas. Fragaria vesca, L. 

Del eúskaro marrubia, con igual 
significación. 

Marrnsca [NE. de Álava] s. f. 
La pelota que se pica en el ángulo 
formado por la pared y el suelo, de 



manera que no bote. <Tirar una ma- 
rrúsca». 

De marro ó marrar tfallar, fal- 
tar». 

Martinico del agua s. m. 
Martín pescador, ave del orden de 
los pájaros. Alcedo híspida, Less. 

Martinico, diminutivo afectuoso de 
Martín; del agua, porque ordinaria- 
mente se halla á orillas de los ríos 
y*a*royos. 

Más [N. sign.] adv. Tan ó muy en 
algunas locuciones. «¡Qué pan más 
blanco!», por ¡Qué pan tan blanco! 
«Allí estuvimos lo más bien», por 
Allí estuvimos muy bien. 

Mascón s. m. Gabijón (Vid). | 
[NO. de Álava.] Mitad inferior de 
la caña del trigo, la cual en algu- 
nas localidades se corta antes de 
trillarlo, á fin de separar la alver- 
jana y otras hierbas. El mascón se 
guarda para pienso del ganado. 

De mascar, procedente de un tipo 
latino masticare, derivado de man- 
dare < mascar», por un supino maa- 
tum. Igual origen reconocen re-ma- 
char, el francés antiguo mascher, mo- 
derno mdcher y el provenzal maste- 
gar, idéntico á nuestro masticar, 
cuya forma más popular parece ma- 
jar. 

Mascota [SE. de Álava] s. f. 
Especie de trigo basto. En la llana- 
da de Álava «trigo moro». 

Matabney [N.acep.] s. m. Cuña 
que sujeta el dental á la camba an 



168 



el arado antiguo, y sirve para darle 
punto. 

En su acepción general matabuey 
es una planta de las umbelíferas. 

Matacabras s. m. Viento nor- 
oeste ó regañón, cuando es muy 
faerte y frío. 

En otras localidades «descuerna- 
cabras» expresa la misma idea. 
cAire descuernacabras, que hace 
llorar á los niños con barbas». 

En Mendoza le llaman irónica- 
mente «El Marqués de Frías» ó «El 
Begidor de Grújuli> (Grújuli es un 
pueblo al NO. de Mendoza). 

Matacandelas [N. acep.] s. m. 
Grillo hembra, insecto ortóptero. 
Qrillus campestris, L. 

Denominación debida, como la de 
matacandiles, á que la aparición de 
ese inseoto coincide con la termina- 
ción de las veladas ó trasnoches, ó 
quizá á cierta semejanza de forma 
que el oviscapto del grillo hembra 
da á ésta con los apagaluces. 

Mata cristos [Salvatierra] 
8. m. Erizo fósil. Micraster brevis, 
M. cor anguinum. 

Dicen las gentes del campo, que 
con esta clase de piedras hirieron 
los judíos á Jesús. De ahí el nom- 
bre. En la misma comarca «piedra 
de San Esteban» por igual creencia. 
Matagallos [Vitoria] s. m. 
Aguavientos, planta de la familia 
«le las labiadas. Phlomis purpurea, L, 

Puerta (p. 304) trae también el 



nombre vulgar matagallos, como si- 
nónimo de aguavientos. 

Matapasiegos s. m. Balarra- 
sa (Vid). Aguardiente de ínfima ca- 
lidad y muchos grados. 

En Castilla «niatagitanos». 

Maya [N. acep.] s. f. Juego que 
consiste en esconderse los mucha- 
chos, quedando el que paga al cui- 
dado de un objeto, generalmente 
una piedra , á la cual se da el 
nombre de maya. El lance está en 
llegar á la maya antes que el encar- 
gado de cuidarla, el cual se separa 
del puesto para descubrir á los es- 
condidos, y antes de que la alce por 
el primero á quien vea. El que llega 
primero, grita: ¡Alzo la maya por mí! 
Si el que paga descubre á alguno 
de los jugadores, dice: ¡Alzo la maya 
por Fulano!, y 'éste paga, al repetir- 
se el juego. || La piedra ú otro obje- 
to que se usa para jugar á la maya. 

Del latín magí&a «plato grande ó 
cuenco», de donde viene también el 
francés maye, «piedra horadada para 
recibir el aceite en los molinos acei- 
teros». Primitivamente la maya se- 
ría un plato ó escudilla, sustituido 
después por una piedra ó ladrillo. 

Hayal [N. acep. SE. de Álava] 
s. m. Varal del carro. 

En su acepción general, de la 
cual, por semejanza de forma, se 
aplicó al varal del carro, mayal de- 
signa el palo que en los molinos de 
aceite y en las tahonas lleva siena- 



169 



pre detrás de sí la bestia que hace 
girar la piedra. 

Derivado de mayo «árbol ó palo 
largo». 

Mazapán [N. acep.] s. m. Fru- 
to alado del olmo. 

Del bajo latín marzapanum «ar- 
queta redonda», del grecolatino 
marsupium «bolsa» (Acad. Esp., 
Dic). Mazapán se ha aplicado á de- 
signar el fruco del olmo, porque en 
él la semilla está contenida en una 
especie de bolsa elipsoidal y aplas- 
tada. Los mazapanes de Toledo de- 
ben su nombre á que la masa de 
azúcar y almendra cierra como una 
caja el dulce ó relleno de las clási- 
cas anguilas. A igual circunstancia 
debe el suyo el mazapán de los bau- 
tizos regios, porque la miga de pan 
para que el obispo se limpie los de- 
dos, untados por el óleo ó crisma, 
va envuelta en una tela rica ó en 
un bizcocho cilindrico. 

flazorra [Valdegovia] s. f. Tor- 
tero ó porrillas, planta de la familia 
de las gramíneas. Arrhenatherum 
avenaceum, v. bulbosum. 

Medianil s. m. Medianera, ta- 
bique ó pared que separa dos casas. 

De mediano, en acepción de inter- 
medio. Se usa también en Aragón. 

Medias [N. acep] s. f. En el 
juego del mus, tener medias es re- 
unir tres naipes del mismo valor, 
como tres reyes, tres cincos. 

Menso ja [Pueblos inmediatos 



á Navarra] s. f. Paro, ave del orden 
de los pájaros. Pañis maior, P. ce- 
ruleu8, etc. 

Del francés mesange, procedente 
del anglosajón masse, alemán meisse 
«pájaro>. El sufijo ange representa 
el alemán ing (Stappers, Dict. 
synopl., n. 3.802). 

Menncia [V. í. v.] s. í. Rica, 
yeros, titos, y en general, las semi- 
llas de poco precio. 

Del latín minutia (derivado de 
minuo) «menudencia, cosa sin im- 
portancia ó de escaso valor >. La 
variante de la vocal de la sílaba 
inicial se ha verificado también en 
menuceles, admitido como provincial 
aragonés en el Dic. de la Acad. Esp. 
con la acepción de «diezmo de los 
frutos menores», y usado en la de 
menuda por Abella y Martínez Ma- 
rina (Dic. geogr. hist. } t. 1, pági- 
nas 140 y 298). 

Merendola [Var. fon.] s. f. Me- 
rendona. 

Aumentativo de merienda. 

Merluza [N. acep.] s. f. Borra- 
chera. 

Se usa en otras provincias. 

Mermejnela [Var. fon.] s. f. 
Bermejuela, pececillo muy abun- 
dante en ríos y arroyos. 

La permutación de la inicial b en 
m es muy antigua: «Guarnido ryca- 
mente de vn panno mermeio» (Poe- 
ma de Fernán González, cop. 374). 
Se ofrece en muchas voces vulga- 



170 



res: mandurria, moñiga, muñuelo, al- 
móndiga; macalla, en Bilbao «baca- 
llao»; molsa, por bolsa; mimbre, de 
vimine (bimbre en La Qrant Conq. de 
Ultram., p. 220). 

Bermejuela, y por tanto merme- 
juela, es diminutivo de bermejo, del 
latín vermiculus < gusanillo». En la 
designación de los pececillos de río 
se conserva mejor el sentido etimo- 
lógico. En el adjetivo bermejo bay 
ya extensión del significado, pues 
se formó refiriéndose á un gusanillo 
especial, al insecto llamado cochi- 
nilla ó kermes, que da el color grana. 

Mesto s. m. Mezcla de varias se- 
millas, como habas, yeros, rica, ti- 
tos, etc. 

Del bajo latín mestellum, mis- 
teolum ó mixtum «mezcla de cen- 
teno y cebada». 

Itletra [Llodio] s. f. Fresa sil- 
vestre ó de monte. 

Es el eúskaro metra, que signifi- 
ca lo mismo. 

flico [N. acep.] s. m. Palo ó chir- 
lo que en el juego de bolos se colo- 
ca á la derecha y algo apartado de 
los otros tres (cantón, medio y úl- 
timo), dispuestos en línea oblicua 
hacia la izquierda del camino que 
debe recorrer la bola. 

En el NE. de Álava el mismo 
palo ee denomina guarda, nombre 
que, unido á la posición del mico, 
cerca del trayecto de la bola, sugie- 
re la idea de si tal vocablo será un 



representante de la voz moccus, que 
designaba una divinidad céltica, 
encargada de custodiar los cami- 
nos. Representábanla en figura de 
cerdo, verraco ó jabalí, destinando 
sus simulacros á hitos ó mojones. 
Moccus, numen terminal á modo de 
Hermes ó Mercurio, pudo ser en 
Álava objeto de culto, al menos por 
parte de los Berones, gente, al pa- 
recer, céltica. El Miqueldico idorua, 
junto á la ermita de San Vicente 
en Durango, recuerda en sus dos 
primeras sílabas el nombre del Mer- 
curio céltico, y no es imposible que 
su mole enorme y tosca represente 
un jabalí y no un rinoceronte ó 
abada (Gonzalo de Otalora, Mi- 
crología geográfica de Durango). La 
caída de numen á bolo, palo ó chir- 
lo, aunque grande, no es invero- 
símil, pues el ¡vae victis! es más 
trágico para los dioses que para los 
hombres. Resulta, por lo dicho, pro- 
bable que el mico del juego de bo- 
los sea el moccus celta, en su minis- 
terio de hito ó deidad terminal, 
< guarda de caminos y de predios». 
Por la falta de medios artísticos 
para representarla en forma de ja- 
balí, se explica su actual figura. 
También el elefante ó alfil se repre- 
senta en el juego de ajedrez por un 
simple boiito. 

Micharro s. m. Musgaño, ma- 
mífero del orden de los insectívo- 
ros. Sorex vulgaris, L. 



171 



Del latín mus «ratón», por medio 
del vascuence misarra y musarra. 
En el Dic. geogr. hist. de la Acad. 
de la Historia (t. 1, p. 129) se le lla- 
ma mucharro. En la Farmacopea po- 
pular se hace gran uso en friccio- 
nes contra el reuma, humores, etc., 
del aceite de micharro, que se obtie- 
ne derritiendo con aceite de olivas 
el cuerpo de estos animalitos. 

Milifoli (Hierbas de) s. f. Mil- 
enrama, planta de la familia de las 
compuestas. Achillea millefolium, L. 

Milifoli se acerca mejor que otras 
denominaciones á millefolium, nom- 
bre que se le daba en Etruria, por 
sus hojas á modo de cabellos (Pu- 
nió, Hist. Nat., 1. 24, c. 95). El coci- 
miento de sus flores se usa en me- 
dicina. Plinio (1. cit.) lo consideraba 
excelente vulnerario. Entre las vir- 
tudes que el vulgo le atribuye en 
Álava, está la de que colocado un 
taponcito hecho con sus hojas en el 
oído opuesto al lado de la cara en 
que se siente dolor de muelas, des- 
aparece en seguida la molestia. 

mimbral [V. f. v.] s. m. Um- 
bral. 

Minada [NO. de Álava] s. f. El 
conjunto de reses vacunas que se 
destinan á la labranza en una loca- 
lidad. j| Sociedad en que se asegu- 
ran las reses de la minada. 

La minada se suele reunir semes- 
tralmente para el reconocimiento y 
recuento de las cabezas aseguradas. 



Con esta ocasión las reses se pre- 
sentan muy engalanadas, luciendo 
vistosas fronteras y cencerrillas. 

Del latín minare «llevar, condu- 
cir ó guiar el ganado. 

Minchar v. Matar. 

Úsase también en Vizcaya, en es- 
tilo muy familiar, como en Álava. 

Del latín manducare «comer», ori- 
gen del francés manger. En Aragón 
minchar significa comer, acepción ri- 
gurosamente ajustada á la etimolo- 
gía. En el NE. de Álava, minchan 
es la oblada, también comestible. 
De comer á matar la transición es 
fácil, sobre todo en estilo familiar. 

Minchón [NE. de Álava] s. m. 
Oblada. 

De minción, sinónimo de luctuosa 
«alhaja ó prenda de subdito difun- 
to, que en algunas provincias se en- 
tregaba á los señores ó prelados». El 
minchón, reminiscencia de este pe- 
cho, se ofrece á la Iglesia con oca- 
sión de los funerales. Minchón pue- 
de tener igual origen que minchar 
en la acepción de comer, y designar 
la especie comestible que se entrega 
al clero en las exequias. 

Mingorra [Pueblos inmediatos 
á Vizcaya] s. f. Agachadiza, ave de 
ribera. Scolopax gallinicula, L. 

Según Arriaga, del vascuence 
min-gorr. 

Mingranos [Laguardia] s. m. 
Granada, fruto del granado. 

Compuesto de mil y granos, por 



172 



los muchos que tiene esta fruta. Nó- 
tese la nasalización de la l de mil, 
que se se da también en el aragonés 
minglana. Gonzalo de Berceo usa 
milgrano y milgrana, designando el 
granado y la granada: 

Ond' nació tal mi'grana, feliz fo el 

[milgrano, 
B feliz la milgrana, que dio tanto buen 

(grano. 

El maestro Fr. Diego de Valen- 
cia de León (Cano, de Baena, n. 505) 
llama milgranas á las granadas: «Pu- 
mas é muchas mil granas— lo cercan 
de toda parte>,yen la canción anóni- 
ma del siglo xiii, publicada por Me- 
néndez y Pelayo en su Antol. de 
Poet. lír. esp. (t. 1, p. 1), malgranar 
«huerto de granados >. 

Ministro [N. acep.] s. m. Al- 
guacil ó guardia municipal. 

Los muchachos los llaman abre- 
viadamente minÍ8. 

Del latín minister «servidor, cria- 
do». 

Miracielos s. m. Chile ó guin- 
dilla pequeña, sumamente picante. 

Miran des, a adj. Natural de 
Miranda de Ebro. U. t. c. s. || Lo 
perteneciente á esta villa de la pro- 
vincia de Burgos. 

Mirris adj. Delicado, enteco, en- 
cogido. 

En Bilbao mirrisqui, del vascuen- 
ce, según Arriaga (Lex. del Bilb.). 
Parece voz imitativa, como furris. 

Míepero [V. í.] s. m. Níspero. 



Del latín mespílus, griego uíotuXov. 
La m etimológica persiste sin va- 
riación en mis pero, como en algu- 
nos dialectos de Francia, donde al 
lado de néfle, aparecen el walón 
mese; el normando meüle, méle; el pi- 
cardo meüle, merle, mesle, y mespe en 
Namur y méle en Berry (Littré, 
Dict., Néfle). En el italiano nespola, 
y en todas las variantes castellanas 
níspola, néspera, niéspera, niéspola, 
niéspola, la m se ha permutado en 
n. Míspero se usa en Álava, Burgos 
y Logroño hasta por las personas 
más cultas. Landázuri lo emplea en 
su historia (t. 1, p. 136). 

Mitra [N. acep.] s. í. Obispillo 
ó rabadilla de las aves. 

Del grecolatino tnitra, con la cual 
tiene la rabadilla de las aves cierta 
semejanza ie forma. Por igual mo- 
tivo, entre las acepciones del co- 
rrespondiente vocablo francés mitre, 
está la de ctrain de dsrriére d'un 
dindon róti lorqu'on le détache des 
ailes et de la poitrine» (Littré, 
Dict., Mitre). 

Mixtión [N. acep.J s. í. Barniz 
que se emplea como mordiente para 
la aplicación de panes de oro ó pla- 
ta en el dorado y plateado mate de 
muebles y habitaciones. 

Del latín mixtio, mixtionis. En 
francés, de donde es importación 
inmediata la palabra, tiene, entre 
otras acepciones, la de «mordiente 
ligero para fijar el dorado». 



173 



Mocordo s. m. Excremento ó 
mojón de forma cilindrica. 

Del eúskaro mocordo, que signifi- 
ca lo mismo. Usual en Vizcaya. 

Mocha s. í. Cabeza. || fig. Inte- 
ligencia. cEse tiene la mocha muy 
dura». «Juan tiene buena mocha 
para las Matemáticas». 

Del castellano mocho y vascuen- 
ce tnotza «pelado», usados como subs- 
tantivos. La mocha es «la pelada, 
la esquilada). 

Mochete s. m. Cabeza. || «Estar 
en mochete», tener la cabeza des- 
cubierta. «Andar en mochete», no 
llevar nada para cubrir la cabeza. 

Diminutivo de mocha «cabeza». 

Mochoroco [Ozaeta, Narbaja] 
s. m. El máscara. 

En vascuence mozorroa «disfraz 
de Carnestolendas». 

Mochóte s. m. Cabeza ó mo- 
chete. 

Diminutivo de mocha. 

Mojojón s. m. Mejillón, molus- 
co. Myüllus edulis, L. 

Variante de mejillón, y éste de un 
tipo latino mollicülione, derivado de 
molliculus «blandito, tiernecito». 

Moldara [N. acep] s. f. Maqui- 
la ó porción de grano que el moli- 
nero cobra por la molienda. 

Del latín molitura «molienda, ac- 
to de moler». La i breve pretónica 
se permutó en e antes de perderse. 
La explosiva sorda i se trocó en su 
homorgánica sonora d: molitura= 



moliánra=: moledura= moldura. El 
aragonés moltura «maquila», moltu- 
rar «moler», y el francés mouture 
«paga del molinero», conservan sin 
variación la t. Moledura, en acepción 
de maqaila, en el libro de Alexan- 
dre (cop. 974): «Querienle fer sin 
grado pechas la moledura». 

Motara [NE. de Álava. Vulg.] 
s. f. Maquila. 

De molítura sin atenuación de la 
t, como el francés mouture (molitu- 
ra= moltura =molture = mouture) 
y el aragonés moltura. 

Molinada s. f. El trigo que se 
muele de una vez para consumo 
anual de una familia. «El jueves 
haremos la molinada». 

De molino y el sufijo ada. Se usa 
también en Aragón. 

Molón s. m. Piedra grande de 
forma irregular, aproximada á la 
esférica, desprendida de la cantera 
al dar barreno ó por otros medios. 
|| Trozo de piedra de cualquier for- 
ma, antes de ser labrado. 

Aumentativo de mole, en latín 
moles «cosa de gran bulto ó corpu- 
lencia». En la Escra. de fund. del 
Monast. de Santa María de Obona, 
en 17 de Enero de 780, por Alde- 
gastro, hijo del rey Silo, suena mo- 
lón alternando con molem, en acep- 
ción de montículo, colina ó promi- 
nencia del terreno. «Et per illo mo- 
lón de inter ambos rios»; y un poco 
más arriba «et inde ad illum molem 



174 



de illa strada de Patrunel» (Mu- 
ñoz, Colee, de Fueros., t. 1, p. 9). 

Molondra s. f. Cabeza abulta- 
da y algo irregular. || fig. Inteli- 
gencia. 

Derivado de molón. 

Molondrón s. m. G-olpe dado 
en la cabeza ó con la cabeza. 

De molondra. En el libro de Ale> 
xandre (cop. 478 y 1.132) bolondro- 
nes, plural de bolondrón, pudiera ser 
el alavés molondrón, vista la tenden- 
cia á convertir en m la b inicial; pero 
bolondrones significa «á montones». 

Perdió enna carrera muchos de sosuarones, 
Sequier de cau»lleros, sequier de los peones, 
Dauales la set el poluo en nos polmones, 
Yendo por la carrera morien á bolondrones. 

Molondrón se dice en una adivi- 
nanza andaluza referente al naranjo 
•(Machado, Folk-Lore español, t. 5, 
p. 245, nota 4), refiriéndose quizá á 
la forma amolondrada de la naranja. 
La formación de molondro es análo- 
ga á la de tolondro «bulto ó chi- 
chón». 

Molso adj. Abultado y deforme. 
Ú. t. c. s. || Desgarbado; sin gracia; 
desaseado; sucio; sobre todo refi- 
riéndose á mujeres. || (SE. de Ala- 
va) Estropajo. 

G-onzalo de Berceo emplea molsa 
en significación de lana ó pluma de 
colchón. «Non era la camenna de 
molsa ablentada» (S.^Oria, cop. 117). 
En Aragón se llama molsa el léga- 
mo que deja en los campos una 



inundación. En Vizcaya molso se 
usa en iguales acepciones que en 
Álava. 

Molso, forma masculina de molsa, 
procede del latino bursa «bolsa». 
Pertenece bursa al grupo de voca- 
blos en que, bajo la influencia de 
verteré, ba persistido la r del grupo 
rs, ó sin sufrir permutación como 
en el italiano borsa, engadino bursa, 
francés bourse, ó cambiada en l, 
como en el castellano bolsa. La ten- 
dencia á trocar en m la b inicial de 
palabra, y aun de sílaba, ha origi- 
nado la forma molsa, que ha seguido 
en sus desinencias iguales rumbos 
que bolsa; molso ha salido de molsa» 
como bolso de bolsa. La tendencia á 
mudar b en m se da también en eús- 
karo [cf., maguina de vagina, men- 
tura de ventura, merchika «(al)-bér- 
chigo»] y se ejerció en algún dialec- 
to sobre el latino bursa. que en la- 
bortano es moltsa y en guipuzeoano 
poltza, sin rebasar en ambas eufoni- 
zaciones el orden de las labiales. 
Nótese que la permutación de 6 en 
m acerca el vocablo castellano bolsa 
al correspondiente griego fxápau7iog, 
tendiendo entre ambos el puente 
del provincial molso, que relaciona 
este popularísimo vocablo con el 
científico marsupial, y obsérvese de 
paso que la nasalización de la labial 
parece, al menos en algunos vo- 
cablos, posterior al siglo xi; pues 
Maestu, villa de Álava, se nombra 



175 



todavía Bahaeztu en la Reja de San 
Milláu, instrumento del año 1025. 

Molleja [N. acep. En las aldeas 
de la llanada de Vitoria] s. f. Yema 
del huevo. 

En Vitoria, yema. En algunas lo- 
calidades más influidas por el vas- 
cuence, currunco ó gorringo (Vid). En 
los demás pueblos se prefiere molle- 
ja, del latín mollicüla, aludiendo á 
la mayor delicadeza de la yema, con 
la cual se confecciona el huevo-mol, 
palabra cuyo segundo elemento re- 
conoce igual radical que molleja. 

Mondis [NE. de Álava] s. m. 
Juego que consiste en tirar desde 
cierta distancia con una pelota á 
uno de los jugadores puesto de cara 
á la pared con el cuello tapado con 
la boina. Si la pelota no da en la ca- 
beza, pierde el que la ha tirado y se 
le grita «¡inóndis!», voz que da nom- 
bre al juego. 

Mondragonés, a adj. Natural 
de Mondragón. Ú. t.c. s. ]| Lo perte- 
neciente á esta villa de Guipúzcoa. 

Derivado de Mondragón. 

Monjas [N. acep.] s. f. Planta 
de la familia de las orquídeas, con 
labela adelgazada en la base á ma- 
nera de cuña parda, aterciopelada 
casi hasta los bordes, con manchas 
amarillentas, y lampiña en el ex- 
tremo. Ophrys fusca, Link. 

En algunas localidades llaman 
frailes á esta orquídea y monjas á la 
orchis maculata, L. 



Monote s. m. Riña, alboroto, 
motín. 

En el Dic. de la Acad. Esp., «Mo- 
lote, provincial de Cuba, en la mis- 
ma signación. Pichardo no incluye 
esta palabra en su Dic. de Voc. cu- 
banas. Se usa en otras provincias. 

Montero [N. acep.] s. m. Em- 
pleado municipal á cuyo cargo co- 
rre la conservación y fomento del 
arbolado en los llamados montes 
altos del Ayuntamiento de Vito- 
ria. Su título oficial es guarda- 
montes. 

Montero mayor [N. acep.] 
s. m. Regidor del Ayuntamiento de 
Vitoria, encargado de los servicios 
municipales referentes á montes, 
paseos, caminos y arbolado. Su tí- 
tulo oficial es regidor en funciones 
de alguacil y montero mayor. 

Moñiga [V. f. v.] s. f. Boñiga. 

Usado también en Cuba (Pichak- 
do, Dic. de Voc. cub.). Sobre la per- 
mutación b en m (Vid molso y almon- 
derá). En el derivado boñigar no ha 
habido permutación. 

De boviníca (Acad. Esp., Dic). 

Moños [N. acep. NE. de Álava] 
s. f . Lino ó cáñamo fino ó igual. El 
más grueso y desigual se llama ce- 
rro. Entiéndese de las fibras texti- 
les, después del macerado, tran- 
queo y rastrillado. 

Del latín mundus «limpio, puro». 

Morapio s. m. Vino tinto. 

De mora, como morado y moracho, 



176 



por su color entre rojo y negro 
como el del zumo de la mora. 

Morcol [NE. de Álava] s. m. 
Erizo de castaña. 

Es el eúskaro morkol, que signifi- 
ca lo mismo. 

Morcuero s. m. Majano. 

Del eúskaro muru «montículo ó 
montón», uno de los componentes 
de al-mora (Vid almora). 

Morena [N. acep. Llanada de 
Vitoria] s. f. Hongo de la familia 
de las agarioáoeas, con el sombreri- 
llo carnoso, membranoso, continuo 
con el pedicelo, circular, convexo, 
con margen revuelta bacia adentro; 
color blanco sucio, obscurecido en 
el centro; laminillas centrales blan- 
cas, ni decurrentes ni escotadas, 
elásticas, bastante ancbas; otras, 
marginales, cortas, alternando con 
las anteriores; pedicelo central, 
grueso, compacto, fibroso, cilindri- 
co, sin anillo. Tiene los caracteres 
del género marasmius, Fr. Se cría 
en otoño. Es comestible. 

Recibe el nombre del color de su 
sombrerillo. 

Moretilla [Zuya] s. f. Tara- 
villa. 

Variante de Maratilla (Vid). 

Mormorotear v. Murmurar 
en la acepción de bablar entre dien- 
tes, manifestando queja ó disgusto 
por alguna cosa. 

Onomatopeya. Pudiera ser fre- 
cuentativo intensivo de barbotar, 



con permutación en m de las dos be 
iniciales de sílaba. Barbotar, sino es 
onomatópico, procede de barba 
(Stappers, Dic. etimol., n. 177). 
Mormorotear acaso se relacione con 
el francés marmotter, de igual signi- 
ficación,procedente, á juicio de Diez, 
qus sigue á Wackernagel, de mar- 
motte «marmota», en consideración 
á que el alemán murmeln «barbo- 
tar» viene también de Murmelthier 
«marmota», animal que, según Buf- 
fon, marmotea ó barbotea al beber. 

Morra [N. acep. Artómaña] s. f. 
La bola que no llega al fin del jue- 
go de bolos. Vale tanto como falta 
ó corta. 

Morreado, a adj. Bebido, 
ebrio. 

De morrear «beber vino ó lico- 
res»;; , 

Morrear v. Beber vino ó lico- 
res. 

Derivado de morro. 

Morro, a [SE. de Álava] adj. 
Pasado, hablando de la fruta. «Esta 
manzana está morra». 

Contracción de macarro (Vid). 

Morroco s. m. El máscara. 

Derivado eúskaro de porra, cuya 
p inicial se ha convertido en m- 
Morroco, usado en el NE. de Álava, 
es una formación igual á la de po- 
rrero, nombre familiar de las más- 
caras en la llanada de Álava. 

Según Aguirre (Tentativas de Re- 
construcción del lenguaje natural, p# 



177 



311), marro, en significación de «es- 
pantajo, fantasma», entra en la com- 
posición de la voz vasca koko-marro 
«máscara», de la cual pudiera ser 
una inversión morroco. 

Morrocote s. m. Pan de media 
libra, ó de cualquier peso, que se 
envía como limosna á los funera- 
les. | fig. Niño ó muchacho robusto 
y sencillote. 

En Vitoria persiste la antigua 
costumbre de enviar una libra de 
pan á la casa mortuoria el invitado 
á los funerales. A veces, según la 
posición y relaciones del difunto, 
se reúnen cantidades enormes, que 
se distribuyen entre la parroquia, 
las casas de Beneficencia y los po- 
bres no asilados. 

El adjetivo morrocotudo, admitido 
en el Dic. de la Acad. Esp., es un 
derivado de morrocote. El primitivo 
de éste parece morro, y su aplica- 
ción á cierta especie de panes de- 
bida á alguna semejanza de forma. 
Iforrón s. m. Variedad de pi- 
miento, llamado «de hocico de 
buey» en el Dic. de la Acad. Esp. 

De morro, por semejanza de forma 
con el del ganado vacuno. Se usa en 
la montaña de Santander y en otras 
provincias. Suele llamarse también 
«pimiento calahorrano», por ser 
muy estimados los de Calahorra. 

Morrosca [NE. de Álava] s. f. 
Moza joven, robusta y muy des- 
arrollada de pechos. 



Del vascuence morroka ó morroya 
«sirviente». 

Morrosco adj. Huraño, esqui- 
vo, que no mira de frente. 

¿Del vascuence musquerra «la- 
garto»? 

Mortachaelo s. m. Párvulo 
muerto. 

Diminutivo de muerto. En Ara- 
gón mortigüelo. 

Morterada [N. acep.] s. f. Caí- 
da repentina de una persona contra 
el suelo. 

Derivado de mortero en la acep- 
ción de argamasa de cal y arena, 
para trabar piedras y otros mate- 
riales. Mortero es representante cas- 
tellano del latín mortarium por mar- 
tarium, de la raíz mar «moler». Mor- 
terada, como talegada, expresa caí- 
da de efecto semejante al producido 
cuando se echan de golpe al suelo 
un talego ó una cantidad grande de 
argamasa. 

Mortuorio [N. acep.] s. m. Lu- 
gar donde ha habido una población 
que ha desaparecido por completo. 

«Al SE., y á corta distancia, se 
advierten vestigios de un pueblo 
arruinado, que se llamó Guernica, 
y aún conserva el mismo nombre 
este mortuorio» (Martínez Marina, 
Dic, geogr. hist., t. 2, p. 15). «Los 
territorios de las despobladas al- 
deas Gazaheta, Miaña, Doypa, Be- 
tríquiz, Kan Román y Ulíbarri de 
Araca son mortuorios, sometidos á 

12 



178 



la jurisdicción de Vitoria» (Landá- 
zuri, Eist. de Vitor., c. 1, § 20}. En 
castellano antiguo mortuero quizá 
corresponda á mortuorio: «e los mor» 
tueros de Miguel Martinez de Val- 
devilla y al pozo viejo de Valdemu- 
ño» (Términos del Concejo de Balbás, 
en el Fuero de Alfonso VII, en 1135, 
ap. Muñoz, t. 1, p. 516). 

Del latín mortuarius, por medio 
del vascuence mortuarra «desierto». 

Moscorra s. f . Borrachera. 

Del eúskaro moshorra «borracho». 
Corriente en Vizcaya. 

Mostrunés, a adj. Natural de 
Monasterioguren, aldea del Ayun- 
tamiento de Vitoria, llamada gene- 
ralmente Mostrún. Ú. t. c. s. 

Derivado gentilicio de Mostrún, 
contracción de Monasterioguren, voz 
latino eúskara, que significa «Mo- 
nasterio arriba». 

Mótil [N. acep.] s. m. Muchacho 
ó mozo vizcaíno ó guipuzcoano que 
habla vascuence. 

En su acepción general «motil ó 
mochil, muchacho que sirve á los 
labradores para traer ó llevar reca- 
dos á los mozos del campo», no 
tiene uso en Álava. 

Del latín mutllus «mocho»; es de- 
cir, de «pelo cortado». 

Motilón [N. acep.] s. m. Mótil 
alto y robusto. 

Aumentativo de mótil, como nom- 
bran de hombre. En el Dic. de la Aca- 
demia Española «Pelón. |¡ Lego». 



Moya [NE. de Álava s.J f. Pan 
de calidad inferior ó comuña. 

En los lugares de Álava suele 
hacerse pan de flor y soma, moya 6 
comuña. En el Dic. de la Academia 
Española, moyana. De modius «mo- 
dio», ó de medius «medio», refirién- 
dose á la calidad de la harina. 

Mucho [Vulg.] adv. Muy, en los 
superlativos absolutos perifrásti- 
cos. «Es mucho buena», es muy 
buena. 

Del latín multum «mucho». La 
forma sincopada muy ha logrado 
imponerse en general, tras largo 
combate empeñado ya en los escri- 
tos anteriores al siglo xiv. «Mucho 
era pagado del sueño que a soña- 
do» (Poema del Cid, v. 412). «Com- 
ino so des muy bueno tener la he- 
des sin arch» (Id., v. 690). «Del limo 
de la tierra muy baxo so formado» 
(Rimado de Palacio, v. 41). «Asi em- 
pero que omne mucho espantado» 
(Id., v. 5.512). 

Recudieron del mar, de piélago e charcos 
Compannas mucho estrannas e de diversos 

[marcos. 
Traían armas muy fuertes, e ballestas e arcos. 

(Arcip. de Fita, cop. 1.084.) 

Mnga [N . acep ] s. f. Desove y 
fecundación de las huevas en los 
peces y en los anfibios. 

Del latín mucus, castellano moco 
y moho, por el aspecto mucoso del 
licor seminal en los peces y an- 
fibios. El cambio de c en g es ñor 



179 



mal, sobre todo después del acento. 
El alavés vulgar mogo por moho, es 
formación más castiza que moco y 
análoga á la de muga. En la acep- 
ción general «mojón, hito ó térmi- 
no», muga tiene distinta procedencia 
que en la de desove, y representa 
quizá el antiguo vocablo moccua 
c verraco ó jabalí» (Vid mico), cuya 
efigie, destinada á señalar límites ó 
linderos, según investigaciones de 
Rivett-Carnac, se ofrece en piedras 
terminales {Boletín de la Acad. de la 
Hist., Abril 1902). 

Mugada [Araya] s.f. Mojonera. 

Derivado de muga, representante 
del bajo latín mugium «mojón, tér- 
mino ó límite >, voz de procedencia 
ibero-celta, según Rodríguez-Navas 
(Análisis etimológico de Raíces, Afijos 
y Desinencias de la Lengua española, 
p. 122). 

Mugante [Araya] adj. Limítro- 
fe, lindante. 

Derivado de muga, en la acepción 
de «mojón, límite ó linde». 

Mugar v. Desovar ó soltar las 
huevas las hembras de los peces y de 
los anfibios, y fecundar los machos. 

De muga, en acepción de «deso- 
ve». «T en tiempo de invierno 
suben á mugar en él [arroyo Itu- 
rrizabaleta de Echávarri-Viña] las 
truchas del río Zadorra> (Martínez 
Marina, Dic geogr. hist., 1. 1. p. 233). 

Mnmurro [SE. de Álava] s. m. 
Coco (Vid mamau). 



Murrubiote [Salvatierra] s.m. 
Aladierna, planta de la familia de 
las rámneas. Bhamnus alaternus, L. 

Es el burrubiote de la Rioja ala- 
vesa, cuya b inicial se ha converti- 
do en m. 

Mus berri s. m. Especie de mus 
que no se juega por parejas, sino 
individualmente por dos, tres, cinco 
y hasta siete personas. Eu el mus 
berri se dan cinco cartas á cada ju- 
gador, y sólo se admite descarte de 
una, mientras en el ordinario el 
descarte puede hacerse de todos los 
naipes, cuantas veces haya mus ó 
invitación á descartarse, aceptada 
por todos los que juegan. 

El P. Larramendi (Corografía de 
Guipúzcoa, p. 196) describe donosa- 
mente el mus ordinario: «El juego, 
tan antiguo en el país (G-uipúzcoa) 
como los mismos naipes, es el del 
mus, que tiene cuatro lances con cua- 
tro cartas que se dan á cada uno, y 
son: el grande, el chiquito, pareja y 
juego [actualmente en Vitoria se 
denominan: juego á grande, juego 
á chiquita, pares y juego tengo]. 
Piérdese un lance y gánase otro; 
piórdense los otros tres, y el cuarto 
dice el perdido: ¡or dagof, que hace 
temblar al ganancioso; y si respon- 
de iduqui, se acaba la partida. El 
juego es muy divertido por lo que 
se engañan, por lo que se habla y 
por las muecas y señas que se hacen 
con los ojos y modos de mirarse, y 



180 



sobre todo con los labios y hociqui- 
11o, y es de donde se llamó mus este 
juego >. 

Hay mus viejo y nuevo, con más 
ó menos cartas. 

De mus y berri <nuevo> en vas- 
cuence: «mus nuevo». 

Mns ilustrado s. m. Mus que 
se diferencia del ordinario en ser 
juego de tanto alzado y de los lla- 
mados de azar. 

Mus francés [En alg. pueblos 
de Álava y Treviño] s. m. El mus 
berri (Vid). 

Mnsera s. f. Prisma cuadran- 
gular de bierro con un bueeo cilin- 
drico en el centro, que se encaja en 
el agujero de la muela inferior ó 
cama en los molinos barineros. El 
eje ó espada pasa por la musera, 
ajustándose en ella con tres cuñas 
de madera, que llenan el espacio in- 
termedio y bacen las veces de coji- 
netes. La misma pieza, cuando es de 
madera, con alguna diferencia en 
la forma, se llama chivo (V). 



Del bajo latín musus, que se lee 
en un texto del siglo vm (Lit- 
tré, Dict. frang., Museliére), del 
clásico morsus, en la acepción de 
«cosa con que se muerde», pues Vir" 
gilio lo empleó ya en significación 
de dientes. La r radical ba desapa- 
recido en musus, como en suso de 
sursum, yuso de deorsum, y en el 
francés dos de dorsum, de donde el 
castellano endoso. La musera de los 
molinos afianza, sujeta, muerde la 
espada. 

Musido, a adj. Moboso, cane- 
cido, ajado. Se dice de las cosas y 
y figuradamente, de las personas. 
U. á v. c. s. 

Del latín mucere <enmobecerse f 
criar mobo», quizá por medio del 
francés moisir. 

Musirse v. Enmohecerse, ajar- 
se, criar mobo. 

Del verbo latino mucere (Vid mu- 
sido) . 

Mútil [V. f . v.] s. m. Mótü. 



N 



Nablija s. f. Plancha de hierro 
con un agujero cuadrangular en el 
centro, puesta en medio de la cara 
inferior de la volandera ó muela 
superior de los molinos harineros, 
para dar paso á la espada ó eje. 

Del latín navícula «navecilla ó 
naveta», por alguna semejanza de 
forma. En Aragón navija, de igual 
procedencia, pero sin l epéntica 
(Borao, Dic. de Voc. arag., Navija, 
2. a acep.). 

Nablijal s. m. Hueco abierto 
en la volandera para encajar en él 
la nablija. 

Derivado de nablija. En Aragón 
nablijar. 

Naipera s. f. Mujer que traba- 
ja en la fabricación de naipes. 

Nansa [V. f. v. SE. de Álava] 
8. í. Asa. 

Del latín ansa, que significa lo 
mismo. Ama se usó en castellano 
antiguo {Dic. cast. encielo?.. Ansa) 
Nansa se emplea en el catalán mo- 



derno, en obras literarias. Nansa 
es notable como arcaísmo, y sobre 
todo por su n protótica, sustitu- 
ción acaso de la l del artículo, de 
lo cual hay varios ejemplos. (P. Fi- 
ta, Vasc. alavés ant. al siglo xiv, 
p. 45). En el Catálogo de pueblos de 
Álava, formado en 1294 por Juan 
Mateo Farradar, se puso Narana en 
vez de Arana, Arbaxa en vez de 
Narbaxa y Enguereño por Guereño, 
lo que hace suponer al P . Fita 
N Arana ó sea La Arana; En guere- 
ño, el guereño, y que el Narvaja ac- 
tual viene de NArbaja, La Arbaja. 
En tal supuesto, nansa es n'atua, 
la ansa ó sea el asa. Para el cambio 
de l en n, vid nidrio. 

Narra [Amurrio] s. í. Galga 
para contener los carros. 

Del latín marra «almádana ó mi«- 
rra», instrumento para allanar las 
tierras y arrancar las hierbas inúti- 
les». La m de marra se ha mudado 
en n en narra, narria y narrar 



182 



Ofrecen ejemplos de lo mismo el 
castellano níspero de mespílum, y 
quizá las pronunciaciones viciosas 
innunda por inmunda, renumerar 
por remunerar; y en francés natte 
de matta, nappe de mappa y nefle de 
de mespílum. En macedonio se da 
esa permutación con bastante regu- 
laridad: nyerge (mergit), nerkuri 
(mercuri), nile (mille); advirtiéndo- 
se también en el Hético de la Val- 
telina y del Tesino nolla de medulla, 
y en milanés nidolla (medulla). 

Narra, en la acepción admitida 
por la Acad. Esp., designa un árbol 
de la familia de las leguminosas. 

Narrar [N. acep. NO. de Ala- 
ra.] v. Llevar un objeto arrastrán- 
dolo. || Marchar el tren ú otro vehí- 
culo sin que giren las ruedas , «Por 
esa cuesta el coche baja narrando». 
«Si no puedes de otro modo, lléva- 
lo narrando ». 

Derivado de narria «rastra». 

Harria [N. acep.] s. í, (Zuya) 
Instrumento á modo de rastrillo, 
con veinte púas ó dientes. || (Ala- 
Ta) Nariz grande. 

Del latín marra, que tiene signi- 
ficación parecida (Vid narra). En el 
dialecto castellano-vizcaíno desig- 
na una especie de carro (Múgica, 
D¡aF). 

Kastar [Amurio] v. Mezclar 
«na cosa con otra. «Nastar el trigo 
con la cal». «Nastar perrechicos (se- 
tas) con huevos». 



Quizá de un tipo latino mixtare, 
derivado del supino mixtum, con 
cambio de la m inicial en n (cf , na- 
rra) y refuerzo de la vocal de la sí- 
laba inicial. 

Nesca s. í. Joven guipuzcoana 
ó vizcaína, criada de servicio. || 
Cualquier muchacha que hable vas- 
cuence. 

Del eúskaro neska «muchacha». 

Nevero [N. acep. Rioja alave- 
sa] s. m. Pinzón, ave del orden de 
los pájaros. Fringilla caelebs, L. En 
la mayor parte de Álava, Chuín. 

Nevero, porque suelen cazarse 
muchos cuando el campo está cu- 
bierto de nieve. 

Nidrio, a adj. Lívido, obscuro; 
cárdeno ó amoratado. Se dice ex- 
clusivamente del color de las equi- 
mosis ó cardenales. «Se dio tal gol- 
pe contra la pared, que toda la 
frente se le puso nidria». <A palos 
y correazos le pusieron nidrio ol 
cuerpo». 

Del latín lurídus, a, um «lívido, 
amarillento, cetrino, pálido, que tira 
á negro». La l inicial de luridus se 
ha permutado en n en nidrio. Este 
cambio, como el de la u siguiente en 
*, no es normal en nuestra fonética, 
mas no por eso ha de ser rechazado, 
porque tanto en la inicial de las pa- 
labras, como en su interior, se dan, 
dice Meyer-Lübke (Gram. des Lang. 
Rom., 1. 1, p. 570), mudanzas eufóni- 
cas no producidas con sujeción á 



183 



reglas conocidas, sino arbitrarias y 
casuales. Entre éstas figura la asi- 
milación de l-n en el lorenós, el an- 
gevino y el neufchatelós netil de 
lentille, y en el macedonio ñinga de 
longa. De esta asimilación n-l se 
pueden presentar ejemplos bastan- 
tes para justificar la ocurrida en ni- 
drio de luridas: en latín vulgar co- 
ñuda de colus (italiano conocchia; 
francés quenoullle, antiguo alto ale- 
mán chonacla); en íracés nombril por 
l'ombril (de timbilicus con el ar- 
tículo aglutinado); niveau (de libe- 
lla, en wallon leve); en bable seme- 
nar por semellar (de simulare); en 
castellano Antolín de Antoninus 
{Poema del Cid); Bargilona de Barci- 
nona (id.); nietro[(áéi griego Xlipcc «li- 
bra»), provincial aragonés; nutria 
del latín lutra (en Aragón ludria) 
navajo, que también se dice lavajo, cíe 
lavacrum; en vascuence nahar, for- 
ma bajo navarra del labortano lahar 
y del guipuzcoano lar;nassayera, del 
latín lassitudo; onentzarua y olentza- 
rua «Noche-buena», que coexisten 
en el vascuence irunés; dentro de 
Álava: Bonibar por Bolibar (Escra. 
de don. de la Igl. de S. Andrés de Bo- 
libar á San Mülán, en 1087, ap. Lan- 
dázuki, Sup., p. 234); Nanclares por 
Lanclares, Narbaja-por L'Arbaja, Na- 
rana por L'Arana. Nanclares, villa 
alavesa, es Langrares en la Reja de 
San Mülán (año 1025), Lanclares en 
la cuenta de Juan Mateo Farradar 



(a. 1294), Langares, Lancares ó Lan- 
grares en escrituras de 1393, 1420 y 
1428; apareciendo por primera vez 
con n inicial en un instrumento de 
1523 (Landázuri, Comp. hist. de la 
ciudad y villa de Álava, p. 146). 
(Para Narana y Narbaja, Vid nan- 
sa). Igual permutación se observa 
en Nabasal, nombre moderno del 
antiquísimo monasterio Lauasal 
(Vid Magallón, Colección Diplom. 
de S. Juan de la Peña, ap. Rev. 
Arch. y Bib. t. 7, p. 23). Inversa- 
mente tenemos l por n en lombrar 
por nombrar (Poema de Yucuf 
cop. 67 y Leyenda de Alejandro, 
184). La atenuación de la u lar- 
ga de la primera sílaba de lúridus 
no es fácil de explicar; pero quizá 
se deba á la disposición de la len- 
gua para la articulación de la u con 
los sonidos circunstantes. La metá- 
tesis de la r es frecuente y debida, 
sin duda, en nidrio á la influencia 
de nietro, ludria, vidrio y de alguna 
otra voz. 

Representantes de lurido en log 
romances, son, según eminentes 
filólogos, el castellano y portugués 
lerdo, el francés lourd, el provenzal 
lort y el italiano lordo, todos más 
difíciles de explicar que el alavés 
nidrio. A ellos hemos de añadir el 
castellano antiguo loro «amarillo ó 
rubio» [«Muchos bueyes castannos, 
otros hoscos e loros»] (Arcip. db 
Fita, c. 1.189), que persistía en 1462 



184 



pues lo usa lee de G-ebir (Suma 
de los principales mandamientos e 
devedamientos de la ley y cunna, 
cap. 335). 

Norte salinero s. n. Cauro ó 
viento que sopla del Nordeste. 

Salinero, de Salinas de Léniz, villa 
guipnzcoana al Nordeste de Vito- 
ria. 

Xovialdeea [Arraya y Lami- 
no ria] s. f. Madrina, en las bodas. 

Del castellano novia y el vascuen- 



ce aldeco «inmediato, próximo, del 
lado de». 

Novialdeco [Arraya y Lami- 
noria] s. m. Padrino, en las bodas 
(Vid novialdeca). 

Nube [N. acep.] s. í. Tira de 
unos dos metros de largo por 30 
centímetros de ancbo, becba gene- 
ralmente á aguja ó ganchillo, con 
lana ó estambre, que usaban las 
mujeres para envolverse la cabeza. 
Ha sido sustituida por la toquilla. 




N 



Meque s. m. Golpe que, con el 
dedo corazón, teniendo la mano ce- 
rrada, se da en la cabeza á los mu- 



chachos. En Bilbao ñeque (Arria- 
ga, Lex. del Bilb, neto). 




o 



Obrador [N. acep. NE. de Ala- 
ra] s. m. Ano. 

Derivado de obrar, en la acepción 
de «exonerar el vientre». 

Ocal [N. acep.] adj. Dícese de la 
madera cuando es buena para ser 
labrada. 

¿Del latín aequalis «igual, liso, 
justo?» 

O calla [Murguía] s. f. Escara- 
mujo ó rosal silvestre. Rosa cani- 
na, L. 

Ococh [NE. de Álava] s. m. Barba 
ó mentón r parte inferior de la cara. 

Es el vascuence ocotz. 

Ochandianés, a adj. Natural 
de Ochan diano. U. t. c. s. || Perte- 
neciente á esta villa de Vizcaya. 

De ochandiano, voz eúskara, com- 
puesta de ochoa, apellido vasco, que 
significa «lobo»; andi «grande» y 
ano, aglutinante de localidad «pue- 
blo , sitio , término ó propiedad 
de Ochoa mayor >. A esta denomi- 
nación aluden, al parecer, las ar- 



mas de Ochandiano, que son <un 
lobo cebado en un niño, y en su al- 
cance un caballero .'montado con 
lanza en mano y una muj9r en ade- 
mán de gritar». (Acad. de la His- 
toria, Dic. geogr. hist., Ochandiano, 
2.° art.). No obsta para la etimolo- 
gía indicada, dudosa como casi to- 
das las toponímicas, el que la fun- 
dación de la villa vizcaína se de- 
biera á D. Lope Díaz de Haro, quien 
le dio fueros entre los años de 1254 
y 1289; pues como indica D. Carme- 
lo de Echegaray (Las Prov. Vascong. 
á fines de la Edad Media, t. 1, p. 279), 
las fundaciones de villas han de 
entenderse más bien como repobla- 
ciones obtenidas mediante precia- 
dos privilegios. 

Ochote s. m. Tarja ó moneda 
de cobre de dos cuartos. No se usa 
ya esta voz por haber desaparecido 
la moneda que designaba. 

Derivado de ocho, porque valía 
ocho maravedís; 



188 



Olada [V. f. v.] s. f. Oblada, 
pan que se entrega á la Iglesia 
como sufragio por el alma de los 
difuntos. 

Olada, tarja y chirritola ó cerilla, 
son las tres clases de ofrendas que 
comúnmente se hacen en las aldeas 
de Álava, poniéndolas en los tem- 
plos durante la misa mayor y las 
vísperas sobre las sepulturas de los 
parientes fallecidos. Por sepultura 
se entiende el sitio señalado en el 
pavimento de las iglesias para que 
lo ocupe la familia de cada vecino 
y deposite en él las ofrendas; no el 
lugar donde se haya inhumado un 
cadáver. 

Olada, como el general y correc- 
to oblada, es representante de obla- 
ta, participio de offero. La dental 
sorda se ha hecho sonora, y la 6 se 
ha elidido. La propia síncopa se ad- 
vierte en el eúskaro olatea <la obla- 
da>; pero en éste la t latina no ha 
cambiado. En castellano antiguo 
oblada designaba la hostia en el 
sacrificio de la misa. «El vino torna 
en sangre, en carne la oblada> (Ber- 
Ceo, Sacrif., cop. 165); «quando él 
canta misa, ella le da el oblada» 
(Pero López de Ayala., Rim. de 
Palacio, cop. 227). 

Olaga [Var. fon.] s. f. Aulaga, 
planta de la familia de las legumi- 
nosas. TJlex enropaem, L. 

De una dicción latina derivada 
de ulex, ulicis. La w inicial persiste 



en hulaga, en una escritura de 1376 
entre D. Lope de Mendoza y Roy 
Pérez de Abecia. La a inicial de 
aulaga proviene de la aglutinación 
parcial del artículo femenino: ^au- 
laga por laulaga. En el vocablo ala- 
vés, el diptongo au ha sufrido des- 
pués la permutación normal en o. 
López Tamarid (Compendio de algu- 
nos vocablos arábigos) dice, pero no 
lo demuestra, que aulaga es de ori- 
gen árabe. A igual procedencia se 
inclina Colmeiro: Aliaka, en opi- 
nión de Martínez Marina, y jaulak, 
según Alcalá, ó jaulaf, era usual 
entre los árabes andaluces, según 
Ebn-el-Beithar, como también ya- 
láka, al decir del mismo, escribien- 
do otros yuláka, variantes que die- 
ron origen á las hoy usadas por los 
españoles. [Plant de la Pen., t. 1, 
p. xxxiv); pero esto mismo prueba 
la procedencia latina, pues los vo- 
cablos arábigos son, sin duda, re- 
presentantes de ulice. 

Olbeas s. f. Soportales, porches 
ó portegados en Salvatierra y en 
otros pueblos de su llanada. 

Del vascuence olebea «galápago 
de albañiles>, pieza de madera cuya 
superficie es convexa, para formar 
con ella las bovedillas del techo; 
olbea, sincopada la primera c, vale 
«construcciones de techo con bove- 
dillas», como son las de los dos por- 
tegados en la plaza de Santa María 
y las de los soportales de la de San. 



189 



Juan en la villa de Salvatierra, y 
la de otro portegado en Zaldnendo, 
en un prado á la entrada de la villa, 
llamados todos las Olbeas. En el 
léxico eúskaro, además del citado 
olebea, hay varias dicciones en la» 
cnales se deja ver olbea ó albea, en 
significación de bóveda, bovedilla 
ó arco: illtzarbea <clave de arco» 
(illtz «clavo» y albea «arco»), atarbea 
«soportal> (ate «puerta» y arbea 
«arco ó arqueado>), echalba «bóveda 
á prueba de bomba para alojar sol- 
dados > (Larramendi, Dic. tril.) (de 
eche «casa» y albea «bóveda ó abo- 
vedada >), alabe «paleta algo curva 
del rodezno», alabezquia «rodezno 
del molino. , 

Olbea se relaciona con lovium, 
nombre á que debe el suyo el anti- 
quísimo Hospital de San Félix de 
Llovió, construido hace más de mil 
años por el Obispo Sisnando I (Fló- 
rez, Esp. Sagr., t. 19, p. 106, Trata- 
do 59, c. 6, § 49). El Cronicón Irien- 
se cita ese vocablo: «Etiam fecit 
Monasterium Antealtbarium sub 
Abbate Ataúlfo, et Monasterium de 
Pinario sub Abbate Gutto, ubi 
nunc est Ecclesia S. Martini et Lo- 
vium ad susceptionem pauperum 
ubi nunc Ecclesia S. Martini Foli- 
éis» (Ap. Esp. Sagr., t. 20, p. 403). 
Lovium, según el P. Fita ( Vascuen- 
ce alavés anterior al siglo xiv), suele 
explicarse por laub «follaje» en ale- 
mán, de donde lobio, en gallego 



«emparrado de poca altura»; pero, á 
nuestro parecer, significando el lo- 
vium del Cronicón «corredor, gale- 
ría ó pórtico de cal y canto», pudo 
más tarde pasar á designar la bóve- 
da de follaje, formada por unas pa- 
rras. Por otra parte, en Galicia se 
denominan lovios las sepulturas, y 
como éstas, en opinión de Costa 
(Introd. á un tratado de Política, 
p. 228), eran los templos del Celto- 
ibero, en tal sentido, y en el su- 
puesto de que abiertos en las rocas 
afectarían figura de bóveda, resulta 
verosímil la referencia de lovio á 
esta forma especial de las techum- 
bres, y que signifique construcción 
abovedada, como olbea. Borao, estu- 
diando la voz alkobea, no compren- 
dida ni en Ducange ni en Dozy, ni 
en otros glosarios, y expresada en 
un documento aragonés de 1093, 
hace notar que va siempre unida á 
las mezquitas: «cum mezquita et 
alhobeis ejus... et Mezquitas de Sa- 
raniana cum alhobeis earum», pre- 
sumiendo que alhobea pueda signi- 
ficar «distrito ó radio», ó como 
quiere Ducange, alfoz, teniendo en 
cuenta que para este autor alhobzes 
significa «cruces et castella». Las 
analogías de sentido y forma entre 
alhobeas y olbeas saltan á la vista 
El lovio galaico y el aragonés alho-, 
beas tienen, pues, su representante 
en el alavés olbeas, reducido ya á la 
designación de unos cuantos porte- 



190 



gados de Salvatierra y Zalduendo. 

Olma s. f. Olmo de hoja más an- 
cha y más verde que el común. 

Onde [V. í. v.] adv. En dónde ó 
dónde. <Onde estés, estaré >. 

Es onde forma anticuada, que no 
ha prevalecido (Acad. Esp., Dic.). 

Ordago s. m. La apuesta deci- 
siva en el juego del mus (Vid mus 
berri). || Excelente; muy bueno; ex- 
tremado. «Las perdices están de or- 
dago» (están muy buenas). «Hace 

un frío de ordago» (grande ó extre- 
mado). 

Del vascuence or-da-go «ahí está» 
ó «ahí va» . 

Ordeñar las avenas frase. 
Quitar á las avenas locas la semilla 
antes de que se seque y esparza, 
para lo cual se pasa tallo arriba la 
mano ahuecada. 

En el Dic. de la Acad. Esp., una 
de las acepciones de ordeñar es «co- 
ger la aceituna á mano sin varear 
el árbol». 

Ordnñég, a adj. Natural de Or- 
duña. Ú. t. c. s. || Lo perteneciente 
á esta ciudad de Vizcaya. 

De Orduña, que, según Trueba 
(Ensayo), equivale en castellano á 
«Colina acuosa ó junto al agua», de 
ur «agua», d letra eufónica y oña 
«colina». Urdunia, ortografía del 
nombre de la ciudad vizcaína, en el 
Cronicón del Obispo Sebastián de 
Salamanca ó del Rey Alonso III el 
Magno, da alguna fuerza á la eti- 



mología de Trueba. Se han pro- 
puesto otras, como orridigaña «cima 
de multitud de hojas de árboles», 
(Irigoyen, Apell. vasc, p. 81); urdi- 
ña «la azul>; ordongoa c bravo, fuer- 
te», etc. 

Orejilla [Montoria] s. f. Seta 
de cardo. 

Orejada [Montoria] s. f. Seta 
de cardo, hongo de la familia de las 
agaricáceas. Clitophihis prunulus, 
Scopp. 

Recibe el nombre por la forma 
del sombrerillo, que tiene alguna 
semejanza con el pabellón del oído 
del hombre. 

Orna vario s. m. Hierba llave- 
ra, planta de la familia de las ra- 
nunculáceas. Helleborus foetidus, L. 

Variante de cornivarios, uno de 
los nombres vulgares del eléboro, 
según el naturalista Miguel Bar- 
nard, autor del Specimen Florae His- 
paniae, seu Herbarium pictum hispa- 
nieum, ms. del año 1771. Corniva- 
rios alude quizá á la figura de cuer- 
necillos que afectan los cárpelos 
del eléboro fétido. En la pronun- 
ciación alavesa ha perecido la con- 
sonante inicial. 

Otaca s. f. Tojo, planta de la 
familia de las leguminosas. Genista 
scorpius , DO También se llama 
guiri . 

En el Dic. geogr. hist. de la Acad. de 
la //('sí., t. 2, p. 486, otaca se da como 
sinónimo de argoma. 



191 



Del eúskaro Ote, nombre del tojo 
en Salinas de Léniz y en gran par- 
te del país vascongado. 

Otan a s. f. Hogaza. 

Se usa también en Vizcaya, Mú- 
gica (Dialectos) opina que es el la- 
tino octana, derivado de octo, sin la 
permutación ordinaria de ct en ch. 
Las otanas, antes de la implatación 
del sistema métrico decimal, pesa- 
ban cinco libras, octava parte apro- 
ximadamente, de las cuarenta á 
cuarenta y dos libras de todo un pan, 



ó sea sin distinción de clase de ha- 
rina, que solían obtenerse de cada 
media fanega de trigo. El peso ac- 
tual de las otanas, en Vitoria, es dos 
kilogramos. 

Otri [Ant. v. Salvatierra] adj. 
Otro, pero únicamente en frases 
para indicar la necesidad de valerse 
de medios ajenos por deficiencia de 
los propios, como un buey de otro 
labrador para completar una pareja 
ó yunta. «Lo que tenemos que hacer 
con otri, sale peor y más caro. 




p 



Pabia s. f. Nariz muy grande. 

Usase también en Bilbao (Arria- 
ga, Lex.). 

Pacentar [V. f. v.] v. Apacen- 
tar. 

Se usó antiguamente. Del latino 
pascere « apacentar >. 

Pacentador s. m. Encargado 
de llevar al pasto reses en número 
insuficiente para constituir rebaño, 
dula ó almaje, como uno ó dos ca- 
ballos ó bueyes, dos ó tres vacas. 

El pacentador se distingue del 
pastor y del zagal en que éstos cui- 
dan gran número de reses. Los la- 
bradores pudientes, cuando no bas- 
tan los individuos de la familia, 
suelen tener á su servicio pastor y 
zagal para los rebaños de ovejas, y 
apacentador para las reses mayores. 

De pacentar, por apacentar, per- 
sistiendo la forma antigua afere- 
sada. 

Pachi s. m. Abreviación fami- 
liar de Francisco. 



Pachico, a s. Abreviación fa- 
miliar de Francisco, Francisca. 

De Pranchisco, forma euskarizada 
de Francisco. 

Padre de provincia s. m. 
Cargo foral que se confería en Ala- 
va á todos los exdiputados genera- 
les y á otras personas que bubieran 
prestado servicios extraordinarios 
á la provincia. Sus funciones prin- 
cipales eran informar cuando se les 
consultaba en asuntos graves, y 
cumplir los encargos que se les con- 
fiaran. 

Paito s. m. Mala sombra, in- 
fluencia maléfica; jettatwa, en la 
frase < tiene paito», aplicada gene- 
ralmente al mirón por el jugador 
que pierde. 

Variante fonética de pato, en la 
misma acepción: «Nada; boy tene- 
mos pato en todo lo que bagamos» 
(Alfonso Danvila, La Conq. de la 
Elegancia) . 

De pactus, en la significación de 
• 13 



194 



convenio con el demonio para ha- 
cer, por medio suyo, cosas extraor- 
dinarias, embustes ó sortilegios. Es 
de notar en paito el paso de ct á it, 
sin llegar á ch ó la elisión de la c, 
como ordinariamente sucede en cas- 
tellano (c£, ocho de octo, hito de 
ficto). El grado it se halla en los ro- 
mances del Noroeste de España, 
portugués y gallego (feito <hecho>, 
leituga <lechuga>, oito «ocho», noite 
« noche > ), y esporádicamente en Ara- 
gón y en Navarra (Meyer-Lübkb, 
Gram. des Lang. Rom., t. 1, § 462). 
Paito, quizá importado, ofrece ejem- 
plo de esa evolución del grupo ct 
latino. 

Paito [Vulg.] s. m. Pato do- 
méstico. 

Del grito ¡pai! ¡pai!, con que se 
llama á los patos. 

Pajarera [N. acep.] s. t. Nuez 
de cascara delgada y mucha carne. 
Es lo contrario de carriona ó fe- 
rreña. 

De pájaro, porque algunos pája- 
ros pueden partirlas. 

Pajarero [N. acep.] adj. Des- 
cubierto ó desnudo, aplicado á las 
nalgas. Se usa en la frase <dar azo- 
tes á culo pajarero». 

Paletada s. í. Tapia. 

Derivado de paleta, refiriéndose á 
la de albañil ó cantero. Paletada, 
etimológicamente, significa «muro 
hecho á paleta>. 

Palillo [N. acep.] Matacandil 



blanco, leche de gallina ó de pája- 
ro, planta de la familia de las liliá- 
ceas. Ornithogallum Pyrenaicum, L. 

Palillo, por su tallo largo, cilin- 
drico y delgado . 

Palmas [N. acep.] s. f. Brusco, 
planta de la familia de las esmilá- 
ceas. Ruscus aculeatus, L. 

Por la forma de sus tallos, que 
parecen hojas. 

Palomera s. f. Planta de la 
familia de las cariofileas, con tallos 
rastreros pedicelados; hojas senta- 
das, opuestas, lanceoladas, sin estí- 
pulas; flores solitarias con tallos di- 
cótomos; cáliz de cinco sópalos; co- 
rola de cinco pétalos blancos, bui- 
dos, alternos con los sópalos y tan 
largos como éstos; cinco estambres; 
ovario con tres estilos y fruto en 
caja, con numerosas semillas reni- 
formes. Se difunde rápidamente por 
huertos y sembrados. Crece tam- 
bién al pie de las tapias. Dará desde 
el principio de la primavera hasta 
el invierno. Ahina lanceolata, Mer- 
tens et Caock. 

Es muy apetecida por las palo- 
mas, y á esta circunstancia debe su 
nombre. Por el mismo motivo lla- 
man vulgarmente hierba de las aves, 
picagallina, pajarera y gallinera á la 
Alsine media, L. 

Palomera s. f. Arranque ó na- 
cimiento de la cola en las reses va- 
cunas. 

Derivado de palomo, en su acep- 



195 



eión de rabadilla. Se relaeiona con 
palomilla, 5. a acep. (Dic. Acad. 
Esp.): «Parte anterior de la grupa 
de las caballerías». 

Palomo (Hueso) s. m. Curcu- 
silla ó rabadilla, punta ó extremi- 
dad del espinazo, formada por la úl- 
tima pieza del hueso sacro y por 
todas las del coxis. 

Úsase también en Palencia y en 
otras provincias. 

Pan de cuco s. m. G-oma exu- 
dada por los frutales viejos. U (En el 
condado de Treviño) Primavera, 
planta de la familia de las primu- 
láceas. Prímula veris, L. || (En pue- 
blos lindantes con Burgos) Uva de 
gato, planta de la familia de las 
erasuláceas. Sedum acre, L. 

De etico, para indicar su ningún 
valor ó precio. 

Pan de pájaro [N. acep.] s. ni. 
Hierba cana, planta de la familia de 
las compuestas. Senecio vulgaris, L. 

Se le da este nombre en gran 
parte de Álava y en el condado de 
Treviño. En Vitoria y en otras lo- 
calidades, lechocino. 

Pan de repaso s. m. Pan ela- 
borado con moyuelo ó harina de 
tercera, de calidad inferior y pare- 
cido al llamado comuña. 

De re y paso, por la mezcla de su 
harina (cf., repasar, entre mineros). 

Panadero [N. acep.] s.m. Gri- 
llo, en cuyos élitros se distingue 
una P. 



La p de estos grillos y la r que 
aparece en las alas de otros, sugie- 
ren los nombres panadero y redo- 
blante ó rey, de que aquellas letra» 
son iniciales. 

Panel [Var. fon.] s. m. Painel, 
entrepaño ó recuadro. 

Del latín pannus <paño>, y des- 
pués, en la Edad Media, «parte, tro- 
zo >, por medio del francés pan, 
panneau, y del provenzal panel «en- 
trepaño ó recuadro». 

Panel [SE. de Álava] e. m. Ces- 
to plano ó cunacho (Vid cunacho). 

¿De plano, por su forma, ó de pan, 
por destinarse á transportar panes 
ú hogazas? 

Pantierno [Foronda] s. m. 
Aliso, planta de la familia de la be- 
tulíneas. Alnux glutinosa, G-aertn. 

Por la blandura de la madera del 
aliso antes de secarse. 

En otras localidades «leña floja». 

Paniqnesear v. Participar en 
las distribuciones de pan y queso. 

Ha cesado en Vitoria la costum- 
bre de distribuir pan y queso en los 
pórticos de las iglesias ó en la casa 
del recién nacido, con motivo del 
bautizo; pero persiste en algunas 
aldeas (González Echávarri, Alav. 
iluat., t. 2, p. 436), donde se pani- 
quesea cuanto permite la libera lidad 
de padres ó padrinos. La Ordenan- 
za 82 de las de Vitoria da 1487, hu- 
bo de poner coto á los abusos del 
paniqueseo, castigando con multa 



196 



de 60 maravedís á quien «sea osa- 
do de llamar al pan y queso de pari- 
da». En Navarra se agasaja con 
pan y queso á los concurrentes á 
los entierros rurales. 

Paniquesilla s. f. Comadreja, 
mamífero carnicero. Mustela vulga- 
ris, L. 

La comadreja, no obstante los es- 
tragos que hace en palomares y ga- 
llineros, recibe en varios idiomas 
nombres afectuosos y lindos. Se la 
creía, y se la cree, dotada de fuer- 
zas misteriosas, y acaso el temor 
que llamó Euménides (benéficas) á 
la Furias, y Caronte (gracioso) al 
Barquero del Infierno, haya influí- 
do para los nombres de la comadre- 
ja. Belétte, en francés es, según 
Diez, diminutivo del latín bella; el 
bávaro la llama schonthierlein ó 
schondinglein «lindo animalito ó lin- 
da cosita»; el dinamarqués den 
hjonne «la bella»; el antiguo inglés 
fairy (Stappers, Dict. synopt., n. 
3.579); el vascuence andereigaer «lin- 
da joven, bella señorita» (Chaho, 
Los Pirineos, ap. Revista Eúskara, 
año 2, p. 274) . El nombre 'panique- 
silla no supone menos mimo y apre- 
cio; pues para los sobrios labriegos 
alaveses, el queso y el pan son man- 
jares sumamente regalados: «Pan y 
queso, saben á beso». Paniquesillo 
coincide, hasta parecer traducción, 
con los eúskaros oguigastoea ( Vooáb. 
de Micoleta), oguigaztaya (Dic. tril). 



Cuanto á la razón del nombre ala- 
vés y eúskaro, quizá esté en la 
indicada propensión á ensalzar a 
la comadreja, ó en cierta seme- 
janza entre los colores pardo y 
blanco de su piel y los de la corte- 
za y el meollo del pan y del 
queso. 

Paniquesillo s. m. Flor alada 
del olmo. 

Suelen comerla los muchachos, y 
de ahí el nombre. En Segovia y en 
otras provincias castellanas «pan y 
queso». Uno de los nombres vulga- 
res de la bolsa de pastor (capsela 
bursa pastoris, L) es «paniquesillo» 
(Puerta, Trat. de determ. de plan- 
tas, p. 71). 

Papan s. m. Paparrasolla, coco; 
ente imaginario para asustar á los 
niños y hacerles callar cuando llo- 
ran. 

Permutación de mamau (Vid), 
que significa lo mismo. Úsase tam- 
bién en Bilbao, donde el pueblo lla- 
maba los papaics de Ghiendica a 12 
figuras de piedra en que terminaba 
la fachada de una casa antigua de 
la calle Somera (Arriaga, Lex., Pa- 
pau). 

Papi colorado [Peñacerrada 
y otras loe] s. m. Ave del orden de 
los pájaros. Sylvia rubecola, L. 

Como papirrojo, por el color rojo 
de las plumas del pecho. 

Papirrojo s. m. Ave del orden 
de los pájaros. Sylvia rubecola, L. 



197 



Pardilla [N. acep. SE. de Ala- 
va] Hongo comestible, de la fami- 
lia de las agaricáceas. 

En la llanada de Vitoria «More- 
na» (Vid). 

Parlera s. f. Pieza del regula- 
dor de los antiguos molinos hari- 
neros, que golpeando sobre la ca- 
naleja, sirve para hacer salir el 
grano contenido en ésta. 

Derivado de parlar, refiriéndose 
al ruido que produce su incesante 
golpeteo. 

Parra [N. acep. Artómaña] s. 
í. Sitio en que debe colocarse el que 
tira la bola en el juego de los bolos. 

En otras localidades «pato». 

¿Del céltico bar «rama», proven- 
zal barra, francés barre, castellano 
barra, con refuerzo fónico de la b 
inicial? 

Parrilla [N. acep. Zuya] 
s. f . Nueza, planta de la familia de 
las cucurbitáceas. Bryonia dioica, 
Jack. 

Diminutivo de parra. Coincide 
con el nombre eúskaro asta-matza 
«vid de burro». En Salvatierra tra- 
babedarri de las matas. 

Partida [N. acep.] s. f. Can- 
tidad ó número mayor ó menor de 
cosas ó personas. 

«Et seyendo juntos con otra par- 
tida de vezinos de la dicha villa» 
(Libros de actas del Ayuntamiento 
de Vitoria, año 1423). En el Dic. de 
la Acad. Esp. figura partida, pero 



refiriéndose sólo & cantidad ó por- 
ción de un género de comercio, 
como trigo, aceite, madera, len- 
cería. 

Del latín partita, participio de 
partiri <■ partir ó dividir». 

Parvada s. f. Gran cantidad. 

~De parva,en la acepción de cargas 
de haces de trigo ó cebada que se 
trillan cada día. Las parvas, según la 
extensión de la era y el número de 
animales disponibles para el traba- 
jo, suelen ser desde seis hasta veinte 
ó treinta cargas de diez haces cada 
una, lo cual forma un gran montón 
de mies, al cual se refiere parvada. 

Pasacapón [Montoria] s. m. 
Ave del orden de las rapaces (Vid. 
basacapón). 

Pase foral s. m. Derecho á 
revisar todas las leyes, decretos, 
órdenes ó providencias expedidas 
á las Provincias Vascongadas por 
cualquier autoridad que no fuese la 
foral. 

El pase foral era una especie de 
exequátur, en el cual por la repre- 
sentación de la provincia se conce- 
día autorización para ejecutar lo 
mandado en caso que no se opusiera 
á los fueros, buenos usos, costumbres 
y libertades. Si la disposición revi- 
sada envolvía un contrafuero, se 
empleaba para la denegación del 
pase foral la fórmula» «Se obedece, 
pero no se cumple». 

La prerrogativa del pase la tenía 



198 



Álava desde su ncorporación á la 
Corona de Castilla en 1332; pero su 
confirmación más explícita se hizo 
por Felipe V, en Keal cédula de 
1703. En Vizcaya, el reconocimiento 
expreso de esa facultad data de 
1356, y se consignó en el Fuero es- 
crito de 1456. Guipúzcoa fué auto- 
rizada en 27 de Noviembre de 1476, 
por D. Enrique IV, para matar á 
todo el que intentara ejecutar carta 
á la cual hubiera negado su pase la 
provincia, ó á quien se resistiera al 
acuerdo de la misma sobre la tal 
carta. 

Pasero, a adj. Persona que 
hace pasos ó demostraciones exage- 
radas de afecto ó de otra especie. 

De paso, en la acepción de «aspa- 
viento». 

Pastecun s. m. Paz, reliquia 
ó imagen que, en lugares de poco 
vecindario, se da á besar al clero y 
luego al pueblo, después de comul- 
gar el sacerdote que celebra la 
misa. 

De las palabras latinas pax tecum 
que el acólito pronuncia al dar á 
besar la paz. Otro acólito lleva al 
mismo tiempo, en una bandeja, el 
pan ó morr ocote que ofrece á los 
ñeles. Estos suelen limitarse á to- 
ear los pedazos con la punta de los 
dedos de la mano derecha, que lle- 
van después á los labios, como para 
besarla. 

Pata de gallina [N. acep.] 



s. f. Cinco en rama ó quinque- 
folio, planta de la familia de las 
rosáceas, llamada también <raíz 
negra». Potentilla reptans, L. 

Nombre inspirado en la seme- 
janza con un pie por las cinco divi- 
siones de sus hojas. A igual idea 
obedecen otras denominaciones vul- 
gares castellanas y catalanas de la 
misma planta: pie de Cristo, pie de 
gallina, pie de gallo, peu de Christ, 
peu de ruta, peu trist. 

Pata de vaca [Artómañaj s. 
t. Tusílago ó fárfara, planta de la 
familia de las compuestas. Tussila- 
go fárfara, L. 

Por la forma de las hojas. 
Patillas [N. acep. N. de Álava] 
s. f. Vainas de alubias verdes. 
En el NE. de Álava, lecas. 
Patillas, por cierta semejanza de 
forma. 

Patín [N. acep. NO. de Ala- 
va] s. m. Pozo artificial, con agua 
procedente de filtraciones. 

Los aljibes ó depósitos de agua 
llovediza se llaman «pozos» en la 
misma comarca. El pozo designa, 
pues, un depósito de agua de lluvia 
y el «patín» un pozo con agua pro- 
cedente del subsuelo. Se usa tam- 
bién en Vizcaya. 

Del verbo latino patére «estar 
abierto» ó del substantivo de igual 
procedencia patena «plato cóncavo» 
por la forma de los pozos. 

Pato [N. acep.] s. m. Sitio en 



199 



que debe poner el pie el jugador 
para tirar la bola en el juego de los 
bolos. 

De igual origen que pata, ó i t a 
de un radical germánico pat ó pot, 
muy difundido en los idiomas euro- 
peos con la significación de «cosa 
plana, pie ó pata». 

Patorrillo s. m. Guiso de ca- 
llos ó dobles y patas de carnero. 

Favor [V. f. v.] s. í. Vapor 
ó vaho que sale de las vasijas pues- 
tas al fuego. 

Extraña metátesis de vapor. Pa- 
vor es femenino. 

Payo [N. acep. NO. de Álava] 
s. m. Desván, tablado, sobrado ó 
camarote. 

¿De palea «paja» con significación 
de pajar? 

Peco s. m. Recelo. || Culpa ó 
falta. 

Del vascuence ptku «recelo» (Az- 
kué. Gram. eúsk., p. 372) en la pri- 
mera acepción. En la segunda de 
pecado, con forma amoldada á la 
del tipo peku. 

Peen s. m. Cuclillo, ave del or- 
den de los pájaros. Cuculus cano- 
ru8, L. 

Onomatopeya. Varios nombres 
de aves son imitativos de su canto. 
Lo hace notar Varrón (Ling. Lati- 
na, 1. 5, c. 75): «de his pleraque ab 
suis vocibus ut haec: upupa, cucu- 
lus, corvus, hirundo, ulula, bubo; 
item haec: pavo, anser, gallina, co- 



lumba». Los dos nombres alaveses 
del cuclillo, cuco y pecu, correspon- 
den á las dos voces ¡pecu! ¡cucu!, que 
los campesinos perciben en su can- 
to. Cuando el grito del cuclillo re- 
suena melancólico en los montes, 
suele servir de oráculo. Para con- 
sultarle se canta: 

Cuco de Mayo, 
Cuco de Abril 
Dime, ¿cuantos años 
Me das .oa vivir? 

Las veces que el cuclillo grita 
¡pecu! ¡pectcl son los años que ha de 
vivir el consultante. Según creencia 
folh-lórica, este pájaro enmudece 
en cuanto ve segado el primer haz. 
La causa de su silencio es trágica: 
un carro cargado de haces le mató 
un hijo, y el doloroso recuerdo pone 
fin á sus cantos. Por lo demás, la 
cuquería del cuclillo es conocida en 
Álava, y todo labriego asegura que 
el pecu pone un huevo en cada nido 
de aves acuáticas má3 pequeñas, 
para que al desarrollarse el intruso 
pollo, pueda arrojar á los legítimos 
y quedarse solo. 

Pedazo [N. a. v. ] s. m. 
Grupo, montón, cantidad ó parte. 
«Un pedazo de mujeres venían 
cantando á más y mejor». «Acababa 
de sacar las patatas, y le he dado un 
pedazo de ellas». 

Según Barcia (Dic. etimol.), de un 
tipo latino petacium. 

Pedreras [N. acep. NO. de 



200 



Álava] s. f. Tableros de unos cua- 
renta á cincuenta centímetros de 
anchura, ó sea mitad de la de las 
cártolas (Vid), que se ponen como 
éstas á ambos lados de los carros 
de labor, para transportar cosas 
pequeñas y pesadas, como grava, 
piedra, castañas, patatas. 

Es de notar que, así como cártolas 
designa en la acepción general las 
jamugas ó artolas, pedreras tiene su 
correspondiente en pedreral, espe- 
cie de artolas de madera para con- 
ducir á lomo piedras ú otros mate- 
riales semejantes. 

Pedrero [N. acep. S. de Ala- 
va] s. m. Cencerro de unos quin- 
ce centímetros de largo, con igual 
forma que la zumba, de la cual sólo 
se diferencia en ser de menor ta- 
maño. 

Quizá el pedrero, antigua pieza 
de artillería que se cargaba por la 
recámara y servía para disparar 
piedras ó metralla, recibiría su de- 
nominación de la de esta forma de 
cencerros. 

Pedrero, derivado depiedra, por la 
que, á falta de hierro ó hueso, suele 
ponérsele como badajo. 

Pegotes [N. acep.] s. m. Bar- 
dana, planta de la familia de las 
compuestas (Vid apegaderas). 

Pelar [N. acep. Yaldegovia] v. 
Quitar las hierbas de las hereda- 
des ó tierras labrantías. 

Pelendrina [Valdegovia] s. f. 



Hoja del maíz que cubre la mazorca. 

De pelo, refiriéndose á los estig- 
mas sedosos, largos y colgantes del 
maíz [cf., pelandusca (Dic. Acad. 
Esp.), vulg. pilindrusca, pelam- 
brera] . 

Pellejo s. m. Pelleja, en la acep- 
ción de ramera. 

En Alto Aragón «pellejana». 

Del latín pellex, pellicis «mance- 
ba»; ó bien diminutivo despectivo 
de pellis «piel». Scortum tiene tam- 
bién la doble acepción <piel y ra- 
mera». 

Pelleta [Vulg.] s. f. Pelleja, 
piel. 

Del latín pellis «piel», con el sufi 
jo diminutivo eta. preferido por el 
dialecto aragonés, del cual parece 
importado pelleta. 

Pencigo [Vulg. Valdegovia] 
s. m. Pellizco. 

No parece variante de pénfigo 
«ampollitas en la piel» (Acad. Esp., 
Dic). En el Dic. trilingüe de Larra- 
mendi figuran pecilgo y pecilgar 
como usuales en Castilla, por pelliz- 
co, pellizcar. En Álava son frecuen- 
tes las formas contractas pizco, 
pizcar. 

Pendonear v. Callejear; disi- 
par el tiempo; acudir á todo lo que 
sea diversión y holgorio. 

Se usa también en Aragón. Deri- 
vado de pendón. 

Peñicio [SE. de Álava] Peñas- 
cal. 



201 



De peña, por analogía con preci- 
picio. 
Pera de JLonguindo s. f. 

Especie de pera, áe carne dulce, 
pero poco jugosa. 

¿Longuindo por Don Guindo? 

Percal [N. acep.] s. m. Mujer 
de vida airada. 

Sentido figurado de parkala, voz 
persa que significa «retal ó tela 
sobrante» (Stappers, Dict. synopt., 
n. 4.537.) 

Percaza s. í. Agachadiza (Vid 
chirolinda). 

Percha s. m. Reyezuelo, ave 
del orden de los pájaros. Troglodytes 
europaeus, L. 

Del vascuence percha. 

Perejil de macho s. ni. Ci- 
cuta, planta de la familia de las 
umbelíferas. Cicuta virosa, L. 

Perejil, por la forma de sus hojas: 
de macho, por su mala calidad. 

Perejilón s. m. Cicuta, planta 
de la familia de las umbelíferas. 
Conium maculatura, L. 

Aumentativo de perejil por su 
aspecto y gran tamaño. El mis- 
mo nombre se le da en Toledo (Col- 
meiro, Plant. de la Pen., t. 2, p, 62S). 

Perica de San Juan [N. 
acep. NE. de Álava] s. f. ívlajuala 
verde. 

Por su forma y por la época en 
que está verde. En la misma loca- 
lidad, la majuela madura se deno- 
mina anrol (Vid}. 



Pericacho [Amurrio] s. m. 
Cesto terrero. 

¿Derivado de Perico, diminutivo 
de Pedro? (cf. Perico «comodín, en 
los juegos de naipes; Pericón «aba- 
nico de gran tamaño»). 

Pernadas [N. acep. Rioja ala- 
vesa] s . f . Montones de tierra que 
se hacen en las viñas, cuando se da 
la cava. 

De perna «pierna», por formarse 
la pernada entre las piernas del 
cavador. 

Perrechico s. m. Hongo de 
sombrerillo abovedado y después 
plano-obtuso, de color blanco arci- 
lloso pálido, de dos á diez centíme- 
tros de anchura; pie grueso, hebro- 
so, macizo y blanco. 0]or delicado 
y sabor muy agradable. Tricholoma 
Georgii, Fr. || Otras especies del gé- 
nero Tricholoma como son el Tr. Al- 
bellum, DC, y el Tr. Gambosum, 
Fr. (Aranzadi, Setas del país vas- 
co, p. 53, n. 20). 

Del eúskaro perrechicua «hongos 
en general» (Larramendí, Dio. tril.¡, 
nombre vulgar vasco de las agari- 
cáceas, que se ha aplicado en Vito- 
ria á la especie más abundante y 
apetecida por los gastrónomos, que 
esperan con ansia su aparición en 
el mes de Abril. 

Perrechicada s. f . Merienda, 
en que el plato de perrechicos es el 
principal y la ocasión ó pretexto de 
tenerla. 



202 



Derivado de perrechico (Vid ca- 
racolada). 

Perrechical s. m. Sitio en que 
nacen ó se producen los perrechi- 
cos. 

Perrote s. m. Prisma triangu- 
lar de madera, que se adapta á los 
pies derechos para sostener un tra- 
vesano horizontal. 

¿Del latín ferrum, por medio del 
vascuence, en el supuesto de que 
fueran de hierro los primitivos pe- 
rrotes? 

Perrnfia [Zuya] s. í. Fetidez; 
olor desagradable. 

¿De perro, por el olor que á veces 
exhala este animal? 

Perta [V. f. v. Rioja alavesa] 
s. f. Pérdida. «Este año hemos te- 
nido mucha perta» . 

De peralta, elididas la i átona y la 
d, y conservada sin alteración la 
dental sorda Perdita = perd'ta — 
perta. 

Pezote s. m. Mazorca de maíz 
desgranada. 

De pezón, por semejanza de forma. 
Picatosta [NE. de Álava] s. f. 
Torrija. 

La picatosta es muy distinta del 
picatoste «rabanadilla de pan frita 
en aceite ó manteca». La picatosta 
se confecciona con pan hueco empa- 
pado en leche y miel, y frito, des- 
pués de rebozado con huevo: 

En cantares nuevos 
Gocen sus orejas: 



Miel e muchos huevos 
Para hacer torrejas. 

(Juan dbl Escina, Villancico. 



Picatroncos s. m. Picamade- 
ros, ave del orden de los pájaros. 
PÍCU8 maior, L. 

Picaverde [Var. fon.] s. m. 
Pico verde, ave del orden de los 
pájaros. Picúa viridis, L. 

Picoleta s. f. Pistero ó vasija 
con un cañoncito que le sirve de pico 
y un asa en la parte opuesta. Sirve 
para dar líquidos á los enfermos 
que no pueden tomarlos en la¡s 
tazas ó vasos ordinarios. 
De pico, por su forma. 
Picona [N. acep.] adj. La bola 
que en el juego de los bolos pega, 
al ser arrojada, en el canto de la 
tabla colocada delante del que tira. 
Pichicho s. m. Alhajuela de 
poco valor; adorno profuso, barato 
y de mal gusto. 

Del eúskaro bichi «dije» y el sufi- 
jo diminutivo cho. 

Pichilindra s. f. Primavera 
silvestre, planta de la familia de las 
primuláceas. Prímula veris, L. 

Del vascuence bichi «dije» y el 
castellano linda, con intercalación 
de una r, fenómeno bastante fre- 
cuente (Vid ginastra). 

Pichilines [NE. de Álava] 
s. m. Margarita, planta de la fami- 
lia de las compuestas, Chrysanthe- 
mum leucanthemum, L. 



203 



Del eúskaro bichi «dije». Bichilora 
y bichileía son los nombres vulga- 
res vascos de la manzanilla común 
y de la loca. 

Piedra de Santa Catali- 
na s. í. Erizo fósil. Micraster brevis; 
M. cor anguinum. 

«En sus inmediaciones (de Tres" 
puentes) se hallan con abundancia 
muchos erizos de mar petrificados, 
que llaman los franceses «pie de 
asno» y la gente vulgar piedras de 
Santa Catalina, y suelen engastar 
en plata las más pequeñas de éstas, 
atribuyéndolas virtudes maravillo- 
sas» (Martz. Marina, Dic. geogr- 
M»*.,t.2,p. 388). 

Piedra de San Esteban 
[Salvatierra] s. f. Erizo fósil. Mi- 
craster brevis; M. cor anguinum 

Supone el vulgo que la lapidación 
de San Esteban se verificó con esta 
oíase de piedras. 

Pieza [N. acep.] s. f. Heredad 
ó porción de tierra, no destinada á 
cultivos especiales, como vides, hor- 
talizas, sino á cereales y tubércu- 
los. «Andar a la pieza», dedicarse al 
trabajo agrícola, ser labrador. 

Del bajo latín petia, petium, que 
desde el siglo vin aparece en ins- 
trumentos medioevales con la signi- 
ficación de trozo ó porción de tierra. 
(Stappers, Dict. etimol , n. 6.018). La 
misma significación, corriente por lo 
menos en las provincias de Burg08 ? 
Logroño, Navarra y Vizcaya, tiene 



pieza en antiguos documentos ala- 
veses: «e si algún poblador ficiese 
molino en su pieza ó en su buerto ó 
en su viña» (Fuero de Laguardia, 
por D. Sancho el Sabio, en 1165); 
« Quicumque compara verit pezam, 
vel vineam, vel aliquam heredita- 
tem habeat inde fidejussorem ad 
cartam» (Fuero de Antoñana, por 
el mismo Rey, en 1182); «....ate- 
niéndose de la una parte á la pieza 
de Garcimael et de la otra part 
ateniéndose á la pieza de don Do- 
mingo Domínguez» (Lindero de un 
quiñón vendido en Vitoria en 
1248); ...... fasta el calce que es 

en medio de las piezas de don Pedro 
Domínguez de Ilarraza» (Conven- 
ción hecha en 1291, entre los Caba- 
lleros de la Cofradía de Arriaga y 
el Concejo de Vitoria). En un docu- 
mento de 1178 escrito en latín, con- 
servado en el Archivo de la Acade- 
mia de la Historia y citado por 
Borao (Dic. de Voc. arag.. p. 37), 
suena el vocablo petza, peza en idén- 
tica acepción: «et abet frontaciones 
ex parte horiente la petza de Bernat 
fornero, ex parte achilone la peza 
D' Urraca Alanés, ex parte meri- 
diaria la zezia, ex parte hoccidente 
la peza de Ramón de Pozan: todas 
istas frontaciones includunt instam 
pezan». 

El origen del vocablo latino pe- 
tium, petia es obscuro, habiéndose 
propuesto varias etimologías: 1. a 



204 



Contracción del bajo latín petada, 
petacium «trozo de paño», del cttal 
el castellano pedazo, portugués pe- 
digo, daco-romano petecu, francés 
del Langiiedoc petas, de donde el 
francés rapetasser (tiene á su favor 
esta procedencia la significación 
general de pieza); 2. a Del griego 
ixé^a «pie, borde, linde, margen», 
que se recomienda por la forma y 
porque el bajo latín petium apareció 
en Italia; 3. a Del Kimry peth, bajo 
bretón pez, gaélico peos «pieza, tro- 
zo»; 4. a Del alemán Fetzen «trozo, 
pedazo»; 5. a Del inusitado latino 
pttiolus «piececito». 

Pijada (Muy familiar) s. f. 
Práctica, acción ó palabra sandia, 
inoportuna, impertinente ó molesta. 

Del italiano piscia «orina, meada», 
representada en castellano por dos 
voces mal sonantes debidas á la do- 
ble permutación del grupo sci en ch 
ó en j. De la segunda proceden por 
derivación las palabras familiares, 
pero no obscenas, pijote, pijada, pi- 
jotero, pijadilla. Pijote, admitido en 
el Dic. de la Acad. Española, desig- 
naba una pieza de artillería algo 
menor que el falconete. Pijota vale 
«merluza» en el Arcip. de Fita 
(cop. 1.032), pero sale del latino pis- 
éis. Dentro del italiano son deriva- 
dos de piscia, pisciare «orinar» y 
pisciatoio «orinal». Lo representan 
en otros idiomas el francés püser 
(picardo picher), provenzal pissar, 



inglés pise, alemán pissen. En vas- 
cuence expresan la misma idea y 
reconocen igual origen pisyaldia ó 
pisyada «meada», piseguin «orinar», 
pisontzia, «orinal», pisoyola «paña- 
les». La formación de esta radical 
parece onomatópica. La permuta- 
ción se» ó sy en j no es rara en 
nuestra fonética (cf., peje de pisco). 
El sentido directo de pijada es 
«meada», como derivado, mediante 
el sufijo ada, del primitivo, que sig- 
nifica el órgano para expeler la 
orina. La transición al figurado es 
natural, y tiene su correspondiente 
en acepciones dadas al excremento 
sólido . 

Pijadilla [Llodio] s. f. Ori- 
nal. || Práctica, acción ó palabra 
sandia, inoportuna y molesta, pero 
en grado menor que las expresadas 
por el primitivo pijada. 

Es de notar la relación entre pi- 
jadilla y bacinada. Pijadilla debió 
usarse en el mismo sentido quepis- 
ciatoio «bacín» antes de quedar res- 
tringida al figurado. 

Pijotero, a adj. Persona fas- 
tidiosa, molesta, impertinente, quis- 
quillosa, cargante. 

Se usa también en otras provin- 
cias. 

Pilocho s. m. Juego, llamado 
también del calderón y gambocbo. 

Del latín pilu «dardo, pica, lanza 
romana arrojadiza», y el sufijo di- 
minutivo cho «dardito ó lancita». 



205 



Pilocho designó, sin duda, la chata 
«palo corto y aguzado» que se arro- 
ja en este juego, por medio de otro 
más largo llamado calderón. 

Pimpasé [Vitoria] s. m. Juego 
que consiste en saltar los mucha- 
chos apoyando las manos sobre otro 
encorvado, y procurando no tocarle 
con las piernas al dar el salto. 

De pin, voz onomatópica, y pasé. 

Pinipín (Al) [N. acep. Arrasta- 
ria] loe. A la pata coja. 

Onomatopeya. 

Pinchorrero, a [Valdegovia] 
adj. Cosa punzante ó que tiene 
pinchos ó espinas. Se aplica con es- 
pecialidad al grojo <■ enebro», para 
distinguirlo del grojo romero «sa- 
bina». 

Derivado de fincho. 

Pindonguera s. f. Pindonga. 
Ú. t. c. s. 

Pintamonas [N. acep.] s. m. 
Tizón de la cebada. 

Por el polvo negruzco que despi- 
de. Una de las travesuras de los 
muchachos es manchar con el tizón 
la cara de las mozas. En Santander, 
mona designa una especie de tizón 
del maíz, con el cual untan la cara 
á los descuidados durante la des- 
hoja. 

Piocha [N. acep.] s. f. Zapapico 
pequeño que puede manejarse con 
una mano. Suele emplearse para des- 
prender ó arrancar revoques de las 
paredes interiores de las casas. 



Del francés pioche, instrumento de 
hierro con mango de madera para 
remover la tierra, por picocJie, según 
Stappers (Dict. synopt., n. 3.343), de- 
rivado de pió «punta», radical muy 
difundida en los idiomas europeos. 

Pipí (Voz infantil) s. m. Ave. 
Onomatopeya. En latín pipió 
«pajarito, polluelo». Pipí es alias 
del camarero, en La comedia nueva 
de Moratín. 

Pipirigallo [N. acep.] s. m. 
Botón ó capullo déla amapola antes 
de abrirse. 

¿Significará pollito (pipí) de ga- 
llo, refiriéndose á la forma ovoidea 
del capullo y á la coloración de los 
pótalos dentro de él plegados? En 
su acepción general pipirigallo es 
sinónimo de esparceta, planta fo- 
rrajera de la familia de las legumi- 
nosas. 

Pipirripi [Zuya] s. m. Amapo- 
la, planta de la familia de las papa- 
veráceas. Papaver Bhaeas, L. 

(Vid pipipirrita). Uno de los nom- 
bres vulgares catalanes de la ama- 
pola es pipiripits (Colmeiro, Plant. 
de la Pen. Iber.). 

Pipirrita [NE. de Álava] s. f . 
Amapola, planta de la familia de las 
papaveráceas. Papaver Bhaeas, L. 

Diminutivo del eúskaro piperrí 
«pimiento», refiriéndose al color de 
las flores. Si la onomatopeya vasca 
piperí, para designar el gallo, no 
tuviera suave la r, podría haberse 



206 



derivado de ella pipirrita, como el 
francés coquelicot «amapola», que 
antes era imitación del canto de 
aquella ave. 

Pique s. m. Parte en la propie- 
dad de un molino. 

Del latín vice «vez~o turno», por 
intermedio del vasco que permuta 
en p la v y la b latinas. 

Piquero [N. acep.] s. m. El que 
tiene parte ó pique en un molino 
harinero. 

Del latín vice [pron. vique] «vez, 
alternativa, turno», porque uno de 
los derechos de los piqueros es 
hacer un determinado número de 
molinadas, alternando con los copro- 
pietarios y sin pagar maquila ó 
moldura. La v inicial, conservada en 
viquero, que es otra forma provincial 
de esta voz, se ha permutado en 
piquero, probablemente por influen- 
cias fonéticas eúskaras (cí., pistia de 
bestia, potoa de bote). Piquero es de 
la misma procedencia y formación 
que vicario, con quien se enlaza por 
el eslabón intermedio viquero, y que 
vecero , usado con igual significación 
desde muy antiguo: 

Todos estos demonios avien unas maneras, 
Semeiaban hermanos, fagien unassenneras, 
Prendien en una guisa, tenien horas vezeras. 

(Gonz. de Bkroeo, S. Millán, cop. 173.) 

Pirrilera s. f. Diarrea. 
Voz imitativa. Se usa también en 
Bilbao. 



Pistia s. m. Bicho en sentido 
figurado, ó sea aplicado á una per- 
sona para indicar agudeza, travesu- 
ra, desparpajo, y á veces doblez y 
poco escrúpulo en la elección de 
medios 

Del latín bestia, por medio del 
eúskaro pistia. 

Pistola [N. acep.] s. f. Pan lar- 
go, muy seco y tostado, que se 
emplea para hacer sopa. 

De pistola, arma de fuego, por se- 
mejanza en la forma. En Bruselas, 
por la misma razón se llama pisto- 
let cierta clase de panecillos ó bo- 
llos de leche. Pistola, en sentido 
propio, es arma de fuego corta; 
pero antes designó una especie de 
puñales que se fabricaban en Pis- 
toia, con la denominación de pistole- 
se, aplicada después á los arcabuces 
pequeños. El italiano pistolese «cu- 
chillo de monte», el castellano pis- 
toresa «arma de fuego corta á ma- 
nera de daga» y el francés pistolet 
«lanceta», en escritos del siglo xvi 
confirman esa etimología. 

Pita [N. acep.] s. f. Piedra pre- 
ciosa ó fina . || China ó pedrezuela 
translúcida. || Hueso d« albérchigo 
ó de cereza. 

Del cé\t& pit «cosa pequeña y pun- 
tiaguda (Díez) [cf., francés pet-it, 
italiano pic-colo]. 

Pitirinco (Ponerse) [NE. de 
Álava ] loe. Acurrucarse, ponerse 
en cuclillas. 



207 



• 



Parece que tiene alguna conexión 
con el vascuence pikorikatu, que 
significa lo mismo. 

Pitoflero, a [N. acep.] adj. 
Entremetido, chismoso, falso, enga- 
ñador, persona de poco fuste y seso, 
burlona, apayasada ó chocarrera. 

En el Dic. de la Academia Espa- 
ñola aparece pitoflero en la acep- 
ción de «músico de poca habilidad» 
(De pito y fiare, soplar). En la que 
tiene en Álava, la empleó el Arci- 
preste de Fita (cop. 758): 

¡Ay viejas pitofleras! mal apresas seades, 
Ei mundo revolviendo á todos engannades, 
Mintiendo, aponiendo, desiendo vanidades, 
A los nesgios fasedes las mentiras verdades. 

Marty Caballero, en su Vocabula- 
rio de voces que faltan en los dic- 
cionarios, incluyó Pitioflero,a, como 
adjetivo anticuado, en sentido de 
«jocoso, burlón, chocarrero». 

Pizpita [Var. fon.] adj. Pizpi- 
reta (2. a acep.). 

Platera s. f. Hongo de la fami- 
lia de las agaricacóas, con el som- 
brerillo carnoso, membranoso, con- 
tinuo con el pedicelo, circular con- 
vexo, ligeramente apezonado; luego 
plano, con margen enterísima muy 
revuelta hacia dentro, y por fin 
algo embudado; color blanco sucio 
y después ocreáceo, con matiz pare- 
cido al de la cara exterior del per- 
gamino; laminillas centrales decu- 
rrentes, que van disminuyendo en 
anchura del centro al pedicelo hasta 



confundirse con él, y otras margi- 
nales cortas, alternando con las an- 
teriores: todas del color de la cara 
interior del perganimo; pedieelo 
grueso, compacto, fibroso, ligera- 
mente cónico, sin anillo y sin vol- 
va. Tiene casi todos los caracteres 
del género cantharellus . Se cría en 
otoño. Es la más apreciada de las 
setas comestibles de la estación. 

Pié (A tuti) loe. De lleno. 

Corrupción de la forma viciosa 
«á tutiplén», del latín totus y plenus 
(Acad. Esp., Dic). 

Pochos, as [N. acep.] adj. Ca- 
parrones (Vid) ó alubias desgrana- 
deras. 

De un radical germánico, cuyo 
sentido fundamental «cosa hueca, 
hinchada ó inflada» conviene á las 
alubias y á los caparrones en sazón 
para desgranarse ó para ser desgra- 
nados. Pocho, en la acepción general 
«descolorido, quebrado de color», se 
conexiona con fofo «grosura ó abul- 
tamiento endeble ó enfermizo de 
los tejidos animales ó vegetales», 
estado de que es indicio el color 
apagado de la piel. La radical ger- 
mánica tiene su representación en 
el nórdico poki; anglosajón pocca, 
inglés poch, poche, pouch; francés 
poche (en los dialectos provinciales 
foque, pouque ) ; castellano pocho, 
boche, buche; aragonés pocha «bol- 
sa que forma la camisa ú otra 
prenda á la parte del pecho». La 



208 



misma radical nasalizada se halla 
en el antiguo alto alemán phune, 
medio alto alemán pfune, sueco y 
danés pung, bajo latín punga, pun- 
cha, italiano veneciano ponga <bu- 
che», castellano poncho «manso, pe- 
rezoso, dejado, flojo». 

Podón [N. acep.] s. m. Renuevo 
corto y grueso en los árboles. |j 
Tronco seco de un árbol delgado, 
que se ha cortado á unos diez ó 
veinte centímetros del suelo. 

De podar, del latino putare. En la 
acepción general «instrumento cor- 
vo de acero, que sirve para podar», 
que en Álava se llama corquete. 

Poite [Aguillo y otra3 loe. de 
Treviño y centro de Álava] s . m . 
Juego del boche ó chol. 

¿De un tipo poete? En tal supues- 
to, el proceso fonético habría sido 
como el de pacto para transformarse 
en paito (Vid paito, 1.° art.). Poite 
se relacionaría con el latín pyxis 
«bote ó pomo», bajo latín buxida 
acusativo de buxis (procedente de 
pyxis), del griego rcogís «caja de boj» 
y sería hermano del francés bolle 
«caja» y nuevo aspecto de una voz 
representada en castellano por pote, 
bote, poite, boche, bocho. 

Polla [N. acep.] s. f. As de oros. 
Carta designada para ciertos lan- 
ces, es en algunos juegos el as de 
oros, á lo cual debe la denomina- 
ción de polla, sinónima de puesta. 
En francés, poule tiene, en el jue- 



go de billar, significación parecida. 

Poma [N. acep. Rioja alavesa] 
s. f. Serba ó fruto del serbal. En el 
resto de Álava zurba. 

Del latín pomum. Es verosímil 
que poma se use en la acepción pro- 
vincial riojana en la «Cantiga de- 
nostando y afeando á toda la tie- 
rra de León», compuesta por el 
maestro Fray Diego de Valencia 
(Antol. de Poet. lír. cast., t. 1, p. 175; 
Canc. de Baena, n. 502): 



Fructas montessynas 
As por avantajas, 
Pomas é endrynas 
Sylvasemostajas. 
Muy pocas naranjas, 
E menos limones. 



Pomar s. m. Serbal, árbol de la 
familia de las pomáceas. Sorbus do- 
mestica, L. 

Derivado del latín pomum, nom- 
bre genérico de toda clase de frutos 
de pepita ó hueso, ó más bien, 
según Virgilio, todo género de fruta 
de árbol, buena para comer. 

Ponedora [N . acep .] adj . 
U. t. c. s. || La gallina que pone 
huevos. De las que ponen muchos 
ó pocos huevos se dice que «son 
buenas ó malas ponedoras». 

Herrera (Agrie, epígrafe del ca- 
pítulo 19 del libro 5) usa este vo- 
cablo: «De los mantenimientos que 
han tener las gallinas para ser muy 
ponedoras». En el Diccionario de la 
Academia Española, Ponedera (2. a 



209 



acep.): «Dícese de las aves que ya 
ponen huevos». «Eulogia tenía ga- 
llinas ponedoras» (B. Pérez Gal- 
dós, Los duendes de la camarilla, 
p. 144). 

Pones s. m. El lado opuesto á 
la chuca ó saca en el juego de la 
taba ó de las sacas (Vid sacas). 

De poner. 

Portegado s. m. Tejavana ó 
cobertizo. 

Significó atrio ó pórtico, acepción 
que conserva en Aragón: 

Asmando esta cosa de coraron cambiado, 
Halló una eglesla, lugar á Dios sagrado: 
Dessó las otras yentes fuera del portegado. 
Entró fer oración el novio refrescado. 

(Gonz. de Beeceo, Mil. de N. S., cop. 338.) 

«Ningún judio, nin judia, non 
sean osados de entrar en el Mones- 
terio de San Francisco, nin en sus 
portegados nin calostra» (Actas del 
Ayuntamiento de Vitoria, 22 de Mayo 
de 1482). 

Porrada s. f. Gran cantidad. 
«Han heredado una porrada de 
miles de duros». 

De porra, como parvada de par- 
va, ó bien del bajo latín porrata 
«ensalada ó sopa de puerros», en la 
cual entraban éstos en cantidad 
grande. 

Porrero s. m. Máscara, perso- 
na disfrazada en Carnaval. 

De porra, por usarla los que se 
disfrazaban. En otras localidades 



de Álava morroco y porroco, que 
significa lo mismo y tiene compo- 
sición semejante. 

Porrillas [NE. de Álava y 
Valdegovia] s. f. Planta de la fami- 
lia de las gramíneas, de hojas pla- 
nas, tallo de seis á diez decímetros 
de altura, y en la raíz de dos á diez 
bulbos con la apariencia de discos 
ensartados . Arrhenatherum avena- 
ceum, v. Bulbosum, Palisot de Beau- 
vois. Más generalmente, tortero. 

Diminutivo de porra, refiriéndose 
á la forma de la raíz. 

Porrino [N. acep.] s. m. Ga- 
món, planta de la familia de las 
liliáceas. Asphodelus albus, L. 

De puerro, por su semejanza con 
la porrina «planta de puerro criada 
en el sementero, cuando está en 
disposición de transplantarse». El 
gamón se emplea para comida de 
los cerdos. 

Porroco [NE. de Álava] s. m 
Máscara ó porrero (Vid porrero y 
morroco). 

De porra y el sufijo eúskaro ko. 

Porrondoco s. m. Tronco ó 
rama del árbol que no puede hacer- 
se astillas y se destina á la lumbre. 
|| Tronco ó cepo que, en Salvatierra 
y en otras localidades, se pone al 
fuego en la noche de Navidad, y 
terminada la cena, se apaga, se re- 
tira y se guarda. 

El porrondoco que ha ardido en el 
hogar en Nochebuena, mientras la 

14 



210 



familia hacía Gabán, recordando ale- 
gremente la Natividad de Cristo, 
adquiere virtudes eficaces contra 
las tormentas. Cuando amenaza 
tempestad, el porrondoco vuelve á 
la lumbre, y, según popular y arrai- 
gada creencia, la desarma, desva- 
nece y conjura. Parece esta costum- 
bre reminiscencia de algún antiguo 
culto. Quien la estudie á fondo 
quizá baile conexiones entre ella y 
ciertos mitos índicos y helénicos. 
El humilde porrondoco, relegado á 
pobres hogares y á sucias carbone- 
ras, tiene semejanzas con el Pra- 
mantha védico, que es el Prometeo 
de la mitología griega. Puesto en 
la tierra, simbolizando acaso el leño 
de la redención, defiende á los hom- 
bres contra el genio del mal que, 
entrechocando nubes, hace brotar 
el rayo, como salta la chispa pra- 
mántica del palo frotado por la 
correa. 

Porrondoco es voz compuesta de 
porra, el adjetivo eúskaro andí 
«grande» y el sufijo ko. Su corres- 
pondiente castellano es ceporro. 

Porrote s. m. Ventosidad rui- 
dosa. || Borrachera. 

Onomatopeya. 

Portal [N. acep.] s. m. Termi- 
nación de las calles ó punto en que 
se comunican ó comunicaban con 
las plazas ó con el campo . 

Los portales de Vitoria, á fines 
del siglo xvín, serían unos veinti- 



séis. Landázuri emplea constante- 
mente la palabra portal en el sentido 
indicado «baxo su torre [la de la 
iglesia parroquial de Contrasta] 
está el portal principal de la villa, 
la que conserva también otros dos 
pequeños» (Comp. hist. de la Ciudad 
y Villas de Álava, p. 57). «Persevera 
en ella (Lagrán) un solo portal» 
(Id., ibid., p. 105). En la Ordenanza 
39 de las de Vitoria de 1487, se 
usan las voces portal y puerta: 
«desde el portal de Adurza fasta el 
portal de Aldabe, e desde la puente 
y puerta de Aldabe fasta la puente 
de los Ciegos». Quizá con portal se 
expresaba el hueco ó vano de la 
muralla, y con puerta la emplea- 
da para cerrarlo. 

Pote (Darse) loe. Darse impor- 
tancia ó lustre. 

De bote ó pote, que contiene la 
substancia para abrillantar un 
objeto. 

Potorro s. m. Salero, vaso ó 
recipiente para tener la sal . | 
[SE. de Álava] Cajoncito dividido 
en varios compartimientos para la 
sal, pimiento, especias, etc. 

Derivado de pote ó Lote, que al- 
gunos etimólogos suponen es el 
latino potu$ i bebida >, que por una 
transición natural pasó á significar 
«vaso». 

Pormsalda s. f. Caldo de 
puerro. ¡| Plato de bacalao con caldo 
de puerro muy cargado de sal, que 



211 



suelen tomar las nodrizas para 
aumentar la secreción de la leche. 

Del vascuence, porrusalda, que 
significa lo mismo y es voz com- 
puesta de dos latinas: porru, de 
porrus « puerro > , hortaliza con la cual 
se hacen sopas [cf., purée enírancésj 
y salda de calidus «cálido y caldo». 

Poyal [N. acep.] s. m. Solera ó 
sea piedra puesta en el suelo para 
sostener pies ^derechos ó cosas se- 
mejantes. 

Poyal, en la acepción general ad- 
mitida por la Acad. Española, suena 
en instrumentos del siglo xiii, «et 
los poiales, et los portales, et las 
mesas que embargan las calles que 
sean desfechos, porque las calles 
sean meiores, et la villa mas des- 
embargada» (Fuerosde Sahagún, por 
Don Alfonso el Sabio, en 1255). 

Derivado de poyo, del latín po- 
dium, ó de su compuesto apoyo, 
con la frecuente aféresis de la a. En 
francés pui, con igual procedencia 
que poyo, es nombre de ciertas mon- 
tañas de origen volcánico, y en el 
trances antiguo significaba pieza pa- 
ra sostener ó poyal, de donde se for- 
mó el verbo ap puy-er. IZn castellano 
antiguo poyo designó también al- 
turas ó eminencias, persistiendo en 
los actuales toponímicos puy ópuig: 



Y ffinco en un poyo que es sobre Mont 



Real; 



Alto es el poyo, marauilloso et grant. 

(P. del Cid, V. 883-884.) 



Preeminente [N. acep.] adj. 

Ú.t.c.3. ¡| Regidor del Ayuntamien- 
to de Vitoria, encargado especial- 
mente del ramo de abastos y de los 
arbitrios municipales por derechos 
de consumo. 

Los preeminentes son dos con el 
título oficial de «Regidores en fun- 
ciones de antiguos regidores». Con- 
forme al Capitulado de 1476 para el 
Gobierno de la ciudad de Vitoria, 
el día 29 de Septiembre de cada 
año habían de nombrarse, ajustán- 
dose al procedimiento en dicha dis- 
posición acordado, «un Alcalde e 
dos Regidores primeros y un Pro- 
curador y un Merino, e dos Alcaldes 
de Hermandad para los seis meses 
primeros e otros Alcaldes de Her- 
mandad para los seis postrimeros 
de aquel año y un Escribano de 
fechos del Concejo». Los actuales 
preeminentes corresponden á los 
dos Regidores primeros, y el Algua- 
cil y Montero mayor (Vid Montero 
mayor) al llamado Merino en el 
Capitulado. 

Prendar [N. acep.] Imponer 
alguna multa, generalmente por in- 
fracción de las Ordenanzas rurales. 

Prendaria s. f. Intimación de 
alguna multa, generalmente por 
infracción de las disposiciones de 
Policía rural. || Multa impuesta por 
este concepto. 

Derivado de prendar, por el ga- 
nado que solía retenerse al contra- 



212 



ventor, hasta que satisfacía la mul- 
ta ó respondía suficientemente del 
pago. 

Probatina s. f. Probatura. 
Se usa también en Aragón (Bo- 
rao, Dic. de Voc. arag.). 

Propio [N. acep.] s. m. Encar- 
gado especial de llevar un recado 
á otra población ó lugar algo dis- 
tante. 

En el Dic. tril. de Larramendi 
propio es sinónimo de < mensajero ó 
correo»; en el etimológico de Barcia 
«correo de á pie, que se despacha 
para llevar cartas de importancia >. 
Del latín froprius. 
Puchero [N. acep.] s. m. Cen- 
cerro de unos quince centímetros de 
largo, de boca ancha y abultado en 
la parte superior. 

Debe el nombre á su forma apu- 
cherada. Suele ponerse al ganado 
lanar. 

Pnchica [SE. de Álava] s. f. 
Vejiga de la orina del cerdo. 

Parece el latín vesica, eufonizado 
eúskaramente. En el condado de 
Treviño bochincha, con dos palata- 
lizaciones y epéntesis de nasal. 

Pnerca s. m. Peón que se colo- 
ca en el séptimo y último lugar de 
la fila, á la izquierda, al comenzar 
la cava de las viñas (Vid aravaqui- 
11a). 

Del latín porca, en la acepción de 
«lomo que se forma entre dos sur- 
cos» ó del verbo aporcar, con afére- 



sis de la a, indicando la labor que 
el peón ejecuta. Varrón (De Be rus- 
tica, 1, s. c. 29) da la etimología de 
porca en la acepción antedicha: 
«Quod est inter dúos sulcos elata 
térra dicitur porca, quod ea seges 
f rumentum porricit. Sic quoque exta 
Deis dabant, porricere dicebant-». El 
mismo (Lingua Latina, 1. 5, c. 39) 
confirma esa procedencia: «quo ea 
térra iacta est, id es proiecta, por- 
ca». «Las gentes del campo llaman 
liras, y también porcas, á unas ele- 
vaciones de tierra que sobresalen 
entre dos surcos.... en castellano se 
llaman caballones» (Alvarez de So- 
tomayor, trad. de Columela, 1. 2, c. 
4.). La o tónica de porca ha sufrido 
en puerca la normal diptongación. 

Pulir [N. acep.] v. Gastar, di- 
lapidar, derrochar. «Ha pulido en 
tres años los quince mil duros que 
heredó de su tía>. 

Se usa en Vizcaya y en la monta- 
ña de Santander (Pereda, El Ra- 
quero). 

Del latín polire, en la acepción 
figurada de «acabar>. «flbc politum 
esU (Plauto): «esto está concluido». 
Puntido [N. acep. Rioja alave- 
sa] s. m. Borde ó cobertizo contiguo 
á la era, para recoger las mies du- 
rante la trilla. 

En el Dic. de la Acad. Española 
«Puntido [De puente] . Prov. Rioja: 
Descansillo ó meseta de las esca- 
leras». 



213 



Panto caído s. m. Molestia 
producida por la inflamación ó dis- 
locación del apéndice xifoides. 

Pnyerre s. f. Diversión con la 
cual se celebra la noche vieja en las 
villas de Salvatierray Alegría, y en 
otras localidades de la misma co- 
marca. 

En la noche del 31 de Diciembre 
las familias suelen visitarse para 
participar del vino caliente, casta- 
ñas asadas, compotas y otras golo- 
sinas propias de la fiesta. La gente 
joven ó de buen humor corre de 
casa en casa, dando fuego en las 
calles á odres que han tenido vino 
ó aceite, y dicen que van á < quemar 
el culo al año>.El clamoreo es enor- 
me, predominando el grito ¡Erre! 
¡puyerre!, que da nombre ala fiesta. 
En estas expansiones populares, 
como en el canto del cornos, que se 
da como origen de la comedia anti- 
gua, suele aludirse, aunque sin da- 
ñada intención, á determinados ve- 
cinos, para lo cual las sílabas últi- 
mas de puyerre se modifican si la 
consonancia lo exige. Vayan como 
ejemplo: «¡Erre/, puyere, quémale 



el culo á Galerre! ¡Erre! puyerico, 
quémale el culo á Martinico! ¡Erre! 
puyerrín, quémale el culo á D. Fer- 
mín!». 

¡Erre, puyerre!, y por consiguiente 
puyerre, es la frase eúskara ¡erre! 
\epurdierrel «¡á quemar! ¡el trasero 
á quemar!» corrompida ó modifi- 
cada por haberse perdido la con- 
ciencia de su significación, que 
coincide con el grito «¡á quemar 
el culo al año!», nombre castellano 
de la puyerre, que es una casi literal 
traducción. La transformación foné- 
tica de \erre\ ¡epurdi errel se explica 
sin violencia. Soldados ipurdi, erre 
en una pronunciación rápida y brio- 
sa por quienes desconocían ya el va- 
lor de ambos vocablos, se produjo el 
sonido y, representante del di postó- 
nico intervocálico, como en rayo de 
radius, moyo de modius, poyo de po- 
dinm, hoy de hodie, resultando epur- 
yerre; sincopóse lar de epurdi en fra- 
se harto cargada de esta líquida, y la 
e inicial fué absorbida por la e última 
de erre, quedando el clamor popular 
reducido á \erre\ \ , puy-erre\ 



**m^ 



Q 



Queso [N. acep.] s. m. Cabeza. 

j| «Está del queso». Está trastor- 
nado, desequilibrado. 

Se usa también en Bilbao (Arria- 
GA, Lex.). 

Queso matón s. m. Requesón, 
masa blanca y mantecosa, que se 
hace cuajando lalecbe. [| Queso muy 
fresco ó recién hecho. 

Del latín mattus ó matus, a, um 
«mojado, húmedo». En vascuence 
matoya, de igual procedencia, desig- 
na la <leche cuajada y próxima á 
convertirse en queso» (Larramen- 
di, Dic. tril., Queso). En francés, 
matón significa también leche cua- 
jada (Littré, Dic. , opina que pro- 
cede del alemán malte, que expresa 
lo mismo; pero la etimología latina 
es más más natural y verosímil). 

Quiquirriquí [Treviño y lu- 
gares alaveses colindantes] s. m. 
Flor de la amapola. En las mismas 
localidades el nombre de toda la 
planta es abibollo. 



Onomatopeya del canto del gallo, 
que designó primeramente esta ave, 
y después, por semejanza con el 
color de su cresta, la amapola co- 
mún (cf., el francés coquelicot, en 
langaedociano cacaraco, y en picar- 
do coqriacot, que significó el prime- 
ro, y significan todavía los dos últi- 
mos, «el canto del gallo y la amapo- 
la»). 

Quiriquio [Zuya] s. m. Erizo 
de la castaña. 

Es el eúskaro quiriquio, equiva- 
lente, según Larramendi, del caste- 
llano erizo (mamífero). 

Quisquete s. m. Pestillo, pica- 
porte. 

En eúskaro kisketa significa lo 
mismo y también < llamador, alda- 
ba». 

Quisquilla [N. acep.] s. f. Ca- 
marón. Alpheus ruber, M. Edw. 

En el Dic. de la Acad. Esp., «Et- 
quila [Del latín squilla, del griego 
oxíXXa, f. Camarón»] . En vascuence 



216 



iskira, también de 8 quilla, según 
Campión (Celt., Ib. y Eúsk., ap. 
Euskal-erría, t. 40, p. 449). El alavés 
quisquilla es el latín quisquilla 
ornm, ó quiaquiliae arum: cpececi- 
Uos de poco precio > en Apuleyo. 

Quitamiedos s. m. Palo qne 
ya colgando de los caxros detrás de 
la rneda, en dirección paralela el eje 



de ésta, con objeto de detenerla si 
retrocede. 

Quitaveneno [Murguía] s. m. 
Cardo corredor, planta de la fami- 
lia de las umbelíferas. Eryngium 
campestre, L. 

Se lo ban supuesto virtudes anti- 
tóxicas, y de abí su nombre equiva- 
lente á contraveneno ó antídoto. 



a <« 




R 



Babada [N. acep. Salvatierra] 
g. f. La mayor ó menor velocidad 
con que el trompo, después de ha- 
ber girado, sale en línea recta fuera 
del círculo ó corro trazado para el 
juego. «Ese trompo tiene poca ra- 
bada y queda preso». || Movimiento 
brusco de alejamiento hecho con la 
parte posterior del. cuerpo. «Dio 
una rabada y nos dejó con la pala- 
bra en la boca». 

Rabicandil s. m. Renacuajo, 
cuando sólo tiene desarrollada la 
cola. || (Eioja alavesa) Pajarita de 
las nieves, llamada chimita en la 
llanada de Vitoria. 

De rabo y cand l, por semejanza 
de forma. 

Rabistraca s. í. Palo rajado 
por medio hasta cierta altura, de 
manera que las dos mitades se cie- 
rren, y aprieten fuertemente la cola 
de un perro, en cuanto se quita la 
cuña que las mantiene separadas. 

De rabo y estaca, con r epóntica 



en el segundo elemento (cf., ginas- 
tra, lastre, ristra, palastro, etc.). 

Rabo de raposo [Valdegovia] 
s. f. Cola de caballo, planta de la 
familia de las equisetáceas. Equise- 
tum hiemale, L. 

Nombre impuesto por semejanza 
de forma. 

Rabo-puerca s. m. Peón que 
se coloca en el sexto lugar de la 
fila á la izquierda, al comenzar la 
cava de las viñas. 

De rabo y puerca, nombre del sép- 
timo peón en la cava (Vid puerca y 
aravaquilla). 

Rada [V. f. v. Llodio] s. f. 
Herrada. 

Aféresis para evitar el hiato con 
la vocal del artículo. Serrada, del 
latín ferrata, por los aros ó cellos 
de hierro que sostienen sus tabli- 
llas. 

Radeta s. f. Acetre de cobre 
estañado por dentro, con un asa 
para poderlo colgar de una vasija 



218 



mayor, y de una capacidad cerno de 
media azumbre. || (Llodio) Vaso de 
cobre para sacar agua de la he- 
rrada. 

Diminutivo derogo, forma vulgar 
aferesada de herrada. 

Rain s. f. Pieza ó heredad in- 
mediata á la casa. 

Del eúskaro larraña «era de tri- 
llar». Larraña parece derivado de 
larr «prado» por el sufijo ciño, 
ordinariamente escrito año, agluti- 
nante directivo limitativo, según 
Azkué [Gram.eúsk., p. 350), equiva- 
lente al castellano hasta y sufijable 
á substantivos que no designan 
tiempo, con epéntesis, á veces, de 
la partícula gan ó de una r eufóni- 
ca: aita-gan-aino «hasta el padre», 
eche-r-año «hasta casa». En su pri- 
mera acepción, larr-añ-a debió sig- 
nicar «el (terreno) hasta el prado» 
ó sea hasta la tierra destinada á 
pastos. Esta acepción es la conser- 
vada en rain, voz en la cual la síla- 
ba inicial, tomada por artículo fe- 
menino, se ha aferesado. La a final 
característica del apelativo vasco 
ha desaparecido como en la mayor 
parte de las importaciones del eús- 
karo al castellano de Álava. Rain es 
ordinariamente del género femeni- 
no, y alguna vez del masculino, por 
la tendencia analógica. Aunque pro- 
cedente de larrañ <era de trillar», 
rain nunca la designa en Álava; 
pues la era, contigua ordinariamen- 



te á la casa como la ra n, se halla en 
lado distinto, casi siempre á la par- 
te de delante, y se designa con el 
nombre castellano. Pudiera buscar- 
se el origen de rain en su homófono 
antiguo alto alemán «borde ú ori- 
lla>, holandés rén, francés rain «lin- 
de de bosque», raina en el Glosario 
de Ducange; pero la etimología 
eúskara es, sin duda, la más satis- 
factoria y la más inmediata. 

Raíz blanca s. í. Colleja, 
planta de la familia de las cariofi- 
leas. Suene inflata^C 

Por el color blanco de su raíz, que 
los labradores considerannociva pa- 
ra los sembrados. En otras localida- 
des Tirabeques de la esperanza. 

Baiz de culebra [Foronda] s. 
f. Heléboro fétido, planta de la fami- 
lia de las ranunculáceas. Helleborus 
foetidus, L. 

Debe este nombre á la forma de 
la raíz. 

Raíz negra s. f. Cinco en ra- 
ma, planta de la íamilia de las ro- 
sáceas. Potentilla reptans, L. 

Por el color pardo muy obscuro 
de su raíz. En Salvatierra pata de 
gallina. 

Balde [Var. fon.] s. m. Unidad 
ponderal, equivalente á diez libras, 
que se usa para la compra de cebo- 
nes. 

En elDic.de la Acad.Esp., «Arrel- 
de (Del árab. arralt, libra) m. Peso 
de cuatro libras. II Pesa de un arrel- 



219 



de, usada principalmente para pe- 
sar carne». 

Los predecesores de rolde suenan 
en documentos antiguos: «Omnes 
macellarii de Legione per unum- 
quemque annum in tempore vinde- 
miae dant sagioni singulos ugres 
bonos et singulas arreldas de sevo» 
(Concilio de León en 1020, ap., Mu- 
ñoz, Col. de Fueros, t. 1, p. 71). La 
Academia y Risco {España Sagra- 
da, t. 35, p. 340) traen «singulas 
arreldes». «Todos los carniceros de 
León dien al sayón del rre en no 
tiempo de vendimia sennos odres 
buenos et senas reídas de sebo cada 
uno» (Texto castell. del Conc. de León, 
letra del siglo xin, ap. Muñoz, t. 1, 
p. 36). La edición de la Academia: 
«e senas arreldas de sebo cada 
anno». «Singulos adrelles de sebo» 
(Fueros de Villavicencio, algo poste- 
riores al año 1020 (Muñoz, t. 1. , p. 
173). Los vendedores de carnes de 
Titoria debían tener, conforme á 
las Ordenanzas de 1487: «ralde de 
diez libras y media, y media ralde, y 
cuarta y media cuarta, y todos los 
otros pesos que son necesarios». 

Como se ve, la aféresis de la a de 
arralt es antigua en Álava, y data 
por lo menos del siglo xv, en el su- 
puesto de que no sea exacta la 
transcripción reídas de la versión 
castellana del Concilio Legionen- 
se, que si lo es, la elisión es mucho 
mas antigua. 



Rampa [V. f. v.] s. f. Raspa ó 
filamento áspero del cascabillo que 
tiene el grano del trigo y el de 
otras gramíneas. «Trigo rampudo», 
«cebada rampuda» se dice por «tri- 
go raspudo, cebada raspuda». 

Raspa procede de raspar, del an- 
tiguo alemán raspón, italiano raspa- 
re, francés antiguo raspe, francés 
moderno rape (Barcia, Dic. etimol.). 
Rampa, parece relacionado por su m 
con el bávaro rampfen «agarrarse, 
engancharse, adherirse un objeto 
áspero, al cual se refieren también 
el italiano rampa «garra» y rampo 
«gancho», y en castellano el térmi- 
no heráldico rampante y el verbo 
arramblar. El vocablo provincial 
expresa muy bien la sensación an- 
gustiosa producida por la rampa de 
la cebada al introducirse en las na- 
rices ó en la boca. 

Rana de San Antón [Pe- 
ñacerrada] s. f. Rana de zarzal. 
Hyla arbórea, L. 

Rana de Santa Catalina 
s. f. Rana de zarzal. Hyla arbórea. L. 

Rancilla [Vulg.] s. í. Deseo 
vivo de comer alguna cosa, excitado 
por la vista de las misma. 

En Aragón «dentera». No está 
clara su relación con rencilla «cues- 
tión ó riña de que queda un encono». 

Raso, a [N. acep.] adj. Lleno; 
colmado. 

Se usa en Navarra y Aragón. Bo- 
rao cita, á propósito de esta acep- 



220 



ción de raso, el siguiente texto de 
los Fueros de Navarra, referente á 
los ladrones de res que lleva cam- 
panilla: «que fagan implir la cam- 
panilla de mierda de home, que sea 
rasa, é faga implir en la boca del 
ladrón». 

Del latín rasus, participio de ra- 
dure «raer». 

Recesa s. f. Detención de una 
corriente de agua por cruzársele ú 
oponérsele otra. 

Del latín recessus, a-um, de rece- 
dere «retirarse ó echarse hacia atrás. 

Recéssit s. m. Recle, tiempo 
que se permite á los prebendados 
estar ausentes del coro para su des- 
canso y recreación. 

Receza s. f. Recesa. 

Recibidor [N. acep.] s. m. Re- 
cibimiento [2. a , 3. a y 4. a acepción de 
esta voz en el Dic. de la Academia 
Española], pieza ó sala para recibir. 

Úsase también en Aragón y en 
Cataluña. 

Recoazorro [Salvatierra] s. 
m. Rocadero, envoltura que se pone 
en la parte superior de la rueca 
para asegurar el copo que se ha de 
hilar. 

Del castellano rueca, por medio 
del vascuence errecoa, y del eúskaro 
zorro «bolsa, funda, zurrón». 

Recocho [N. acep.] adj. Calor 
molesto y enervante producido por 
gran calma y baja presión atmos- 
férica. 



Del l&tín recoctus «recocido», parti- 
cipio de recoquere «volver á cocer». 

Récolis! [NE. de Álava] Inter- 
jección de asombro irónico. || Se usa 
también como interjección de ame- 
naza á los niños pequeños. 

Recontrapariente s. m. El 
pariente del pariente. 

Redejón s. m. Aro de madera, 
como de un metro de diámetro, al 
cual está adaptada una red, ajusta- 
do á un palo largo ó pértiga. Se usa 
para cazar codornices cuando están 
paradas. 

Diminutivo de red, como tendejón 
lo es de tienda (La Grant Conq. de 
ültram., p. 274). 

Redoncha s. f. Disco de pe- 
queño diámetro. 

Diminutivo de redonda, formado 
por influencia de roncha. 

Redondita [Pipaón] s. f. Saxí- 
fraga, planta de la familia de las 
saxifragáceas. Saxífraga geum, L. 

Cita este nombre Arizaga (folio 
4, v.), y dice que en Pipaón se usa 
esta planta tostada y reducida á 
polvo para contener la diarrea de 
las reses vacunas. 

Redoras s. f. Alrededores ó 
extrarradio de Vitoria, y probable- 
mente de cualquiera población 

amurallada. 
Ha caído en desuso esta voz que, 

en lo referente á Vitoria, aparece 

por primera vez en la Convención 

hecha en 1291 entre los Caballeros 



221 



de la Cofradía de Arriaga y el Con- 
cejo de Vitoria sobre la extensión y 
límites territoriales y jurisdicciona- 
les de ésta. Las redovas se mientan 
varias veces en las Ordenanzas de 
Vitoria de 1487, que distinguen el 
rabal que estaba en el fondón del 
mercado (Ord. 60), el cote (Ord. 57) 
«población, barrio ó calle dentro de 
los límites jurisdiccionales, según 
interesa ante nota de González Echa- 
várri (Alav. ilust., t. 2, p. 422) y las 
redovas, denominación aplicada, al 
parecer por modo más comprensivo 
y general, á todos los alrededores 
con ó sin viviendas. 

Redoblante [JST. acep.] s. m. 
Grillo en cuyos élitros se distingue 
una R (Vid panadero). 

Redrar [Baños de Ebro] v. Ex- 
tender los montón citos de tierra 
formados en las viñas al verificar la 
labor llamada hacer pernadas, de 
modo que el suelo quede plano, sin 
desigualdades. 

En Leza y en otras localidades 
riojanas se distingue esa labor con 
el verbo edrar y á la misma faena 
con el abstracto iedra, denomina- 
ciones más propias, por cuanto 
edrar es el representante castellano 
de iterare, y la iedra es una segunda 
cava, llamada también binar. En 
redrar, de redro, ña predominado 
sobre la idea de repetición la de 
apartar, retirar ó deshacer los mon- 
toncitos ó pernadas. 



Regajo [N. acep.] s. m. En el 
juego de bolos, la depresión del 
suelo á ambos lados del camino ó 
trayecto que debe recorrer la bola 
al ser lanzada para derribar los pa- 
los. 

Begaio en castellano antiguo sig- 
nificaba ya arroyo ó riachuelo: «ca 
todos los regalos manaban desserio 
(Gonz. deBerceo. Sacrif., cop. 74V 
Regajo, diminutivo de río, del latín 
rivus. El diminutivo regacho se ha- 
lla en La Gran Conquista de Ultra- 
mar (1. 4, c. 78). La acepción alavesa 
se debe á una semejanza de forma 
con el cauce seco de los riachuelos. 
«Regajos ó regajales se dicen tam- 
bién (Calderón, Vocablos castizos de 
Hidrología geológica) los arroyuelos 
que desaparecen ó se agotan duran- 
te el verano». 

Reírse el agua [Letona] loe. 
Aparecer el agua en capa de exigua 
profundidad sobre el cascajo ó la 
arena, al sobrarse un manantial ó 
fuente. 

Rejada [Salvatierra] s. f. Reja 
más estrecha del arado, que se usa 
para la labor de romper, ¡i (Var.fon.) 
Arrejada. 

Rejuntar [Vulg.] v. Reunir, 
aeumular. 

Intensivo de juntar. 

Remanga s. f. Arte de pesca 
que consiste en una red de malla muy 
cerrada, puesta en dos palos de ma- 
nera que se pueda llevar estendida 



222 



con las manos; en el centro tiene 
una prolongación larga y estrecha 
en figura de manga. 

Esta voz, cuyo equivalente más 
aproximado en el Dic. de la Acad. 
Esp. es «manga» (8. a acep.), se usa 
en Aragón y en otras provincias. Es 
proverbial la frase: «cayó el pez en 
la remanga». 

De red y manga, por la que este 
arte lleva en el centro. En el Fuero 
de Palenzuela (Muñoz, t. 1, p. 277) 
reth maniega, citada con otra redes, 
sin duda menos perjudiciales para 
la pesca. 

Remora s. f. Montón de restos 
de vegetales que se queman en las 
heredades ó huertas. 

Del vascuence erre « quemar» y 
murua «montón» (cf., al mora), aun- 
que erremurua no figura en los léxi- 
cos eúskaros de Larramendi, Aiz- 
quibel y Novia, pero sí formaciones 
análogas, como erra-loa (Larra- 
mendi , Dic . tril . ) «broza que se 
amontona en las heredades para 
quemar»; erreherea (Fr. Joóé db 
María, Sup. n. 136) «montón de bro- 
za que se quema». Remora pudiera 
ser también un derivado de ramo y 
corrupción de ramora. Es frecuente 
en la pronunciación vulgar viciosa 
el trueque de a pretónica en e [veni- 
lla por ranilla, Escarza por Ascarza, 
Zembrana por Zambrana, estuto por 
astuto]. 

Remosqueta s. f. Enfado. || 



Cambio súbito de pensamiento ó 
propósito. 
¿De ramo? 

Remostar [N. acep.] v. Aplas- 
tar una cosa blanda. «Se ha sentado 
encima de las ciruelas y las ha re- 
mostado». «Por andar á obscuras se 
remostó las narices contra un pos- 
te». 

De re y mos o 

Remoyaelo s. ni. Moyuelo, 
salvado muy fino, último que se se- 
para de la harina. 

Compuesto del prefijo re y mo- 
yuelo. 

Benque [Var. fon.] s. m. Rin- 
gle, ringlera ó ringla, fila ó línea 
de personas ó de cosas, puestas en 
orden unas tras otras. || Turno ó 
vez. || «Misa de tres en renque», la 
vulgarmente llamada mayor. «Es- 
toy de renque para guardar el ga- 
nado», estoy de turno. 

Forma nasalizada del latino rega, 
primitivo inusitado de regula, «re- 
gla, línea recta». Diez opina que el 
francés rang se deriva del antiguo 
alto alemán hring «círculo» y en es- 
pecial «círculo de personas reuni- 
das con algún objeto», ó sea forma- 
ción circular; pero la l de rengle, 
ringle, ringla, hace más probable 
la procedencia latina. Rengue es 
rengle en escritos de fines del si- 
glo xv. 

Amor en seruir a Dios 
En altar puesto de codos; 



223 



Amor en sentaros vos 
Delante '1 rerjgle de todos. 

(Guevaba, Coplas contra Barua, 

Ap. Ant. de Pott. Ur. cast., t. 3, p. 243 ) 



La gutural sorda de renque quizá 
se deba á la del francés rang [con 
sonido de fe en los enlaces], proven- 
zal y catalán antiguo rene. El vas- 
cuence, sobre el tipo renque ha for- 
mado er renca, errónea (Larrahendi, 
Dic. tril.) 

Renquero adj. El que está de 
turno para hacer alguna cosa. || Hi- 
jodalgo de la Junta de Caballeros 
de Elorriaga,que en cada pueblo de 
los pertenecientes á la Asociación 
tenía encargo de traer á las reunio- 
nes de la misma la lista de los no- 
bles asociados y la de las viudas de 
los hidalgos fallecidos [Vid Landá- 
zuri, Hist. de Vitoria, ¡. XIV, 154). 
Derivado de renque, (2. a acepción). 
Reo (Ir al) [Salvatierra] loe. 
Marchar á misa, formados ó en fila, 
los alumnos de la Escuela de ins- 
trucción primaria. 

Reo es el adverbio arreo, descom- 
puesto por la pronunciación vulgar, 
que ha tomado equivocadamente la 
sílaba ar por la contracción al de la 
preposición á y el artículo él, y 
transformado arreo en al reo. El ad- 
verbio arreo significa «seguidamen- 
te» y, hablando de personas, «en 
fila». «Término lleva de quejarse 
un mes arreo > (Cervantes). <Lo 



cualbizo cuarenta y seis días arreo» 
(Rivadeneira) [Vid Bello, Oram. 
de la Leng. caat.,% 1.211]. 

Resbalero, a [Vulg.] adj. Res- 
baladizo. 

De resbalar, y éste del latín rela- 
bor, relapsus, que significa lo mis- 
mo. 

Resedón s. m. Cabo ó hilo con 
una cerda de jabalí en cada punta, 
usado por los zapateros para coser 
el calzado. 

De re, el latino seta «cerda» y el 
sufijo on. 

Respe [N. acep.] s. m. Lengua 
de la culebra. || Aguijón déla abeja 
y de la avispa. 

Puede ser palabra onomatópica, 
imitativa, como su sinónimo cispe, 
del silbido especial de la serpiente 
irritada ó apercibida para la defen- 
sa. En sus acepciones generaies, de 
réspice, imperativo del verbo latino 
respicere «mirar atrás». 

Rete s. m. Anillito de metal con 
el cual se refuerzan los ojetes abier- 
tos en badanas, pieles ó telas para 
meter por ellos un cordón ó cual- 
quier otra cosa que afiance y suje- 
te. || (Zuya) Punzón ó lezna para 
agujerear el cuero al hacer abarcas. 

De ferrete ó herrete, del latín fe- 
rrum «hierro, con aféresis de la 
sílaba inicial. 

Retel s. m. Arte de pesca usado 
para la de cangrejos de agua dulce. 
Consiste en un aro pequeño, al cual 



224 



se adapta una red que forma algo 
de bolsa. En el fondo de ésta se su- 
jeta el cebo. El retel se deja en los 
remansos y pozos pocos profundos, 
de donde se extrae rápidamente con 
una horquilla, que hace el efecto de 
una polea, sobre la cual corre la 
cuerda de que pende el retel. 

De un tipo latino retellus, dimi- 
nutivo de rete «red» como novel de 
novellus, y en francés rondeau, ron- 
delle, de rondellus, rondella, en Du- 
cange. 

Restellar [V. f. v. NE. de Ala- 
va] v. Rastrillar el lino y el cáña- 
mo. 

Del diminutivo latino rastellum 
«rastrillo», con la a pretónica troca- 
da en e como en otros vocablos de 
formación popular (Vid remora). 

JRéuses s. m. Hondarras, dese- 
chos, sobras inútiles y de poco va- 
lor, desperdicios. 

De refutare ó recusare «rehusar, 
rechazar». 

Revidar [Var. fon.] v. Ladear 
ú oblicuar un objeto para poderlo 
pasar por una puerta ó hueco por el 
cual no cabe en la posición ordina- 
ria ó normal. 

Del francés revirer, del cual pro- 
cede también revirar, de la radical 
gr eco latina gyrus «.vuelta, giro». 

Revidar v. Reenvidar ó contes- 
testar al envite en el juego del 
mus. 

Forma anticuada, que se usa en 



dicho juego. Del prefijo re y el ver- 
bo latino invitare, en la acepción de 
«provocar ó desafiar». 

Revido [Var. fon.] s. m. El acto 
de revidar ó ladear. 

Revido s. m. Reenvite ó acto 
de reenvidar. 

Rezar [N. acep. Rioja Alave- 
sa] v. Durar, pesistir. «Todavía re- 
zan aquellas divisiones». 

El Arcipreste de Fita lo empleó 
en significación de «dictar ó for- 
mar». «Resó él por si mesmo escri- 
ta tal sentencia» (cop. 377). 

De un tipo latino rectiare «poner 
derecho, ende-rezar ó dirigir >. Au- 
torizan esta procedencia el caste- 
llano antiguo derezar; italiano driz- 
zare, dirizzare; francés dresser; pro- 
venzal dressar, dreissar, dregir. Rec- 
tiare provendría de rectus, como 
rectitud. 

Riedra s. f. Surcos que, para no 
pisar la heredad contigua á la que 
se está labrando, se dejan sin abrir 
y luego se aran al cruzado. 

La costumbre de dar la riedra de- 
jando de abrir seis surcos si se ara 
con bueyes, y ocho si se labra con 
ganado mular, es general en el con- 
dado de Treviño. En Álava se pro- 
cura lo mismo arando á la media 
vuelta. 

De redro, del adverbio latino retro 
< atrás», origen de redrar « apartar, 
desviar, retirar (Las Partidas. La 
Orant Conq. de ültram., 1. 1, c. 92). 



225 



La normal diptonguización de la e 
tónica se halla ya en rkdro en sen- 
tido de «evicción» en una escritura 
de 1332, citada por D. Ángel de los 
Ríos (Apellidos castellanos, p. 156), y 
eu el aragonés «fianza de riedrat, [Re- 
d:'a, en el texto latino de la Compi- 
lación de Fueros de Aragón, fol. 95] 
íBorao, Dic. de Voc. arag., p. 239). 

Riedra s. f. La labor de redrar 
(Vid redrar). 

Riendo [V. f. v. N. acep.] s. m. 
Arriendo, refiriéndose al de un gru- 
po de heredades para su cultivo. 

La aféresis muy generalizada de 
la a del colectivo arriendo se obser- 
va en un instrumento alavés del 
siglo xiii. «Angevin el carnicero, 
rijo del Gil Gcrria, vendió un qui- 
ñón de Rcndamiento á don Juan 
Domínguez > (Escra. otorgada eu Vi- 
toria en 124S. La cita Landázuri 
en los Siqú. de la Hist. de Álava, 
p. 216). 

Rín culera [V. f. v.] s. f. Rin- 
glera, fila' ó línea de personas ó de 
coses puestas unas tras otras (Vid 
renque). 

Rinzar v. Refregar. ¡| Enclavar- 
las vasijas después de fregadas ó 
las ropas que han estado metidas 
tn jabón. 

Del francés rincer, que signifícalo 
mismo ó sea «limpiar, lavando y 
frctando>. Procede, según Stappers 
(Dict. synopt., n. 3. -215), del antiguo 
nórdico hreinsa «limpiar». 



Robla [Var. fon.] s. f. Robra, 
alboroque después de una compra. 

Usado también en la montaña de 
Santander (Múgica, Dial., n. 35). 

Del latín robora, plural de robur 
«fortaleza, firmeza». La robra es la 
ratificación ó confirmación del con- 
trato. 

Roble blanco s. m. Especie de 
roble, correspondiente al parecer al 
llamado roble albar en otras pro- 
vincias. Tiene hojas más anchas, 
blandas y rizadas que el común, y 
madera más blanca, parecida á la 
del fresno. 

Roble fresnal s. m. Roble 
blanco. 

Fresnal, porque su madera se pa- 
rece á la del fresno. 

Rodaría [Var. fon ] s. f. Rolda- 
na, rodete de paño ó trapos para lle- 
var sobre la cabeza la herrada, el 
calderón ú otros objetos pesados. 

Del latín rota «rueda», por seme- 
janza de forma, sin la l epéntica de 
roldana. 

Rodrigón s. m. Juego del cal- 
derón, según Múgica (Dial., p. 35), 
refiriéndose al Diccionario de Diez. 
Si ha existido este nombre ha caído 
en desuso. Quizá ha habido confu- 
sión entre el apellido Calderón y el 
nombre Rodrigo, del célebre don 
Rodrigo Calderón, ministro de Fe- 
lipe IV. «También jugábamos á las 
guerrillas y al rodrigón, juegos muy 
en uso entonces que los había traí" 

15 



226 



do un seminarista de Cervatos >. 
(José M. Pereda, Esc. montañesas, 
«Antaño y Ogaño»). 

Rodrillo [V. f. v. Marqnínez] 
s. m. Rastra que se usa en las eras 
de trillar. 

De rota, como rodillo, por influen- 
cia de la rastrillo ó por la tendencia 
á la intercalación de r. 

Roncales, a adj. Natural del 
Ronca!. Ú. t. c. s. || Lo pertenecien- 
te á este valle de Navarra. 
Derivado de Roncal. 
Ronchar [N. acep. Arrastaria] 
v. Rodar, correr una rueda. «¡Qué 
bien roacha ese aro!> 

La acepción general es hacer ó 
causar ronchas. 

Ronzapil [Alegría y otras loe] 
s. m. Bollo con uno ó más huevos ó 
chorizos, que en el primer día de la 
Pascua de Resurrección regalan 
los padrinos ó madrinas á sus hijos 
de pila ó ahijados. 

Procede de un vocablo vascuence 
no incluido en los léxicos eúskaros, 
compuesto de arronz «huevo» y 
opil ttorta*. Arronz persiste en 
arrons-obi (Vid). Opil «torta» se usa 
en el actual vascuence y ha dejado 
señales de su existencia en instru- 
mentos muy importantes y anti- 
guos. Con él y arinzada «cántara 
de vino», se formaron voces en el 
bajo latín y en castellano antiguo 
de Navarra para expresar la pecha 
que pagaba el villano al señor ó ri- 



cohombre: « Excepta opilarincaia* 
(Acta de Fundación del Monasterio 
de Rcncesvalles, segundo tercio del 
siglo xii); «et si en la villa fueren 
solarigos unos, et otros cada uno de 
illos quantos opilarizadas han, tan- 
tas cargas deuen taxar» (Fuero de 
Navarra, t. 1, 1. 2, c. 2), En el mismo 
Fuero aparece torta, correspon- 
diendo á opil y separado de ariti~ 
zada: «Villano Realenco, ó de Orden 
ó Solariego, que deue fonsadera, et 
labor, et torta et arinzada de vino.... 
Empero la torta et la arinzada de 
vino del marido, et do la mujer, non 
les pueden aplegar sines amor del 
seinor»(l. 3, tít. 5, c. 11). En un anti- 
guo refrán recogido por Garibay 
(Refranes vascongados en el Mcmor. 
hist.esp.,t. 7,p. 633} suena opil: «norc 
bere opilari ikaza», «cada uno arri- 
ma el ascua á su torta». En pueblos 
alaveses lindantes con Navarra se 
conserva la voz piporropil, con igual 
significación que ranzopil. 

Rostrizo s. m. Cochinillo asa- 
do ó tostón. 

Del antiguo alto alemán rostjcn 
«asar», ó del céltico gaélico roist t 
bretón rosta, antiguo francés rostir, 
moderno rótir. La r de la penúltima 
sílaba, epéntica, como en ristra,las- 
tre, etc. 

Rain [N. acep. Zuya] s. m. Re- 
yezuelo, ave del orden de los pája- 
ros. Troglodytes europaeus, L. 
Por su exiguo tamaño. 



s 



Sabadero s. m. Chorizo de sá- 
bado ó biriquí (Vid. biriquí). 

S a bija [Vulg ] s. f. Clavija del 
arado ó del carro de labranza. || 
(Zuya) Hierro que se coloca en el 
conchún (Vid conchún). 

Sabija, por clavija, ofrece el cam- 
bio en » del grupo inicial el. Ordi- 
nariamente la l del grupo inicial 
el persiste en sílaba átona ó más 
bien se trueca en r. La influencia 
del latín literario ha reintegrado la 
l sustituida por la r: de ahí en cas- 
tellano, clavo, clavar, clavija, al lado 
de los portugueses cravo, cravar, 
cravelha. La permutación de cí en s 
sería precedida de otra en ch, como 
la ocurrida en chaveta (de clave), 
chanta forma del latino planta, re- 
presentado también por llanta y el 
dialectal pranta. 

Sabijero s. m. Agujero donde 
encaja la clavija en la lanza del ara- 
do y del carro. 

De sabija y el sufijo ero, signifi- 



cando continente: «el sitio de la sa- 
bija». 

Sabuco [V. £ v.] s. m. Saúco, 
planta de la familia de las caprifo- 
liáceas. Sambncus nigra, L. 

Del latín sambucus, bajo latín 
8ambu88us (Ducange). La b etimo- 
lógica, perdida en saúco, persiste en 
sabuco, como en el portugués sabugo, 
vascuence labortano sabuka, pro- 
venzal sambuc. Sabuco es, en reali- 
dad, un arcaísmo, pues se halla en 
escritores del siglo xiv y xv (Colmei- 
RO, Plant. de la Pen., t. 1, Prelim). 

Saca s. f. Chuca, lado de la taba 
que tiene un hoyo ó concavidad. 

De sacar, por serla primera figura 
en que la taba se coloca en el jue- 
go, ó del nombre sacas (¿de chueca?), 
que tiene este juego en Álava. 
También puede ser una variante de 
chuca, del árabe xucca «hendidura» 
(Acad. Esp., Dic). 

Sacas s. f. Juego parecido al de 
la taba. 



228 



Para el jaego de las saca$ se usan 
doce tabas de carnero y una bolita 
de cristal ó una pedrezuela esféri- 
ca. Se echan las doce tabas al suelo 
y tirando la bola al aire, se van co- 
giendo una á una, pero poniéndolas 
precisamente antes de cogerlas y 
mientras cae la bola á la mano; del 
lado llama saca, diciendo: «¡sacas 
una! ¡sacas dos! ¡sacas tres!», etcé- 
tera, basta doce. Lo mismo se repi- 
te tres veces, colocando las tabas 
en las posiciones llamadas pones, 
carne y culo. Por fin, después de 
otras combinaciones, se dejan tres 
tabas, y se recogen en diferentes 
formas á compás de la retahila si- 
guiente, en la cual cada verso indi- 
ca una subida de la bola de cristal 
con el correspondiente arreglo de 
las sacas: 

Hito, hito 
Gorgorito. 
¿Quién te ha hecho 
Tan bonito? 
Jesucristo. 
¿ron qué? 
Con la cera 
Verdadera. 
Salte tú. 
Ruin cochino, 
Por la puerta 
Del vecino. 
Tno, ino. 
Marcelino. 

Termina el juego, repitiéndose el 
primer lance ó sea el de las sacas, 
pero levantando veinticuatro en 
vez de doce. 

Sacas pudiera proceder de soecus, 
como choco (Vid) y chueca. 



Sagarmín [NO. de Álava] s. í, 
Manzana maguilla ó silvestre, que 
se produce espontáneamente con 
gran abundancia en algunos mon- 
tes de Álava. 

Del vascuence sagar «manzana», 
y min «agrio, silvestre».- 

Salcinal [Arciniega] s. m. Sau- 
cedal. 

Derivado de salce, variante de 
sauce, por analogía con encinal, 
fresnal. 

Salchucho s. m. Calducho, 
salsa ó caldo abundante, mal sazo- 
nado, de poca substancia. |j Trapi- 
sonda poco limpia ó noble. 

Diminutivo despectivo de salsa. 

Salderita [Valdegovia] s. f. 
Lagartija. 

Salga e s. m. Forraje; avena, 
rica, alolba, cogidas en verde para 
pienso del ganado. 

¿De sarculare «escardar»? Salgue 
es, en cierto modo, sinónimo de «es- 
cardaduras ó hierbas quitadas de 
los sembrados». 

Saltapiezas s. m. Saltamon- 
tes, insecto ortóptero. 

Saltarín [Var. fon. NO. de 
Álava] s. m. Saltarén ó saltamontes, 
insecto ortóptero. 

Salvaterrano, a adj. Natural 
de Salvatierra. Ú. t. c. s. || Lo perte- 
neciente á esta villa de Álava. 

De Salvatierra, nombre impuesto 
por D. Alfonso el Sabio, en 1256, al 
conceder el Fuero de Vitoria á Ha- 



229 



gurahin, nombre primitivo de aque- 
lla villa. Salvatierra expresa la mis- 
ma idea «exenta, privilegiada», que 
Villa franca. 

Sampedrano [Artómaña] s. 
m. Viento nordeste, que sopla de 
una altura llamada San Pedro. 

Sandaleja [Montoria] s.f. Ave 
del orden de las rapaces. Yultur 
percnopterus, L. (Vid Águila blanca). 

Sanguandilla s. t. Lagartija, 
reptil del orden de los saurios. La- 
certa agilis, L. 

En vasco-vizcaíno, surankilla, su- 
ganguila, sogalinda. nombres de la 
lagartija (Labayru, Hist. de Vizca- 
ya, t. 1, p. 566j, de donde proceden 
sanguandilla y otras variantes vul- 
gares de este vocablo. Sospecha 
Campión (Celt., Iber. y Eúsk., ap. 
Euskal-erría, t. 40, p. 392.; que el 
primer elemento de sanguandilla se 
refiere á sangu, sango «ratón», sien- 
do difícil decidir si la n es orgánica 
ó debida a la influencia del segun- 
do elemento, que, según el mismo 
euskarólogo, es genuínamente la- 
tino. 

Los muchachos alaveses y trevi- 
ñeses dan golpecitos con un palo en 
las cuevas de las lagartijas, y pre- 
tenden hacerlas salir con el siguien- 
te conjuro: 

Sanguandilla, 
Sal al sol, 
Que tu padre 
Te se ha muerto, 
Con un grano 



De cebera, 
Que le ha dáu 
La molinera. 

Sanguinaria [N. acep. NE. 

de Álava] s. í. Camedrio ó encini- 
11a, planta de lá familia de las la- 
biadas. Teucrium Chamaedrys, L. 

En la acepción admitida en el 
Dic. de la Acad. Esp., sanguinaria 
mayor es la centinodia [Poligonum 
aviculare, L.], planta poligonácea, 
y sanguinaria menor la nevadilla 
[Illecebrum paronichya, L.], de las 
paroquiniáceas. 

Sapo de luz s. m. Luciérnaga, 
insecto coleóptero. Lampyris nocti- 
luca, L. 

Sapo zabal s. m. Escuerzo. 
Bufo vulgaris, L. 

Del vascuence zabar «pesado, 
apelmazado, tardo, lento». 

Sari [Araya] s. m. Red para ju- 
gar á la pelota. 

En eúskaro sare ó sari «red, reja 
de ventana, verja». En castellano 
sarria «red para recoger la paja y 
transportarlas 

Sastobi s. m. Montón de tamo 
ó barreduras de la era durante la 
trilla. || (Zuya) Basurero. 

El sastobi se recoge en un hoyo, 
donde se le deja podrir para em- 
plearlo como abono, mezclado con 
estiércol. 

Del vascuence sastu «estercolar» 
y obi choyo», ó sea «hoyo de la ba- 
sura ó basurero». Esta voz, comple- 



230 



ta y gennínamente vasca, no figura 
en los Diccionarios de Larramendi, 
Novia y Aizqnibel. 

Sastobia [Salvatierra] s. í. 
Sastobi (Vid). 

En Sastobia se ha conservado el 
artículo vasco. 

Satandera [Zuya] s . f. Coma- 
dreja. 

El vocablo andereiguer «bella se- 
ñorita», con que Chaho designa la 
comadreja (Vid paniqaesilla), indu- 
ce á sopechar que en satandera en- 
tran dos componentes: uno, el an- 
dera, de ander-eiguer « señora, ama», 
y otro, probablemente eúskaro, de- 
terminativo del segundo, y que pu- 
diera ser sastu «basura, estiércol», y 
en tal caso satandera significaría 
«la señora del basurero, del corral 
6 déla cuadra». 

Satisfacción [N. acep.] s. f. 
Confianza con alguna persona ó fa- 
milia para hacer ó pedir alguna 
cosa. «Tengo mucha satisfacción 
con Vicente y no se enfadará cuan- 
do sepa que he llevado su yuga- 
da». 

Sében [Valdegovia] s. m. Mos- 
taza negra (Vid jében). 

Sebo [N. acep.] s. m. Parte del 
faldón trasero de la camisa que 
asoma en los pantalones de los ni- 
ños pequeños por la abertura prac- 
ticada para que puedan hacer aguas 
mayores y menores. 

Sebosear v. Ensuciar ó llenar 



de mugre un objeto, manoseándolo 
mucho. 

Derivado de sebo. 

Segundear [NE. de Álava], v. 
Binar ó dar la segunda labor á un 
campo. 

«Las tierras recias por la mayor 
parte quieren quatro rejadas... La 
segunda á la primavera, y esta se 
llama binar, que quiere decir según- 
dar... porque reciban todo el humor 
que les es necesario al terciar» 
(Herrera, Agrie, 1. 1, c. 5). 

Segundear es un frecuentativo de 
segundar, y procede, como éste, del 
latín secundum, del cual secundare. 

Segundilla [NE. de Álava] 
s. f . Lagartija (Vid sanguandilla). 

Seico s. m. Reunión ó conjunto 
de seis haces de trigo, cebada ó 
avena. 

Del vascuence sei «seis» y el su- 
fijo eúskaro ko: seico <de seis», 
como zorzico «de ocho». Añade seico 
una denominación á las usuales en- 
tre labradores en las faenas de la 
recolección de cereales, que son: 1, 
manada ó manojo «plantas que se 
abarcan de una vez con la mano al 
segar»; 2, gavilla «reunión de va- 
rios manojos»; 3, haz «reunión de 
varias gavillas»; 4, seico «reunión 
de seis haces»; 5, carga «reunión 
de diez baces»; 6, parva «reunión 
de cargas que se trillan de una vez 
[de cinco á catorce]. 

Semencia s. f. Sementera ó 



231 



acción de sembrar. «Bnen tiempo 
va para la semencia». 

De un tipo latino sementia por 
sementia, del que son representantes 
el castellano antiguo semienza «fa- 
yie bueDa semienza, buena semient 
semnaba» (Berceo, S. Millán, cop. 
37), el francés semence y el proven - 
sal 8emensa. De esta forma antigua 
provienen cimencera y cemencera 
{Libro de la Caza, del Príncipe don 
Juan Manuel, c . 12). 

Senda disfrutadera [Rioja 
alavesa] s. f. La senda de servidum- 
bre en las heredades ó piezas y de- 
más predios rústicos. 

Usa esta voz Fernández Balleste- 
ros (El Libro de Laguardia, p. 303). 

Senderada [Rioja alevosa] 
s. f. Hongo del género tricholoma, 
con el sombrerillo pardo-obscuro, de 
dos á siete centímetros de diámetro, 
convexo y después plano, obtuso, 
liso, húmedo, de bordes revueltos, 
que exceden á las láminas. Carne 
blanca, á veces sonrosada cuando 
se pone en contacto con el aire. Lá- 
minas grises casi blancas, estrechas 
ligeramente escotadas, adherentes. 
Pie de siete á cinco centímetros de 
largo y de cincuenta milímetros á 
un centímetro de grueso, pardo al- 
go más claro que el sombrerillo, 
macizo, rayado, hebrilloso. Nace 
por Mayo y Septiembre en las sen- 
das ó veredas. Es comestible, de sa- 
bor y olor muy agradables. Parece 



una variedad de Tricholoma Sdm- 
macheri, Fríes, descrito por Aran- 
zadi (Hongos del pais vasc). || Otro 
hongo venenoso, muy parecido en 
la forma general al anterior, del 
cual se diferencia por el color ama- 
rillo de las láminas. 

Derivado de senda, por el lugar 
en que nace. 

Señorío [N. acep.] s. m. Gente 
distinguida, pudiente. «Elegante y 
de pro», dice Múgica. 

Serranillo [Condado de Tre- 
viño] s. m. Viento sudeste. 

De serrano, porque sopla de la 
sierra de Toloño y montes de Iz- 
quiz. 

Serranja [Zuya] s. f. Peine ó 
tabla con púas para desenredar el 
lino. 

Variante de zarranja (Vid zarran- 
ja y charrancha). 

Serranjar [Zuya] v. Desenre- 
dar ó peinar el lino con la serranja. 

Serrote s. m. Serrucho. | Sie- 
rra pequeña. 

Seta con anillo [Santa Cruz 
de Campezu] s. f. Galamperna 
(Vid). 

Por el anillo grande y rígido de 
la Lepiota procera. 

Seta de borto [NO. de Álava] 
s. f. Hongo de sombrerillo general- 
mente abovedado, ancho de uno á 
tres centímetros, amarillento ó par- 
dusco rojizo. Pie de uno á tres cen- 
tímetros de alto por cinco á quince 



232 



milímetros de grueso, blanquecino 
amarillento ó aceitunado. Sabor 
desagradable en crudo (Auanzadi, 
Setas del país vasc, n. 173, p. 131). 
Polyporus pes caprae, Pers. 

Seta de brezo s. f. Platera 
(Vid), hongo de la familia de las 
agaricáceas. 

Seta de burro [Valdegovia] 
s. í. Todo hongo venenoso ó tenido 
por tal. 

¡Seta de cardo s. f. Hongo de 
sombrerillo carnoso, algo aboveda- 
do, ondeado, rara vez semicircular, 
blanco agrisado ó plateado, más 
obscuro en el centro, de uno á ocho 
centímetros de ancho. Pió de uno 
á seis centímetros de largo por uno 
de grueso, macizo, desnudo, rayado 
ó algo velloso. Despide olor de ha- 
rina fresca y tiene sabor ligeramen- 
te agrio (Aranzadi, Set. del pais 
vasc, n. 48, p. 43). Clitophilus prtmu- 
lus, Scopp. 

Nace en la raíz del cardo corre- 
dor ó setero, circunstancia á la cual 
debe el determinativo con que se la 
distingue. 

Seta de chopo s. f. Hongo 
con el sombrerillo de cuatro á nue- 
ve centímetros de diámetro, pardo 
muy claro; pedicelo amarillento, es- 
camoso, negruzco en la base, rígi- 
do, curvo, más largo que el diáme- 
tro del sombrerillo, y con anillo 
caedizo: laminillas pálidas y luego 
acanaladas, anchas, apretadas y de- 



currentes; carne blanca. Nace en 
las raíces descubiertas de algunos 
árboles, principalmente chopos, y 
en los tocones de los mismos. Pho- 
liota mulabilis. 

Seta del pico [Llanada de Vi- 
toria] s. f. Hongo de tronco grueso 
en la base, blanco y carnoso, divi- 
dido luego en ramas amarillas muy 
numerosas, que se subdividen en 
ramillas íasciculadas, frágiles, ob- 
tusas y macizas, también amarillas. 
Clavaria flava. 

Lázaro, que describe este hongo 
{Hongos ccmest. y venen., p. 85), dice 
que en algunas localidades lo deno- 
minan manecillas y colmenioas, y en 
Cataluña peus de rata. El nombre 
alavés se refiere á los pieos de las 
ramillas de esta clavaria. 

Setal [Montoria] s. m. Sitio en 
que se crían las setas blanca y par- 
dilla. 

Siesnoés s. m. Poco. Se emplea 
en singular y casi siempre precedido 
del artículo un: «El cristal es peque- 
ño para ese marco. — Pues sólo le fal- 
ta un siesnoós>. «Dele usted un sies- 
noés más de largo, y quedará bien>. 

Siete sangrías [NE. de Ala- 
va] s. f. Centaurea menor, planta 
de la familia de las gencianáceas, 
llamada también en Álava «gota de 
sangre» y «lapicocho». 

Los labriegos le atribuyen la vir- 
tud de disminuir la plétora ó exce- 
so de sangre. 



233 



Signlinda [Llodio] s. f. Lagar- 
tija (Vid sanguandilla). 

Sili [NE. de Álava] s. in. Arista, 
raspa ó filamento áspero del casca- 
billo que envuelve el grano del tri- 
go, de la cebada, de la avena y del 
centeno. 

Del vascuence ziri «espigón». 

Siionia [Valdegovia] s. f. Nue- 
za ó brionía, planta de la familia de 
las cucurbitáceas (Vid aguiloniá). 

Simen (Al; [V. í. v.] loe. Al sí- 
mil ó á semejanza. 

Es notable esta corrupción de sí- 
mil, usada sólo por las personas 
menos cultas y más descuidadas en 
su bablar. 

Sinsorgo, a adj. Tonto; in- 
substancial. 

Corrupción del eúskaro zenzur- 
gue, según Arriaga. 

Sirimiri s. m. Llovizna; cala- 
bobos. 

"Usase también en Bilbao. En Ala- 
va es más frecuente urbajo. 

Sirón [NO. de Álava] s. m. Lu- 
cíón, reptil de la familia de los es- 
cincidos. Anguis fragilis, L. 

Del vascuence zxrau «víbora» y 
on «buena», refiriéndose á la forma 
del lución, semejante á la de la ví- 
bora, y á que es completamente in- 
ofensivo. Hay, sin embargo, comar- 
cas en que lo creen venenoso, de 
donde el refrán catalán, citado por 
Verdaguer «Picada de vidriol porta 
duol» (Canigój p. 215). Por un error 



semejanteesposiblequelan destrón 
no sea significativa ni proceda del 
adjetivo on; y más teniendo en 
cuenta que, según el Príncipe Bona- 
parte (Carta lingüística, ap. Euskal- 
erría, t. 9, p. 487), muchísimas pala- 
bras vascongadas pueden, según los 
dialectos, acabar ó no en n, entre 
ellas zirau ó ziraim, nombre del rep- 
til sauriano, llamado en laborta- 
no sugueitsu, en francés orvet y en 
catalán llisona, vidriol y noya de 
serp. 

Sirria (Hacer) [NE. de Álava] 
loe. Acariciar á las mozas cogién- 
doles la cara por debajo de la barba. 

Voz onomatópica (Arriaga, Lex)- 

Sobaqnillo [Tirar á] loe. Lan- 
zar las piedras ú otros proyectiles, 
sin levantar la mano, por encima 
del hombro. 

Se dice también «tirar á la man- 
ganeta». 

Sobradero s. m. Desaguadero, 
conducto ó canal por donde se da 
salida á las aguas sobrantes de las 
presas. 

De sobrar, como su sinónimo des- 
aguadero, de desaguar. 

Sobresabido, a adj. Previsto, 
sabido con anticipación, antes de 
verificarse ó de hacerse público. 

Sogueo [Var. fon.] s. m. Sobeo. 

Del latín subiugus «puesto al yugo 
ó bajo el yugo». Sogueo conserva la 
gutural eludida en sobeo y subeo. 

Solano [N. acep.] s. m. Viento 



234 



cálido y enervante, annque no so- 
ple del Este. 

Aunque etimológicamente se lla- 
ma solano el viento que corre de 
donde nace el sol, el nombre vulgar 
se refiere muchas veces más á las 
propiedades del viento que á su 
rumbo (Vid Puente, Meteorología 
popular. Climatología, p. 68). Solano, 
en la antedicha acepción, se usa 
también en Burgos, donde, como en 
Álava, se define su condición con 
este adagio: «Aire solano, malo en 
invierno y peor en verano». 

Soma [N. acep.] s. f. Pan negro, 
de munición ó comuña. 

En poetas de los siglos xrv y xv 
soma se halla usado en significación 
de cecina y de tocino (Menéndez y 
Pelayo, Glosarios de los tomos I y 
II de la Antol. de Poet. lír. cast.). 

Dio:n' queso de cabras: 
Fidaigo, dis: abras 
Ese blazo et toma 
Un tanto de soma 
Que tengo goardada. 

(Arcip. db Fita, cop. 1.005.) 

Soma, en esta copla no significa 
pan, porque en la anterior dice 
«Diome yan de centeno, — tisnado, 
moreno». 

En la provincia de Palencia soma 
designa el salvado fino. En el 
Dic. de la Acad. Esp., <Harina de 
segunda, que los labradores desti- 
nan para pan de los criados». 

Sonsáina (Llevar á) [NE. de 



Álava] loe. Llevar una persona á 
cuestas de modo que las piernas se 
crucen sobre el cuello del que lo 
transporta. Se diferencia de arrico- 
tes en que en esta manera de llevar, 
las piernas del conducido pasan por 
la cintura del que lo transporta. A 
sonsa'ma, sacó de la incendiada Tro- 
ya Eneas á Anquises. 

¿Del vascuence sonsakea «ta- 
lego»? 

Sonsierra s. í. Comarca bajo 
la sierra ó al pie de ella. 

De so y sierra, con epéntesis de 
una nasal. 

Persiste esta denominación en 
San Vicente de la Sonsierra (pro- 
vincia de Logroño). Se apiiea espe- 
cialmente á la parte de la Bioja 
alavesa que se extiende al pie de la 
sierra de Toloño, llamada Sonsierra 
de Navarra en los mapas de D. Fran- 
cisco Coello (Provincias Vasconga- 
das y Navarra. Madrid, 1874) «Mi- 
randa y la Sonsierra, Ebro abajo 
hasta Tudela» (Martz. Balleste- 
ros, El libro de Laguardia, p. 41). 

Sorda [N. acep.] s. f. Deposi- 
ción hecha en el campo ó en la vía 
pública, fuera de los retretes ó lu- 
gares destinados para el caso. 

Sorchi s. m. Soldado raso ó sin 
graduación. 

Del vascuence zortzi «ocho», alu- 
diendo á alguna circunstancia en 
que entre ose número, como el de 
los años de duración del servicio ó 



235 



el número de mozos qne han de 
ser sorteados (c£, quinto, quintas, 
quintar). Húsar tiene origen aná- 
logo al snpnesto para sorchi, pues 
está tomado del húngaro huszar 
«vigésimo», de husz «veinte», por- 
que en las guerras contra los tur- 
óos cada pueblo debía dar por cada 
veinte hombres un soldado equipa- 
do (Littré, Dic, Hussard). Sorchi, 
dada la intención irónica, pero ino- 
fensiva, del vocablo, pudiera ser el 
latino sortee «ratoncillo», represen- 
tado en castellano antiguo por sor- 
ce. Esta denominación estaría así 
en consonancia con otras entre 
afectuosas y burlescas de los solda- 
dos nuevos: Caloyo «cabritillo ó cor- 
dero recental»; bxsoño, etimológica- 
mente «paj arillo», del francés bej au- 
ne (bec jeune); golondrino, en Ger- 
manía. 

Sorgniña s. f. Bruja ó hechi- 
cera. 

La palabra sorguiña, aunque usa- 
da en vascuence, no es de origen 
eúskaro, sino, según Campión (Celt., 
Ib. y Eúsk., ap. Eushal-erria, t. 40, 
p. 133), sacada directamente del 
bajo latín xorguina, jorguina. Esta 
forma, así como la más frecuente 
sortiarius, proceden del clásico sors, 
sortis, y significa etimológicamente 
el que echa ó dice la suerte ó la 
buenaventura, habiéndose extendi- 
do después á artes peores. Sorguiña 
corresponde á jorguina (Acad. Esp., 



Dic.); en Las Partidas, jurguina. 

Sorna-virón [Var. fon.] s. m. 
Tornavirón ó torniscón, golpe, pu- 
ñetazo ó bofetada. Se usa general- 
mente sólo para amenazar. 

Sorqui [NE. de Álava], s. m. 
Roldana. 

Del vascuence sorqui, que signi- 
fica lo mismo. 

Sortijilla s. f. Miriápodo, del 
género Mus. 

Se da este nombre ú varias espe- 
cies de yúlidos, que se recogen en 
forma de anillo ó sortija. El más 
común es el iulus terrestris, Koch. 

Sosiega [Vulg.] s. f. Descanso, 
quietud. 

¿De subsessus, a, um, participio de 
subsedére? 

Sota, caballo y rey loe. Los 
tres platos que constituyen la co- 
mida ordinaria de las familias algo 
acomodadas, ó sea la sopa de pu- 
chero, el potaje de legumbres ó la 
berza ú otra hortaliza, y la olla de 
vaca con sus correspondientes com- 
plementos. 

Suelas [SE. de Álava] s. f. Los 
cuartones de la cubierta en el techo. 

Del latín sola, plural de solum 
«suelo, base», con la diptonguiza- 
ción normal de la o tónica. Suelas 
es un nombre má3 de los que, por el 
sentido colectivo de su plural, per- 
tenecían en cierto modo al singular 
en latín, y como singulares pasaron 
al castellano (cf., cilia «ceja», coma 



236 



«cuerna», fol ia «hoja>, ligna «leña», 
etcétera), tomando después la desi- 
nencia del plural. Suelas recuerda 
el francés solives, sobre cuyo origen 
se ha discutido mucho, debiéndose, 
en opinión de Frisch, al latín solum 
«base»; de Ducange, al inglés syl 
«columna»; de Diez, al español soli- 
vio (?), latín sublevium. 

Surarse v. Chamuscarse ó so- 
carrarse la ropa. 

Es asurarse, aferesado. 

Has a [NE. de Álava] s. f. Seta 
ú hongo, llamado comúnmente pe- 
rrechico (Vid). 

Es el vascuence susa, susak (La- 
rramendi, Dic. tril.}, ziza «seta>. 

Suso adv. Arriba. ¡Se conserva 



en Villa Suso, nombre de parfce de 
la población antigua de Vitoria, lla- 
mada así porque ocupaba lo más 
alto de la colina de Gastéiz. 

De sursum, que ya en latín vulgar 
presenta la asimilación de rs en 88 
doble, convertida luego en sencilla 
en suso y voces análogas, como oso 
de ursus, coso de cursus, escaso de 
scarsus. En la Reja de San Millán 
(año 1025) aparece stirsum al lado 
de la forma romanceada suso: Quin- 
taniella de Sursum Zabala [en Lan- 
grares]; Marquina de Suso [en Rivo 
de Ivita]; Atahuri de Suso; Saban- 
do de Suso; Birgara de Saso [en 
Harrahia]; Zufua de Suso [en Di- 
vina]. 






T 



Tabarra s. f. Trabajo, conver- 
sación ó cosa semejante muy repe- 
tida y pesada. 

D6l latín tabes «corrupción, po- 
dredumbre, consunción», del cual 
viene tabardillo, conexionado con 
tabarra, y llamado así, según Cova- 
rrubias, «porque 'pudre y consume 
la sangre», La podredumbre, con- 
sunción ó infección producidas pol- 
la tabarra, son en sentido figurado. 

Tabarrista adj. Pelma: pel- 
mazo; persona que da tabarras ó la 
tabarra, y produce las molestias ex- 
presadas por esta voz. 

Tabique tambor s m. Tabi- 
que sordo, compuesto de dos pan- 
deretes separados y paralelos. 

Por semejanza de forma. 

Tablado [N. acep.] s. m. Des- 
ván ó pajar en lo alto de la casa. 

De tabla, por la que le suele ser- 
vir de suelo. 



Tafear [Vulg.] v. Oler ú olfa- 
tear. Dícese generalmente de los 
perros de caza. 

Derivado de tafo. 

Tafo [Vulg.] s. m. Tufo, olor 
fuerte y casi siempre desagradable, 
que produce alguna cosa. || Olfato. 

Variante fonética, difícil de expli- 
car, de tufo y de olfato. 

Taforada [V. f . v.] s. f. Tufo- 
rada, emanación por lo general 
desagradable, que afecta repentina- 
mente al olfato 

Talegada s. f. Batacazo, caída 
ruidosa y súbita. 

De talega, como morterada de 
mortero, y costalada de costal. 

Talo s. m. Halulla, torta delga- 
ga de barina de maíz que se cuece 
sobre las ascuas en una plancha de 
hierro ó en una parrilla, ó á falta de 
estos- utensilios, en ladrillos ó pie- 
dras muy calientes. 



238 



Del vascuence talo. 

Afariteko geyenez daukat, 
Talo bat erdi errerik, 
Eta basoko jatorduetan 
Lau jaten ditu bakanit. 

(Arrksk t Bbitia, 

Ikazkin bnten ntguko kejak.) 

Guando vuelvo del monte desfallecido, 
Mi cena es medio talo muy mal cocido: 
Mis comidas del monte ¡ved qué regalos! 
Si es que llegan, no pasan de cuatro talos. 

(Quejas de un Carbonero en invierno, Trad.) 

Tan s. m. Tanino. || Residuos de 
las cortezas de árboles, empleadas 
en las tenerías para el curtido. 

Del francés tan, del alemán tanne 
«abeto». 

Tanganillo [Laguardia] s. m. 
El juego do la rayuela, distinto del 
tángano, que es el del chito, en su 
acepción general. 

Tanqne [N. acep . Amurrio] s. 
m. Jarrito para sacar agua de vasi- 
jas ó recipientes menores. En otras 
localidades acetre. 

La acepción general de tanque es 
«propóleos». 

Voz imitativa. 

Tapnllero s. m. Jnego de mu- 
chachos con una especie de torta 
cóncava de barro arcilloso, que se 
tira contra el suelo para producir 
una pequeña detonación ocasionada 
por la presión del aire. Los jugado- 
res suelen ser dos, provistos de sen- 
dos pedazos de arcilla. El lance del 



juego consiste en ganar todo el ba- 
rro del contrario. Para ello tiran 
alternativamente, diciendo: itapu- 
llero» . El que no ha tirado, contesta: 
«tapo el agujero», y tiene que cu- 
brirlo con barro suyo. Gana el que 
prepara sus tapulleros de modo que, 
al chocar contra el suelo, salte la 
parte superior de la torta de barro 
y deje un gran hueco, para tapar ex 
cual se gaste en varias tiradas el 
barro del contrario. 

De tapar. En Bilbao, tapulero, con 
algunas diferencias en la manera 
de jugarlo. 

Tarambana [N. acep. NE. de 
Álava] s. f . Trozo de tabla con el 
cual, á modo de traba, se sujeta 
una mano de las caballerías ó de 
las reses vacunas, para impedir que 
se alejen. || Madero pequeño , fijo 
por un extremo en el marco de una 
puerta, pero de manera que gire 
para poderla asegurar como con un 
picaporte, pestillo ó taravilla de 
grandes dimensiones. 

¿De un tipo latino trabanus, a, de- 
rivado de trabes, como trábales? En 
tal supuesto, la a de la sílaba ini- 
cial sería eufónica, para deshacer 
el grupo ir y la m epéntica. 

Tarantejo [Arrastaria] s. m. 
Turrutelo ó venacá (Vid turrutelo). 

Onomatopeya . 

Tarín [N. acep.] s. m. Ave del 
orden de los pájaros. Spinus viri- 
dis, L. 



239 



Del francés tarin, que significa lo 
mismo, y, según Diez, procede del 
latín tener «tierno», por medio del 
picardo tere. Su equivalente alemán 
zeisig viene del medio alemán zeitz 
«tierno. Tarín puede ser también 
onomatopeya del canto de este pá- 
jaro. 

Tarrascallada [v. f.] s. f. Ta- 
rascada ó dentellada. 

De tarasca, figura de animal mons- 
truoso que, como los gigantes y 
otras representaciones, se usa en 
algunas poblaciones francesas, prin- 
cipalmente en Tarascón. 

Tártano [Amurrio] s. m. Miel 
en panal ó panal de miel. «¿Cómo 
le gusta á usted más la miel, deshe- 
cba ó en tártano?» 

De tarta. 

Tazo [Llodio] s. m. Astilla. 

Del latín (axillus «cubito, taru- 
guito>. En francés tasseau ctrocito 
de madera> que sirve para sostener 

una tabla. 

g 

Té [N. a. v.] s. m. Mijo del sol, 
planta de la familia de las borragí- 
neas. Lithospermum officinale, L. 

«En la villa de Labayen. dice La- 
coizqueta (Nombr. eúsk. de las plant., 
n. 477), donde se ha hecho de uso 
general la infusión del litospermo, 
como sucedáneo del té, aunque equi- 
vocadamente, le llaman tea, que 
equivale á té.» 

Tejen [N. acep.] s>. m. Teja de 
doble tamaño que las ordinarias, 



osada para cubrir los extremos del 
caballete ó gallar. 

Aumentativo de teja. 

Tentabuey s. m. Gatuna, plan- 
ta de la familia de las legumi- 
nosas (Vid abreojos). Ononis spino- 
«a, L. 

Por sus raíces largas, duras, co- 
rreosas y tenaces, que detienen la 
reja del arado. Por lo mismo, en 
francés arréte-boeuf y en vascuence 
goldarrona. Laguna (Dioscórides,!. o 
p. 277), remora aratri. 

Tercerear v. Dar la tercera 
labor á un campo labrantío. 

De tercera ( Vid segundear). 

Terreno, a adj. Lo que es de 
la tierra ó del país. 

Se aplica generalmente á los bue- 
yes para distinguirlos de los de 
otras provincias ó comarcas: tur cuí- 
cos, gallegos, asturianos, salaman- 
quinos. 

Derivado de térra en la acepción 
de país, provincia ó comarca. En 
el siglo xiv se usa como sinónimo 
de tierra ó puerto en Leyes de Mo- 
ros (tít. 232, ap. Mem. hi&t. Esp., t. 5, 
p. 190). 

Tierras esparsas s. f. Du- 
rante el régimen foral, todo el terri- 
torio de Álava, excepto el de Vi- 
toria. 

Del latín sparsus, a, um «esparci- 
do», participio de spargere. 
' Tío, a s. Tratamiento que los 
hijastros dan á sus padres políticos. 



240 



En Santander tía es el tratamien- 
to que la gente del pueblo da á las 
suegras (Pereda, Esc. mont., «La 
Leva»), 

Tío es voz de origen griego, como 
ya dice San Isidoro «Thius grae- 
cum nomen est» (Etym., 1. 9, c. 6), 
representante romance de Oetot; 
«divino» primitivamente, y más 
tarde, en bajo latín, «hermano del 
padre ó de la madre». Tío, tía llega- 
ron en los lugares de corto vecin- 
dario á aplicarse á personas sin 
parentesco alguno, y por último, á 
tomarse á mala parte en ciertas 
acepciones. La degradación ó senti- 
do peyorativo de este vocablo es 
antigua en castellano y corriente 
por lo menos en el siglo xiv, pues 
tía es una de las cuarenta y tantas 
denominaciones depresivas que, se- 
gún consejo del Arcipreste de Fita, 
no ba de dar á las trotaconventos 
quien desee tenerlas propicias 
(V. 8.592-3.596). 

A la tal mensajera nunca le digas maza, 
Bien ó mal como gorgee nunca le digas 

[picaza , 
Sennuelo, cobertera, almádana, coraza, 
Aldaba, trainel, cabestro, nin almohaza. 

Garabata, nin tia, cordel, nin cobertor. 

Tirabeque [N. acep.] s. m. 
Horquilla á cuyos brazos van suje- 
tas dos gomas elásticas, unidas en 
el otro extremo por un pedacito de 
badana ó cuero muy flexible, de for- 
ma aproximada á la elíptica. Sirve 



para disparar piedreeitas ú otros 
proyectiles pequeños. 

Este vocablo se usa en Palencia 
y en otras provincias. En la de Se- 
govia, tirador. 

En la acepción de «guisante mo- 
llar^ admitidaenel Die. de la Acad. 
Esp., tirabeque es voz compuesta de 
tirar y vida. La acepción provincial 
se refiere quizá á que los primeros 
proyectiles disparados con los tira- 
beques, serían guisantes (Vicia). 

Tirabeques de la espe- 
ranza s. m. Collejas, planta de la 
familia de las cariofileas. Silene in- 
fla/a, L. 

Los muchachos suelen divertirse 
en hacer estallar sobre la frente ó 
en la mano los cálices de las colle- 
jas. El determinativo de la esperan- 
za da á sospechar que los estallidos 
de esta flor, como los de los pétalos 
de la rosa ó de la amapola, y el nú- 
mero de flósculos de la margarita, 
servirían de oráculo á los enamo- 
rados. 

Tirabrasas?, m. Espjño de 
beraspti <Vb]), destinado á sacar ó 
á extender las brasas en los hornos. 
Se compone de una lámina de hie- 
rro en escuadra con un mango del 
mismo metal, ahuecado en la parte 
inferior para ajustarlo á un palo. 

Tirafaera s. m. Semicírculo 
de madera, del cual pende una man- 
ga ó bolsa cónica de malla, que se 
lanza al agua por medio de un palo 



241 



ó pértiga para pescar desde la 
orilla. 

Tiraquilón [Var. fon.] s. m. 
Diaquilón. 

Se asa también en Bilbao. La 
analogía ha debido influir en esta 
corrupción, inexplicable por las le- 
yes fonéticas. 

Tiratacos s. m. Taco, en la 
acepción de cañuto de madera con 
que juegan los muchachos, metien- 
do en él, con un palito, dos tacos de 
papel ó de estopa, y lanzando el de 
delante por medio del aire compri- 
mido, al empujar»el de atrás. 

Tiratiros s. m. Colleja, planta 
de la familia de las cariofileas. Si7e- 
ne inflata, L. 

Por el estallido que dan sus cáli- 
ces al romperse contra la frente ó 
la mano. 

Tirete s. m. Tiratacos ó taco. 

De tiro, como golpete de golpe. 

Titímalo [Var. fon. Salvatie- 
rra] s. m. Lechetrezna, planta de la 
familia de las euforbiáceas. Euphor- 
bia peplus, L. 

Los labradores hacen acopio de la 
raíz de esta planta por sus propie- 
dades drásticas. El cocimiento de 
las raspaduras del tallo se emplea 
como emético, y el de las de la raíz 
como purgante. 

Aunque en el Dic. déla Acad.Esp. 
figura titímalo como sinónimo de le- 
chetrezna, se incluye en este voca- 
bulario, no sólo por la variante fo- 



nética del cambio de lugar del acen- 
to, sino porque es fenómeno curio- 
so la conservación en Salvatierra y 
entre la gente labradora, del nom- 
bre grecolatino de una planta, des- 
usado ya en el habla popular cas- 
tellana. El cambio del acento es no- 
table por su escasez y por la ten- 
dencia esdrujulizante de la fonética 
alavesa, no seguida ó contrariada 
en titímalo. 

Del latín tithymalus, del griego 
Ti6ú{iaXo5 «lechetrezna». 

Tito [N. acep.] a. m. Bacín alto 
y cilindrico. 

En la primera edición del Dic. de 
la Acad. Esp. (año 1726) figurábalo 
en la acepción conservada en Álava, 
aunque el objeto designado va des- 
apareciendo. En el Diccionario cas- 
tellano- catalán-latino -francés-ita- 
liano, por Martí, Bordas y Cortada 
(Barcelona, 1842-1848), también apa- 
rece tito como sinónimo de orinal 
ó tigre. 

¿Primitivo de titiilus? Entre sus 
varias acepciones tenía titülus la de 
«epitafio», de donde pudo extender- 
se á designar la columna ó urna ci- 
neraria sobre la cual estaba escrito, 
y luego al vaso parecido á la pri- 
mera en la forma cilindrica y á la 
segunda en la materia de que está 
hecho. Mayor atrevimiento suponen 
los nombres Perico, D. Pedro, tigre. 
aplicados á estos utensilios por el 
habla popular socarrona y festiva. 

16 



242 



Tito recuerda también el adjetivo 
testux: de suerte que si la sincopa de 
la * pudiera justificarse, tito equi- 
valdría á tiesto ó vasija de barro. 

Tocarse [N. acep.] v. Hallar ó 
percibir los perros de caza el rastro 
de las piezas. Se usa también como 
intransitivo. «El perro está tocado». 
Tocata [N. acep.] s. f. Canti- 
dad grande de una cosa. «Ha caído 
una tocata de agua que nos ha des- 
baratado la trilla»! «Se pegó una to- 
cata de andar como para él solo». 
«Le atizaron una tocata [de palos] 
que lo pusieron nidrio». 

Tocatorre s. f. Marro, juego 
de muchachos (Dic. Acad. Esp., Ma- 
rro, 4. a acep.). 

Tocorno s. m. Roble mal diri- 
gido ó mal podado. |¡ Roble de hoja 
más ancha que el común, de made- 
ra peor para labrada, aunque muy 
buena para el fuego. || (En Monto- 
ria) Roble joven de poca altura. || 
(En Valdegovia), Tocón ó cepa del 
árbol cortado. 

Corno, en al-corno-que, come-jo, 
to-corno, puede ser representante 
del latino querneus ó quernus, deri- 
vado de quercus «encina»: «Bubus 
frondem... querneam, usquedum ha- 
bebis dato» (Catón, De Re rustica, 
c. 30); «sed tamen et quemas glan- 
des tum stringere tempus» (Vírgi- 
tjo, Georg., 1. 1., v. 304); pero las di- 
versas acepciones de tocorno, confir- 
madas por la de este vocablo en 



Valdegovia, hacen sospechar que 
sea un derivado de tocón, á la ma- 
nera que hayomo lo es de haya, é 
indique robles ó encinas de mala 
calidad, aprovechables sólo para 
leña, como los tocones. Martínez 
Marina usa tocorno como calificati- 
vo de roble. «Tiene por norte un 
monte próximo de robles tocornos» 
(Dic. geogr. hist., t. 1, p. 233); «le 
pertenece exclusivamente una dehe- 
sa ó monte de robles bravos y to- 
cornos» (Ibid., t. 2, p. 2). 

Tochazo s. m. Golpe dado con 
el martillo ó tocho de la azada. 

Tocho [N. acep.] s. m. Martillo 
de la azada. 

De la radical onomatópica toe (Vid 
Stappers, Dict. synopt., n. 4.691). 
En Aragón, tocho «palo redondo». 
En el Arcipreste de Fita (cop. 897), 
tocho significa «feo». 

Tollo [Montoria] s. m. Tocho ó 
martillo de la azada. 

Tomate [N. acep.] s. m. Juego 
de naipes. 

De tomo, que es uno de los lances 
del juego, y consiste en quedarse el 
que da con la carta del triunfo, de- 
jando otra de las tres que le han 
correspondido, para lo cual dice 
«tomo». Esto le obliga á hacer dos 
bazas de las tres de cada juego, 
mientras á los demás jugadores les 
basta hacer una para que no les den 
tomate . 

Tomate encarnado s. m. Al- 



243 



queqnenje, planta de la familia de 
las solanáceas. Physalis alkeken- 

Por el aspecto de sus frutos, en- 
vueltos en un perigonio, que en oto- 
ño se colora de un rojo bermellón 
muy vivo. 

Topinamburo s. m. Aguatur- 
ma, patata de caña ó pataca, planta 
de la familia de las compuestas. 
Helianthus tuberosas, L. 

De Topinambu, pueblo indígena 
de Cbile, por medio del francés to- 
pinambour, voz importada al mismo 
tiempo que la planta. En el Dic. de 
la Acad. Esp., Tupinambo. 

Toqnitear v. Tocar repetidas 
veces. 

Derivado de tocar. 

Torco s. m. Hueco, boyo ó ba- 
cbe grande donde pueden atascarse 
las ruedas en las calles ó eaminos. 

De torquere «torcer, volver, vol- 
car». 

Tordo, a [N. acep. NE. de Ala- 
va] aój. Torpe, tonto, desmañado. 

¿Eufonización de torpe 1 ? 

Tordo campanario s. m. 
Estornino, ave del orden de los pá- 
jaros. Sturnu8 vulgaris, L. 

Toril s. m. Canto rodado, alisa- 
do ó pulido por el rozamiento. || 
Piedra que los zapateros colocan 
sobre la rodilla para machacar en 
ella la suela. ¡| Pedrezuela lisa, esfe- 
roidal, que, á falta de bola de cris- 
tal, sirve para el juego de la taba. 



De una radical grecolatina tor, 
que primitivamente significó «agu 
jerear, penetrar», y después «cince- 
lar, pulir, redondear». Toril y torillo 
son piedras redondeadas natural- 
mente; toro, moldura clásica; torillo 
«espiga redonda», que en los cocbes 
se pone entre pina y pina; torete 
«bola de queso» envuelta en enea de 
plátano en Cuba (Pichardo, D-lo. 
de Vcc. cw£>.), designan objetos re- 
dondeados por la mano del hombre. 
Torillo [N. acep.] s. m. Pedre- 
zuela ó china translúcida. «He en- 
contrado un torillo >. 

De toro «canto redondeado». 
Tornagallos [Valdegovia] 
s. m. Lechetrezna, planta de la fa- 
milia de las euforbiáceas. Euphorbia 
peplus, L. 

Tornalocos [Valdegovia] s. m. 
Beleño negro, planta de la familia 
de las solanáceas. Hyosciamus ni- 
ger, L. 

Por su veneno, que ataca al ce- 
rebro. 

Torrollo s. m. Especie de co- 
llera para colocar el yugo en los ca- 
rros y para acomodar bien el arado. 
Del latino rotülus, diminutivo de 
rota, pospuesto á otro elemento re- 
presentado por la sílaba to, si ésta 
no es duplicación de la segunda de 
rotülus. 

Torrotes s. f. Mujer zafia, des- 
cuidada, excesivamente crédula, ó 
desmañada y torpe. 



244 



Tortero [N. acep.] s. m. Plan- 
ta de la familia de las gramíneas 
(Vidporrillas). Arrhenatherum avena- 
ceum, v. Bulbo8um, Palissot de Beau- 
vois. 

Su raíz tiene de dos a diez bulbos 
con la apariencia de discos ensarta- 
dos, de los cuales toma el nombre 
por semejanza á la rodaja que se 
pone debajo del huso y ayuda á tor- 
cer la hebra. 

Del latín tortus «torcido, redon- 
deado». 

Tortolada [SE. de Álava] s. f. 
Bofetón; empujón violento. 

De tortus, participio de torquere 
«torcer ó volver». Puede relacio- 
narse con torta en la acepción de 
golpe de los que hacen torcerse ó 
variar de posición al que los recibe: 
bofetada de cuello vuelto. 

Totano [NE. de Álava. Vulg.] 
s. m. Destrozo grande; daño de con- 
sideración; desastre. 

¿Contracción de todo daño? Sosafto, 
en escritores de los siglos xiv y xv, 
se usa en acepciones parecidas, que 
hacen sospechar si totano será su 
actual representante en parte de la 
provincia de Álava. < Tienen á sus 
amigos viciosos sin sosannos» (Arc. 
de Fita, cop. 1.307). «En pelygros 
muy extraños — Muchas veses yo me 
vy, — E de los mios so sanos — Sabe 
Dios quantos sofry» (Pero Ferrus, 
Canc. de Baena, n. 304, copla 3). 
«Avyendo rrecelo de algund grand 



sosaño» (Alfonso Alvares, Canc 
de Baena, n. 334). 

Toto s. m. Perro. 

Voz infantil. En francés touton 
con la misma significación y en 
igual lenguaje, lo cual no excluye 
su uso en estilo familiar literario : 

Bonjour le plus gras de tou-tous, 
Si par basard mon amitlé vous tente, 
Je vous l'offre tendré et constante; 
C'est tout que je puis pour vous. 

(Dbshoül.) 

Totolo, a adj. Gordinflón; mo- 
fletudo. || Torpe; chocho; lelo. 

Se usa también en Bilbao. Parece 
onomatopeya. 

Trababedarri de la» ma- 
tas [NE. de Álava] s. m. Nueza ó 
brionía, planta de la familia de las 
cucurbitáceas. Bryonia dioica, Jack. 

Voz bilingüe, compuesta del cas- 
tellano traba y del vascuence beda- 
rra ó bedarri «hierba ó planta, refi- 
riéndose al tallo trepador de la nue- 
za, que se enreda entre las zarzas. 
En vascuence astamatsa {Dic. tril.) 
[lit., «vid de asno»]. 

Trababedarri de las pie- 
zas [NE. de Álava] s. m. Corre- 
güela, planta de la familia de las 
convolvuláceas. Convolvulus arven- 
sis, L. 

Trababedarri significa « enreda- 
dera >, y el determinativo <de las 
piezas» distingue la corregüela de 
la nueza, que es la «enredadera de 
las zarzas». 



245 



Trabas [N. acep. NE. de Álava] 
s. f. Clemátide ó hierba de los por- 
dioseros, planta de la familia de 
las ranunculáceas. Clemathis vital- 
¿a, L. 

Traban, porque sus largos y flexi- 
bles tallos se enredan ó traban en 
los de otras plantas. 

Trabuque s. m. Lance del jue- 
go de pelota, en el cual ésta pega en 
el frontón y rebota sobre la pared 
de la izquierda. 

Tragaz [NO. de Álava] s. m. 
Rastro que se compone de un palo 
largo, cruzado en uno de sus extre- 
mos por un travesano armado de 
cuatro ganchos largos, de unos 
veinticinco centímetros. Unido á 
este travesano por dos palos cortos, 
paralelos al del centro, va algo más 
abajo otro con tres garfios corres- 
pondientes á los huecos que dejan 
los cuatro delanteros. Se emplea 
tirado por bueyes para labrar, des- 
pués de arada la tierra en que ha 
de sembrarse maíz ó borona. 

Del verbo latino tragere (por tra- 
here) «tirar, arrastrar», de donde el 
clásico tragüla que, en Vegecio, sig- 
nifica lo mismo que traha en Colu- 
mela, ó sea «una especie de carro 
de labran xa que se lleva arrastran- 
do >. Varrón (Ling. Lat., 1. 5, c. 139) 
da en la etimología de tragüla la 
del tragaz alavés: «De his quae iu- 
menta ducunt tragüla, ab eo quod 
trahitur per terram*. Tragaz procede 



directamente de un tipo latino tra- 
gax, traguéis, íormado en el mismo 
molde que trahax, trahacis «codi- 
cioso, que todo lo arrastra ó arram- 
bla para sí>, en Plauto. 

Tramoya [N. acep.] s. f. Cajón 
ó artesa en los molinos harineros 
para echar ei trigo que va á ser 
molido. 

De trans y modium (neutro en 
Plauto) «medida» para áridos, equi- 
valente á algo menos que la media 
fanega. Moya puede ser el femeni- 
no de moyo, por influencia de artesa 
ó caja, ó representante de modia, 
plural de la dicción latina. 

Trancada [Zuya] s. f. Lugar 
por donde entran y salen los carros 
en los raines ó cercados contiguos 
á las casas . 

Sinónimo de carretera (Vid), de 
la cual sólo se diferencia en que la 
trancada se abre más á menudo. 

Derivado de tranca, por los que la 
cierran. 

Tranquero [N. acep.] s. m. 
Cada uno de los dos travesanos de 
madera que sostienen las tablas de 
la tapa y del fondo en las cubas 
para vino. 

Derivado de tranca. 
Tranqnia [Zuya] s. f. Instru- 
mento para macear el lino. 

Trapa [NO. de Álava] s. f. Gra- 
da de madera de figura rectangular, 
á manera de grandes parrillas, con 
diez y seis puntas de hierro. Se 



246 



usa para allanar la tierra en que 
ha de sembrarse maíz. 

Del griego ipaném «pisar ó ma- 
chacar la uva en los lagares», que 
dio el latino trapes ó trapstum «pie- 
dra de un molino de aceite», y que 
por ampliación de significado obvia 
y natural, designa en trapa la grada 
que, en vez de uvas ó aceitunas, 
machaca, desmenuza, tritura ó mue- 
le terrones. Es de notar, además, 
que trapa se ha aplicado á objetos 
que, como el instrumento alavés, 
van provistos de puntas, como en 
la familia botánica de ese nombre, 
en la cual el fruto va armado en 
esa forma, y la calcitrapa, antigua 
máquina de guerra. 

Trasmandarse v. Desviarse, 
extraviarse. «Al pasar el arroyo se 
nos trasmandó un carnero». «L9 en- 
viaré certificada la escritura para 
que no se trasmande». 

De tras y mandar. 

Trasnoche s. m. Velada ó tiem- 
po que se continúa trabajando du- 
rante la noche. «El día de San Fran- 
cisco comienza el trasnoche». 

Treviñés, a adj. Natural de 
Treviño. Ú. t. c. s. || Lo pertene- 
ciente á la villa y al condado de 
Treviño. 

Derivado de Treviño, capital del 
condado de su nombre , pertene- 
ciente á la provincia de Burgos, 
aunque enclavado en la de Álava. 
La villa de Treviño dio nombre á 



esa región, denominada en la Reja 
de San Millán Rivo de Ibita. La or- 
tografía antigua de Treviño. y es 
de suponer que la pronunciación, 
difieren poco de las actuales. En la 
ermita de San Juan de la villa bur- 
galesa se lee dos veces Trevinno. en 
una lápida conmemorativa de va- 
rios sucesos, entre ellos la funda- 
ción del templo, en 1151. Trivinio, en 
la escritura de los votos á San Mi- 
llán por el conde Fernán-González, 
en 934 (Archivo de San Millán, Be: 
cerro Galicano, ap. Landázüri, 
Supl., p. 29), en una Crónica anóni- 
ma y en la obra Canónicas de fechos 
de España, por D. Fray García de 
Engui, confesor de Carlos III de 
Navarra, citadas por Echegaray 
(Investig. hist. refer. á Guipúzcoa, p. 
64), y Treveño, en otra Crónica ro- 
mance, escrita en 1223. No conoce- 
mos etimología satisfactoria de Tre- 
viño. Pudo ser trifinium, «piedra 
terminal que en la Administración 
romana señalaba el punto de con- 
tacto de tres diversos territorios co- 
loniales ó municipales, como la des- 
cubierta cerca de Villa Pedroche y 
de Villanueva de la Jara (E. Hü- 
bner, Inscript. Hisp. latinae, n. 2.349) 
puerta en tiempo de Domiciano 
para determinar los confines de los 
Sacilienses, Idienses y Solienses». 
En tal supuesto Treviño habría sido 
Tri/inio «de tres fines», por reunir- 
se en él los límites de Castilla, Ala- 



247 



va y Navarra. Se han propuesto 
otras etimologías: ltur-bi-no ó Itur- 
beno «el de las dos fuentes» ó «el de 
la fuente de abajo», aludiendo á la 
que fluye al pie de la colina donde 
se fundó Treviño. Las dos últimas 
procedencias se autorizan con las de 
Moguel para Trebico y Turino, aun- 
que parecen del todo arbitrarias 
(Dt8ert. hist. geogr., ap. Mem. hiat. 
Esp., t. 7, p. 673 y 675). En fin, las sí- 
labas vinno, veno, vinio, vino, han he- 
cho recordar los vmnenses que Pli- 
nio (Hist. Nat., 1. 3, c. 3) coloca por 
esta región, cerca de los várdulos y 
de los cañetes ó caristos. 

Trigos [N. acep. NE. de Ala- 
va] s. m. Uva de gato, plantas cra- 
suláceas, del género sedum. 

Por semejanza de sus hojas con 
la espiga y grano del trigo. 

Triguerar v. Limpiar el trigo 
con el triguero. 

El substantivo primitivo triguero 
figura en el Dio. de la Acad. Esp. 

Triguero [N. acep. Rioja ala- 
vesa] s m. Godón (Vid), ave del or- 
den de los pájaros. Lanius collu- 
vio, L. 

Porque se cría ó anda entre el 
trigo. 

Trilladera [N. acep.] s. f. Ti- 
rante de esparto en que se ata el 
trillo á las caballerías que lo han 
de arrastrar. 

De trillar. En el Dic. de la Acad. 
Esp., Trilladera es sinónimo de trillo. 



Triquitraco [Zuya] s. m. Car- 
dencha, planta de la familia de las 
dipsáceas. Dipsacus pilo sus, L. 

Triscar [N. acep.] v. Haoer 
ruido entrechocando el dedo medio 
con el pulgar. 

Del bajo latín triscare, del gótico 
triskan «patear», según el Dio. de la 
Acad. Esp. La acepción alavesa 
viene de que al triscar ó bailar sue- 
le acompañar en la jota el triscar 
con los dedos de la mano. Suena ya 
en Gonzalo de Berceo y en el Arci- 
preste de Fita. 

Trocho, a adj. Travieso, malo, 
de torcidas intenciones. 

De un tipo latino trucülus, deri- 
vado de trux, trucis «terrible, feros, 
áspero». 

Trola s. f. Mentira, embuste ó 
ficción poco verosímil. 

Trolero, a adj. Mentiroso, em- 
bustero, inventor de patrañas. 

Trolla [Var. fon.] s. f . Trulla 
bulla, ruido de gente. 

Se usa sólo por los muchachos, 
que en los días de Carnaval suelen 
ir gritando; «¡A la trolla! ¡ala tro- 
lla! ¡á la chíbiri, birí, bombón!». 

Del latín túrbala «alboroto» (Dic. 
Acad. Esp.). 

Tronquear [Rioja alavesa] v. 
Labor que consiste en separar la 
tierra del derredor del tronco de 
las cepas, dejando un hoyo ó cavi- 
dad para que se recoja el agua de 
lluvia. 



248 



Derivado de tronco. 

Tronzadera s. f. Sierra de 
unos dos metros de largo y veinte 
centímetros de ancho, con un asa á 
cada extremo. 

La tronzadera se usa principal- 
mente para cortar por el pie el 
tronco de los árboles que han de ser 
derribados, y para aserrar en senti- 
do horizontal troncos muy gruesos. 
La emplean los aserradores de ofi- 
cio. En los pueblos de corto vecin- 
dario suele haber una tronzadera de 
concejo, para cuando se recogen en 
en el monte las suertes de leña con- 
cedidas á cada Municipio. 

De tronzar, y éste del latín trun- 
core. 

Trúcamele [Valdegovia] s. m. 
Un juego de niños. 

Taba s. f. Sitio donde se coloca 
el que paga en los juegos de la ma- 
ya, del escondite y de la tocatorre. 

Del vascuence guipuzcoano ¿tuba 
«objeto de alguna cosa», como el 
blanco para los tiros. Moguel (Perú 
Abarca, p. 255) trae este vocablo, no 
incluido en otros léxicos. Al pasar 
al castellano la i inioial de ituba ha 
sido absorbida por el artículo. El 
dialecto santanderino tiene la pala- 
bra tuba «voz con que el labrador lla- 
ma al ganado >. «Oyese triste y mo- 
nótono de vez en cuando el \tuba\ 
\tubal del labrador que llama su ga- 
nado» (Pereda, Esc. moni., «LaNo- 
«he de Navidad»). 



Tumbano [Pueblos lindantes 
con Navarra] s. m. Tumba, en la 
acepción de armazón en forma de 
ataúd, que se coloca sobre el túmulo 
ó en el suelo en las honras fúnebres. 

Tantán s. m. Tamboril. 

Nombre popular y festivo, menos 
frecuente que chuuchún. Larra- 
mendi (Corografía de Guipúzcoa, p. 
203) emplea el plural tuntunes: «Se 
diferencia [el tambor guipuzcoano] 
de los tamborines ó tuntunes de 
Francia, enLaborty Bsj a Navarra». 
Se usa también en Navarra (Cam- 
pión, Orachina, en Bev. Eúsk., año 6). 

Onomatopeya. 

Tumo s. m. Cepa ó planta del 
espliego . 

¿De la misma radical que tumulu» 
tumidus, etc.? Puede tener tumo al- 
guna relación con el griego 6t5uo£ de 
6uú5 «perfumar», latín thymum «to- 
millo». 

Tupín s. m. Olla con tres pies, 
hecha de hierro colado. 

Del vascuence tupín, que significa 
lo mismo. Chupín, que es tupín con 
la inicial palatalizada (ef., chanda, 
chonta, chunchún, etc.) es el nombre 
del morterete que se usa para dis- 
parar chupinazos en las fiestas po- 
pulares. 

Turanco s. m. Buey ó cebón, 
procedente de la montaña de San- 
tander ó en general de esta pro- 
vincia. 

Turrar [N. acep.]v. Escocer. 



249 



Del latín torrére. 

Túrratelo [ NO. de Álava ] 
s. m. Tabla de unos 30 centímetros 
de largo por unos 20 de ancho, pues- 
ta al extremo de un palo, para reco- 
ger y amontonar el trigo en las 
eras y facilitar el barrido. 

Voz imitativa del ruido que se 
produce al recoger el grano. 

Tarará s. m. En el juego de la 
veintiuna y en el de la treinta y 
una, la reunión de tres cartas de 
gual valor en manos de un juga- 



dor, como tres ases, tres reyes. El 
tururú gana todas las puestas. 

Tiene conexiones fonéticas con el 
francés tourlourou «joven soldado 
de infantería» [en Cotgrave, turle- 
reau «guapo mozo»], pero más pro- 
bable es que sea una mera exclama- 
ción de júbilo. Campoamor emplea 
tururú como palabra sin sentido al- 
guno en La Gran Babel (Dolora 77). 

Tata s. £ Chito ó chila (Vid 
chila) 




u 



L carreña* [Treviño y loe. ala- 
vesas lindantes] s. f. Hueco no apro- 
vechable entre el tejado y el techo 
del piso superior de los edificios. 
«Tenemos escondidas en las ucarre- 
ñas más de quince libras de manza- 
nas». 

Del latín vacuus «hueco», como 
oquedad, hueco. 

Unciana [Var. ion. Manurga] 
s. i. Genciana mayor ó amarilla, 
planta de la familia de las gencia- 
náceas. Gentiana lútea, L. 

Corrupción de gentiana. Cita este 
nombre Arizaga (fol. 63, v.). 

lincha [NO. de Álava] s. f . Hie- 
dra, planta de la familia de las ara- 
liáceas. Hederá helix, L. 

Es el vascuence untza < hiedra». 

Untada s. f. Untadura, rebana- 
da de pan mojada en manteca, acei- 
te ú otras substancias análogas. 

Se usa también en Aragón [Bo- 
rao, Dic. de Voc. arag.] . 

Urbajo s. m. Llovizna, calabo- 



bos, lluvia menuda producida por 
nubes muy bajas. 

Del vascuence ur « agua » y el 
castellano bajo. Igual composición 
se advierte en el galaico-portuguós 
orvallo, de la misma significación, 
incluido en el Diccionario de la Aca- 
demia Española, y antes en el tri- 
lingüe de Larramendi (orvallo). 

Urbajear v. Lloviznar, caer 
urbajos. 

Derivado de urbajo, como orva- 
llar de orvallo. 

Uta [SE. de Álava] s. í. Puerca. 

Onomatopeya del gruñido del 
cerdo. 

Uto [SE. de Álava] s. m. Puerco. 

Uva de Fran [Vulg.] s. í. Gro- 
sella, planta de la familia de las gro- 
suláseas. Ribes rubrum, L. 

De Flandes, con rotacismo de la 
l y apócope de la sílaba des, por 
analogía de gran, de grande, y ten- 
dencia á abreviar, cortándolos, los 
nombres propios de más de una sí- 



252 



laba. Se llama también uva de Flan- 
des. 

Uva de pájaro [Rioja alave- 
sa] s. f. Planta de la familia de las 
;:rasuláceas, con hojas carnosas, ob- 
tusas, lampiñas, elipsoidales, cortas 
y comprimidas, en dos ó tres filas; 
rallos numerosos; flores amarillas, 
en espiguillas, formando cortmbo. 
Toda la planta tiene sabor acre y 
picante. Abunda en las tapias vie- 
jas, tejados y rocas. Sedum acre, DC. 

El nombre vulgar francés pain 



d'oiseau coincide en parte con el 
riojano alavés. En Villanueva de la 
Oca (Burgos) y en pueblos de Ala- 
va lindantes con Burgos, la llaman 
pan de cuco. Entre otros muchos 
nombres vulgares del sedo agrio, 
cita Colmeiro (Plant. de la Pe»., t. 2, 
p. 240) «uvas de perro, uvas de gato, 
uva canina, uva canilla»; en Portu- 
gal, «arroz dos ratos, pinhóes de 
rato»; en gallego, «uvas de raposo, 
uvas de lagarto»; en catalán, «raims 
de Hop, arros da pared». 




V 



Vaca [N. acep. Artómaña] s. f. 
Ciervo volante, insecto coleóptero. 
Lucanus cervus, L. 

Vaigada s. f. Falta de lengua- 
je; barbarismo gramatical. 

Son vaigadas las cuatro que re- 
cuerda la seguidilla: 



Cuatro cosas bien dichas 
Dice la gente: 
Hespital y vesita, 

Tri multo y juente. 



Vaigada se refiere á las formas 
valga, haiga, empleadas por los que 
hablan mal el castellano. 

Varrienta [Var. fon.] adj. 
Puerca en celo. «Anda, varrienta>, 
se dice de la puerca que está alta. 

En el Dic. de la Acad. Esp., ve- 
rriondo,-a, adjetivo que se aplica al 
cerdo y á otros animales cuando 
están en celo; de verres «verraco». 

Vasijero [NE. de Álava] s. m. 
Vasal ó armario de cocina para co- 
locar la vasija. 



Vecindad [N. acep.] s. í. Cada 
una de las veintidós divisiones ad- 
ministrativas, á manera de barrios, 
en que se bailaba distribuida, para 
su gobierno, la ciudad de Vitoria. 
|1 El conjunto de casas y de veci- 
nos que constituían esas divisiones 
y que conservan todavía algunos 
derechos, relaciones y vínculos. 

De vicinalitas, vicinalitatis. 

Vegada [Vulg.] Este substan- 
tivo anticuado se usa todavía entre 
pescadores de agua dulce en la fra- 
se «Dar una vegada», en significa- 
ción de reconocer las redes, botri- 
nos, anzuelos y demás artes dis- 
puestos para la pesca. 

Del latín vice «vez». 

Velorto [N. acep. Pueblos lin- 
dantes con Burgos] s. m. Viburno, 
planta de la familia de las caprifo- 
liáceas. Viburnum lantana. L. 

Sirve para hacer vilortas, y de ah 
su nombre. En Gonz. de Berceo 
(5. Domingo, cop. 404), veluerto. 



254 



Tenace. [Valdegovia] s. m. Tú- 
rratelo ó berasqui (Vid). 

Del imperativo ven y del adverbio 
acd,por losusos á que se destina. 

Yenecero [Amurrio] s. m. Va- 
sal ó armario de cocina. 

Derivado de venezo. 
~ Venes© s. m. Vasija grande, ge- 
neralmente de barro ordinario, aun- 
que también se designan con este 
nombre las de otras materias. 

La Ordenanza 125 de las de Vito- 
ria de 1487 previene que, al ocurrir 
un incendio, acudan á él los carpin- 
teros de la ciudad, y una persona de 
cada casa <con un venezo para traer 
agua». 

Verdeguear [N. acep. Arras- 
taria] v. Extender con una escoba, 
sobre las eras de trillar, boñiga re- 
ciente de buey, mezclada con agua, 
con objeto de dar consistencia al 
suelo é impedir que se forme polvo. 

De verde, porque toma este color 
la era verdegueada. 

Verdel s. m. Verderol, ave del 
orden de los pájaros. Chlorospiza 
chloris, L. || Pez del orden de los te- 
leósteos, suborden de los aeantop- 
terigios. Scomber scombrus, L. 

El verdel, pescado, se incluye por 
Larramendi en el Dio. trilingüe, 
dando berdel-a como equivalente 
eúskaro de scalpa. Siglos antes lo 
nombra el arcipreste de Fita: «Los 
bórdeles e gibias guardan la costa- 
nera> (cop. 1.072). 



De verde, por el color que tienen 
el pájaro y el pez. 

Verdéamela [Artómaña] s. f. 
Collejas, planta de la familia de las 
cariofileas. Suene inflata, DC. 

Por el color verde-garzo de sus 
tallos y hojas. En la misma locali- 
dad cohetes, aunque aplicado con 
especialidad á la flor de esta planta. 
En la llanada de Vitoria y en Tre- 
viiio, raíz blanca. En Salvatierra y 
Rioja alavesa, tirabeques de la es- 
peranza . 

Vereda [N. acep.] s. m. Presta- 
ción personal ó trabajo impuesto á 
los habitantes de un término muni- 
cipal para la ejecución de obras pú- 
blicas. 

Traslación de significado. De ca- 
mino ó senda ha pasado vereda á 
designar el trabajo para arreglarlos, 
que es el que generalmente se exige 
para la prestación personal en las 
aldeas. 

Del latín veredus «caballo de posta». 

Vergaré», a adj. Natural de 
Vergara. Ú. t. c. s. || Lo pertene- 
ciente á esta villa de Guipúzcoa. 

De Vergara, que si fuese exacta 
la etimología de Irigoyen (Apelh 
vasc, p. 96) significaría «campo ex- 
tenso de berros y de zarzos». 

Vergüenzas [N. acep.] s. f. Cu- 
ñas que se ponen debajo de las cubas, 
entre éstas y el combo, base ó so- 
porte, para evitar que rueden ó se 
corran. 



265 



En su acepción general vergüen- 
za es el latín vereco ndia^ pero en la 
especial alavesa parece de igual ori- 
gen que verdugo «hilada de ladrillo 
dispuesta horizontalmente en una 
faja de manipostería ó tierra», y que 
verdugón «vastago grande», voca- 
blos relacionados con virga. virgul- 
tum, todos brotes de la raíz var, de- 
signativa de fuerza, vigor, virtud, 
etcétera. 

Verrojo [Y. f. v.] s. m. Ce- 
rrojo. 

Es interesante verrojo porque con- 
serva la inicial de vermülum «asa- 
dorcillo», diminutivo de veru, que 
ha dado el trances verrou y el pro- 
venzal verrolh ó berroih. Al lado de 
estas formas existen en los roman- 
ces otras con f ó h (walón feron, 
provenzal ferrolh, portugués ferro- 
Iho, castellano herrojo), derivadas de 
ferrum ó efecto de una confusión. 
En un inventario de la Catedral de 
Salamanca del año 1275, se lee fe- 
rroios: «ela puerta de la altar ma- 
yor cerrada e dos íerroios que en- 
tra uno por otro» (Pub. en la fle- 
vista de Arch., Bib. y Mus., año 6, 
p. 175). Este ferroio pudiera ser el 
antecesor de verrojo, si se verificó 
la permutación f-b, observada en 
babazorro. Cerrojo, de cerrar, parece 
moldeado sobre verrojo, más bien 
que transformación directa del bajo 
latín seracülum. 

Vica [Arrastaria] s. f. Piedreci- 



ta que en el juego del Castro ó pm- 
pín, se queda en un hueco entro dos 
losas. 

Vico s. í. Boche, hoyo pequeño 
y redondo que hacen los muchachos 
en el suelo para jugar, tirando á 
meter dentro de él huesos de albér- 
chigo ó agallas. |j El mismo juego. 

¿De vice [pronunciado vike~] «tur- 
no», por el empleado para tirar? 

Vieja [N. acep.] s. f. Cuaresma. 
Se usaba en la frase «partir la vie- 
ja», indicando el día medio de la 
Cuaresma; la mi-caréme de los fran- 
ceses. 

Del latín vetüla «vieja». 

Villoría s. f. Rama verde y fle- 
xible con que se aseguran las zarras 
ó trancas en los carros que se des- 
tinan al acarreo de leña. 

Variante de Bilorta ó Vilorta, de 
igual origen que velorto y belorto, 
nombre vulgar de la Clemathis vital- 
ba, L., según Pérez Mínguez, citado 
por Colmeiro (Plant. de la Pen., 
t. 1, p. 7). La permutación ll-l se da 
también en el aragonés acerolla por 
acerola, y bellorta por belorta. 

Vinotera s. f. Carraleja ó acei- 
tero, insecto coleóptero. Melbe au- 
tumnalis, Oliv., y M. maialis, L. 

A los muchachos se les antoja 
parecido al vino el líquido que suel- 
ta la carraleja cuando se la coge, 
y de ahí su nombre. 

Vique s. m. Parte en la propie- 
dad de un molino harinero. 



>5§ 



Del latino vique (pron. vike) (Vid 
piquero). 

Viqaero s. m. Persona que tie- 
ne parte ó vique en un molino ha- 
rinero. 

Derivado de vique. 

Viqaero adj. Hueso de albér- 
chigo que vale para jugar al vico. 
Es viquero el hueso cuya forma se 
aproxima á la esférica, y con la al- 
mendra suelta, de modo que suene 
al sacudirlo. 

Virigaza s. f. Clemátide ó hier- 
ba de los pordioseros, planta de la 
familia de las ranunculáceas. Cle- 
mathis vitalba, L . 

Del latín virgosa «abundante en 
varas». La variante brigaza ha Bu- 
fonizado el vocablo latino median- 
te la metátesis de la r líquida, con 
propensión á remontarse dentro de 
las palabras. Virigaza ha preferido 
una t epéntica. La denominación 
virgosa conviene á los largos, flexi- 
bles, correosos y múltiples tallos de 
la viridaza, que se emplean para 
hacer angarillas, vencejos, bilortas 
y en otros rústicos menesteres. Vir- 
go,, radical de virigaza y de brigaza, 
tiene ya en castellano antiguo la 
acepción de vara (Grant Conq. de 
UUr., p. 54). El bajo latín bersa 
czarzo de mimbres, cañizo» (Du- 
cangb, Glos8.\ se relaciona semán- 
tica y fonéticamente con viridaza, 
y ha dado el francés bers y berceau. 
La virigaza tiene rica sinonimia 



vulgar. Además de los alaveses 
ajan, brigaza, flor del amor y virida' 
za, cuenta por lo menos los siguien- 
tes, recogidos por Colmeiro (Plant. 
de la Pen., t. 1, p. 7): sesira, vid 
blanca, vid negra, nueza negra, 
abrazadera, canduerca, muermera, 
hierba de los pordioseros, parrilla, 
vidarra, barba de Dios, placer del 
viajero, vidalba, bedigueres, beti- 
güeras bordes, vidraria, virgaza, 
vigaraza, vitigera, enredadera, pa- 
jillas, sogazas, belortos (en Astu- 
rias). Ayen zuriya, ó solamente 
ayen, en vascuence. De éstos, virga- 
za y vigaraza, tomados del agróno- 
nomo y botánico Laguna y Villa- 
nueva (Máximo), de la Comisión de 
la Flora forestal Española, son igua- 
les, con pequeñas variaciones foné- 
ticas, á los corrientes en Álava. 

Viroleta [V. f. v. Montoria] s. 
f. Vellorita, planta de la familia de 
las compuestas. Bellis perennis, L. 

En el resto de Álava chiribita 
[Vid claveT]. Viroleta es violeta 
con r epéntica. 

Vizcaitarra s. m. Natural de 
Vizcaya, que conserva bien el tipo 
étnico y el habla y costumbres del 
país. || Partido que preténdela cons- 
titución de Vizcaya en nación in- 
dependiente. || Lo referente á este 
partido. 

De Vizcai «Vizcaya», y el sufijo 
étnico ar, que requiere la interca- 
lación de una t al unirse á nombres 



257 



terminados en consonante: Burgos- 
tarra «Bargalés>, de Burgos -M+- 
arra (Campión, Gram. eúsk., p. 
100). 

Vizcaitarrismo s. m. Aspira- 
ción á que Vizcaya se constituya 
en nación independiente. 



Derivado de vizcaitarra, median- 
te el sufijo ismo, que forma subs- 
tantivos abstractos, significativos 
de conjunto ó sistema. 

Volar ido [Vulg. Mendoza] s. 
m. Vuelo. «Herí á la perdiz y dio un 
volarido». 






17 



Y 



Yebo [Var. fon.] s. m. Yezgo, 
planta de la familia de las caprifo- 
liáceas. Sambucas ebulus, L. 

Del latín ebülus, al cual se ajusta 
mejor yebo que yezgo. El proceso 
fónico ha debido de ser: ebülu=eblo 
=ieblo—yeblo=yebo. El yezgo, se- 
gún los labradores, indica buena 
calidad de la tierra, y lo contrario 
el helécho. De ahí el adagio: 



La tierra que cria yebos 
No se la des á tu yerno; 
Y dale la del halecho (sic), 
Que no será de provecho. 



Yebal [Var. fon.] s. m. Yezgal, 
sitio ó término en que abundan los 
yezgos. 

De yebo y el sufijo al. 

Yedra [Leza, Rioja alavesa] 
s. f. Bina, acción y efecto de edrar. 

De edrar, representante castellano 
de iterare. En el abstracto yedra, la 
e tónica se hadiptonguizadoy luego 



ha habido consonificación de la 
[Vid yespa], 

Vespa [V. f. v. Arrastaria] s. f. 
Avispa. 

Yespa, representante del latino 
vespa en el valle de Arrastaria (Ala- 
va), en Orduña y localidades veci- 
nas, es notable y digno de estudio. 
En otros representantes románicos 
gespe (Irioul), vespa (i taliano, pro ven- 
zal y portugués), guépe (francés) per- 
siste invariable ó permutada la con- 
sonante inicial, que en yespa ha des- 
aparecido, como en os por vos, co- 
rriendo la e tónica igual suerte que 
en yesca (esca), yermo (eré mus), yero 
(ervum), yerro (erro), yezgo, en Ala- 
va yebo (ebülum), etc. Quizá la v se 
cambió en «, como en italiano ante 
o átona (gomiere, gomire; milanés 
gora, de volare) y luego fué absorbi- 
da por el artículo, siguiendo ca- 
mino opuesto al recorrido para 
avispa, cuya a protética bien puede 



'260 



ser tomada del artículo, antes de la 
diptonguización de la c tónica, ó 
cuando ésta tenía ya sonido de i. 
Yera [Var. fon. Valdegovia] 



de las araliáceas. Hederá helix, L. 
Variante fonética, en que es de 
notar la pérdida de la d intervocá- 
lica, si yera no se formó por analo- 



s. f. Hiedra, planta de la familia gía con yero. 




z 



Zabatán s. m. Mastranzo, 
planta de la familia de las labiadas. 
Mentha rotundifolia, L. 

En Bilbao batán, nombre eúskaro 
de la hierbabuena. El mastranzo en 
vascuence se llama asta menda (lit., 
«menta de burro>) ó mendaza, voz 
compuesta, al parecer, de menda 
«menta» y aza «berza», aunque lo 
vasto de la planta bace sospechar 
que menda sea una eufonización del 
vocablo que significa «mulo». Men- 
daza autoriza á suponer que zabatán 
se compone de aza «berza», perdida 
la o inicial, y batán < hierbabuena ó 
menta», significando «menta de 
berza»; es decir, silvestre ú ordi- 
naria. 

Zaborrero adj. Artesano poco 
diestro en su oficio; obrero que ter- 
mina mal ó defectuosamente los 
trabajos. 

Del latín saburra «arena gruesa >, 
de donde el castellano zahorra «las- 
tre para los navios». 



Zaborro s. m. Gordinflón. 

Del eúskaro zabar, «torpe, pe- 
sado». 

/agones [Var. fon.] s. m. Es- 
pecie de zalfón ó mandil de piel de 
oveja que cubre el pecho, y se divi- 
de hacia el empeine en dos pemiles, 
que llegan á media pierna y se atan 
con correas á los muslos encima de 
la rodilla. 

Del latín sagum. Monlau (Dic. 
etimol., «sayo») dice que los «celto- 
escitas y los galos llevaban sobre 
la túnica, que les llegaba hasta la 
cintura, una piel de animal silvestre 
ó doméstico, ó una especie de dal- 
mática ó escapulario de tela muy 
basta, labrada de lana burda». Los 
pastoriles zagones pueden referirse 
á aquella primera forma de los sa- 
yos célticos, ó sea á la piel super- 
puesta á la túnica, que es quizá lo 
que Estrabón llama sayos ligústi- 
eos (L. 4, c. 6, 2). Cuanto á los sayos 
de los belgas, debían tener forma 



262 



de esclavina, pues el citado geógra- 
fo dice que los hacían de lana y 
les da como equivalente el griego 
Xaiva (L. 4, c. 4, 2). Este sayo com- 
pletaba el traje belga, compuesto 
de bragas y una prenda especial, 
abierta y con mangas, que bajaba 
hasta las vergüenzas y las nalgas. 
La forma alavesa zagón, usada tam- 
bién en Burgos, es un eslabón más, 
acaso el primero, en la cadena de 
permutaciones de sagum. Los otros 
son sayo, sayón, especie de alguacil 
que se llamó así del traje que lle- 
vaba (Fernández Guerra, Fuero de 
Aviles, Vocabulario, p. 177) y zahón. 

Zalacho [SE. de Álava] s. m. 
Cazo pequeño para freir huevos. 

Del vascuence zal «cazo ó sartén» 
(cf., burrun-zal) y el sufijo diminu- 
tivo cho; zalucho es «cacito, sarten- 
cita». 

Zamarrazo s. m. Golpe dado 
con palo ó correa. Se usa más en 
sentido figurado, significando des- 
gracias, enfermedades ó reveses de 
fortuna. 

Es zaparrazo (Vid), cuya p se ha 
permutado en m. Zaparrazo viene á 
ser zarpazo ó zarpada. 

Zapaburu [NE. de Álava] s. 
m. El renacuajo, en su primera 
transformación. 

Del vascuence zapaburu, compues- 
to de zapo «sapo» y buru «cabeza»: 
«cabeza de sapo». 

Zapalota s. í. Nenúfar, planta 



de la familia de las ninfeáceas. 
Nymphaea alba y N. lútea, L. 

Del vascuence zapal «ancho» y 
ostoa «hoja»; es decir, latifolia de 
hoja ancha, como es la del nenútar, 
abundantísimo en el Zadorra y en 
algunos de sus afluentes. 

Zapar [NE. de Álava] s. m. 
Cera aleda ó macón, cuyos residuos 
aparecen al separar la miel de los 
panales (Vid macón). En plural los 
zaparres. 

Zapar parece un vocablo eúskaro, 
en cuya composición entra el adje- 
tivo arre «pardo-turbio, sucio», y 
figuradamente «de poco precio ó 
ínfima calidad». Así lo dan á enten- 
der: zaparr (plur. zaparres) «residuos 
inútiles, suciedades de color pardo- 
obscuro»; zaparre «panal sin miel, 
lleno en parte de una substancia 
pardusca»; zaparda «tenca basta», 
también parda, ó «berza de pésima 
clase >. 

Zaparda s. f. Carpa ó tenca de 
mediana calidad y color pardo-cla- 
ro sucio. Se cría en aguas cenagosas 
y es poco apreciada. || Berza de mala 
clase, que sólo sirve para alimento 
del ganado. 

En la primera acepción podría 
relacionarse fonéticamente con el 
latino saperda, pez marino de poco 
precio, llamado coracino: «Occidunt, 
Lupe, saperdae te et iura siluri» 
(Lucilio, citado por Varrón, Ling. 
lat., 1. 7, c. 47), pero es preferible la 



263 



procedencia ya indicada en zapar. 

Zaparrazo [N. acep.] s. m. 
Caída repentina y ruidosa. 

Onomatopeya. 

Zapar re [NE. de Álava] s. m. 
Panal de cera sin miel, ocupado en 
parte por una substancia pardusca. 

Zapatas [N. acep. Yaldegovia] 
s. f. Sombrerera ó tusílago mayor, 
planta de la familia de las compues- 
tas. Tu8Silago Petasites, L. 

Por la forma de sus hojas, pareci- 
das á la planta del casco del caba- 
llo. 

Zapatero [N. acep.] s. m. Re- 
nacuajo. || ( En Salvatierra) Teje- 
dor, insecto bemíptero, de la familia 
de los bidrofilídos. JSydrometra stag- 
norum, L. 

En la primera acepción ha babido 
adaptación al castellano del eúska- 
ro zapaburu, que significa lo mismo. 
En la segunda debe el nombre á 
cierta semejanza entre los movi- 
mientos del insecto y los de los za- 
pateros cuando cosen el calzado. 

Zapatillas de la Virgen 
[Rioja alavesa] s. f. Madreselva, 
planta de la familia de las caprifo- 
liáceas. Lonicera perichlymenon, L. 

Por la forma y el perfume de las 
flores. 

Zaranda [N. acep.] s. f. Vasija 
de cobre llena de agujeritos, que se 
osa en las confiterías para colar las 
jaleas. 

Del árabe carand «zaranda». 



Zarapón s. m. Bardana, planta 
de la familia de las compuestas. 
Lappa maior, Gaertn. 

En otras localidades, como Sal- 
vatierra y Montoria, lampazo, nom- 
bre general en Castilla. 

De zarpan, aumentativo de %arj>a y 
porque sus cabezuelas se agarran 
tenazmente á los cabellos y á las 
ropas. Por lo mismo apegaderaa y 
lapas en otros lugares. 

Zarbo Pececillo de río, del gé- 
nero gobio. 

En Bilbao, en la pronunciación 
local «sarbo, sarbito», según Arria- 
ga (Lex.) que da sus nombres cien- 
tíficos Gobius capito, Cur.; G. niger, 
Rond; G. fiuvialis, Pall; G. iozo, L. 
Martínez Marina lo describe en stt 
artículo Oñate (Dic. geogr. hist.,t. 2, 
p. 187): «otro pescadillo muy abun- 
dante que en el país llaman zarbo y 
en Álava y Castilla lamprea. Es del 
tamaño de la bermejuela, de color 
pardo agrisado, sin tripa, con mu- 
chas alas y la boca rodeada de bar- 
bas, regaladísimo y muy agradable 
al gusto». En Álava, no obstante lo 
afirmado por Marina, sólo se conoce 
al gobio con la denominación de zar- 
bo. En el Dic. tril. zarbo se da como 
correspondiente al castellano ber» 
mejuela, y á otra especie muy sa- 
brosa, que Larramendi traduce pi$- 
ciculua exigua. 

Zarra s. f. Tranca, estaca, palo 
grueso, leño. || Cada ano de los pa- 



264 



los ó trancas que se colocan en los 
cuatro ángulos de los carros para 
transportar leña. 

Del bajo latín serra, latín clásico 
sera < cerradura, pestillo, tranca de 
la puerta>, por medio del eúskaro 
¡arra, que persiste en zarratu, zerra- 
tu «cerrar» y en otras voces. 

Zarrabete s. m. Gaita de cie- 
go, instrumento musical á modo de 
cajón más largo que ancho, con 
cuerdas, que una rueda que está en 
el centro hiere, al ser movida por 
una cigüeña de hierro. A un lado 
tiene varias teclas, las cuales, pul- 
sadas con la mano izquierda, forman 
las diferentes notas. 

Del vascuence charrabeta «rabel» 
en los Diccionarios de Larramendi, 
Aizquibel y Novia, aunque el zarra- 
bete es muy distinto del rabel, que 
se tañe con arco. El orabín se tañía 
tambióu con una rueda como el za- 
rrabete: «Cabél el orabín tanniendo 
la su rota» (Arcip. de Fita, cop. 
1.203). 

Zarrampín [Aguillo] s. m. 
Acedera, planta de la familia de las 
poligonáceas. Bumex acetosa, L . 

Zarranja [Arrastaria] s. f. 
Peine ó tabla con púas para des- 
enredar el lino. 

En vascuence, charrancha signifi- 
ca lo mismo. En otras localidades 
strran]a. Nótense las variantes de la 
misma voz carranca, charranea, za- 
rranja, serranja (Vid serranjá). 



Zarranjar [Arrastaria] v. Pei- 
nar ó rastrillar el lino, pasándolo 
por la zarranja. 

Zarrapo s. m. Escuerzo ó sapo' 
Bufo vulgaris, L. 

Del eúskaro zarrapo «rana» (Dic. 
tril., Novia, Aizquibel). Etimológi- 
camente zarrapo significa «sapo vie- 
jo», como compuesto de zarra «viejo» 
y zapo ó apo «sapo», denominación 
que cuadra al repugnante escuer- 
zo; pero en vascuence zarrapo de- 
signa la rana. Puede presumirse 
que zarrapo fué nombre del sapo. 
trasladado después á la rana; «pre- 
sunción confirmada, dice Campión 
(Celt., Iber. y Eúsk., ap. Euskal-erría, 
t. 40, p. 418), por el aislamiento de 
aquella palabra en su grupo». La 
aplicación del nombre del escuerzo 
al terso, agilísimo y comestible ba- 
tracio es caso notable de especiali- 
zaron despectiva, más extraordi- 
nario si se considera la copiosa si- 
nonimia eúskara de la rana: andra- 
po, nigal, niguel, inguel, iguel, ihel, 
ugarabi, ugarayo, atanguel, zapallor, 
habuin, hagun, gahuts, son sus nom- 
bres en los léxicos vascongados. 
Quizá la rana fuera un animal re- 
pugnante y odioso para quienes le 
impusieron la fea denominación de 
zarrapo. Hay en estas cosas antipa- 
tías colectivas inexplicables. Los in- 
gleses, para rebajar á los franceses, 
los llaman «comedores de ranas». 

Zarrapnertas [Zuya] s. f. 



265 



Tablas que cierran la delantera y 
trasera de los carros de labranza. 

De zarra y jtuertas, porque pro- 
bablemente los primitivos cierres 
de los carros no serían tablas, sino 
zarras ó trancas . 

Zarrateta s. f. Cofia de tela 
blanca, formada por un casquete es- 
férico, que cubre la cabeza y lleva 
dos prolongaciones que se cruzan 
en la nuca y se atan con cintas so- 
bre la frente. Se usa para los enfer- 
mos en los hospitales. 

¿Del francés escarpolette, diminu- 
tivo de echarpe «banda ó cinta an- 
cha»? 

Es voz corriente en otras provin- 
cias. 

Zarratdn [Zuya] s. m. Cada 
una de las dos piezas de madera 
dentro de las cuales gira el eje en 
los carros que lo tienen de madera, 
llamados carros chillones. 

Aumentativo de zarrote. 

Zarrioso, a adj. Desmadejado, 
sin fuerza, perezoso. 

Del vascuence zarra «viejo >. 

Zarrote [Llanada de Vitoria y 
Treviño] s. m. Zarratón (Vid). 

De zarra, en la acepción de «palo 
ó tranca». 

Zarza lobera [Zuya] s. f. Es- 
caramujo, planta de la familia de 
las rosáceas. Rosa canina, L. 

Zon zorro [NE. de Álava] s. 
m. Agalla de roble más grande que 
la común y de menos peso. 



De zon y zorro «bolsa y agalla.» en 
vascuence. 

Zopita [NE. de Álava] s. f. 
Jostra (Vid). «Ya le puedes echar 
una zopita á esa albarca (sic) que se 
te ven los dedos». 

Puede presumirse la intervención 
de zola, forma euskárica de solea 
«planta del pie, suela», y de pe, sufijo 
equivalente á los castellanos so y 
bajo, en la formación de un supues- 
to zolpe «so la suela», del cual sería 
diminutivo zo[\]pita «suele cita» 
para reforzar la abarca. 

Zoqueta s. f. Pieza de madera 
ahuecada, que los segadores adap- 
tan á los dedos de la mano izquier- 
da, dejando libre el pulgar, para 
preservarlos de la hoz. 

De «zoquete (del árabe goquet, «des- 
perdicio»), pedazo de madera corto y 
grueso que queda sobrante al la- 
brar ó utilizar un madero» (Acad. 
Esp., Dt'c). 

Zorra [Alegría] s. f. Agalla ma- 
yor que la ordinaria ó cucurro, más 
áspera y de poco peso. 

Del eúskaro zorroa «bolsa», refi- 
riéndose al poco peso de esta agalla, 
que la asemeja á una vejiga ó bol- 
sa vacía. 

Por esta razón la zorra no se usa 
en el juego del boche ó vico, ó sea 
no es viquera, prefiriéndose los cu- 
curros y cucurretas de menor tama- 
ño y mayor peso. 

Zorrera [N. acep.] adj. Especie 



266 



de paloma zurita, que no viene en 
banda, ni acude al reclamo. 

Derivado de zorro «astuto, preca- 
vido». 

Zorro [N. acep. Pueblos lin- 
dantes con Navarra] s. m. Incluse- 
ro, expósito. 

Zula s. f. Falta ó yerro. 

Del vascuence zuloa «boyo, agu- 
jero, vacío, hueco». 

Zular v. Marrar, errar, bacer 
zula. «He tirado á cuatro perdices, 
y las be zulado». 

Derivado de zula. 

Zuma [NE. de Álava] s. f. 
Mimbrera que ha llegado á desarro- 
llarse como árbol. 

Del vascuence zume ó zuma «mim- 
brera grande». 

Zambo [SE. de Álava] s. m. 
Cencerro de forma apucberada. 

El zumbo se diferencia de la 
zumba en la forma, y del cencerro 
llamado puchero, en el tamaño, que 
lo tiene mayor. 

De zumba, ceneerro de grandes 
dimensiones, de forma parecida á la 
de los vasos para la bebida. 

Zurba [Var. fon.] s. f. Serba, 
fruto del serbal. 

De sorba, plural de sorbum < ser- 
bal» para indicar su fruto. Castella- 
no antiguo sorba, moderno serba. 
La o de sorba se ha atenuado en u 
en zurba, permutándose además la 
8 inicial en z, por influencia del 
vascuence zurba. El proceso para la 



forma general serba debió ser dis- 
tinto, pues en castellano «ese redu- 
ce a e, sin que baya podido formu- 
larse la ley á que obedece este cam- 
bio [cf., frente de fronte; en Fita 
(cop. 978) f rúente; culebra de culue- 
bra, en latín colubra; serba de suer- 
ba, latín sorba; fleco de flueco, latín 
floccus]. Martínez Marina usó el vo- 
cablo zurba en sus descripciones de 
Álava (Dic. geogr. hist., 1. 1, p. 415). 

Zurbal s. m. Serbal, planta de 
la familia de las pomáceas. Sorbua 
domestica, L. 

Zurita [N. acep. SE. de Álava] 
s. f . Tórtola. 

Zurracapote s. m. Vino ca- 
liente, que se prepara cociéndolo 
con limón, azúcar y canela. 

Zurrón de pastor s. m. Bolsa 
de pastor, planta de la familia de las 
cruciferas. Capsela bursa pastoris, L. 

Zurrumbera [Zuya] s. f. Hon- 
da. || Tablita con una cuerda, á la 
que hacen girar los muchachos como 
si fuera una honda. 

Onomatopeya. 

Zurrumbero s. m. Pequeño 
disco de plomo ú otro metal con 
dos agujeritos en el centro, por loa 
cuales pasa un cordón ó cuerda pa- 
ra hacerle girar y zumbar. 

Onomatopeya del zumbido del 
zurrumbero. 

Zurrún [SE. de Álava] s. m. 
Palo para mover la leña dentro del 
horno y avivar el fuego. 



267 



Es el eúskaro zurrún «palo largo, 
pértiga». 

Zurr nnzáin [ZuyaJ s. m. Jue- 
go de niños, en el cual uno sigue á 
los demás con un palito en la mano, 
y á quien alcanza á tocarle con él, 
paga. 

Del vascuence zurrún «palo» y 
zain ó zaí «custodio ó guarda», «el 
que guarda el palo». 

Zurrupio s. m. Ramera ó pros- 
tituta de las más degradadas. 

¿Del eúskaro zurru «zorra»? 

Zurrustada s. í. Mala contes- 
tación, desaire ó desprecio. 

En Vizcaya furrustada que Mági- 
ca (Dialectos) sospecha que se rela- 
ciona con sorrostrada. 

Zurrutal [Rioja alavesa] s. m. 
Parcelita de viña de poco valor. 

Zuyano, a adj. Natural de 
Zuya. Ú. t. c. s. || Lo pertenecien- 
te á este valle ó Ayuntamiento de 
Álava. 

Derivado de Zuya. Zuya en la 
Reja de San Millán (año 1025), está 
escrito Cufíia, siendo dos las loca- 



lidades de este nombre: Cufíia de 
suso y Cufíia de iuso, ambas tribu- 
tarias del famoso Monasterio Emi- 
lianense. Zúfia, según Becerro 
( Etimol. alav . ), debe traducirse 
«puente»; pero no explica cómo la 
/ doble puede representar en 1025 
la b del moderno zubia, ni la per- 
mutación del grupo ffi en y griega. 
Cierto que dentro de la fonótioa 
bispanolatina bi pasó á y en haya, 
hayas, etc., de habeam, hateas: pero 
en la evolución de los sonidos vas- 
cos no suelen regir las mismas le- 
yes. Las dos Zuyas del catálogo del 
siglo xi han desaparecido como 
entidades de población, dejando su 
nombre á una de las seis cuadrillas 
en que para su gobierno se dividía 
Álava durante el régimen íoral. 
Zuyano designa sólo lo pertenecien- 
te á la hermandad de Zuya, la cual 
comprende los pueblos de Murguía, 
Domaiquia, Vitoriano, Jugo, Gui- 
llerna, Zarate, Apórregui, Améza- 
ga, Marquina, Sarria, Luquiano y 
Aróchaga. 



—$*— 



ADICIONES Y ENMIENDAS 



Arricotes adv. A cuestas. 

¿Del francés arriere Gorps, parte 
trasera ó posterior de un edificio? 
Arriere procede de la combinación 
bárbara ad retro «atrás». En el se- 
gundo elemento de los dos que, al 
parecer, forman el vocablo arricotes, 
puede presumirse el costa latino, que 
ba dado, entre otras voces y locu- 
ciones, el modo adverbial á cuestas, 
equivalente al alavés. 

Chíris s. m. Rizos de la ma- 
dera. 

Voz onomatópica. No se usa en 
singular. 

Despolvorar [N. acep.; v. f. 
Arrastaria] v. Espergurar, limpiar 
la vid de los tallos y vastagos per- 
judiciales. 

Variante de espergurar, sobre el 
tipo despolvorear. 



Despachapastores [Llana- 
da de Álava] s. m. Quitameriendas, 
planta de la familia de las colchicá- 
ceas. Colchicum autumnale, L. 

mantilla [N. acep. Llodio] s. í. 
Tirafuera (Vid). En el vocabulario 
se ba descrito en-óneamente la man- 
tilla, confundiéndola con la remanga 
(Vid). 

Piporropil [Pueblos lindantes 
con Navarra] s. m. Torta que se 
cuece con uno ó dos huevos ó cho- 
rizos. 

Del vascuence opil «torta» (Vid 
ranzopil) y de piperra(?) «pimiento», 
por el color del chorizo ó porque los 
piporropiles se cocerían antes con 
pimientos. 

Una qne por nna loe. No 
obstante; á pesar; contra la fuerza ó 
resistencia de las cosas. 



IMCI M LAS OBRAS Y AUTORES CITADOS 



Abdallab ben Al-JIocaf- 

fa. — Calila e Dymna. Sacado de 
arábigo en latin e romanzado por 
mandado del infante Don Alfonso, 
fijo del mny noble rey Don Fernan- 
do en la era del mili é docientos é 
noventa é nueve años. Pub. en la 
Bib. de AA. españoles desde la for- 
mación del lenguaje hasta nuestros 
días. Escritores en prosa anterio- 
res al siglo xv. Recogidos é ilus- 
trados por Don Pascual Gayangos. 
Madrid, M. Rivadeneyra, 1860. 

Abella [D. Manuel].— Artículos 
referentes á las merindades de San- 
güesa, Tudela y Olite, en la provin- 
cia de Navarra, y á la de Guipúzcoa 
en el Dic. geogr. hist. de la Acad. de 
la Historia. Sección I. Madrid, 1802. 

A. de C. — Diccionario del dia- 
lecto gitano. Origen y costumbres 
de los gitanos. Barcelona, 1851. 

Academia de la Historia. 
— Diccionario geográfico histórico 
de Espeña. Sección I. Comprehende 



el Reyno de Navarra, Señorío de 
Vizcaya y provincias de Álava y 
Guipúzcoa. Madrid, 1802. 

Academia Española.— Dic- 
cionario de la Lengua castellana, 
en que se explica el verdadero sen- 
tido de las voces, su naturaleza y 
calidad, con las phrases y modos de 
hablar, los proverbios y refranes y 
otras cosas convenientes al uso de 
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— Diccionario de la Lengua caste- 
llana. Décimatercia edición. Ma- 
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escribir el Rey Don Alfonso el Sa- 
bio, ilustrada con notas críticas y 
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Gutiérrez de la Vega. Vol. I y II. 
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1785). Cuaderno ms. en 4.° de 72 
fol. numerados, y nueve más sin 
numerar del índice y erratas. Los 
términos reconocidos en esta Her- 
borización corresponden en Álava 
á Elciego, Samaniego, Moraza, Ber- 
nedo, Pipaón, Orillas del Zadorra, 
Manurga y monte Gorbea; en Viz- 
caya á Ciánuri, Villaro, Ceberio, 
Miravalles, Bilbao, Zornoza, De- 
sierto, Portugalete, Albia, Abando, 
Algorta, Deusto, Bermeo; en Lo- 
groño, á Nájera, San Millán, Ber- 
ceo, Pazuengos, Valvanera y Sierra 
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Arriaga [Emiliano de].— Lexi- 
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— Apología de la lengua vascon- 
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uso de los americanos por D. Andrés 
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y un copioso índice alfabético de 
D. Rufino José Cuervo. París, 1898. 
Bon aparte [Príncipe Luis 
Luciano].— Le Verbe basque en ta- 
bleaux, accompagné de notes gram- 
maticales, selon les huit dialectes 
de l'Euskara. Recuelli sur les lieux 
mémes de la bouche des gens de la 
campagnes dans cinq excursions 
linguistiques faites dans les sept 
provinces basques d'Espagne et de 
Trance pendant les années 1856, 
1857, 1866, 1867, 1869. Londres,' 
1869.' 



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18 



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fijo del Rey Don Alfonso, onceno 
de este nombre en Castilla.=En la 
Crónica de los Reyes de Castilla 
desde Don Alfonso el Sabio, basta 
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compuestos por varios autores y 
recogidos por D. Gregorio Mayans 
y Sisear, publicados por primera 
vez en 1737 y reimpreso ahora por 
la Sociedad <La Amistad librera». 
Madrid, 1873. 

Diccionario enciclopédico de 
la Lengua española con todas las 
vozes (sic), frases, refranes y locu- 
ciones usadas en España y las Amé- 
ricas españolas, por una Sociedad 



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de personas especiales en las letras, 
las ciencias y las artes, Madrid, 1853. 
Diez [Federico |.— Lexicón ety- 
mologicum linguarum romanarum 
italicae, híspanicae, gallicae. Bonn, 
1858. 

Diodori Siculi.— -Bibliothecae 
historicae quae supersunt. Ex nova 
recenssione Ludovici Dindorfii. Pa- 
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Domínguez [D. Florencio]. — 
Año de 1897. Nomenclátor de las 
entidades de población, vías y edi- 
ficios del Ayuntamiento de Vitoria. 
Vitoria, 1897. 

Dn Cange. — Glossarium me- 
diae et infimae latinitatis conditam 
a Carolo Dufresne Domino Du Can- 
ge. Editio nova aucta pluribus ver- 
bis aliorum scriptorum a Leópold 
Favre. Niort, 1883-1887. 

Echávarri [D. Vicente Gon- 
zález de] . — Alaveses ilustres. Edi- 
ción especial acordada por la Dipu- 
tación provincial de Álava. Tomo II. 
Vitoria, 1900. 

Echegaray [D. Carmelo de].— 
Las Provincias Vascongadas á fines 
de la Edad Media. Ensayo histórico. 
Tomo I. San Sebastián, 1895. 

— Investigaciones históricas refe- 
rentes á Guipúzcoa. San Sebastián, 
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& 



V^tr^s^ 



&Ü2 



^SW23»>. 



33* 



índice de vocablos 



Las abreviaturas a , n. a , ant. y v. f se refieren al Diccionario de la Real Academia Española, 
decimotercia ediciÓD: n significa voz nueva ó no incluida; n a., nueva acepción; ant , voz in- 
cluida como anticuada; v. f., variante fonética. Las siglas g. v., lo son: g., de general, aludien- 
do al uso del vocablo por todas las personas cultas; v., de vulgar, ó sea usado sólo por la gen- 
te rústica. En las palabras no difundidas por toda la provincia se expresa el lugar en- que se 
han oído. 



Abarra, n. g. 

Abi, n. g. — Montovia. 

Abia, n. g. — Salvatierra. 

Abibollo, n. g. — Treviño. 

Abijón, v. f. v.— Salvatierra. 

Abillurri, n. g.— Llanada de Vitoria 
y condado de Treviño. 

Ablentar, ant. v. 

Abotigado, v. f . 

Abreojos, n. g. — Condado de Trevi- 
ño. 

Abrepuños, n. g. 

Abuelo, n. a. g.— Salvatierra y Tre- 
viño. 

Acá, n. a. v.— Argandoña. 

Achantarse, n. g. 

Acbitabla, n. g. — Salvatierra, Val- 
degovia y Peñacerrada. 

Achochado, n. g. 

Achune, n. g.— Salvatierra y Zuya. 

Adonecer, n. g. 

Adra, n. a. g.— Artómaña. 



Afanar, n. a .g. 

Aíatnado, n. a. g. 

Aforrarse, n. a, g. 

Afrancesada, n. a. g. — Elburgo. 

Agardarnarse, n. g. 

Agraz, n. a. g. 

Agrazón, n. a. g. 

Aguabenditera, n. g. 

Aguanal, n. g. 

Agudo, n. a. g. 

Agüelo, ant. v. 

Águila blanca, n. g.— Mootoria. 

Aguilonia, n. g. — Valdegovia. 

Aguín, n. v.— Salvatierra. 

Aguja, n. a. g. 

Aiba!, n. v. 

Aida!, n. v. 

Ajan, n. g. — Llanada de Vitoria. 

Ajicuervo, n. g. — Bernedo. 

Ajipuerro, n. g. — Montoria. 

Ajoarriero, n. g. 

Ajopío, n. g.— Montoria y Treviño. 



284 



Ajotrino, n. g.— Valdegovia. 

Ala!, n. v. 

Alalimón, n. g. 

Aladro, ant. v. 

Alama, n. g. — Salvatierra y Valde- 
govia. 

Alampar, n. a. g. 

Albainar, u. g. 

Albeldar, ant. g. — Artómaña. 

Albeldadero, n. g. — Artómaña. 

Alcahuete, n. a. g. 

Alcalamines, n. g. — Maestu. 

Alcanduz, v. f. v. 

Alcaracacbe, n. g. — Ozaeta. 

Alcaracaz, n. g. — Salvatierra. 

Alcobilla, n. a. g. — Valdegovia. 

Aldegones, n. g. 

Aldraguear, n. g.— Rioja alavesa. 

Aldraguero, n. g. — Rioja alavesa. 

Aleleví, n. v. 

Alezna, n. g.— Rioja alavesa. 

Alfileres, n. a. g. — Salvatierra. . 

Alicorto-a, n. g. 

Almaje, n. g.— Alegría. 

Almonderas, n. g. — Salvatierra. 

Almora, n. g. — Aríñez y Cuartango. 

Alombar, v. f. v. — Treviño y Peña- 
cerrada. 

Alorín, v. f. g. — Ozaeta. 

Alorro, n. g.— Elburgo. 

Aloya, v. t. g. 

Alumbranocbe, n. g. 

Alún, v. i v. 

Allanabarrancos, n. g. 

Amaitaco, n. g.— Salvatierra. 

Amarrador, n. g. 

Amarreco. v. f. g. 



Amarrequear, n. g. 

Amarretaco, n. g. 

Amescuano-a, n. g. 

Amilamia, n. g. — Salvatierra. 

Arnochar, n. g. 

Amocharse, n. g. 

Amorias, n. g.— Valdegovia. 

Amparo, n. g. 

Ancillo, n. g.— Elburgo y Ozaeta. 

Ancha, n. a. g. — Santa Cruz de 
Campezo, 

Andalolero-a, n. g. — Berante villa. 

Ande, n. v. 

Angélico, n. g. — Treviño y Payueta. 

Anguillurri, n. v. — Aguilio, 

Anrol, n. g. — Salvatierra. 

Aña, n g. 

Aña seca, n. g. 

Apa!, n. v. 

Aparatero-a, n. g. 

Apegaderas, n. g. — Rioja alavesa. 

Aperauchi graude, n. g. — Salva- 
tierra. 

Aperauchi pequeño, n. g.— Salva- 
tierra. 

Aporcar, n. a. g.— Rioja alavesa. 

Arador, n. a. g. 

Aramayonós-a, n. g. 

Aran, n. g. 

Arandela, n. g. 

Arandón, n. g. 

Arangorri, n. g. 

Arañada, n. v. 

Aravaquilla, n. g.r-Baños de Ebro. 

Arbel, n. g.— Salvatierra. 

Arcanduz, v. f. v. 

Ardura, ant. v. 



285 



Arlóte, n. a. g. 

Arnasca, n. g. — Salvatierra. 

Arpa, n. a. g.— Maestu. 

Arpón, n. a. g. — Artómaña. 

Arrancacarro, n.g. — Baños de Ebro. 

Arrascar, ant. g. 

Arratiano-a, n. g. 

Arrecho-a, n. g. — Valdegovia, Aya- 
la y Arciniega. 

Arricotes, n. g. 

Arrol, n. v.— Salvatierra. 

Arronzobi, n. g.— Salvatierra. • 

Arvejote, n. g. 

Arzón, n. g. — Artómaña. 

Asea, n. g. — Llodio. 

Ascaraeachi, n. g.— Alegría. 

Asiento, n. a. g. 

Aspearse, v. f. g. 

Asqui, n. g.— Aréchaga. 

Astabatán, n. g. — Salvatierra. 

Astnrcar, n. g. — Salvatierra. 

Atablado-a, n. g. 

Ataitaco, n. g.— Salvatierra. 

Atalondango, n. v. — Salvatierra y 
Maestu. 

Atizacandiles, n. a. g.— Salvatierra. 

Atorra, n. g. — Maestu, Salinas de 
Anana y Salvatierra. 

Atuendos, n. a. v. — Rioja alavesa. 

Aunar, n. g. 

Aupa!, n. v. 

Aurrescu, n g. 

Avica, n. g. — Treviño. 

Ayalés-a, n. g. 

Ayuntar, n. a. v.— Treviño. 

Azcarrio, n. g. 

Azcoitiano-a, n. g. 



Azotacristos, n. g.— Salvatierra. 
Azpeitiano-a, n. g. 
Rabazorro, n. a. g. 

Bachas, n. g. 

Bajera, n. g. 

Bala, n. a. g. 

Balarrasa, n. g. 

Balatresna, n. v. — Artómaña y Va... 

degovia. 
Baldragas, n. g. 
Bailarte, n. g. 
Barbaridad, n. a. g. 
Barbatijo,n.g.— Valdegovia y Zuya. 
Barbatilla, n. g. — Valdegovia y 

Zuya. 
Barbero, n. g. 

Barbón, n. a. g. — Rioja alavesa. 
Baro, n. g. 
Barreras, n. a. g. 
Barrerón, n. g. — Arrastaria. 
Barte, n. g.— Salvatierra, Ozaeta y 

Larrea. 
Basacapón, n. g. — Salvatierra. 
Basca, n. g. 
Basta, n. g. 
Bastanés-a, n. g. 
Bastidense, n. g. 
Bedeles, n. g. 
Beleda, v. f. g.' 
Berasqui, n. g. 
Bergari, n. g. — Salvatierra. 
Berozo, v. f. v. 
Berraña, n. g. 
Bichileta, n. g.— Alegría. 
Bildorre, n. g.— Salvatierra. 
Bildurra, ant g. 
Bimba, n. g.— Vitoria. 



286 



Biriquí, n. g. 

Birlocha, n. g. 

Bisarma, n. a. g. 

Bizcar, n. g. 

Bizcota. n. g.— Oyón. 

Blanca, n. a. g. — Zuya. 

Blanquilla, n. g.— Montoria. 

Ble, v. f. g. 

Boca, n. a. v. — Luzcando. 

Bocha, n. g. — Límite de Navarra. 

Bochas (Juego de), n. g.— Límite de 
Navarra. 

Bochincha, n. v. 

Bocho, n. g. — Amurrio. 

Boleo, n. a. g. 

Bolsero, ant. g. 

Bollo, n. a. g. — Arrastaria. 

Bombona, n. g. 

Boñigar, n. v. 

Borde, v. í. g. 

Borrachín, n. g. 

Borta, v. f. g.— Ozaeta. 

Bortal, n. g. 

Borte, v. í. g. — Ozaeta. 

Borto, n. g. 

Botellera, n. g. 

Botrino, v. f. g. 

Breña, n. g. — Arrastaria. 

Brevera, n. g. — Amurrio y Artó- 
maña. 

Brezal, n. g. 

Brigaza, n. v. — Montoria. 

Brisca aldeana, n. g. 

Brócul, v. f. v. 

Bruja (Pelo de), n. g. 

Buharro, v. f. g. 

Bujo, n. a. g. 



Burgari, n. g.— Cerio. 

Burro, n. a. g. 

Burrubiote, n. g.— Rioja alavesa. 

Burrumbera, n. g. — Artómaña. 

Burrumbillo, n. g. — Artómaña. 

Burrunzal, n. g. 

Burrutera, n. v. — Araya. 

Bustina, n. g. — Llodio. 

Butifarra, n. a. g. 

Cabanilla, n. g— Maestu. 

Cabezones, n. g.— Llanada de Vito- 
ria y Peñacerrada. 

Cabra, n. a. g. 

Cacaliarro, n. g. — Salvatierra. 

Cacarro, n. g.— Ozaeta [1. a acep.] y 
Amurrio [2. a acep.]. 

Cacurreta, n. g. — Treviño. 

Cachaba, n. a. g. 

Cachapazo, n. g. 

Cachi, n, g.— Treviño. 

Cachimorro, n. g. — Laguardia. 

Cachito, n. v. — Alegría. 

Cachorna, n. v. — Santa Cruz de 
Campezo. 

Cachos, n. g. — Rioja alavesa. 

Caer, n. a. v. 

Cáicu, n. g.— Ozaeta. 

Caja, n. a. g. 

Cajilla, n. a. v. 

Calabaza, n. a. g.— Llanada de Vi- 
toria. 

Calabazón, n. g.— Artómaña. 

Calabazona, n. a. g. — Artómaña. 

Calbotes, n. g. — Límite de Navarra. 

Calce, ant. v. 

Cale, n. v. — Vitoria. 

Calceta, n. a. g.— Apérregui. 



287 



Calderón, n. a. g. 

Calchafota, n. g. — Vitoria. 

Calmudo-a, n. g. 

Caloyo, n. a. v. — Vitoria y Treviño. 

Camarín, n. a. g. — Zaya. 

Cambarín, n. a. v. — Zuya. 

Cambocho, n. g. — Arrastaria. 

Camino, n. a. g.— Vitoria y Salva- 
tierra. 

Campanil, n. a. g.— Vitoria. 

Campanilla, n. a. g.— Vitoria y Sal- 
vatierra. 

Campanillo, n. g. — Montoria. 

Camparín, n. v. — Zuya. 

Can, n. a. g. — Salvatierra. 

Cancha, n. g. 

Candela, n. a. g. — Alegría y Rioja 
alavesa. 

Candela, n. a. g. — Arrastaria. 

Cangrejo de pieza, n. g. 

Cantarrana, n. g. 

Cantero, n. a. g. 

Canto seco (A), n. g. 

Cantón, n. a. g. 

Cañamero, n. g. — Rioja alavesa y 
Montoria. 

Capaceta, n. g. 

Caparrón, n. g. 

Caponada, n. g. 

Caracol francés, n. g.— Salvatierra. 

Caracola, n. a. g. 

Caracola de macho, n. g. 

Caracolada, n. g. . 

Caraquilla, n. g. 

Caraquilla de macbo, n. g. 

Carbonerica, n. g.— Araya. 

Carbonero, n. a. g. 



Carca, n. g. 
Carcunda, n. g. 
Cardimuelle, n. g. 
Cardincbe, n. g.— Valdegovia. 

Cardo lecbuzo, n. g. — Zuya. 

Careta, n. a. g. 

Carlincbo, n. g. — Apórregui. 

Carramarro, n. g. 

Carranca, n. g. 

Carrasca, n. a. g.— Salvatierra. 

Carraspina, n. g. 

Carrasquear, n. g. 

Carrasqueo, n. g. 

Carrasquilla, n. a. g. 

Carrejo, n. g. 

Carreta, n. a. g.— Zuya y Arrastaria. 

Carretera, n. a. g. — Apérregui. 

Carriona, n . g. 

Carro, n. a. g. — Baños de Ebro. 

Carro chillón, n. g.— Salvatierra y 
Maestu. 

Carroncho, n. g.— Arrastaria. 

Cártolas, n. g. — Ayala y Zuya. 

Cascahuesos, n. g. — Montoria. 

Cascalleja, n. g. — Montoria. 

Cascarrina, n. g. 

Cacarrinada. n. g. 

Gascarrinar, n. g. 

Casito-a, n. g. — Vitoria. 

Castellano, n. a. g. — Llanada de 
Vitoria y Treviño. 

Castañeta, n. g. — Zuya y Salva- 
tierra. 

Catabejas, n. g. 

Catachín, n. g. 

Catalicores, n. g. 

Catasalsas, n. g. 



288 



Catite, n. a. g. 

Cavero, n. g. 

Cayuela, a. g. 

Cazarra, n. g. 

Cazarrica, n. g. 

Cazarro, n. g. 

Cazoleta, n. a. g. — Vitoria. 

Cebera, ant . v . 

Cebolla siempreviva, n. a. g. 

Cegama, n. g. 

Cencerrillas, n. g. — Artómaña. 

Cenzai, n. g. 

Cenzayo, n. g. 

Cerrajerillo, n. g. 

Cernea, n. g. 

Cespedada, n. g. 

Cierno, v. f. v.— Ozaeta. 

Cigoitiano-a, n. g. 

CU, n. g. 

Cilapo, n. g. 

Cilarse, n. g. 

Cimurro-a, n. g. — Salvatierra. 

Cinta, n. a. g. 

Ciracallote, v. í. g. 

Cirau, n. g. — Llodio. 

Ciriguín, n. g. 

Ciriguinear, n. g. 

Ciringa, n. g. — Salvatierra. 

Cirri, n. g. 

Cirria, n. g. 

Cirrión, n. g. 

Cirricirri, n. g.— Salvatierra. 

Cirrísquila, n. g. 

Císpid, n. v. 

Cite, n. g. 

Citóte, n. g. 

Clavel de San Juan, n. g. 



Clavelina, n. a. v.— Montoria y lla- 
nada de Vitoria. 

Clavero, n. a. g. — Vitoria. 

Clavos de Dios, n. g. — Rioja ala- 
vesa. 

Cobaya, n. g. — Vivoria. 

Coca, n. a. g. 

Cocino, n, g. — Maestu. 

Cocos, n. a g. — Amurrio. 

Cocha, n. a. v. 

Cochío, ant. g. 

Cocho, v. f. v. 

Cochocho, n. g. 

Cochorro, n. g. 

Cogecha, ant. v. 

Cohetes, n. a. g. — Artómaña. 

Cola de raposo, n. g. 

Coico, n. g. 

Coleto, n. a. g. — Salvatierra. 

Colineta, n. g. — Vitoria. 

Colme, n. v. 

Colocha, n. g. 

Collete, n. g. 

Comedor, n. a. g. 

Conca, ant. v. 

Concararse, n. v. 

Concha, n. a. g. 

Conchún, n. v. — Znya. 

Condenar, n. a. g. 

Confitado-a, n. a. g. 

Contras (Jugar las), n. a. g. 

Coplas, n. a. g. 

Coplero-a, n. a. g. 

Coquera, n. a. g. 

Coraza, n. a. g. — Arrastaria. 

Coreo, n. g. 

Corcón, n. g. 



289 



Corcubacha, n. g.~ Ozaeta. 

Corneta, n. a. g. 

Cornijuelo, n. g.— Rioja alavesa. 

Cornillo, n. g. — Rioja alavesa. 

Corquete, n. a. g. 

Corredor, n. a. g. 

Corva, n. a. g. 

Corvada, n, g. — Vitoria. 

Corvillo, n. g.— Llodio. 

Coscojo, u. a. g. — Montoria. 

Coscol, n. g.— Ozaeta. 

Coscód, n. a. g. 

Coscorrones, n. a. g. • Bernedo. 

Cote, n. g. — Ozaeta. 

Cotún, n. g. 

Crispilla, n. g. 

Cuadrado, n. a. g. 

Cuadrilla, n. a. g. 

Cuajo, n. a. g. 

Cuartangués-a, n. g. 

Cuarteada, n. g. — Salinas de Anana. 

Cuarterear, n. g. — Salvatierra. 

Cuatris, n. g. — Arrastaria. 

Cubada, n. g. 

Cuca, u. a. g. 

Cucacbo, n. g. 

Cucio, n. g. 

Cucumele, n. g. — Apérregui. 

Cucurro, n. g. — Salvatierra. 

Cucurubacha, n. g. — Artómaña. 

Cuezo, n. a. g. — Llanada de Vitoria 

y Treviño [1. a acep.] y Zalduen- 

do [2. a acep.] . 
Cular, n. g. 

Culcbún, n. g. — Elburgo. 
Culebrera, n. g. 
Culeca, v. f. v. 



Culeco, v. f. v.— Salvatierra. 
Culo pajarero, n. g. 
Cunacho, n. g. 
Cuncún, n. g.— Salvatierra. 
Cuño, n. a. g. 
Curia, n. g. 
Curdela, n. g. 
Curica, n. g. — Araya. 
Curro, n. a. g. 

Currumeta, n. g. — Apérregui. 
Currunco, n. g.— Salvatierra. 
Chabola, n. g. 
Chabisqui, n. g. 

Cbalchigorri, n. g.— Pueblos lin- 
dantes con Navarra. 
Cbamizo, n. a. g. 

Cbamplón, v. f. v. 

Cbanda, n. g. 

Cbandrío, n. g. 

Cbaola, n. v. 

Chapa, n. a. g. 

Chapar, n. a. g. 

Chapurrado, n. g. — Vitoria. 

Cbarabaldear, n. g. 

Charada, n. g. — Rioja alavesa y pue- 
blos lindantes con Navarra. 

Charranada, n. g. 

CharranchaJ n. g. 

Charrancho, n. g. 

Charri, n. g. 

Charro, n. a. g. 

Charta, n. g. — Salvatierra. 

Chata, n. a. g. 

Chatarra, n. g. 

Chato, n. a. v. — Montoria. 

Chauchi, n. g. 

Chazas, n. a. g, 

18 



290 



Chepecha, n. g. 

Chibirito, n. g. — Zuya. 

Chichiquis, n. g. 

Chila, n. g. 

Chili, n. a. g. 

Chilindrón, n. a. g. 

Chillón, n. a. g. 

Chimbo, n. g. 

Chimita, n. g. 

Chimitroque, n. g. 

Chimurrido, n. g. — Salvatierra. 

Chinchar, n. g. 

Chinchórrioo, n. g.— Salvatierra. 

Chinchíbiri, n. g. — Vitoria. 

Chinchica (A la), n. g. — Zaya. 

Chindurri, n. g.— Salvatierra. 

Chinchorta, n. g. 

Chinchurca, n. v. — Maestu. 

Chipas, n. g. 

Chiquito, n. a. g. 

Chirdil, n. g.— Límite de Navarra. 

Chirdilear, n. g.— Límite de Na- 
varra. 

Chirene, n. g. —Vitoria. 

Chiribita, n. a. g. 

Chiribito, n. g.— Zuya. 

Chiris, n. g. 

Chirlo, n. a. g. 

Chirolinda, n. g. — Marquínez [en 
acep. de planta] y Montoria [en 
acep. de ave]. 

Chirpia, n. g. 

Chirpial, n. g. 

Chirpialero, n. g. 

Chirrica, n. g. 

Chirrinchín, n. g. — Montoria. 

Chirriporro, n. g. 



Chirritola, n. g.— Ozaeta. 

Chirulinda, n. v.— Treviño. 

Chistera, n. a. g. 

Chito-a, n. g. 

Chivo, n. a. g. 

Choco, n. a. g. 

Chofles, v.-f. g. 

Chol, n. g.— Ozaeta, Salvatierra y 

Alegría. 
Chola, n. a. g. 
Chómin, v. f. g. 
Chonta, n. g. 
Choriburo, n. g. 
Chorica, n. g.— Maestu. 
Chorimalo, n. g.— Salvatierra. 
Chorizo biriquí, n. g. 
Chorzábal, n. g. — Araya. 
Chozábal, n. v.— Salvatierra. 
Chozne, n. g. 
Chu, n. v. — Maestu. 
Chucha, n. a. g. — Alegría y Ozaeta 
Chuín, n. g. 
Chulé, n. g. 
Chunchún, n. g. 
Chunchupelo, n. g. 
Chupe, n. v. 
Chupinazo, n. g. 
Chupitina, n. v. — Treviño. 
Churri,n. g.- -Salvatierra, y Aguillo. 
Churro, n. a. g. — Araya. 
Churrumado, n. g. 
Churrumar, n. g. 
Churruputear, n. v. 
Churumbé, n. v. 
Churzábal, n. v.— Salvatierra. 
Chusta, n. v. 
Dama, n. a. g. 



291 



Dátiles, n. a. g. 
Delingarse, n. v.— Maestu. 
Desballartado, n. g. 
Desboronar, ant. g. — Apérregui. 
Descapillarse, n. v. 
Descarronchar, n. g. — Artómaña. 
Descocotar, n. g.— Arrastaria. 
Descolmar, n. g — Arrastaria. 
Desespero, n. v. 
Deshinchar, v. f. g. 
Despachapastores, n. g.— Llanada 

de Álava. 
Despelletar, n. v. 

Despolvo rar, n. a.; v. f. —Arrastaria. 
Diez, n. a. g.— Vitoria. 
Disfulmino, v. f. g. — Vitoria. 
Divisa, n. a. g. 
Dobles, n. g. 
Doblón, n. a. g. 
Doncella, n. a. g. 
Dormidera, n. v.— Salvatierra. 
Doses, n g. 
Duples, n g. 
Duranguós-a, n. g. 
Durrutera, n. g.— Salvatierra. 
Echadazo-a, b. g. 
Echaduras, v. f . g. 
Echar para ánimas, n a. g. — Rioja 

alavesa. 
Edrar, v. f. g. — Leza. 
Eibarrés-a, n. g. 
Elástica, n. a. g. 
Elástico, n. a. g . 
Embutido, n. a. g. 
Empajada, v. f. g. 
Empanado-a, n. a. g. 
Empanelado-a, n. g. 



Empanelar, n. g. 

Empapuzar, v. f. g. 

Encalarse, n. a. v. 

Enero (Es un), n. a. g. 

Enfurruscarse, v. f. g. 

Engatusar, v. f. g. 

Enmatarse, n. g. 

Ennablijar, n. g.— Llanada de Vi- 
toria y Treviño. 

Entenalla, n. g. 

Entonga, n. g. 

Entorcarse, n. g. 

Entradiila, n. g. 

Entramarla, n. a. v. 

Entriparrado, v. f. g. 

Escacha, n. g. 

Escachar, n. v. 

Escalera, n. a. g. 

Escamocho, n. a. g. 

Escampurriar, n. g. 

Escaparrar, n. g. 

Escarbilla, n. g. 

Escardilla, n . a. g. — Arrastaria. 

Esclavina, n. a. g. 

Escocar, n. v. 

Escoñarse, n. v. 

Escudaño, n. g.— Treviño. 

Escudillero, n. g.— Alegría. 

Esledor, ant. — Vitoria. 

Espada, n. a. g. 

Espaldillar, v. f. v. 

Esparvel, v. f. g. 

Espimendarri, n. g.— Alegría. 

Espino bizco teño, n. g. — Rioja ala- 
vesa. 

Esquinal, n. g. 

Estón, n. g.— Vitoria. 



292 



Estoque, n. a. g. — Salvatierra. 

Estrella, n. a. g. 

Expelendrinar, n. g. — Valdegovia. 

Ezcaraz, n. g. — Orbiso. 

Fa, n. a. g. 

Facliudo-a, n. g. 

Fala, n. g. 

Falar, n. g. 

Falilla, n. g. 

Falota, n. g. 

Fallo-a, n. a. v. 

Farolillos de San Antón, n. g. — 
Vitoria. 

Fiel, n. a. g. 

Filucbo, n. g. 

Filio, ant. v. 

Flojuelo, n. g. 

Flor, n. a. g. 

Flor de ángel, n. g.~ Rioja ala- 
vesa. 
Flor de la abeja, n. g. 
Flor del amor, n. g. — Bernedo. 
Flor de macbo, n. g. 
Foguera, ant. g. 
Fondo, n. a. g. 
Forastero-a, n. a. v. 
Forcate,v. f. g. — Rioja alavesa y 

Treviño. 
Forcatear, n. g. — Rioja alavesa y 

Treviño. 
Formal, n. a. g. — Amescoa y pue- 
blos lindantes con Navarra. 
Forro, n. a. g. 
Fote, n. g. — Vitoria. 
Frailes, n. a. g. 
Fregadera, v. f. g. 
Fresco, n. a. g. 



Frontera, n. a. g. — Arrastaria. 

Fruñir, n. g. 

Fuerte, n. a. g. 

Furo-a, n. a. v. 

Furris, n. g. 

Gabijón, n. g.— Llanada de Vito- 
ria y Treviño. 

Gabón, n. g. 

Galafate, n. a. g. 

Galamperna, n. g.— Llanada ele Vi- 
to ri a. 

Galasperna, n. v. — Ali y Gobeo. 

Galchugo, n. g. 

Galcbumada, n. g. 

Galga, n. a. g. 

Gallarón-a, n. a. g. 

Galleta, n. a. g. 

Gallinicas, n. g. — Salvatierra. 
Gallo, n. a. g. — Salvatierra, Monto- 

ria y Bernedo. 
Gallo de monte, n. g. 
Gallur, n. g. 
Gambocho, n. g. — Salvatierra y 

Ozaeta. 
Gara, n. g.— Ozaeta. 
Garabasta, n. g. 
Garar, n. g. — Amurrio. 
Garbanzón, n. g. — Treviño. 
García, n. a. g. 
Gardacbo, v. f. v. 
Gardama, n. g. 
Gardubera, n. g. 
Gargantillas, n. a. g. — Alegría- 
Gárgola, n. g.— Treviño. 
Gariío-a, v. f. g. 
Garramincbo, n, g. — Maestu. 
Garza, n. a. g. 



293 



Gastambera, n. g. — Salvatierra. 

Gata, n. a. g.— Treviño. 

Gaudón, n. g. 

Gaulla, v. f. v. — Valdegovia. 

Gavión, n. a g. — Artómaña. 

Gayo, n. a. g. — Llanada de Vitoria. 

Gebo, n. g. 

Geranio de sardina, n. g. 

Gimel, n. g. 

Ginastra, n. g. 

Godón, n. v.— Rioja alavesa. 

Golorito , n . v . — Montoria y Rioja 

alavesa . 
Gorri, n. g.— Aréchaga. 
Gorringo, n. g.— Ozaeta [1. a acep.] 

y Salinas de Anana [2. a acep.]. 
Gorrión campanario, n. g. 
Gorrión de monte, n. g. 
Gota de sangre, n. g. — Murgnia. 
Gova, n. v. — Llanada de Salva- 
tierra. 
Goyo-a, n. g. 
Grana, n. a. g. 
Gribaza, n. v. — Montoria. 
Grijo, v. f. g. 

Grojo pinchorrero, n. g.— Valde- 
govia. 
Grojo romero, n. g.— Valdegovia. 
Guagua, n. g. 

Guarda, n. a. g.— Salvatierra y Ale- 
gría. 
Guarrilla, n. g. 
Guata, n. g. 
Guatar, n. g. 

Guazal, n. g.— Salvatierra. 
Güería, n. v. — Apérregui. 
Güerizo, n. v.— Murguí?.. 



Guibelurdín, n. g. 
Guilicos, n. g. 

Guillarse, n. g. 

Guilladura, n. g. 

Guillorri, n. g. — Montoria. 

Guindón, n. g. — Montoria. 

Guirguirio, n. g. — Foronda. 

Guiri, n. g. 

Guisón, n. g. 

Gurito, n. g. 

Gurrumino, n. a. g. 

Habachiqni, n. g.— Salvatierra. 

Hacer escuela escapo, n. a. v.— Sal- 
vatierra. 

Hacer boja, n. a. g. 

Hacer picia, n. a. v. 

Hastial, n. a. g.— Amnrrio. 

Hayornal, n. g. 

Hayorno, n. g.— Montoria. 

Helechal, n. g. 

Hermandad, n. a. g. 

Hervido-a, n. a. g. 

Hierba de bálsamo, n. g. — Salva- 
tierra. 
Hierba callera, n. g. 
Hierba lobera, n. g. — Zuya. 
Hierba de lumbre, n. g. — Valde- 
govia. 
Hierba madrona, n. g. — Pipaón. 
Hierba santa, n. a. g. — Salvatierra. 
Hijada, v. f. v.— Llanada de Vito- 
ria y Treviño. 
Hijerno, n. v.— Laguardia. 
Hijesno, n. g.— Rioja alavesa. 
Hilanderas, n. a. g.— Murguí a. 
Hilarza, v. f. v. 
Hilobala, v. f. g. 



294 



Hinieblo, v. f. v. — Arrastaria. 
Hinque, n. g. 
Hocejo, n. g.— Llodio. 
Hocico de cochino, n. g. — Murguía. 
Hoja de hermandad, n. g. 
Hoja de limón, n. g. 
Hoja de vinagre, n. g. 
Hojas de macho, n. g. 
Honcejo, ant. g.—Cnar tango. 
Hongal, n. g. 

Hormilla, n. a. g.— Pueblos lindan- 
tes con Burgos. 
Horquija, n. g. 
Hor quijo, n. g. 
Hove, n. g.— Cuartango. 
Hueco foral, n. g. 
Huevero, n. a. g. 
Huevo loco, d. g. 
Hurguera, n. g.— Maestu. 
Huso, n. a. g.— Maestu. 
Huta, n. g. 
Incapel, n. g. 
Inganera, n. g. — Araya. 
Interina, n. a. g. 
Iñude, n. g. 
Iñudo, n. g. 
Ipisqui, n. g.— Ozaeta. 
Irasco, n. g. 
Irunés-a, n. g, 
Iruñés-a, n. g. 

Jamba, v. f. v. — Salvatierra. 
Jape, n. g. — Montoria. 
Jaque, n. a. g. — Salvatierra. 
Jarique, n. g. — Mendoza. 
Jaro, n. a. g.— Montoria. 
Jarrear, v. f. g. 
Jarreo, v. í. g. 



Jeben, n. g.— Valdegovia. 

Jera, n. a. g. — Amurrio. 

Jerique, n. v. — Mendoza. 

Jeta, n. a. g.— Salinas de Anana. 

Jinebro, ant. v.— Salvatierra. 

Jostra, n. g. — Salvatierra y Uba- 
rrundia. 

Jesús!, v. í. v. 

Jollín, n. g. — Vitoria. 

Jovenico-a, v. f. v. 

Júbilos, n. g.— Vitoria. 

Juncidor, n. g.— Apérregui. 

Juncidorero, n. g. — Apérregui. 

Juncir, ant. v. 

Junta particular, n. g. 

Juntero, n. a. g. 

JLabastidense, n. g. 

Lacha, n. g. 

Lambear, v. f. v.— Montoria. 

Lampazo, n. a. g.— Llanada de Vi- 
toria y Treviño. 

Landa, n. g. 

Lande, n. g.— Llodio. 

Langarica, n. g. — Salvatierra. 

Languar, n. v. 

Lapa, n. a. g. 

Laparda, n. g.— Arrastaria. 

Lapicocho, n. g. — Salvatierra. 

Larra, n. g. 

Larri, n. g. 

Lata, n. a. g. 

Laurenqui, n . g . — Gopegui. 

Lausarda, n. v. — Salvatierra. 

Leca, n. g.— Ozaeta. 

Lechiriega, n. g. — Valdegovia. 

Lechocino, n. g. 

Lengua de perro, n. a. g. 



295 



Lentina, u. g.— Valdegovia. 

Leña floja, n. g. — Llanada de Vi- 
toria y Treviño. 

Lesa, n. g. — Mendoza. 

Levantal, v. f. v. 

Ley (Echar la), n. g. 

Ligaterna, n. g. — Pueblos lindantes 
con Burgos. 

Limaco, n. g. 

Linabera, n. g. — Salvatierra. 

Linoso, n. g. 

Linzuelo, n. a.; v. f. v. — Araya. 

Lítemela, n. g. 

Lodón, n. g. — Arrastaria. 

Lóina, n. g. 

Loinera, n. g. 

Lorenzo, n. a. g. 

Losna, v. í. v. 

Lorza, v. f. g. 

Lucero, n. a. g. 

Lujar, n. g. 

Lujarda, n. g. 

Luxarda, n. v. — Salvatierra. 

Llodiano-a, n. g. 

Llodiense, n. g. 

Macadamizar, n. g.— Vitoria. 

Macadamizado, n. g. — Vitoria. 

Macadán, n. g. — Vitoria. 

Macarro-a, n. g. — Salvatierra. 

Macocla, n. v. — Valdegovia. 

Macón, n. a. g. 

Maconcla, n. v. — Valdegovia. 

Machimbria, n. g. 

Maduro-a, n. a. g. 

Maestro de pala, n. g. 

Maizorri, n. g. — Larrea y Salvatie- 
rra. 



Malatresua, n. g. — Valdegovia. 

Maloca, n. g. — Ozaeta. 

Malpiribil, n. g. — Araya. 

Malqueda, n. g. 

Maltrabaja, n. g. 

Maluquio, n. g.— Zuya. 

Mamau, n. g. 

Mami, n. g. — Pueblos de la llana- 
da de Vitoria y Salvatierra. 

Manchoso-a, n. g. 

Mandarra, n. g. 

Mandurria, ant. v. 

Manganeta (Tirar á la), n. g. 

Manitas de Dios, n. g.— Salvatierra. 

Manopla, n. a. g. 

Mantenencia, ant. v. 

Mantilla, n. g.— Llodio. 

Manzaneta, n. g. 

Mañas, n. a. g. 

Mañoso-a, n. a. g. 

Maratilla, n. g.— Salvatierra. 

Mareen n. g.— Llanada de Vitoria y 
Treviño. 

Márcena, n. g.— Salvatierra. 

Marcenar, n. g. 

Maretilla, n. v.— Salvatierra. 

Margaritón, n. v.— Arrióla. 

Maricóncola. n. g. — Valdegovia. 

Maripajuela, n. g. 

Mariselva, v. f . v. 

Marón, n. g.— Alegría. 

Marote, n. g. 

Marraguero, n. g.—Rioj a alavesa. 

Marrubia, n. g,— Salvatierra. 

Marrusca, n. g.— Salvatierra. 

Martinico del agua, n. g. 

Más, n. a. g. 



296 



Mascón, n. g. — Salvatierra y Arras- 

taria. 
Maseuta, n. g.— Monto ría. 
Matabuey, n. a. g. 
Matacabras, n. g. 
Matacandelas, n. g. 
Matacristos, n. g. — Salvatierra. 
Matagallos, n. g.— Vitoria. 
Matapasiegos, n. g.— Zalduendo. 

Maya, n . a. g. 

May al, n. a g. — Maestu. 

Mazapán, n. a. g. 

Mazorra, n. g.— Valdegovia. 

Medianil, n. g. 

Medias, n. g. 

Menseja, n. g. — Pueblos lindantes 
con Navarra. 

Menucia, n. a; v. £. v. 

Merendola, v. f. g. 

Merluza, n. a. g. 

Mermejuela, v. f. v. 

Mesto, n. g.— Elburgo. 

Metra, n. g. — Llodio. 

Mico, n. a. g. 

Micharro, n. g. 

Milifoli, n. g. 

Mimbral, v. í. v. 

Minada, n. g.— Ayala. 

Minchar, n. g. 

Minchón, n. g. — Salvatierra. 

Mingorra, n. g.— Pueblos lindantes 
con Vizcaya. 

Mingranos, v.f. v. — Laguardia. 

Ministro, n. a. g. — Vitoria. 

Miracielos, n. g. 

Mirandés-a, n. g. 

Mirris, n. g. 



Míspero, v. f. v. 
Mitra, n. a. g. 
Mixtión, n . a. g. 
Mocordo, n. g. 
Mocha, n. g. 
Mochete, n. g. 
Mochoroco, n.g.— Narbaja. 
Mochóte, n g. 
Mojojón, n.g. 
Moldura, n. a. g. 
Mol, n. g.— Vitoria. 
Molinada, n. g. 
Molón, n. g. 

Molondra, n. g. 

Molondrón, n. g. 

Molso, n. g. 

Molleja, n. a. g. — Aldeas de la lla- 
nada de Álava y Treviño. 

Mondis, n. g.— Salvatierra. 

Monjas, n. g. 

Monote, n. g. 

Montero, n. a. g. — Vitoria. 

Montero mayor, n. a. g. — Vitoria. 

Mondragonés-a, n. g. 

Moñiga, v. f. v. 

Moños, n. a. g. — Salvatierra y Tie- 
viño. 

Morapio, n. g. — Vitoria. 

Morcol, n. g.— Ozaeta. 

Moreuero, n. g. — Trespuentes. 

Morena, n. a. g. — Llanada de Vi- 
toria. 

Moretilla, n. v.— Zuya. 
Mormorotear, n. g. 

Mortachuelo, n. g. 

Morra, «. a. g. — Artómaña. 
Morreado, n. g. 



297 



Morro-a, n. g. — Maestu. 
Morroco, n. g. — Maestu. 
Morrocote, n. g. 
Morrón, n. g. 

Morrosca, n. g.— Salvatierra. 
Morrosco, n. g. 
Morterada, n. a. g. 
Mortuorio, n. a. g. 
Moscorra, n. g. 
Mostrunés-a, n. g. 
Mótil, n. a. g. 
Motilón, n. a. g. 
Motura, n. v. — Salvatierra. 
Moya, n. g. — Salvatierra. 
Mucho, n. uso; v. 
Muga, n. s. g. 
Mugada, n. g. — Araya. 
Mugante, n. g. — Araya. 
Mugar, n. g. 

Mumurro, n. v. — Maestu. 
Murrubiote, n. g.— Salvatierra. 
Mus berri, n. g.— Vitoria. 
Mus francés, n. g. — Treviño. 
Mus ilustrado, n. g. — Vitoria. 
Musera, n. g. 
Musido-a, n. g. 
Musirse, n. g. 
Mútil, v. f . v. 
Nablija, n. g. 
Nablijal, n. g. 
Naipera, n. g. — Vitoria. 
Nansa, ant. v. —Maestu. 
Narra, n. a. g.— Amurrio. 
Narrar, n. a. g. —Amurrio. 
Narria, n. g.— Zuya [1. a acep.] y Vi- 
toria [2. a acep.]. 
Nastar, n. g.— Amurrio. 



Nesca, n. g. 

Nevero, n. g.— Rioja alavesa. 

Nidrio-a, n. g. 

Norte salinero, n. g. — Vitoria. 

Novialdeca, n. g. — Maestu. 

Novialdeco, n. g. — Maestu. 

Nube, n. a. g. 

Ñeque, n. g. 

Obrador, n. a. g.— Ozaeta. 

Ocal, n. a. g. — Treviño. 

Ocallas, n. g.— Murguía. 

Ococh, n. g. — Salvatierra. 

Ocbandianés-a, n. g. 

Ochote, n. g. 

Olada, v. f. v. 

Olaga, v. f. g. 

Olbéas, n. g. —Salvatierra y Zal- 
duendo. 

Olma, n. g. — Montoria y Treviño. 

Onde, ant. v. 

Ordago, n. g. 

Ordeñar las avenas, n. a. g. 

Or luñós-a, n. g. 

Orejilla, n. a. g.— Llanada de Vito- 
ria y Avechuco. 

Orejuda, n. a. g. — Avechuco. 

Ornabario, n. g — Payuetay Monto- 
ria. 

Otaca, n. g. 

Otana, n. g. 

Otri, ant. v. — Salvatierra. 

Pabia, n. g. 

Pacentar, ant. v. 

Pacentador, v. f. v. 

Pachi, n. g. 

Pachico, n. g. 

Padre de Provincia, n. g. 



298 



Paito, v. í. v. 

Pajarera, n. g. 

Pajarero, n. a. g. 

Paletada, n. g. 

Palillo, n, a. g.— Salvatierra. 

Palmas, n. a. g. 

Palomera, n. g. 

Palomo, n. g. 

Pan de cuco, n. g. 

Pan de pájaro, n. g. 

Pan de repaso, n. a. g. 

Panadero, n. a. g. 

Panel, n. g. 

Paniquesear, d. g. 

Paniquesilla, n. g.— Salvatierra y 
Alegría. 

Paniquesillo, n. a. g. 

Pantierno, d. g. — Foronda. 

Papau, n. v. 

Papicolorado, n. g.— Monfcoria. 

Papirrojo, n. g. 

Pardilla, n. a. g.— Payueta. 

Parlera, n. a. g. 

Parra, n. a. g. — Artómaña. 

Parrilla, n. a. g. — Apérregni. 

Partida, n. a. g. 

Parvada, n. g. 

Pasacapón, n. v.— Montoria. 

Pase foral, n. g. 

Pasero-a, n. a. g. 

Pastecun, n. g. — Aldeas de la lla- 
nada de Vitoria y Treviño. 

Pata de gallina, d. a. g. — Salvatie- 
rra. 

Pata de vaca, n. g. — Arrastaria. 

Patillas, n. a. g. — Amurrio. 

Patín, n. a. g.— Zuyay Ayala. 



Pato, n. a. g. 

Patorrillo, n, g. 

Pavor, v. f. v. 

Payo, n. a. g.— Artómaña. 

Peco, n. g. 

Pecu, n. v. 

Pedazo, n. a. v. 

Pedreras, n. a. g. — Ayala y Zuya. 

Pedrero, n. a. g. — Montoria. 

Pegotes, n. a. g. 

Pelar, n. a. g.— Valdegovia. 

Pelendrina, n. g.— Valdegovia. % 

Pellejo, n. a. g. 

Pelleta, n. v. 

Péncigo, n. v.— Villanañe. 

Pendonear, n. g. 

Peñicio, n. g.— Maestu. 

Pera de longuindo, n. g. 

Percal, n. a. g. 

Percaza, n. g. 

Percha, n. g. 

Perejil de macho, n. g. 

Perejilón, n. g. 

Perica de San Juan, n. g. — Ozaeta. 

Pericacho, n. g. — Amurrio. 

Pernadas, n. a. g. — Kioja alavesa. 

Perrechico, n. g. 

Perrechicada, n. g. 

Perrechicaí, n. g. 

Perrote, n. g. 

Perruna, n. g.— Apérregui. 

Perta, v. f. v.— Eioja alavesa. 

Pezote, n.g.— Treviño. 

Picatosta, n. g. — Salvadera. 

Picatroncos, n. g. 

Picaverde, v. f. v. 

Picoleta, n. g. 



299 



Picona, n. a. g. 

Pichicho, n. g. 

Pichilines, n. g. — Salvatierra. 

Pichilindra, n. g. — Salvatierra y 
Treviño. 

Piedra de Santa Calina, n. g.— Mur- 
guía. 

Piedra de San Esteban, n. g.— Sal- 
vatierra. 

Pieza, n. a. g. 

Pijada, n. g. — Vitoria. 

Pijadilla, n. g. — Vitoria y Llodio. 

Pijotero-a, n. g.— Vitoria. 

Pilocho, n. g. — Maestu, Laguardia 
y Treviño. 

Pinchorrero, n. g.— Valdegovia. 

Pindonguera, n. g. 

Pin pasé, n. g. — Vitoria. 

Pin pin (Al), n. a. g.~ Artómaña. 

Pintamonas, n. a. g. 

Piocha, n. a. g. 

Pipí, n. v. 

Pipirigallo, n. a. g. — Treviño. 

Pipirripi, n. g, — Murguía. 

Pirrita, n. g. — Salvatierra. 

Piporropil,n.g.--Límite de Navarra. 

Pique, n. a. g. 

Piquero, n. a. g. 

Pirrilera, n. g. 

Pistia, n. g. 

Pistola, n.a. g. 

Pita, n. a. g. 

Pitirinco, n. g. — Ozaeta. 

Pitoflero a, n. a. g. 

Pizpita, v. f g. 

Platera, n. a. g. — Llanada de Vitoria. 

Pié (A tuti), n. a. g. 



Pocho, n. a. g. 

Podón, n. a. g. 

Poite, n. v. — AguiJlo. 

Polla, n. a. g. 

Poma, n. a. g. — Rioja alavesa y Tre- 
viño. 

Pomar, n. g. — Salvatierra y Rioja 
alavesa. 

Ponedora, n. a g. 

Pones, n. g. 

Porrada, n. a. g. 

Porrero, n. g. — Vitoria. 

Porrillas, n. g.~ Valdegovia y Sal- 
vatierra. 

Porrino, n. g. — Montoria. 

Porroco, n. g. — Salvatierra. 

Porrondoco, n. g.— Salvatierra. 

Porrote, n. g. 

Portal, n. a. g. 

Portegado, n. g. 

Pote (Darse), n. a. g. 

Potorro, n. g. 

Porrusalda, n. g. 

Poyal, n. a. g. 

Preeminente, n. a. g. 

Prendar, n. a. g. 

Prendaria, n. g. 

Probatina, n. g. 

Propio, n. a. g. 

Puchero, n. a. g. — Peñacerrada. 

Puchica, n. v, — Maestu. 

Puerca, n. g. — Baños de Ebro. 

Pulir, n. a. g. 

Puntido, n. a. g.— Barriobusto, 

Punto caído, n. g. 

Puyerre, n. g.— Salvatierra y Ale- 
gría. 



300 



Queso, n. a. g. 

Queso matón, n. g. 

Qaiquirriquí, n. v. — Treviño. 

Quiquiriquio, n. g.— Cigoitia. 

Qrdsquete,n. g. 

Quisquilla, n. a. g. 

Quitamiedos, u. g. 

Qüitaveaeno, n. g. — Murguía. 

Rabada, n. a. g. 

Rabicandil, n. g — Rioja alavesa y 
Treviño. 

Rabistraca, n. g. 

Rabo de raposo, n. g. — Valdegovia. 

Rabo-puerca, n. g — Baños de Ebro. 

Rada, v. f. v. — Llodio. 

Radeta, n. g. 

Rain, n. g. 

Raíz blanca, n. g.— Llanada de Vi- 
toria y Treviño. 

Raíz de culebra, n. g.— Foronda. 

Raíz negra, n. g.— Llanada de Vi- 
toria y Treviño. 

Ralde, n. g. 

Rampa, v. f. v. 

Rana de San Antón, n. g.— Peñace- 
rrada. 

Rana de Santa Catalina, n. g. — Lla- 
nada de Vitoria y Treviño. 

Rancilla, n. a; v. f. v. 

Raso, n. a. g. 

Recesa, n. g. 

Recéssit, n. g. —Vitoria. 

Receza, n. v. 

Recibidor, n. a. g. 

Recoazorro, n. g. — Salvatierra. 

Recocho, n. a. g. 

Recolis!, n. g. 



Recontrapariente, n. a. g. 
Redejón, n. a. g. 
Redoblante, n. a. g. 
Redoncha, n. v. 
Redondita, n. v. — Pipaón. 
Redovas, n. ant — Vitoria. 
Redrar, n a. g. — Baños de Ebro. 
Regajo, n. g. 

Reírse el agua, n. a g. — Letona. 
Rejada, v. f. v. 
Rejuntar, n. v. 
Remanga, n. g. 
Remora r n. g. 
Remosqueta, n. g. 
Remostar, n. g. 
Remoyuelo, n. g. 
Renque, v. f. g. 
Renquero, n. g. 

Reo (Ir al), v. f. v.— Salvatierra. 
Resbalero-a, n. v. 
Resedón, n. v. 
Respe, n. g. 

ResteUar, v. f . v. — Salvatierra. 
Rete, n. g. 
Retel, n. g. 
Reúses, n. g. 
Revidar, v. í. g. 
Revido, n. g. 

Rezar, n. a. g. — Lanciego. 
Riedra, n. g. — Rioja alavesa y Tre- 
viño. 
Rinculera, v. f. v. — Montoria. 
Riendo, n. a; v. í. v. 
Rinzar, n. g. 
Robla, v. f. g. 
Roble blanco, n. g. 
Roble fresnal, n. g. 



301 



Rodana, v. f. g. 

Rodrigón, n. a. g.— Vitoria. 

Rodrillo, v. f. v. 

Roncalés-a, n. g. 

Ronchar, n. a. v. — Arrastaria. 

Ronzapil, n. g.— Alegría. 

Rostrizo, n. g. 

Ruin, n. a. g. — Zuya. 

Sabadero, n. g.— Salvatierra. 

Sabija, n. g. 

Sabijero, n. g. 

Sabuco, v. f. v. 

Saca, n. a. g. 

Sacas, n. g. 

Sagarmín, n. g — Salvatierra. 

Salce, ant. v. 

Salcinal, n. g.— Arciniega. 

Salchucho, n. g. 

Salderita, n. g. — Valdegovia. 

Salgue, n. g. 

Saltapiezas, n. g. 

Saltarín, v. f. g. — Salvatierra. 

Salvaterrano-a, n. g. 

Sampedrano, n. g. — Artómaña. 

Sandaleja, n. g. — Montoria. 

Sanguandilla, n. g. — Peñacerrada. 

Sanguinaria, n. a. g. — Gáuna. 

Sapo de luz, n. g. 

Sapo zabal, n. g. 

Sari, n. g. — Araya. 

Sastobi, n. g.— Alegría y Zuya. 

Sastóbia, n. g. — Salvatierra. 

Satandera, n. g. — Zuya. 

Satisfacción, n. a. g. 

Seben, n. v. — Valdegovia. 

Sebo, n. a. g. 

Sebosear, n. g. 



Segundear, n. g. — Salvatierra. 

Segundilla, n. g. — Salvatierra. 

Séico, n. g. — Alegría. 

Semencia, n. v. 

Senda disfrutadera, n. g. — Rioja 
alavesa. 

Senderuela, n. g.— Rioja alavés?. 

Señorío, n. a. v. 

Serranillo, n. g. — Treviño. 

Serranja, n. g. — Apórregui. 

Serranjar, n. g. — Apórregui. 

Serrote, n. g. 

Seta con anillo, n. g. — Santa Cruz 
de Campezo. 

Seta de borto, n. g. — Arciniega. 

Seta de brezo, n. g. — Llanada de 
Vitoria. 

Seta de burro, n. g. — Valdegovia. 
Seta de cardo, n. g. 
Seta de chopo, n. g. 
Seta de pico, n. g. — Llanada de Vi- 
toria. 
Setal, n. g. — Montoria. 
Siesnoes, n. g. 

Sietesangrías, n. g. — Salvatierra. 
Sigulinda, n. g.— Llodio. 
Sili, n. g.— Salvatierra. 
Silonia, n. g. — Aréchaga. 
Simen (Al), v. f. v. 
Sinsorgo, n. g. 
Sirimiri, n. g.— Vitoria. 
Sirón, n. g. — Arrastaria. 
Sirris, n. g. — Salvatierra. 
Sobaquillo (Tirar á), n. g. 
Sobradero, n. g. 
Sobresabido-a, n. g. 
Sogueo, v. í. g.— Treviño. 



302 



Solano, 11. a. g. 

Soma, ant. g.— Moreda. 

Sonsaina (A), n. g. -Ozaeta. 

Sonsierra, n. g. — Rioja alavesa. 

Sorda, n. a. g. 

Sorchi, n. g. 

Sorguiña, n. g.— Salvatierra. 

Sornavirón, v. f. g. 

Sorqui, n. g. — Ozaeta. 

Sortijilla, n. g. 

Sosiega, v. f. g. 

Sota, caballo y rey, n. a. g. 

Suelas, n. a. g.— Maestu. 

Surarse, v. f. g. 

Susa, n. g.— Ozaeta. 

Suso, ant. g. — Vitoria. 

Tabarra, n. g. 

Tabarrista, n. g. 

Tabique tambor, n. g„ 

Tablado, n. a. g. 

Tafear, n. v.— Montoria. 

Tafo, v. f. v.— Montoria. 

Taforada, v. f. v. 

Talegada, n. g. 

Talo, n. g. 

Tanganillo, n. g.— Laguardia. 

Tanque, n. a. g.— Amurrio. 

Tapullero, n. g. 

Tarambana, n, a. g.— Salvatierra. 

Tarantejo, n. g. — Arrastaria. 

Tarín, n. a. g. 

Tarrascallada, n. g. 

Tártano, n. g.~ Amurrio. 

Tazo, n. g.— Llodio. 

Té, n. a. v. — Vitoria. 

Tejón, n. a. g. 

Tentabuey, n. g. 



Tercerear, n. g.— Salvatierra. 

Terreno, n. g. 

Tierras esparsas, n. g. 

Tío -a, n. a. g. 

Tirabeque, n. a. g. 

Tirabeques de la esperanza, n. g. — 
Salvatierra y Oyón. 

Tirabrasas, n. g. — Treviño. 

Tirafuera, n. g. 

Tiraquilón, v. i. v. 

Tiratacos, n. g. — Alegría. 

Tíratiros, n. g. — Llanada de Vi- 
toria. 

Tírete, n. g. — Vitoria. 

Titímalo, v. í. g. — Salvatierra. 

Tito, n. a. g. 

Tocarse, n. a. g. 

Tocata, n. a. g. 

Tocatorre, n. g. 

Tocorno, n. g. 

Tocbazo, n. g. 

Tocho, n. g. 

Tollo, n. v.— Montoria. 

Tomate, n. a. g. 

Tomate encarnado, n. a. g. — Lla- 
nada de Vitoria. 

Topinamburo, n. g. 

Toquitear, n. g. 

Tordo, n. g. 

Tordo-a, n. a. g. — Ozaeta. 

Tordo campauario, n. g. 

Torera, n. g. 

Toril, n. g. 

Torillo, n. g. 

Tornagallos, n. g. — Valdegovia. 

Tornalocos, n. g.— Valdegovia. 

Torrollo, n. g.— Treviño. 



303 



Torrotfos, n. g. 

Tortero, n. a. g.— Llanada de Vito- 
ria y Treviño. 
Tortolada, n.v.— Maestu. 
Totano, n. g. — Maestu. 
Toto, n. g. 
Totolo-a, n. g. 
Trababedarri de las matas, n. g.— 

Salvatierra. 
Trababedarri de las piezas, n. g. — 

Salvatierra. 
Trabas, n. a. g.— Salvatierra. 
Trabuque, n. g. 

Tragaz, n. g. — Ayala y Urcabustaiz. 
Tramoya, n. a. g. — Salvatierra. 
Trancada, n. a. g. — Apérregui. 
Tranquear, n. a. g. 
Tranquero, n. a. g. — Rioja alavesa. 
Tránquia, n. v. — Apérregui. 
Trapa, n. g. — Salvatierra, Ayala y 

Zuya. 
Trasmandarse, n. g. 
Trasnoche, n. g. 

Treviñés-a, n. g. 

Trigos, n. a. g.— Salvatierra. 

Triguerar, n. g. 

Triguero, n. a. g. — Rioja alavesa. 

Trilladera, n. g. 

Triquitraco, n. g. — Apérregui. 

Triscar, n. a. g. 

Trocho-a, n. g. 

Trola, n. g. 

Trolero-a, n. g. 

Trolla, v. f. g. 

Tronquear, n. g. — Rioja alavesa. 

Tronzadera, n. g. 

Trucumele, n, g.— Valdegovia. 



Tuba, n. g.— Vitoria. 
Tumbano, n. g. — Límite de Na- 
varra. 
Tumo, n. g.— Treviño. 
Tuntún, n. g. 
Tupín, n. g. 
Turanco, n. g. 
Turrar, n. g. 
Túrratelo, n. g. — Amurrio y Artó- 

maña. 
Tururú, n. g. 
Tuta, n. g. 

Ucarreña, n. g.— Treviño. 
Una que por una, n. g. 
Unciana, v. f. g. — Manurga. 
Uncha, n. g.— Ozaeta. 
Untada, n. g. 
Urbajo, n. g. 
Urbajear, n. g. 
Uta, n. g.— Maestu. 
Uva de Fran, n. v. — Vitoria. 
Uva de pájaro, n. g. — Llanada de 
Vitoria. 

Vaca, n. g. — Artómaña. 
Vaigada, n. g. 

Varrienta, v. f. g.— Salvatierra. 

Vasijero, n. g.— Alegría y Ozaeta. 

Vecindad, n. a. g.— Vitoria. 

Vegada, ant. v.— Vitoria. 

Velorto, n. a. g. — Pueblos del NO., 
lindantes con Burgos. 

Venacá, n. g. — Artómaña. 

Venecero, n. g. — Amurrio. 

Venezo, n. g. 

Verdeguear, n. a. g. — Arrastaria. 

Verdel, n. g. 

Verdezuela, n. g.— Artómaña. 



304 



Vereda, n. a. g. 

Vergarós-a, n. g. 

Vergüenzas, n. a. g. — Rioja ala- 
vesa. 

Verrojo, v. £ v. 

Vica, n. g.— Artómaña. 

Vico, n. g.— Vitoria. 

Vieja, n. a g.— Vitoria. 

Villorta, n. a.; v. í. g.— Zuya. 

Vinotera, n. g. — Montoria. 

Vique, n. g. — Elburgo. 

Viquero, n. g. 

Virigaza, n. g. 

Viroleta, n. a.; v. f. v.— Montoria. 

Vizcaitarra, n. g. 

Vizcaitarrismo, n. g. 

Volarido, n. v, — Llanada de Vito- 
ria. 

Yebo, v. f. v. 

Yebal, n. g. 

Yedra, n. a. g. — Leza. 

Yespa, n. v.— Arrastaria. 

Yera, v. f. v. — Valdegovia y Artó- 
maña. 

Z k batán, n. g. 

Zaborrero, n. g. 

Zaborro, n g. 

Zagones, v. f. g. 

Zalucbo, n. g.— Maestu. 

Zamarrazo, n. g. 

Zapaburu, n. g. — Salvatierra. 

Zapalota, n. g. — Llanada de Vito- 
ria. 

Zapar, n. g. — Ozaeta. 

Zaparda, n. g. — Llanada de Vitoria 
y Salvatierra. 

Zaparrazo, n. a. g. 



Zaparre, n. g.— Salvatierra. 
Zapata, n. a. g. — Valdegovia. 
Zapatero, n. a. g. — Vitoria [1. a 

acep.] y Salvatierra [2. a aeep.]. 
Zapatillas de la Virgen, n. g. — Rio- 

ja alavesa. 
Zaranda, n. a. g. — Vitoria. 
Zarapón, n. g. — Llanada de Vitoria 

y Treviño. 
Zarbo, n. g. 
Zarra, n. g. 
Zarrabete, n. g. 
Zarrampín, n. g.— Aguillo. 
Zarranja, n. g.— Arrastaria. 
Zarranjar, n. g. — Arrastaria. 
Zarrapo, n. g. 
Zarrapuertas, n. g.— Zuya. 
Zarrateta, n g.— Vitoria. 
Zarratón, n. g. — Zuya. 
Zarrioso-a, n. g. 
Zarrote, n. g.— Llanada de Vitoria 

y Treviiio. 
Zarza lobera, n. g. — Apérregui. 
Zonzorro, n. g. — Ozaeta. 
Zopita, n. g. — Salvatierra. 
Zoqueta, n. g. 
Zorra, n. a. g. — Alegría. 
Zorrera, n. a. g. — Luzcando. 
Zorro, n. a. g. — Pueblos lindantes 

con Navarra. 
Zalá, n. g. 
Zular, n. g. 

Zuma, n. g. — Salvatierra. 
Zumbo, n, g. — Montoria. 
Zurba, n. g. 
Zurbal, n. g. 
Zurita, n. a. g.— Montoria. 



305 



Zurracapote, n. g. 

Zurrón de pastor, n. g.— Llanada 
de Vitoria y Treviño. 

Zurrumbera, n. g.— Zuya. 

Zorrumbero, n. g.— Vitoria y Tre- 
viño. 



Zurrunzáio, n. g.— Zaya. 
Zurrnpio, n. g.— Vitoria. 
Zurrustada, v. í. g. 
Zurrutal, n. g.— Rioja alavesa. 
Zuyano-a, n. g. 



20 



RESUMEN ESTADÍSTICO 

POR ORDEN ALFABÉTICO 

DE LAS PALABRAS Y LOCUCIONES ¡NCLUÍDAS EN EL VOCABULARIO 



LETRAS 


Voces 
nuevas. 


Nuevas 
acepciones. 


Variantes 
fonéticas. 


Voces 
anticuadas . 


i 
TOTAL j 


A 


107 
53 

139 
71 
16 
25 
16 
53 
26 
28 
10 
30 
2 

101 

11 

1 

11 

81 

6 

43 

62 

70 

10 

17 

1 

46 


23 

14 

65 

19 

7 

15 

13 

14 

11 

1 

5 

7 

» 

32 

3 

» 

5 

52 

2 

16 

8 

24 

» 

9 

1 

7 


10 
9 
5 
3 
2 
9 
2 
4 
4 

» 
5 
4 

8 

» 

» 
2 
7 

» 

10 
7 
5 
1 
2 
3 
1 


6 
2 

4 

» 
1 
1 
2 

» 
1 

» 
2 

» 

» 
2 
1 

» 
2 
1 

» 

4 

» 
» 
1 
» 
» 


146 

78 

213 

93 

26 

50 

33 

71 

42 

29 

22 

41 

2 

143 

15 

1 

20 

141 

8 

69 

81 

99 

11 

29 

5 

54 


B 


C 


Ch 


r> 


E 


F 


o 


TT 


I 


J 


L 


IjI 


M 


N 


Ñ" 


o 


P» 


Q 


;r 


T 


TJ 


V 


Y 


Z 


Totales. . . 


1.036 


353 


103 


30 


1.522 



ÍNDICE ESPECIAL 



DE LOS 



NOMBRES VULGARES DE ANIMALES Y DE PLANTAS 



FAUNA 



NOMBRE VULGAR 


NOMBRE CIENTÍFICO 


CLASE 


ORDEN 




Vultur percnopterus, L. 

Accipiter nisus, L 

Alauda arvensis et A. 
arbórea, L 


Aves 

ídem 

Insectos .... 

Aves 

Insectos .... 

Gasterópo- 

Gasterópo- 
dos 

Gasterópo- 
Idem 


Rapaces, 
ídem. 








Pájaros. 
Coleópteros, 
Pájaros. 
Teleósteos. 


Alumbranoche .... 
Avica 


Lampyris noctiluca, L. 
Chelidon urbica, L . . . . 

Troglodytes euro- 
paeus, L 




Pájaros. 
Rapaces, 
ídem. 




Accipiter maior?, Beck. 
Bubo maximus, Sibbald 
Serranus cabrilla, L . . . 
Lucanus cervus, L . . . . 
Grillus grillotalpa, L. . 
Chlorospiza chloris, L.. 
Cyclostoma Bourguig- 

nati, Mabille 

C. lutianum, Bourg., et. 

C. Elegans, Mulier. . 
Lampyris noctiluca, L, 
Helix 


Cabra 


Teleósteos. 


Cangrejo de pieza.. 
Cañamero 


Coleópteros. 

Ortópteros. 

Pájaros. 

Pulmonados. 
Coleópteros. 


Caracol francés 

Candela 




Caracola de macho. 


Planorbis 


Pulmonados. 
ídem. 


Caraquilla de ma- 


Helix 

Planorbis ¿umbilica- 
tus? ' 


ídem. 




ídem. 









310 



NOMBRE VULGAR 



Carbonerioa. 
Carbonero. . 
Carramarro . 
Cascahueso.. 



Castañeta. 
Catabejas. 



Catachín. 



Cerrajerillo. 

Cerrajero. . . 

Cirau 

Cirri 

Cirrísquila. . 

Cite 

Cobaya 

Cocho , 



Cochorro 



Coreo 

Corcón 

Corquete. . . 

Cuca 

Coliblanco . 
Cuncún. . . . 

Carica 

Charta 



Cbarri. 
Chata . 



Chepecha . 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Parus maior, L 

Carcinus moenas, L. . . . 
Gypaetus barbatus, 

Temmick 

Troglodytes euro- 

paeus,L 

Parus maior et P. pa- 

lustris, L 

Fringilla montifringi- 

11a, L 

Troglodytes euro- 

paeus, L 

Certhia familiaris, L. . . 

Anguis fragilis 

Hirundo apus, L 

Fringilla cetrinella, L. 
? 

Cavia porcellus, L 

Sus domesticus, Bris- 

son 

Melolontha vulgaris, 

Latr 

Anas boschas, L 

Mugil chelo, Cuv 

Cavia porcellus, L . . . 
Blatta orientalis, L. . . 

Motacilla alba, L 

Bufo vulgaris, Laur. . 



CJOASE 



Aves 

ídem 

Crustáceos . 



Aves. 
ídem 
ídem 
ídem 



ídem 

ídem 

Reptiles . . . 

Aves 

ídem 

ídem 

Mamíferos . 



ídem 



Troglodytes euro- 

paeus, L 

Sus domesticus, Briss. . 
Philoneuste fltis, Ph. 

rufa; Ph. hypolais; 

Ph. trochilus 

Troglodytes euro- 

paeus, L 

Jynx torquilla, Brehm; 

Chimbo J Jf ot *? illa f-tñoapilla; 

M. Ficedulla; L. La- 

nius rufus, L 

Motacilla alba, L 

Fórmica rufa, L 

Vesperugo pipistrellus. 

Shreber 

Gallinago scolopacinus, 

Bonap 

Fringilla montifringi- 

11a; Fr. Coelebs, L. . . 



Insectos . . . 

Aves 

Peces 

Mamíferos . 
Insectos. . . . 

Aves 

Batracios... 
Aves 



Chimita. . . 
Chindurri. 
Chiribito. . 



Chirolinda . 
Chonta 



ídem 

Mamíferos 



Aves, 
ídem 



Ídem . . . 
ídem . . . 
Insectos. 



ORDEN 



Mamíferos.. . 

Aves 

ídem 



Pájaros. 

ídem. 

Decápodos. 

Rapaces. 

Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

Saurios. 

Pájaros. 

ídem. 

ídem. 

Roedores. 

Artiodáctilos. 

Coleópteros. 

Palmípedas. 

Teleósteos. 

Roedores. 

Ortópteros. 

Pájaros. 

Anuros. 

Pájaros. 

ídem. 
Artiodáctilos. 



Pájaros, 
ídem. 

ídem, 
ídem. 
Himenópteros. 

Quirópteros. 

Zancudas. 

Pájaros. 



311 



NOMBRE VULGAR 



Chorzábal 

Chozábal 

Chúin 

Churro , 

Churzábal 

Gallo de monte. . . . 

García 

Gardacho 

Gardama 

Gavión 

Gayo 

Godón 

Golorito 

Gorrión campana 

rio 

Gorrión de monte. 

Guarrilla 

Inganera 

Irasco 

Ligaterna. 

Liinaco 

Loina 

Marón 

Marote 

Martinico de agua 
Matacandelas .... 

Matacristos 

Menseja 

Micharro 

Mingorra 

Mojojón 

Nevero 

Paniquesiila 

Papicoiorado 

Pasacapón 

Papirrojo 

Pecu 

Percaza 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Alauda arvensis; A. ar- 
bórea, L 

ídem; id 

Fringilla coelebs, L. . . 

Sus domesticus, Briss. . 

Alauda arvensis, L . . . . 

Garrulus glandarius,L. 

Canis vulpes, L 

Lacerta viridis, Gesn. . 

Scolytus iutrincatus; 
S. rugosus, Ratz 

Hirundo apus, L 

Garrulus glandarius,L. 

Lanius colluvio, L 

Fringilla carduelis, L. . 

? 
Fringilla montifringi- 
11a, L 

? 

Chelidon urbica, L. . . . 

Capra hircus, L 

Lacerta muralis, Laur. 
Limax rufus, L 

Chondrostoma na- 
sas, L 

Ovis aries, L. ,*, 

Ovis aries, L. 5 

Alcedo hispida, Less. . . 
Grillus campestris, 

L- 9 

Micraster brevis; M. cor 
anguinum 

Parus maior; P. coeru- 
leus, L 

Sorex vulgaris, L 

Gallinago scolopaci- 
nus, Bon 

Mytilíus edulis, L 

Fringilla coelebs, L . . . 
Mustela vulgaris, Briss. 

Sylvia rubecola, L 

Accipiter maior?, Beck. 

ídem; id 

Cuculus canorus, L. . . . 

Gallinago scolopaci- 

nus, Bonap 



CLASE 



ORDEN 





Pájaros. 




ídem. 




ídem. 


Mamífero-.. . 


Artiodáctilos. 




Pájaros. 




ídem. 


Mamíferos. . 


Carniceros. 




Saurios. 




Coleópteros. 




Pájaros. 




ídem. 




ídem. 




ídem. 




ídem. 




ídem. 




Rapaces. 




Pájaros. 


Mamíferos.. . 


Artiodáctilos. 




Saurios. 


Gasterópo- 




dos 


Pulmonados. 




Teleósteos. 


Mamíferos... 


Rumiante?. 




ídem. 




Pájaros. 




Ortópteros. 


Equinoder- 




mos 


Equínidos. 


Aves 


Pájaros. 


Mamíferos . . 


Insectívoros. 


Aves 


Zancudas. 


Lamelibran- 




quios 


Anisomiarios. 




Pájaros. 


Mamíferos... 


Carniceros. 


Aves 


Pájaros. 


ídem 


Rapaces. 




Pájaros. 




ídem. 




Zancudas. 



312 



NOMBRE VULGAR 


NOMBRE CIENTÍFICO 


CLASE 


ORDEN 


Percha 


Troglodytes euro- 
paeus, L 


ídem 

Eq uinoder- 

inos 

ídem 

Crustáceos. . 

Batracios . . . 

ídem 

Batracios . . . 
Mamíferos . . 
Reptiles .... 
ídem. 

Miriápodos. . 

ídem 

ídem 

ídem 

Insectos .... 

ídem 

Insectos .... 

Batracios . . . 






Pájaros, 
ídem. 


Picatroncos 

Piedra de Santa Ca- 
talina 


Micrasterbrevis; M. cor 
anguinum 






Piedra de San Es- 
teban 


ídem id., id 


Equínidos. 


Quisquilla 

Rana de San Antón 
Rana de Santa Ca- 
talina 


Alpheus ruber, M. Edw. 

Troglodytes euro- 
paeus, L 


Decápodos. 

Pájaros. 

Anuros. 

Ídem. 


Ruin 






Pájaros. 


Salderita 


Lacerta muralis, Laur. 
Acridium 


Sandaleja 


Ortópteros. 

Rapaces. 

Saurios. 

Coleópteros. 

Anuros. 


"Vultur percnopterus,L. 
Lacerta muralis, Laur. 
Lampirys noctiluca, L. 
Bufo vulgaris, Laur. . . 
Mustela vulgaris, Briss. 
Lacerta muralis, Laur. 

Gallinago scolopacinus, 
Boaap 


Satandera 


Sigulinda 


Saurios. 


Sirón 




Sorda 








Sortijilla 


Iulus terrestris, Kock.. 
Spinus viridiá 


Quilognatos. 
Pájaros, 
ídem, 
ídem. 


Tarín 


Tordo campanario. 
Triguero 


Sturnus vulgaris, L. . . 
Lanius colluvio, L. . . . 
Chlorospiza chloris, L. . 
Lucanus cervus, L. . . . 
Melóe majalis. L.; M. 

autumnalis, Óliv. . . . 
Tinca vulgaris? Costa. 
Hydrometra stagno- 

rum, L 


Verdel 


ídem 


Vaca 


Coleópteros. 


Vinotera 


Zaparda 


ídem. 


Zapatero 






Hemípteros. 
Telaos teos. 




G-obius capito, Cuv., G. 
niger, Rond.; G. üu- 
vialis, Pall.; G. iozo, 




Bufo vulgaris, Laur . . . 


Anuros. 



313 



FLOR. A 



NOMBRE VULGAR 



Abi 

Abia 

Abibollo 

Abillurri 

Abreojos 

Abrepuños 

Achitabla 

Achune 

Agraz 

Agrazón 

Aguabenditera. 

Aguilonia 

Aguín 

Ajan 

Ajicuervo 

Ajipuerro 

Ajopío 

Ajotrino 

Alama 

Alcalanaines 

Alcaracache 

Alcaracaz 

Alezna 

Alfileres 

Amorias 

Angélico 

Anguillurri 

Apegaderas 

Aperáuchi grande. . 
Aperáuchi pequeño 

Aran 

Arvejote 

Ascaracachi 

Asqui 

Astabatán 

Asturcar , 

Atizacandiles , 

Azcarrio , 

Azotacristos 

Barbatijo 

Barbatiila 

Beleda 



NOMBRE CIENTÍFICO 



FAMILIAS 



Vaecinium myrtillus, L 

ídem 

Papaver Rbae&g, L 

Crataegus oxyac¿ntha, L. . . 

Ononis spinosa, L 

Ranunculus muricatus, L. . . 
Rumex nemorosus, Schrad, 

v. Sanguineus 

Urtica urens; U dioica, L . . 

Ribes alpinum, L 

Berberís vulgaris, L 

Dipsacus pilosas, L. . . 

Brvonia dioica, Jacq 

Pinus pumilio. VV. et K 

Clemathis vitalba. L 

.-illium ;vincale?. L 



Vacciniáceas, 
¡ídem. 
¡Papaveráceas. 



Rosáceas. 

Leguminosas. 

Ranunculáceas. 

Poligonáceas. 

Urticáceas. 
¡G-rosularieas. 
JBerberídeas. 
¡Dipsáceas. 

Cucurbitáceas. 
: Coniferas. 

Ranunculáceas. 
¡Liliáceas. 



Bellevaiia romana, Reich.. . . ídem. 



Sarothamnusscoparius, Kock 

Rumex acetosa, L 

Rosa canina, L 

ídem 

Sinapis nigra, L 

Scandix pectén Veneris, L.. . 
Ranunculus muricatus, L. . . 

Adonis aesoivaliSjL 

Crataegus cxyacantha, L . . . 

Lappa major, L 

Heracleum sphondybum, L.. 
Peucedanum officinale, L. . . 

Prunus spinosa, L 

Lathyrus sativus, L 

Rosa canina, L 

Cynodon dactylon, Pers .... 

Marrubium vulgare. L 

Centaurea corymbosa, Pers. . 

Aspnodelus albus, L 

Acer campestre, Li 

Helmintbiaecbioides, Gaertn 

Viburnum lantana, L 

ídem 

Beta vulgaris, v. Cicla, L. . . . 



Leguminosas. 

Poligonáceas. 

Rosáceas. 

ídem. 

Cruciferas. 

Umbelíferas. 

Ranunculáceas. 

ídem. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Umbelíferas. 

ídem. 

Amigdáleas. 

Leguminosas. 

Rosáceas. 

Gramíneas. 

Labiadas. 

Compuestas. 

Liliáceas. 

Acesíneas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

ídem. 

Salsoláceas. 



314 



NOMBRE VULGAR 



Bergari 

Berraña 

Bichileta 

Bizco ta 

Blanca 

Blanquilla 

Borto 

Botellera 

Breña 

Brigaza 

Brevera 

Brócul 

Burrubiote 

Cabezones 

Calabazas 

Calabazón 

Calceta 

Campanilla 

Caparrón 

Cardimuelle 

Cardincbe 

Cardo lechuzo 

Carlincho 

Carraspina 

Carrasquilla 

Cascalleja 

Ciracallote 

Clavel de San Jua\> 

Clavelina 

Clavos de Dio s. . . . 

Cohetes 

Cola de raposo. . . . 

Cornijuelo 

Cornillo 

Coscojo * 

Coscorrones 

Crispillla 

Cuadrado 

Culebi-era 

Chiribita 

Chirrio chin 

Despachapastores . 
Dormidera 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Ononis spinosa, L 

Nasturtium officinale, v. Sii- 

folium, Rchb 

Prímula veris, L 

Crataegus oxyacantha, L. . . 

Silene innata, L 

Cantharellus ¿cibarius? 

Arbutus unedo, L 

Nymphaea lútea; N. alba, L. 

Cynodon dactylon, Pers 

Clemathis vitalba, L 

Ficus 

Botrytis asparagoides, DC. . 

Rhamnus aiaternus, L 

Centaurea corymbosa. Pour. 
Nymphaea lútea; N. alba, L. 

Cerasus iuliana, L 

¿Taraxacon dens leonis?, L. . 

Fritillaria Meleagris, L 

Phaseolus 

Sonchus asper, Villars 

ídem 

Sonchus levis, L 

Eryngiurn campestre, L 

Morchella esculenta, Pers. . . 

Rhamnus aiaternus, L 

Thymus angustifolius, Pers. 

¿Ribes alpinum?, L 

Cucúrbita citrullus, v. Pas- 

teca, Ser 

Centaurea cyanus, L 

Prímula veris, L 

Muscari racemosura, DC. . . . 

Silene inflata, DC 

Equisetum hiemale, L 

Crataegus rotundifolia,Lam. 

ídem 

Fagus silvática, L 

Centaurea collina, L.; Micro- 

loncbus Salmanticus, DC. 

Helvella mitra 

Ervum monanthos, L 

Arummaculatum; A. draean- 

culum, L 

Bellis perennis, L 

Erica arbórea, L 

Colchicum autumnale, L . . . . 
Hyoscyamus niger, L 



FAMILIAS 



Leguminosas. 

Cruciferas. 
Primuláceas. 
Rosáceas. 
Cariofileas. 
Agaricáceas. 
Ericáceas. 
Ninfeáceas. 
Gramíneas. 
Ranunculáceas. 
Móreas. 
Cruciferas. 
Rámneas. 
Compuestas. 
Ninfeáceas. 
Rosáceas. 
Compuestas. 
Liliáceas. 
Leguminosas. 
Compuestas, 
ídem. 
¡ídem. 

"Umbelíferas. 
¡Hongos. 
(Ramnáceas. 
'Labiadas. 
Grosularieas. 

Cucurbitáceas. 

Compuestas. 

Primuláceas. 

Liliáceas. 

Carioñleas. 

Equisetáceas. 

Pomáceas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Compuestas. 
Helveláceas. 
Leguminosas. 

Aróideas. 

Compuestas. 

Ericáceas. 

Colchicáceas. 

Solanáceas. 



* Sombre del haya, cuando no tiene más de un metro de altura. 



315 



NOMBRE VULGAR 



Espimendarri 

Espino bizcoteño 

Estrella 

Farolillos de San A ntonio 

Flor de la abeja 

Flor de ángel 

Flor del amor 

For de macho 

Frailes 

GaJamperna 

Galasperna 

Gallinicas 

Gallo 

Gardnbera 

Gaulla 

Ginastra 

Gota de sangre 

Gribaza 

Grojo pinchorrero 

Grojo romero 

Guibelurdín 

Guillorri 

Guindón 

Guir^uirio 

Guiri 

Habachiqui 

Hayorno * 

Hierba callera 

Hierba de bálsamo 

Hierba de lumbre 

Hierba lobera 

Hierba madrona 

Hierba santa 

Hilanderas 

Hinieblo 

Hocico de cocbino 

Hoja de limón 

Hoja de vinagre 

Hojas de machó 

Jaro ** 

Jeben 

Jinebro 




FAMILIAS 



Rumex nemorosus, Schrd., 

V. Sanguineus 

Crataegus oxyacantha, L. . . . 
Rhagadiolus stellatus, DC . . 

Aquilegia vulgaris, L 

Ophrys apifera, L 

Narcissus pseudc-narcis- 

sus, L 

Clemathis vitalba, L 

Taraxacon densleonis, 

Dest 

Orchis maculata, L 

Lepiota procera 

ídem 

Lathyrus latitolius, L 

Gladiolus communis, L 

Sonchus arvensis, L 

Arbutus uva ursi, L 

Iuniperus Sabina, L 

Erythraea centaurium, L.. . . 

Clemathis vitalba, L 

Iuniperus communis, L 

Iuniperus Sabina, L 

Russula virescens, Schaeft. . 
Crataegus oxyacantha, L . . . 

Fragaria vesca, L 

Rhamnus alaternus, L 

Genista scorpius, DC 

Faba vulgaris, L 

Fagus silvática, L 

Umbilicus pendulinus, DC . . 

ídem 

Rhinanthus major, L 

Cistus ladaniferus, L 

Lathrea clandestina, L 

laeniculum vulgare, Gaertn.. 
Convolvulus sepium; C. ar 

vensis, L 

Juniperus communis, L. . . . 

Ranunculus acris, L 

Melisa officinalis, L 

Rumex sanguineus, L 

Rumex Friesi, Gord 

Quercus robur, Wild 

Sinapis nigra, L 

Iunipecus communis, L. . . . , 



Poligonáceas. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Ranunculáceas. 

Orquídeas. 

Amarilídeas. 
Ranunculáceas. 

Compuestas. 

Orquídeas. 

Agaricáceas. 

ídem. 

Leguminosas. 

Irídeas. 

Compuestas. 

Ericáceas. 

Coniferas. 

Gencianáceas. 

Ranunculáceas. 

Coniferas . 

ídem. 

Agaricáceas. 

Rosáceas. 

ídem. 

Rámneas. 

Leguminosas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Crasuláceas. 

ídem. 

Escrofulariáceas. 

Cistáceas. 

Orobancáceas. 

Umbelííeras. 

Convolvuláceas. 

Coniferas. 

Ranunculáceas 

Labiadas. 

Poligonáceas. 

ídem. 

Cupulíferas. 

Cruciferas. 

Coniferas. 



* El hoya, de uno á diez ó doce metros de altura. Cuando es menor, coscojo; cuando pasa de 
diez ó doce metros, haytv. 
** Roble, cuai do es de poea altura. 



316 



NOMBRE VULGAR 



Lampazo 

Langarica 

Lapa 

Laparda 

Lapicocho 

Lausarda 

Lechiriega 

Leehocino 

Lengua de perro 

Lentina , 

Leña floja , 

Linabera 

Lujarda , 

Luxarda 

Macocia , 

Maconcla 

Maluquio 

Mauitas de Dios 

Manzaneta 

Margaritón 

Maricóncola 

Mariselva 

Marrubia 

Mascuta , 

Matabuey 

Matagallos 

Metra 

Milifoli 

Mingrano 

Miracielos 

Míspero 

Monjas , 

Morena 

Murrubiote 

Ocalli 

Olaga 

Olma , 

Orejilla 

Orejuda , 

Ornavario , 

Otaca 

Palillo 

Palmas. 

Palomera 

Pan de cuco 

Pan de pájaro 

Pantierno ? 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Heracleumsphondiliurn; Peu- 
cedanum ofñcinale, L 

Bupleurum rotundifoliura, L 

Galium aparine, L 

Sinapis nigra, L 

! rythrea centaurium. L. . . . 

Sinapis nigra, L. . . 

Taraxacon dens leonis?, L. V. 

Senecio vulgaris, L 

Plantago lagopus, L 

Geranium Robertianum, L. . 

Alnus glutinosus, G-aertn . . . 

Cannabis sativa, L 

Sinapis nigra, L 

ídem 

Bunium bulbo castanum, L.. 

Ilem 

Fragaria vesca, L 

Lonicera perichlymenon, L.. 

Arbutus uva ursi, L 

Chrysanthemum ieucanthe- 
mum, L 

Bunium bulbo castanum, L. 

Lonicera perichlymenon, L. . 

Fragaria vesca, L 

Triticum durum, Desf 

Cicuta ¿virosa? 

Phlomis purpurea, L 

Fragaria vesca, L 

Achillea millefolium, L 

Púnica granatum, L 

¿Capsicum frutescens?, L . . . 

Mespilus germánica, L 

Opbrys fusca, Link 

Marasmius 

Rbamnus alaternus, L 

Ro3a canina, L 

Ulex europaeus, L 

Ulmus ¿campestrisV, L. V . . . 

Glitophilus prunulus, Saopp. 

ídem 

Helleborus foetidus, L 

Genista scorpius, L. 

Or nith ogallum pyrenai- 
cum, L 

Ruscus aculeatus, L 

Alsina lanceolata, Mertens. . 

Sedum acre, L 

Senecio vulgaris, L 

Alnus glutinosus, Gaertn. . . 



FAMILIAS 



Umbelíferas. 

ídem. 

Rubiáceas. 

Cruciferas. 

Gencianáceas. 

Cruciferas. 

Compuestas. 

ídem. 

Plantagíneas. 

Geraniáceas. 

Betulíneas. 

Cannabíneas. 

Cruciferas. 

ídem. 

Umbelíferas. 

Ilem. 

Rosáceas. 

Caprifoliáceas. 

Ericáceas. 

Compuestas. 

Umbelíferas. 

Caprifoliáceas. 

Rosáceas. 

Gramíneas. 

Umbelíferas. 

Labiadas. 

Rosáceas. 

Compuestas. 

Granáteas. 

Solanáceas. 

Rosáceas. 

Orquídeas. 

Agari cáceas. 

Rámneas. 

Rosáceas. 

Leguminosas. 

Ulmáceas. 

Agarieáceas. 

ídem. 

Ranunculáceas. 

Leguminosas. 

Liliáceas. 

Esmiláceas. 

Cariofileas. 

Crasuláceas. 

Compuestas. 

Betulíneas. 



317 



NOMBRE VULGAR 



Pardilla 

Parrilla 

Pata de gallina 

Pata de vaca 

Pegotes 

Perejil de macho 

Perejilón 

Perrechico 

Pichilindra 

Pichilines 

Pipirripi 

Pipirrita 

Platera 

Pomar 

Porrillas 

Quiquirriquí 

Quitaveneno 

Rabo de raposo 

Raíz blanca 

Raíz de culebra 

Raíz negra 

Redondita 

Sagarmín 

Sanguinaria 

Sében 

Senderuela 

Seta con anillo 

Seta de borto 

Seta de brezo 

Seta de cardo 

Seta de chopo 

Seta de pico 

Siete sangrías 

Silonia 

Susa 

Té 

Tentabuey 

Tirabeques de la espe 

ranza 

Tiratiros 

Tocorno 

Tomate encarnado 

Topinamburo 

Tornagallos 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Marasmius 

Bryonia dioica, Jack 

Poten dlla reptans. L 

Tussilago fárfara, T. petasi- 

tes, L 

Lappa maior, L 

Cicuta virosa, L 

Conium maculatura, L 

Tricholoma Georgii, Fr ; T. 

albellum, DC; T. gambc- 

sum, Fr 

Prímula veris, L 

Chrysanthemum leucanthe- 

mum. L 

Papaver Rhaeas, L 

ídem 

Cantharellus ¿cibarius? 

Sorbus domestica, L 

Arrhenatherum avenaceurn, 

v. Bulbosum, L 

Papaver Rhaeas, L 

Eryngium campestre, L 

Equisetum hiemale, L 

Silene innata, DC 

Helleborus foetidus, L 

Potentilla reptans, L 

Saxífraga geum, L 

Pyrus malus, L. silvestris . . 
Teucrium chamaedrys, L. . . 

Sinapis nigra, L 

Tricholoma Schumacheri, 

Fries 

Lepiota procera 

Polyporus pes caprae, Pers. . 

Cantharellus 

Clitophilus prunulus, Scopp. 

Pholiota mutabilis 

Clavaria flava 

Erythraea Centaurium. L . . 

Bryonia dioica, Jacq 

Trichoicma Georgii, Fr. . . . 
Litnospermum officinale, L 
Ononis spinosa, L 



FAMILIAS 



Agaricáceas. 
Cucurbitáceas 

Rosáceas. 

Compuestas, 
ídem. 

Umbelíferas, 
ídem. 



Agaricáceas. 
Primuláceas. 

Compuestas. 

Papaveráceas. 

ídem. 

Agaricáceas. 

Pomáceas. 

Gramíneas. 

Papaveráceas. 

Umbelíferas. 

Equisetáceas . 

Cariofileas. 

Ranunculáceas. 

Rosáceas. 

Saxifragáceas. 

Rosáceas. 

Labiadas. 

Cruciferas. 

Agaricáceas. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

ídem. 

Clavarieas. 
íGencianáceas. 
¡Cucurbitáceas. 
¡Agaricáceas. 

Borragíneas. 
| Leguminosas. 



Silene inflata, L I Cariofileas. 

ídem ídem. 



Quercus robus, Wild.. 
Physalis alkekengi, L. 
Heíianthus tuberosus, 
Euphorbia peplus, L. . 



L. 



Cupulíferas. 
Solanáceas. 
Compuestas. 
Euforbiáceas. 



318 



NOMBRE VULGAR 



Tornalocos 

Tortero 

Trababedarri de las ma 
tas 

Trababedarri de las pie 
zas 

Trabas 

Triquitraco 

Unciana 

Uva de Fren 

Uva de pájaro 

Verdezuela 

Viridaza *. . 

Viroleta 

Yebo 

Yera 

Zabatán , 

Zapalota ,, 

Zapatas 

Zapatillas de ia Virgen. 

Zarapón 

Zarza lobera 

Zuma 

Zurbal 

Zurrón de pastor 



NOMBRE CIENTÍFICO 



Hyosciamus, niger, L 

Arrbenatberum avenaceum, 
v. Bulbosura, Pal 

Bryonia dioica, Jacq 

Convoivulus arvensis, L . . . . 

Clemathis vitalba, L 

Dipsacus pilosus, L 

Gentiana lútea, L 

Ribes rubrum, L 

Sedum acre, L 

Silene inflata, L 

Clemathis vitalba, L 

Bellis perennis, L 

Sambucus ebulus, L 

Hederá bfilix, L 

Mentna rotundifolia, L 

Nympbaea lútea; N. alba, L. 

Tussilago petasites, L 

Lonicera perichlymenon, L. 

Lappa maior, Gaertn 

Rosa canina, L 

Salix viminalis, L 

Sorbus domestica, L 

Capsela bursa pastoris, L. . . 



FAMILIAS 



Solanáceas. 

Gramíneas. 

Cucurbitáceas. 

Convolvuláceas. 

Ranunculáceas. 

Dipsáceas. 

Gencianáceas. 

Grosularieas. 

Grasuláceas. 

Cariofil&as. 

Ranunculáceas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

Araliáceas. 

Labiadas. 

Ninfeáceas. 

Compuestas. 

Caprifoliáceas. 

Compuestas. 

Rosáceas. 

Salicíneas. 

Pomáceas. 

Cruciferas. 



NOTAS GEOGRÁFICAS 

PARA FACILITAR EL CONOCIMIENTO DE LA SITUACIÓN DE LAS 
LOCALIDADES EN QUE SE HAN RECOGIDO VOCABLOS 



Abechnco. — Lugar del Ayun- 
tamiento de Vitoria, á cuatro kiló- 
metros al NO. de la capital, cerca 
del río Zadorra, sobre la carretera 
llamada de Altube, que une á Ala- 
va y Vizcaya, pasando por el valle 
de Zuya. 

Aguí lio. — Lugar al Este del 
condado de Treviño (provincia de 
Burgos), en terreno montuoso, á 
13 kilómetros de la villa de Trevi- 
ño y á igual distancia de Vitoria. 

Aitzgorri. — Peña á 1.544 me- 
tros sobre el nivel del mar, en la 
cumbre de la sierra de San Adrián, 
en la provincia de Guipúzcoa^ al 
Oeste y á unos cinco kilómetros del 
túnel natural que sirve de paso en 
aquella cadena de montañas. 

Alegría. — Villa de la provincia 
de Álava, situada en una llanura al 
Oeste y á unos once kilómetros de 
Vitoria, con estación en el ferroca- 
rril del Norte. 



Ali. — Lugar del Ayuntamiento 
de Vitoria, al Oeste y á unos dos 
kilómetros de la capital. 

Amboto. — Peña que se eleva á 
1.361 metros sobre el nivel del mar, 
en la parte más boreal de la pro- 
vincia de Álava. Es una estriba- 
ción, como la de Albina, de la sierra 
de Elguea y de San Adrián, y esla- 
bón que une estas montañas con 
Gorbea. 

Amurrio.— Capital del Ayun- 
tamiento de su nombre y de uno de 
los tres distritos judiciales de Ala- 
va. Se baila á unos cuarenta y un 
kilómetros al NO. de Vitoria, sobre 
el camino real llamado carretera 
de Ayala, y el ferrocarril de T adela 
á Bilbao. 

Apérregui.— Lugar del térmi- 
no municipal de Zuya (Álava), al 
Sur de Murguía, villa de la cual dis- 
ta unos seis kilómetros. 
Araya. — Lugar del Ayunta- 



320 



miento ele Aspárrena, en el extre- 
mo NE. de Álava, al pie de la sie- 
rra de San Adrián, á unos treinta 
y un kilómetros de Vitoria. Tiene 
estación en la línea del ferrocarril 
del Norte, aunque á más de tres ki- 
lómetros del pueblo, notable por 
sus industrias siderúrgicas. 

Arciniega. — Villa al extremo 
boreal de Álava, en el confín con 
Vizcaya. Dentro del pueblo se halla 
el kilómetro 56 de la carretera lla- 
mada de Ayala. 

Aréchaga.— En lo antiguo, 
lugar del valle de Zuya (Álava); 
boy, caserío de Murguía, al 0rient9 
de esta villa. 

Argandoña. -Lugar del Ayun- 
tamiento de Vitoria, hacia el Este, 
y á ocho kilómetros de la capital, 
en la carretera llamada de Maestu, 
que va de Vitoria á Estella por el 
SE. de Álava, pasando por Eguile- 
ta, Maestu, Antoñana y Santa Cruz 
de Campezo. 

Aríñez. — Lugar del Ayunta- 
miento de su nombre (Álava), en 
la llanada de Vitoria, al SO., entre 
los kilómetros séptimo y octavo de 
la carretera llamada de Miranda ó 
de Castilla. 

Arrastaria. — Ayuntamiento, 
valle y hermandad de la antigua 
cuadrilla de Ayala, al extremo 
NO. de Álava, en la falda oriental 
de la peña de Orduña y septentrio- 
nal de la sierra de Guibijo. Com- 



prende cuatro pueblos: Aloria, Ar- 
tómaña, Délica y Tertanga. 

Arraya. — Término municipal 
de Álava. En lo antiguo valle que, 
con Laminoria, formaba una her- 
mandad de la cuadrilla de Salvatie- 
rra, en terreno muy quebrado, hacia 
el Oeste de la provincia, á unos diez 
y siete kilómetros de Vitoria. Tiene 
seis villas: Maestu, que es la capital; 
Atauri, Azáceta, Sabando, Vírgala 
mayor y Vírgala menor. 

Artómaña.— Lugar del Ayun- 
tamiento de Arrastaria, al NO. de 
Álava. 

Ayala. — Antigua hermandad 
de la cuadrilla de su nombre, al 
NO. de Álava, con jurisdicción que 
se extendía unos treinta kilóme- 
tros de Este á Oeste y unos once de 
Norte á Sur. Confinaba al Este con 
los valles de Orozco, Zuya y TJrca- 
bustáiz; por Oeste con los de Tudela 
y Mena, y por Norte con Vizcaya. 
Actualmente es Ayuntamiento con 
25 entidades de población, cuya ca- 
pital es Respaldiza. 

Baños de Ebro.— Villa á la 
orilla izquierda del Ebro, en el 
extremo meridional de la Rioja ala- 
vesa, á unos once kilómetros al SO. 
de Laguardia. 

Barrio basto.— Villa al extre- 
mo SE. de la provincia de Álava, 
cerca de las de Logroño y Navarra. 

Berante villa. — Villa en el 
extremo SO. de Álava, á unos seis 



321 



kilómetros de Miranda de Ebro, á 
la orilla del Ayuda, en un llano en- 
tre el Ebro y el condado de Treviño, 
á unos veinticinco kilómetros de 
Vitoria. 

Berned©. — Villa al Oeste de 
Álava, á unos veintiocho kilómetros 
de Vitoria, cerca del confín occiden- 
tal de Navarra y de los montes delz- 
quiz, y á la parte boreal de la son- 
sierra de Navarra. 

Borunda. —Valle al Oeste de 
Navarra, lindante con Álava, con 
la cual se comunica por el llamado 
Boquete de la Borunda, enorme de- 
presión entre las altas montañas de 
las sierras de San Adrián y de Ur- 
basa. 

Cerio. — Lugar del Ayuntamien- 
to de Vitoria, á unos siete kilóme- 
tros al Oriente de la capital. 

Cigoitia. — Ayuntamiento de 
la provincia de Álava, al Norte y á 
unos once kilómetros de Vitoria, en 
la vertiente meridional del Gorbea. 
Su jurisdicción llega basta Vizcaya, 
lindando en su parte boreal con la 
de Ceánuri, de dicha provincia. Su 
término se extiende más de once ki- 
lómetros de Norte á Sur, y unos 
cinco y medio de Este á Oeste. Com- 
prende 17 pueblos, entre ellos On- 
dátegui, capital del Municipio. 

Cinco Villas de Navarra. 
— Denominación colectiva que de- 
signa, las villas Armañanzas, Bar- 
goitia, Elbusto, Sansol y Torres, 



al SO. de Navarra, lindando con el 
confín oriental de la Bioja alavesa. 
Contrasta.— Villa en la parte 
más oriental de Álava, lindante por 
el Este con término de Larraona, 
lugar del valle de la Amescoa alta, 
en Navarra. 

Cuartango. — Antiguamente 
valle y hermandad de la cuadrilla 
de Zuya, hoy Ayuntamiento en 
Álava, compuesto por 20 pueblos. 
Se halla al Occidente de la llanada 
de Vitoria, de la cual lo separa la 
sierra de Badaya, entre los montes 
de ésta y los de la de Santiago. El 
río Bayas lo recorre de Norte á 
Sur. 

Elburgo.- Villa de Álava, á 
unos once kilómetros al Este de la 
capital, en la llanada de Vitoria. 

Foronda.— Lugar de Álava, á 
unos cinco mil seiscientos metros 
al SE. de Vitoria, á la izquierda y 
frente ai kilómetro 8.° de la carrete- 
ra de Altube, en la orilla del Zalla 
ó Lendia. 

Crobeo.— Lugar del Ayunta- 
miento de Vitoria, á unos cuatro 
mil metros de la capital, en la orilla 
izquierda del Zadorra. 

Cíopegui.— Lugar al NO. y á 
unos catorce kilómetros de Vitoria, 
al pie del Gorbea, del cual dista 
cerca de tres mil metros. 

Hermaa.— Lugar al Norte de 
Álava, hacia la sierra de Elguea y 
San Adrián, por la parte de los mon- 
'¿i 



322 



tes llamados de Araoz y de Oñate, 
que son su límite boreal. 

X.aguardia. —Villa de la Rio- 
ja alavesa, al pie de los montes de 
Cantabria, llamados también sierra 
de Toloño, al Sur de Vitoria y á 
unos cuarenta y tres kilómetros en 
la carretera llamada de Peñacerra- 
da, y diez y nueve al Norte de la 
ciudad de Logroño. 

Laminoria. — Ayuntamiento 
de Álava, compuesto de tres villas 
y seis lugares, en terreno acciden- 
tado hacia el Oeste de la provincia. 
Cicujano, cabeza del término muni- 
cipal, dista cerca de veintidós kiló- 
metros de Vitoria. 

Lanciego. — Villa á unos cinco 
kilómetros al Norte del Ebro, entre 
este río y la sierra de Toloño, que 
separa la Rioja alavesa del resto de 
la provincia. 

JLarrea. — Lugar al NO. de Ala- 
va, en la falda meridional de la 
sierra de Elguea y San Adrián. 

Letona. — Lugar de Álava, á 
11 kilómetros al NO. de Vitoria, 
entre los kilómetros 12 y 13 déla 
carretera de Altube. 

Leza.— Villa de la Rioja alave- 
sa, entre el Ebro, del cual dista unos 
siete kilómetros, y la sierra de To- 
loño ó sonsierra de Navarra, cerca 
del kilómetro 43 de la carretera de 
Peñacerrada, que paite de Vitoria 
y llega á Logroño. 

Lureando.— Lugar de Álava, 



en la falda boreal de la sierra de 
Encia, á veintidós kilómetros próxi- 
mamente al Este de Vitoria. 

Llanada de Álava ó de 
Vitoria. — Con este nombre se 
designa el valle, de unos veintiocho 
kilómetros de anchura por veinti- 
cuatro de largo, formado por la 
sierra de San Adrián y Elguea al 
Norte, por la prolongación de la de 
Andía y Encia, denominada montes 
de Vitoria, al Sur; y al Oeste por 
la de Badaya, derivación del Gor- 
bea, límite NO. de esta llanada, en 
cuyo centro se halla la capital. 

lilodio. — Antigua hermandad 
y valle de la cuadrilla de Ayala, en 
el extremo occidental y septentrio- 
nal de Álava, confinando con Viz- 
caya. Hoy Ayuntamiento del par- 
tido judicial de Amurrio. Aunque 
el nombre Llodio no corresponde 
oficialmente á ninguna entidad de 
población, se designa comúnmente 
con él la denominada Plaza ó Go- 
gónuri-Plaza, hacia el kilómetro 45 
de la carretera de Vitoria á Bilbao 
por Murguía. 

31 aestu.— Villa de Álava, en la 
orilla del Ega, á 26 kilómetros de 
la capital, en la carretera de Vitoria 
á Estella. Es cabeza del término 
municipal de Arraya. 

Manurga. —Lugar de Álava, á 
unos diez y seis kilómetros al NO. 
de Vitoria, al Sur y en la falda del 
Gorbea. 



323 



Marqufnez.— Villa de Álava, 
al SE. de la capital, en los confines 
orientales del condado de Treviño, 
entre los montes de Izquiz y los 
llamados de Vitoria. 

Mendoza.— Villa de Álava, al 
pie de la sierra de Badaya, al Oeste 
y á unos once kilómetros de Vitoria. 

Montoria — Lugar de Álava, 
al Sur de esta provincia, en la falda 
boreal de la sierra de Toloño, á unos 
dos mil quinientos metros de Pe- 
ñacerrada, villa en la carretera de 
su nombre, á unos veinticuatro ki- 
lómetros de la capital. 

Moreda.— Villa de la Bioja ala- 
vesa, en el extremo SE. de la pro- 
vincia de Álava, cerca de sus confi- 
nes con las de Logroño y Navarra. 
Dista unos tres mil metros de Via- 
na, que se halla á su Oeste, 

Mar gilí a. — Villa alavesa, á 
diez y siete kilómetros al Norte de 
Vitoria, sobre la carretera á Bilbao, 
en la falda meridional del -Gorbea. 
Es cabeza del término municipal de 
Zuya. 

Karbaja.— Lugar de Álava, si- 
tuado al NE., en la falda meridio- 
nal de la sierra de San Adrián, lí- 
mite por dicha parte con Guipúz- 
coa. Dista próximamente veintidós 
kilómetros de Vitoria. 

Orbiso. — Lugar al Este de Ala- 
va, en el confín de Navarra, á unos 
dos mil ochocientos metros de Santa 
Cruz de Campezo, 



Ojón.- ViPa 'e la Rio ja alave- 
sa, en la vertiente meridional de la 
cordillera que separa aquella co- 
marca del resto de la provincia de 
Álava. Dista unos seis kilómetros 
de la ciudad de Logroño, y cuatro 
próximamente del límite occidental 
de Navarra. 

Ozaeta. — Lugar al Norte de 
Álava, en la falda meridional de la 
sierra de Elguea, al NE., y á unos 
veinte kilómetros de Vitoria. 

I'ay neta. — Lugar de Álava, al 
Norte de la sierra de Toloño, en la 
orilla dei Inglares, cerca del kiló- 
metro 23 de la carretera de Vitoria 
á Logroño , llamada de Peñace- 
rrada. 

Paznengos.- Villa de la pro- 
vincia de Logroño, á unos cuarenta 
y seis kilómetros de la capital. 

Peñacerrada.— Villa de Ala- 
va, al Sur y á unos veinticinco kiló- 
metros de Vitoria por la carretera 
de su nombre, que enlaza la capital 
con la Bioja alavesa, salvando por 
el puerto de Herrera la sierra de 
Toloño. 

Pipaón.— Lugar de Álava, al 
Sur y á unos veinticinco kilómetros 
de Vitoria, al pie de la sierra de 
Toloño, por la vertiente septentrio- 
nal de estas montañas. 

Rioja alavesa.—- Territorio en 
la parte más meridional de Álava, 
comprendido entre los montes lla- 
mados de Cantabria, sierra de To- 



324 



loño y sonsierra de Navarra y el 
Ebro, que por el Sur traza su limite 
con Logroño, excepto en los térmi- 
mos de San Vicente de la Sonsierra, 
Abalos, Kivas, Pecina y Briñas 
que, aunque á la izquierda de aquel 
río, no son alaveses. De^de la villa 
de Labraza, en el confín de Nava- 
rra, hasta Salinillas de Buradón, 
que es la más occidental de la Rioja 
alavesa, tiene ésta \mos cincuenta 
kilómetros; su anchura de Norte á 
Sur no pasa de once. 

Salinas de Anana.— Villa de 
Álava, al Oeste de Vitoria, éntrelos 
veintiocho y veintinueve kilómetros 
de la carretera llamada de Bóveda, 
que empalma con la de Miranda ó 
Castilla, en el kilómetro 9.° de laque 
une á Vitoria con la provincia de 
Burgos por Miranda de Ebro. 

¡Salvatierra.— Villa de Álava, 
al Oeste y á 25 kilómetros de la ca- 
pital, con estación en el ferroca- 
rril del Norte. Está en el centro de 
extensa llanura, en el valle formado 
por las dos grandes cordilleras, de- 
rivación de los Pirineos, que se di- 
viden al entrar en Álava, dirigién- 
dose una hacia el Norte con los 
nombres de Sierra de San Adrián, 
Sierra de Elguea, Montes de Arla- 
ban, y otra al Mediodía con los de 
Sierra de Urbasa, Andía y Encía. 

Santa Cruz «le Campezo. 
—VillaalSE.de Álava, sobre el río 
Ega, á unos tres kilómetros al Oes- 



te de Navarra, y á treinta y siete 
próximamente de Vitoria, en la ca- 
rretera de Maestu, que va de la ca- 
pital de Álava á Estella. 

Trespnentes.— Lugar alavés, 
en la orilla derecha del Zadorra, á 
unos diez kilómetros al Occidente 
de Vitoria. 

Treviño.— Antiguo condado, 
hoy parte oriental del partido judi- 
cial de Miranda de Ebro. Pertenece 
política y administrativamente á 
Burgos, y geográfica y étnicamente 
á la provincia de Álava, en la cual 
se halla enclavado. Su mayor exten- 
sión de Este á Oeste, es de unos 
treinta kilómetros, y trece próxi- 
mamente de Norte á Sur. Por la par- 
te boreal lo separan de la llanada de 
Álava los montes de Vitoria. Su lin- 
de occidental con la misma provin- 
cia es el río Zadorra, desde el pie de 
la Peña de Subijana hasta cerca de 
dos kilómetros al Norte de Armiñón. 
Los límites oriental y meridional 
no son en su mayor parte natura- 
les, señalándolos por el Este los tér- 
minos de las poblaciones alavesas 
Oquina, Urarte y Urturi, y por el 
Sur los de Navarretejo, Villafría, 
Lagrán, Faido, Baroja, Zumento, 
Peñacerrada, Payueta, Santa Ma- 
ría, Lacervilla y Estavillo. El con- 
dado de Treviño tiene cinco villas, 
una de ellas la capital de su nom- 
bre, y 48 aldeas. 

Ibarruíidia.— Ayuntamiento 



325 



alavés, constituido por los lugares 
Betolaza, Ciriano, Landa, Ullíbarri- 
G-amboa y Luco, todos al Norte de 
Vitoria, y á 11 kilómetros de ella 
el último, en la carretera á Vizcaya 
por Villarreal, llamada carretera de 
Durango. 

Urcabnstáiz.— Ayuntamiento 
alavés, compuesto de 13 lugares, 
cuya capital es Izarra, al NO. de 
Vitoria, con estación en la línea fé- 
rrea de Tudela á Bilbao. 

Valdegovia. — Ayuntamiento 
de la provincia de Álava, constituí- 
do por 21 lugares, cuya capital es Vi- 
llanueva de Valdegovia. Su término 
se dilata más de veintidós kilóme- 
tros de Norte á Sur, desde Quin- 
tanilla y Valluerca, lindantes con 
Losa de Castilla, hasta los de Ba- 
chicabo, con Bergüenda y Sobrón 
(Álava), y unos diez y nueve de 
Este á Oeste en su mayor exten- 
sión, pues en algunos puntos la 
estrechan extremadamente los *de 



otros pueblos. Valdegovia se halla 
al SO. de Álava, en contacto con la 
provincia de Burgos. 

Villanaíie. — Lugar del Ayun- 
tamiento de Valdegovia, en la ori- 
lla del Omecillo, al SO. de Álava, á 
unos siete kilómetros del confín 
oriental de Burgos, y á otros tantos 
próximamente de la desembocadura 
del Omecillo en el Ebro. 

Zalduendo.— Villa de Álava, 
al NE., al pie de la sierra de San 
Adrián , á unos cinco kilómetros al 
Oriente de Salvatierra yá treinta ki- 
lómetros próximamente de Vitoria. 

Zaya, — Ayuntamiento de Ala- 
va, constituido por 10 lugares y las 
villas Domaiquia y Murguía, ca- 
beza ésta del término municipal, á 
19 kilómetros al NO. de Vitoria, en 
la carretera de Altube. El territorio 
de Zuya se dilata por la falda me- 
ridional del Gorbea en extensión 
de 6 kilómetros de anchura por 
unos cinco de largo. 




índice general 



Páginas. 

Advertencias 7 

Abreviaturas principales 11 

Vocabulario 13 

Adiciones y enmiendas 269 

índice de las obras y autores citados 271 

índice de vocablos 283 

Resumen estadístico 307 

índice especial de los nombres vulgares de animales y de plantas. 309 

Notas geográficas 319 



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